sábado, 19 de septiembre de 2009

México, D.F.; a 19 de Septiembre de 1985.


Tenía 15 años, tres kilos de más y una madre maratonista obsesionada con la salud y el ejercicio. Por eso estaba esa mañana haciendo flexiones, en compañía de otras mujeres con sobrepeso en las instalaciones del deportivo Francisco Zarco. Fui la primera en sentirlo, normalmente es así. Al mismo tiempo que una de las señoras del grupo de aerobic´s decía sentirse mareada, yo alcé la voz para asegurar: “Está temblando”. Conforme la oscilación de los árboles aumentaba, lo hacía también la histeria de las otras mujeres. No la mía. Nunca me dieron miedo los temblores, incluso en uno anterior me divertí viendo a la vecina, una anciana de aproximadamente trescientos años y más odiosa que las brujas de los cuentos infantiles, rezar a gritos arrodillada en medio de la calle, llorosa y ebria, mientras nos advertía de que nos arrepintiéramos pues era un castigo de Dios. Esta vez nuevamente fui la voz cínica y bromista mientras los corredores se hincaban en la pista de tartán. No me dio miedo, pero sí noté la intensidad y la violencia del movimiento. La eternidad de esos instantes. La angustia y la preocupación. Se intentó reanudar la clase pero el clima de zozobra no lo permitió. En el recorrido de las nueve calles que me separaban de mi casa me fui aproximando a la realidad.


Gente bañada en llanto fuera de sus casas, las cuarteaduras en los muros, la suspensión del servicio eléctrico, las aceras levantadas, quebradas. Rotas. Como la tranquilidad, la normalidad y la rutina. Las grietas en las paredes de mi casa fueron un indicativo de que el temblor había estado realmente fuerte. Pero no supimos que tanto, hasta que las baterías hicieron funcionar el radio portátil, enterándonos de que en el centro de la ciudad se vivía una verdadera tragedia, que el epicentro se localizó en Guerrero y que la escala de Ritcher había marcado los 7.9 grados (más tarde mi papá nos contaría de cómo una pared se había derrumbado sobre la pesera que circulaba frente a él, y mi hermana universitaria diría que al sur ni siquiera se había sentido y la gente andaba como si nada). Las noticias eran alarmantes. Las imágenes fueron aún peores. Restablecido el servicio eléctrico, la televisión nos golpeaba con escenas de una ciudad herida, de una ciudad mutilada. Gente emparedada entre bloques de cemento. Fugas de gas que aumentaban el riesgo de las labores de rescate. Saqueadores que aprovechaban la confusión robando los pocos bienes en buen estado. El Hotel de México, el Cine Regis, el Centro Médico, los foros de Televisa, los edificios de la Unidad Tlatelolco… convertidos en acordeones de concreto, humeantes y polvosos. Y las cifras de los muertos. Cantidades inconcebibles de cuerpos rotos, aplastados, desarmados. Y poco a poco, tímidas y prudentes cifras de sobrevivientes. De personas rescatadas de la oscuridad sofocante y dolorosa. El resto de ese día y el siguiente fuimos testigos mediáticos de las labores de rescate y de las muestras de solidaridad que, espontánea y gradualmente, se iban sumando hasta convertirse en el único bastión de esperanza (especialmente ante la indolencia y la ineficacia de las autoridades).


Entonces, con el anochecer volvió el miedo. Se había anunciado que podría haber réplicas. Pero aún así la nueva sacudida despertó un temor casi irracional. Sin embargo, y pese a que no fue un temblor mínimo, las únicas víctimas lo fueron de los nervios. Tendidos en el suelo cubierto de colchones y cobijas, pasamos una noche de expectación y ansiedad. Algo de esa preocupación regresa cada vez que las placas del subsuelo se reajustan y acomodan. Sigo siendo de las primeras en notarlo. Pero esa ventaja ahora la aprovecho para ganar segundos alertando a los demás, revisando las llaves de gas y los aparatos eléctricos, y conduciendo a los otros hacia el punto más seguro. Y siempre guardo un espacio en la mente para desear que en otro lugar no esté ocurriendo algo terrible. Quienes vivimos el sismo del ’85 recordamos siempre en dónde estábamos exactamente cuándo ocurrió. La pregunta: ”¿Dónde te agarró el temblor?” se volvió un lugar común con el que se pueden iniciar largas conversaciones. Todos tenemos una anécdota, un recuerdo, una reflexión. Hace poco, una amiga que creía conocer muy bien, me sorprendió con su testimonio:


