
Aquí una de sus pocas presentaciones en televisión:


Bueno, ellos no son japoneses pero, hoy por hoy, son los cosplayers más famosos -je-. Acá unas muestras niponas:











.jpg)


Mana, cantante travesti que impulsó la moda Gothik lolita

Horror lolitas

"Mi madre murió de repente el 4 de septiembre de 2006.




Desde la sobremesa, despues de los menues para carnivoros y vegetarianos, carbohidratovoros e intolerantes a la glucosa, de las bebidas para beodos y abstemios separados en areas para fumar y no fumar -porque la comida fue incluyente y no nos reservamos el derecho de admision-, ya habia empezado a torturar a los convidados con mi maleducada voz, que tan buena relacion tiene con las canciones de desamor y despecho.
El castillo, en el s. XVIII
Perfeccionista, apasionado y virtuoso, Vatel lleva a cabo la empresa de lograr tres días de placer y esparcimiento perfecto para los convidados, con precisión y minuciosidad impecables, hasta que en su trajinar se cruzan los pasos de la favorita del rey y dama de compañía de la reina, Anna de Montausier, bella y codiciada por todos los hombres. Sin embargo, no es Vatel quien voltea a verla, él sabe de rangos y sabe que ella está fuera de su alcance, es ella quien seduce al artista, seducida a su vez, por la sensibilidad del servidor del príncipe. Él se desmorona, primero, por la posibilidad de encontrar el amor con una mujer como ella, y luego, por la inclemente realidad de que no puede competir contra el rey. Otra decepción llega, al saber que Condé lo ha apostado y perdido en un juego de cartas. Y la última, cuando el pescado que cerrará la cena como platillo principal no llega. Derrotado en su búsqueda de perfección y reconocimiento, y sintiéndose impedido para recibir la congratulación del rey, Vatel se responsabiliza del fracaso ante el príncipe, y se atravieza el cuerpo con una espada, en sus aposentos, logrando la muerte al tercer intento. El suicidio lo hizo recibir la maldición del ingrato príncipe y fue tan sólo uno de los temas de sobremesa del rey y su corte. El testimonio del hecho lo recoge Madame Sevigne, noble de la época, en dos de sus cartas. La historia, magníficamente realizada, actuada y musicalizada, es trasladada al cine, en la película del mismo nombre.
Es su casa más famosa. Probablemente porque sigue en ella, junto a su amada Matilde Urrutia; sus tumbas están ahí, eternizando su complicidad. Pero en un inicio la compartió con Delia del Carril, su segunda esposa. Ahí también están su embarcación, su locomotora, "La Guillermina", el mascarón de proa que compró en Perú, "La Medusa", "María Celeste" -con todo y lágrimas-, su mesa que le trajo el mar -de un madero que encontró en la playa-, sus más de cinco mil libros, su caballo de madera sobreviviente de un incendio y la imitación de la geografía de Chile, su amado país, por el que se postuló a la presidencia nacional y por el que declina a favor de Salvador Allende, quien murió el 11 de septiembre de ese año (1973) en el golpe de estado de Pinochet. Neruda murió devastado doce días después, y ante la indiferencia policial del nuevo gobierno, la casa de Isla negra, la que edificó con forma de barco ("como un juguete, y juego en ella de la mañana a la noche"), fue objeto de vandalismo y saqueos.
Buscando un refugio para su amor clandestino con Matilde Urrutia, de indomable cabellera pelirroja, compra esta casa en un espacio discreto, casi escondido de Valparaíso. Le impone al amigo arquitecto que lo ayuda, un diseño de muchas escaleras y poca luz, en donde el ruido del agua cayendo por un canal propio, es uno de los elementos esenciales. La decoración simula el interior de un barco, y se basa, también, en la colección de cosas ("cosista", se define él mismo) que va recolectando en los mercados, en las playas, en los pueblos que recorre, desde un bar que originalmente pertenecía a un barco a su medalla del premio Nobel, desde artesanías locales a obras de arte, tanto de pintores chilenos como de su amigo Diego Rivera, que pinta su rostro perdido entre la mata roja de los exultantes cabellos de Matilde, a quien sus amigos ya llamaban "despeinada", y Neruda rebautizaría como "chascona", usando un término común en Chile, derivado de una voz quéchua. También las rejas de las ventanas entrelazan las iniciales de sus nombres, como prueba de que la casa se hizo ex-profeso para albergar su amor. De ahí saldría el cortejo fúnebre después de su muerte, retando a las autoridades de la nueva dictadura, como primer acto de repudio popular al golpe militar.