Acompañaba a su madre a surtir el negocio que atendía, circulando por la avenida de Manuel González, aledaña al conjunto habitacional de Tlatelolco, cuando su automóvil empezó a sacudirse, el tráfico se detuvo por completo, como si un botón de pausa se hubiera activado; por un breve instante dominó el silencio, dando paso enseguida al estruendo de los edificios quebrándose; a los gritos de dolor inenarrable; al impacto de los cuerpos estrellándose en el suelo, los cuerpos de quienes desesperados, desesperanzados, preferían arrojarse al vacío buscando una muerte menos dolorosa. Fueron las últimas imágenes que pudo ver, antes de que espesas nubes de polvo le eclipsaran por completo la visión. Y entonces se quedó escuchando el escalofriante y ensordecedor ruido de fondo. Un ruido que la acompañó durante mucho tiempo, ambientando sus pesadillas y su sueño intranquilo.

18 ideas en tránsito:

El Signo de La Espada dijo...

cada vez que leo algo al respecto pierdo la compostura. Los desastres naturales como amenaza física a mi persona no suelen aterrarme (siempre que no sea un incendio), lo que me desmorona es la estela de sufrimiento que queda.

Es peor que una partida de madre

jota pe dijo...

-- con varios amigos, ellos si estudiantes de medicina, recorri hospitales y las zonas devastadas, trasladamos heridos y recoji escombros, la ciudad estaba a oscuras y las calles mostraban sus heridas aun en el asfalto, ver los edificios en Pino Suarez tirados como en una zona de guerra solo fue el principio para entender la magnitud de la tragedia, pero en esos dias la solidaridad entre todos tambien florecio; todavia me duele pensar en Rockdrigo Gonzalez (que murio ese dia) y su estacion del Metro Balderas, ahora baniada de sangre (perdon por el azote malbi)

marichuy dijo...

Bichito

Aún ahora, sigo recordando que yo sentí el temblor de manera moderada. En 1985 vivíamos muy al sur del DF, en la zona de CU (roca volcánica que atenúa la sensación y efectos de los temblores). Yo estaba sentada en mi cama, con una fiaca tremenda pensando en si ir o no a la escuela, y entonces sentí una sacudida; mi abue dijo "creo que está temblando" y yo ah, pensé que me había mareado... y seguí en mi diatriba escolapia. Después la abue volvió a decir algo: “prende la tv para saber si el epicentro fue frente a las costas de Acapulco (mis padres viven allá) y enciendo la tv (ni la energía eléctrica se fue en casa) y zas… Televisa fuera del aire. Para no hacer eterno este cuento, tardamos varias horas en darnos cuenta de lo que realmente había pasado y mucho tiempo más, en recuperarnos del shock que significó ver la Ciudad medio destruida y sobre todo, ver en los medios de prensa extranjeros las noticias hablando de la desaparición del DF.

El novio de la hermana mayor de una amiga de la escuela, falleció en el Hospital Juárez, haciendo sus prácticas (era Médico); la tragedia no me tocó a nivel familiar ni amistoso. Quizá por eso el shock fue mayor, al constatar (mi abuela y yo en nuestros paseos por el Centro de la Ciudad de México) lo que realmente había sucedido; saber de tantas desgracias, de tantos muertos; ver a aquellos enormes canes que trajeron unos franceses olfateando entre los edificios derruidos; ver como la comunidad internacional se volcó en ayuda a este país; ver a la ciudadanía chilanga actuar unida y organizada, mientras -decía mi abue- el jefe de Gobierno del DF parecía autista al igual que el mediocre presidente De La Madrid. Esa ciudadanía de ’85 actuó como nunca. Para mí, el impacto fue brutal pues en mi entorno cercano nada había sucedido. Muchos Méxicos en una sola Ciudad.

Y quizá por eso, ahora me pregunto ¿dónde carajos quedó ese espíritu de unión, acción y fortaleza? ¿Porqué ahora que el país se cae a pedazos, parecemos autistas y dejamos que los inútiles que nos gobiernan, nos lleven al despeñadero, sin mover un dedo y tragándonos todas las estupideces que nos dicen?

Un beso Bichi y perdona este soliloquio interminable

El Belo dijo...

Pues mira soy un año menor que tú. Yo iba a la secundaria, que fue donde me agarró el temblor. Antes de ese sismo tenía un pavor a los temblores, ahora soy muy tranquilo cuando tiembla.
Yo vivía en ese entonces por el metro San Antonio Abad y ví el edificio de las costureras, como se le llamó, en el suelo así como otras fábricas aledañas.
Saludos.

Unicornio dijo...

Aayyy, buenbichito, qué recuerdos tan...!

Una de las razones de la "desaparición" de lo que era yo, fue esa fecha. Y una de las causas del surgimiento de los Caballitos con Cuerno, fue ESA fecha. Y otra de las razones del lento (demasiado lento, concuerdo perfectamente con Marichuy) despertar de los compadres mexicanos, lo fue también ese día fatídico.

Amig@s y compañer@s. Alumn@s y maestr@s. Colegas y heroic@s desconocid@s, que nos hermanamos por días y luego... nos despedimos.

Esos días aprendí a llorar sin motivo, en compañía y como si no tuviéramos ya corazón, al escuchar una canción en la noche, tratando de distraer, de alejar el pánico creciente, la sinrazón aparente. Y también a esperar lo imposible, cuando sacábamos gente (¡bebés!) días después, ¡vivos!

Esos días me pregunté: y qué vamos a hacer con todo lo que perdimos?! ¿¡La gente buena, los futuros médicos, los ilusionados estudiantes de ingeniería y medicina, que podrían haber hecho grandes cosas por este país?!

Y en ESOS días aciagos, en una madrugada, varios nos hicimos la promesa de burlar al destino, de hacer TODO lo posible por compensar los caídos. Estábamos tristes, desconsolados y MUY enojados (el gobierno y sus inútiles empleados, incluyendo el idiota jefe de gobierno del DF y el no menos imbécil y cobarde presidente, junto con los funcionarios que robaban la ayuda internacional... ¡malnacidos!). Pero también había un aire de fortaleza, de saber que si siempre estuviéramos así de unidos, así de enfocados, así de conscientes, nada podía detenernos (ni siquiera nuestras ¿autoridades? ultrapendej... perdón, es que nomás de acordarme). Y ahí fue...

...cuando entonces, los que de algún modo compartimos esos días de terror y esperanza, decidimos multipicarnos y tratar de compensar todo lo que ya no harían nuestr@s querid@s compañer@s. Pensamos: "*%&inche muerte, #%!uta suerte, no se van a salir con la suya tan fácilmente!".

Es necesario que haya sucesos tan dramáticos para que la gente se concientice y trate de hacer mejor las cosas?

Por eso, en estos tiempos tan "interesantes", quisiera que recordáramos otra vez que NOSOTROS tenemos la capacidad de hacer cosas mejores, A PESAR de la idiotez congénita de nuestras "autoridades". Insisto: hagámosles saber que ya no les va a ser tan fácil deshacer nuestro querido país entre sus inútiles y ambiciosas manos, digo, pezuñas!

Ayudémonos a decirles, como en aquella madrugada del septiembre de 1985: "*%&inche muerte (y ahora, *+&inches #%utos políticos!!), no se van a salir con la suya tan fácilmente!".

Con el corazón arrebatado y memorioso, se despide con afecto (y coraje... ya me acordé!),

el sudoroso (de los ojos. Ha de ser el calor) Caballo con Cuerno en Ristre...

Dayann dijo...

PS EN ESE ENTONCES, YO AUN NI SIKIERA ESTABA EN PLNES!! LA VDD ES K NACI UN POKO DESPUES, Y ENTONCES, LO UNIKO K ME HA TOKADO, SON LAS PLATIKS LLENAS DE DOLOR , DE SENTIMIENTOS, DE IMPOTENCIA, DE PERSONAS K SE VIERON AFECTADAS POR ESTO..

KREO K LO K ES REALMENTE DIGNO DE APLAUDIR, ES EL KOMPROMISO, Y EL APOYO K SE DEJA SENTIR CUANDO UNA TRAGEDIA NOS ATAKA, NO SOLO A NIVEL LOCAL, SINO NACIONAL!...

UN ABRAZO A AKELLOS, K EL REKUERDO AUN ESTA EN LA MENTE!