“Siento el cansancio de Santiago. Quiero hallar en Valparaíso una casita para vivir y escribir tranquilo. Tiene que poseer algunas condiciones. No puede estar ni muy arriba ni muy abajo. Debe ser solitaria, pero no en exceso. Vecinos, ojala invisibles. No deben verse ni escucharse. Original, pero no incómoda. Muy alada, pero firme. Ni muy grande ni muy chica. Lejos de todo pero cerca de la movilización. Independiente, pero con comercio cerca. Además tiene que ser muy barata. ¿Crees que podré encontrar una casa así en Valparaíso?”. Las instrucciones fueron claras... y abrumadoras. Pero la amiga a la que encomendó este encargo dio con la casa que el constructor Sebastian Collado comenzara, sin tener tiempo para concluir y habitar. La vista panorámica cubriendo 360 grados, en el último de los tres pisos, enamoró al poeta, pese a que era peligrosa, poco funcional y absurda, al grado que el último piso estaba destinada a pajarera y la terraza a cancha para helicópteros, y a "posibles astronavegaciones" dijo Neruda. La decoró con colecciones de platos con imagenes de globos aerotásticos, con murales en las paredes de las escaleras, con cuadros que lo mismo son relojes que cajitas de música. Cerrada durante dieciocho años, por decisión de su viuda, la casa fue abandonada antes de abrirla al público, al igual que sus otras casas, como museo. La razón de la censura es que la canción trata, por primera vez en una grabación comercial, de un encuentro sexual, encima, de un encuentro sexual sin amor, es decir, mero instinto, meras ganas, pura cachondería... (¡Jesús de Veracruz!, espero lo hayan excomulgado, por lo menos). Doña Birkin, entonces pareja del horrible Serge Gainsbourg, deja escapar incluso unas exhalaciones y unos jadeítos que hacen pensar en cosas nada piadosas, por supuesto, era también la primera vez que se simulaba un orgasmo en una canción comercial. Razón de más para que el Vaticano se sumara a la condena.
Don Serge no sólo tuvo a la hermosa Jane Birkin en sus brazos, pese a que él mismo se autonominaba une teté de chou... o dicho en nuestro idioma: una cara de pene (e incluso decía: "Mi madre era bella, mi padre también. No sé de dónde puede provenir mi fealdad... quizás de mi perro"), sus amantes fueron mujeres bellísimas, siendo una de ellas la mismísima Brigitte Bardot, con quien grabara la versión original de Yo te amo... yo tampoco, y que, a petición de la actriz francesa, dicha grabación no saldría a la luz para no perjudicar su imagen -curioso, siendo Bardot el ícono sexual transgresor de la cinematografía francesa-, otra versión apunta que era el marido de la actriz, en ese entonces, el que impidió que no saliera al público. Fue hasta los años ochentas que se pudo oir en voz de la mítica BB. A mi juicio, es mucho más sensual que la versión más conocida, a ver qué les parece a ustedes:
Por cierto, el título fue influenciado por la aseveración de Dalí: "Picasso es español, yo también. Picasso es un genio, yo también. Picasso es católico... yo tampoco".
Creadora del teatro-danza, esta bailarina, coreógrafa y directora de ballet alemana, transformó esta disciplina artística, con la ruptura estético-expresiva de la danza. Sin estructuras narrativas o seguimientos lineales, sin siquiera el uso de las mismas superficies, usando lo mismo el césped, el agua, la tierra o las hojas secas que el tablado tradicional, dejando de lado la perfección física del cuerpo, la elegancia del vestuario, la genialidad musical y la métrica en el movimiento, Pina Bausch creaba un collage en el que lo mismo había ruido, flores, rock, viento, plástico o lodo, como marco para la autoexpresión corporal. En sus propias palabras: "No me interesa los movimientos de las personas sino lo que las mueve". También decía que ella "bailaba sus sentimientos". Y sus coreografías estaban centradas en eso, precisamente, en los diferentes motivos del ser humano, en episodios de belleza, de violencia, en el deseo de ser amado, en la manera en que la víctima pasa a ser victimario, y en todas las posibles maneras de ser mujer y de ser hombre. El último día de junio, la profesora de danza cumplió un año de ya no seguir bailando en este plano. Y su conmemoración incluye un innovador documental en 3D de Wim Wenders, quien tenía planeado una road-movie con la gira que la muerte de la bailarina canceló.