KON KARIÑO DAYANN

Aurore Dupin dijo...

Ay, Malbichito.

No tengo recuerdos de ese entonces (casi tres años es mala edad para rememorar) pero casi palpaba el miedo en el hospital con cada sacudida de alguna placa tectónica.

Saludos de memoria colectiva transmitida.

lumpenpo dijo...

Ese día nos cambió la visión de país que somos. Generó solidaridad, conciencia, organización y lucha por una sociedad mejor. Escribí un texto que quedó abandonado por ahí y rescaté hace algunos días (lo puse en mi blog) y recordé cómo ese acontecimiento me hizo nacer, surgir en colectivo, muchas cosas de mi vida posterior al 19-20 de septiembre de 1985, tienen ahí su explicación. No se puede olvidar...

Rockdrigo González, nuestro Profeta del Nopal, murió en Tlatelolco ese fatídico día.

Saludos solidarios, sol y diario.

malbicho dijo...

hola a tochos morochos, gracias por sus comentarios, qué chido darse una vuelta por acà y ver que no se olvidan de una, y encima enriquecen tanto una entrada con sus recuerdos y reflexiones (ayyyy Unicornio, casi lloro con el tuyo!!)

la ciudad tiene esa herida que aùn sigue abierta, hoy pensaba en esos hèroes que surgen del anonimato y que regresan a èl despuès de salvar vidas, como ese valiente del metro balderas que no se detuvo a esperar a la prudencia y saltò a desarmar a un enfermo desgraciado para evitar màs muertes

Esteban Cervantes, de oficio albañil, es un hèroe que merecìa estar en su casa, con los suyos, regresar a cenar y a contar como un loco empezò a disparar contra la gente.

por cierto, tambièn un artista teatral, fundador del Teatro de Frederick, que empezaba a cobrar reconocimiento, muriò ese dìa durante el sismo, tuve la fortuna de verlo actuar unos meses antes y fue una de esos espectàculos que se quedan grabados en la mente

ABRAZOS A TODOS!!!

superKT dijo...

Wow, uno de mis peores miedos excelentemente relatado...

Ya de regreso bicha?

PerroZombie dijo...

Chale... leerte a ti y a tus fieles comentaristas me hace sentir algo desubicado y morrillo... no tengo el menor recuerdo del asunto, sin embargo me da un poco de tristeza no sólo por las victimas, sino por la catástrofe que también ahora es nuestro sentido de la cooperación y solidaridad...

TeGedora dijo...

Hola Malbi.

Llego un año después a leer esta entrada.

Gracias por tu entrada y compartir tu experiencia. Yo nací un año después y en otra ciudad, pero he conocido las experiencias de amigos y familiares que lo vivieron y después por crónicas y testimonios de sobrevivientes y se me hace un nudo en la garganta cada que los leo. También me llena de orgullo saber como la sociedad civil salió a flote y como dicen Marichuy y Unicornio, dónde está esa fuerza, esa solidaridad entre nosotros, ahora que el país se nos va.

Para Unicornio: lloré con tu comentario, mi admiración y agradecimiento para tí.

Un abrazo Malbi.

Anónimo dijo...

Memoria Colectiva parcial y critica

¿Cómo olvidar ese jueves 19 de septiembre? Al hacer memoria recuerdo la intensa lluvia del día anterior., de cómo por esas fechas la sociedad capitalina (y de provincia también) estaban mas idiotizadas que nunca., pues el gobierno era el monopólico partido Único el PRI, ya se vivía incluso “la euforia de que México seria la “sede del Mundial” de Fub-bol (Pobre México tan jodido y tan esclavizado al eterno Pan y Circo de los medios, (De hecho no a cambiado eso, ahora es mas descarado ) y en ese entonces la todo omnipotente y poderosa empresa Televisa eteia los derechos de transmisión, y pues Imevision, cadena estatal de la cual se “privatizaría años después y seria la actual TV Azteca, no tenia la Cobertura nacional era parcial su cobertura. Que decir del canal 11 del Politécnico, no tenia ni infraestructura ni recursos suficientes y para los mas Jóvenes de ese entonces no existían la telefonía de los celulares, mucho menos el Internet., la sociedad no era tan informada como lo es ahora.,pero volviendo al tema recuerdo el inicio del sismo., al inicio con movimientos casi inperseptiebles., después aumentando su intensidad y fuerza con el sonido de la tierra bajo los pies como cuando avanza un tran de carga y en el área en que estaba, me toco ver como la gente corría asustada, alunas personas rezando., otros buscando algo a que aferrarse, pues en la zona centro.,

Anónimo dijo...

Memoria Colectiva parcial y critica continuación I
la parte antigua del viejo lago prehispánico. La intensidad se magnifico, como en algunas zonas pero durante los segundos que duro el sismo. casi nadie recuerda el estruendo y resquebrajamiento de los edificios al caer, curiosamente, en las zonas en donde pasaban túneles de metro ya sea las líneas 1, 2,3 del metro y pasos a desnivel, los edificios sufrieron mas daños, al igual que edificios relativamente “nuevos” como el hospital Juarez o el conjunto Pino Suárez… ¿me pregunto el porqué nunca se fincaron responsabilidades a sus constructores y/o contratistas de esasos edificios? tambien yo recuerdo vividamente como gente anónima ayudaba como y en lo que que podía., pero también existieron MALANDROS Y DELINCUENTES QUE SAQUEABAN EN LOS DEPARTAMENTOS Y CASAS DERRUIDAS, COMO UN “SOCORRISTA” LE SACABA LA CARTERA A UN MORIBUNDO., EN UNA AREA NO VIGILADA COMO MINUTOS DESPUES AL POLICIA QUE ENTRO CON OTRO “RESCATISTA” A UN NEGOCIO DE RELOJERIA Y JOYERIA A REALIZAR RAPIÑA., A CONOCIDOS MIOS QUE SE QUEDARON CON LOS APOYOS MANDADOS A LOS POCOS DIAS POR CIUDADANOS DE OTROS ESTADOS Y QUE DECIR CON LOS RECURSOS QUE MANDARON EN ESPECIE ASOCIACIONES Y GOBIERNOS EXTRANJEROS, O DE CUANDO VI QUE VENDIAN LO QUE RECUPERARON DE CASAS Y NEGOCIOS DESTRUIDOS, EN MERCADOS RODANTES DE LA PERIFERIA DEL D.F. Por eso creo que México tiene el gobierno que merece., somos arquitectos de nuestro destino, el sismo solo enseño a nosotros mismos que no era el "Gobierno" el responsable de nuestra indosicracia y apatia, surgio otra sociedad civil mas comprometida, pero tambien mostro el verdadero rostro de os politicos y ricos d ela epoca asi como de los actuales de izquierda Méxicana que son excomunistas resentidos, otros ex-priistas sin hueso, y que con el temblor se dieron cuenta de la podredumbre en que estaban nadando ¿curiosamente y paralelamente en ese orden de ideas olvidamos la historia y esta se repite y es lo mismo horita con las Guerras de Bandas del Narco en todo el Pais?, solo que antes del Temblor LOS MAFIOSOS ERAN LOS MISMOS POLITICOS (Arturo Durazo Moreno, La Quina, TODO EL GABINETE DE LOPEZ PORTILLO) etc., etc. ahora estan en dupla y complicidad con crimen organizado-+ inexperiencia/apatia-falta de interes por los demas y/o valores civicos, pero volviendo al tema DE LO QUE RECUERDO DEL CASCAJO QUE SE TIRO en Iztapalapa y en lo que es ahora la Alameda Oriente en Neza, se recuperon cosas materiales de esa desgracia, materiales de costrucciòn para las casas de la periferia del D.F., Asi como Fierro, aluminio, metales diversos, incluso dinero, ropa, muebles, y como para terminar con el resto de la rapiña oficial de ALGUNOS POLICIAS Y MILITARES y que fue vergonzosa, Aun mas, QUE DECIR DE LOS Civiles, NO TODOS AYUDARON,,, LA MAYORIA SI LO HIZO, PERO TAMBIEN ES JUSTO DECIRLO MUCHOS NO... y a mi no me cuentan, mucha gente fue voluntaria por solidaridad, humanismo, Buena Voluntad y fe, pero también existieron gente mi3rd@ y Cul3r4 y que ya pagarán por ser buitres, hienas sin escrúpulos que saqueaban sin el mas mínimo respeto a las victimas, pero hay que celebrar el aniversario 25 del Terremoto así como el bicentenario de nuestra Historia Parcial y maquillada… Total los Muertos no reclaman y las generaciones futuras tienen derecho a sus propias experiencias y vivencias colectivas, como lo fue el temblor del 19 de Sep.

malbicho del fanzín dijo...

gracias Anónimo, gracias, muchas gracias, tus comentarios y tus recuerdos me hacen sentirme satisfecha con este espacio y de esta entrada, me congratulo haberlo abierto y postear cosas como éstas para que alguien como tú venga a enriquecer así la conversación

gracias otra vez

Unknown dijo...

Este 2015 se conmemoran 30 años del sismo. Yo tenia tres años así que no recuerdo como fue, pero mis papás si. Trabajaban en la calle de Chihuahua en la Roma. Era un edificio de 3 pisos, la PB era el laboratorio y los otros dos era el área de posgrado de la Universidad Chapultec. mi mamá decía que eran muchachos Nice los que ahí asistían. Mi papa era medico radiologo y mi mamá daba atención al cliente. Ese día ellos llegaron tarde, el temblor los agarro en periferico por al zona de Plateros, recuerdan que escuchaban Batas, Pijamas y Pantunflas.. que de pronto la señal se fue y ya no supierón más de el Conde y Sergio Rod. Llegaron en carro hasta Alvaro Obregon y empezaron a ver los edificios donde trabajaban sus amigos y vivian sus conocidos desplomados, corrieron como idiotas (palabras de mi madre) y llegaron al laboratorio y lo encontraron completamente desplomado, no daban crédito. Escucharon gritos de ayuda y trataron de remover los escombros pero era muy pesado para ellos.. casi al segundo se dieron cuenta que mas gente se acercaba a ayudarlos, entre ellos, los papás de los estudiantes que intentaban rescatar a sus hijos... mi papá se quedo ahí trabajando muchos días, regresaba a casa a bañarse y para cambiar su ropa, saco muchos muertos, dice que muchos chavos se quedaron atrapados en el cubo de las escaleras, algunos los rescataron vivos, no puede describir el olor pero pierde la mirada cuando le pregunto al respecto... ahi se contagio de algo y le fue mal un tiempo, casi paralitico lo tuvimos en casa casa un año no sabian diagnosticarlo y casi le amputan ambas piernas, y fue hasta que un pasante en Lomas Verdes le hizo un examen de sangre y supo que tenia tuberculosis... la libro y hoy sigue de pie... Es muy difícil que me cuenten con detalle lo que paso... mi mamá tan solo escucha Temblor y sale disparada de donde este, mi papa es mas cauto pero creo que no logro digerir lo que vivió... Gracias a todas aquellas personas que aun con un pesar en el corazón ayudaron a tanta gente... Yo no se si reaccionaria así, con un bloqueo que me permita actuar de inmediato, mucha gente ayudo a un extraño y después se acordó de su familia, creo que no podría.. correría a la escuela de mis hijas para saber que estén bien. Es desafortunado que los mas jóvenes no comprendan la magnitud de la tragedia, que aun siendo otros tiempos y con mejor tecnología (creo) la destrucción no seria la misma (espero), pero es importante seguir trabajando el tema de protección civil y darle la seriedad y responsabilidad que conlleva.

Saludos!!

malbicho dijo...

Saludos Unknow, gracias por compartirlos tus recuerdos y tus palabras, las palabras y los recuerdos de tus padres, son testimonios que no deben perderse, voy a hacer una nueva entrada con ellos. Saludos!

Maria Beatriz Burgos Piña dijo...

Viendo los comentarios de este evento me lleno de tristeza pues me doy cuenta que a la gente no le importa realmente lo que paso solo lo toman para seguir quejandose de sus politicos y de su pais yo fui voluntaria y me gustaria relatarles las miles de hustorias que aún vuven dentro de mi pero se me llenan los ojos de lagrimas y el corazón se me estruja. Su es cierto que el gobierno nos dio una medalla y un diploma pero eso no fue lo que nos movio, fue el hecho de poder unir a algunas familias o poder rescatar el cuerpo de alguien para que sus familiares le pudieran dar santa sepultura ese fue realmente nuestro verdadero galardon. La solidaridad existe en este hermoso país que es nuestro México pero para que eso se note tenemos que pasar por una transformación que se llama Nacionalismo e Identidad

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