Mostrando las entradas con la etiqueta no salió de internet. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta no salió de internet. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de abril de 2014

Paseo Dominical en Honor de Leonora Carrington

Hace mucho que no hacíamos estas entradas, pero hoy no quisimos dejar pasar el que sería el 97 cumpleaños de Leonora Carrington, quien nació un día como hoy, y se nos fue hace tres años, no sin antes hermosear un poco más esta ciudad que la acogió con el mismo cariño con que ella eligió quedarse aquí.

La Ciudad de México siempre ha tenido el toque surrealista de Leonora, pero desde el año 2006 se le siente más presente en las calles con la exposición al aire libre de su obra. En ese año, como parte del Festival Internacional por el Agua, Tlalocan, dentro del marco del Foro Mundial del Agua que se llevaba a cabo en el Distrito Federal, se reubicó la escultura Cocodrilo, trasladándola del interior del Bosque de Chapultepec a Paseo de la Reforma, esquina con Havre, depositándola en un lecho de agua y transformándola en una fuente. Meses después, también como parte de una exposición que se pensaba efímera, se ubicó enfrente otra de sus obras: "Ya no hay lugar", escultura de unos magos que cumplen la función de brindar asiento, como parte de la exposición de arte-objeto Diálogo de Bancas en el tramo del Ángel de la Independencia a Av. Insurgentes. Ocho años después, la mayoría de las bancas siguen en exposición, pero varias han cambiado de lugar. 

Quizá la más viajera ha sido precisamente la de Leonora Carrington, que ha mudado de sitio un par de veces, una de esas, para ser parte de otra exposición de sus fotografías, pinturas y esculturas que se pudo apreciar en Paseo de la Reforma, a la altura de Chapultepec, en el año 2008. En ese tiempo su banca se colocó frente a su escultura El Pescador, casi frente al Auditorio Nacional (esta exposición se llamó: Leonora Carrington en la Ciudad de México,y como afortunadamente en Internet todo se queda, hay varios registros gráficos de cómo fue, este es uno de ellos).

Posteriormente esa banca ha sido colocada a espaldas de La Catedral Mayor, en la calle de Guatemala, en el Centro Histórico, donde, lamentablemente, pasa un poco desapercibida (sobre la exposición Diálogo de Bancas hicimos varias entradas hace años, esta es la última.y en ella se enlazan las anteriores).



El año pasado se inició con la exposición Leonora Carrington y sus personajes fantásticos en el Cenart,y posteriormente, en julio, el Centro Histórico aumentó la dosis del arte de la entrañable artista con la exhibición de algunas de esas piezas en la exposición Leonora Carrington y sus animales fantásticos en el atrio de San Francisco, en la calle -ahora peatonal- de Madero, casi enfrente a la Casa de los Azulejos. Esta exposición estaba proyectada para permanecer sólo cuatro meses, pero ante la afluencia del público, se ha prolongado hasta estos primeros meses del nuevo año.













Todas estas imágenes que les traigo (¡por fin!) no son del Internet sino fueron tomadas con mis anteriores smartphoncitos (que eran medio chafas, apenas me conseguí uno chingonérrimo), con los que saqué muchas muchas fotos que nunca me di tiempo a subir al blog, y que apenas rescaté de irse a la basura o a la papelera del olvido, algunos de esos eventos ya no es oportuno ponerlos pero, si me lo permiten (y si no, pues también) voy a subir aquí las fotos como crónicas urbanas porque, pues, ni modo que las deseche, ¿no? Así que esperen algunas entradas con más imágenes que texto*, son malas fotos, aparte de malenfocadas y malencuadradas son inoportunas, desfasadas, extemporáneas, pero, son parte de mi mirada a esta ciudad y a algunos otros lugares que visito. 

Son las prerrogativas de ser la dueña y señora del blog -je-.

*Les anticipo una, ya que les hablé de las exposiciones del Festival de Agua del 2006, y es sobre dónde quedaron esas esculturas.


domingo, 22 de julio de 2012

Paseo Dominical: En Busca de la Banca Perdida


Hace mucho, pero mucho tiempo, se habló en El Fanzín de la exposición Diálogo de bancas, con bancas "de autor" sobre los andadores de la calle más bonita del Defecito. Hicimos una segunda entrada sobre ellas y la volvimos a recordar, de pasadita, cuando hablamos de la calle de Regina

Y hoy volvemos a hablar de ellas con obsesión monotemática: muchas cosas han pasado desde que se inauguró la exposición hace casi un sexenio, entre ellas, que se desperdigaron por todo el Centro Histórico y sólo algunas quedaron en Paseo de la Reforma, todavía llamando la atención de los paseantes que buscan retratarse en las que se conservan mejor, como es el sofá de bronce, la de barajas o la que hay que es escalar para sentarse en ella (si nunca las han visto aquí hay una galería de fotos que muestra esas tres y algunas más). Hay otras que están dolorosamente lastimadas, especialmente las que se han ido a perder a otras calles del centro de la ciudad, donde pierden protagonismo y mantenimiento; las que siguen en Reforma afortunadamente tienen un poco más de cuidado y la gente no las ha relegado al olvido, al contrario, como dice esta nota: son un referente de la ciudad de México, y especialmente de esa importante avenida.

De todas las que había en un inicio sobre Reforma, había algunas que destacaban por su originalidad y eran preferidas por los transeúntes en busca de descanso. Aparte de las ya mencionadas, había una en la que nunca me pude sentar pues siempre estaba ocupada, y que desde hace un par de años resiento su ausencia (si no me traiciona la memoria estaba en una de las curvas inglesas de la glorieta del Ángel de la Independencia):

Fotografía de El Universal

En mi continuo andar por las callecitas centro-históricas, y a causa de mi compulsión centro-histérica, he recopilado algunas imágenes de las bancas que salen a mi paso en mis cotidianos paseos, y que las identifico como parte de esa exposición (que se planeó efímera y se convirtió en permanente, pero disgregada desde el 2010), pero no he dado todavía con la banca en forma de manos y con patas de pies (je, valga la incoherencia). 

Si alguien la ha visto, si sabe dónde encontrarla, si ha escuchado rumores de qué es lo que la ocupa actualmente o cómo luce ahora, por favor, avísenos. Este es un anuncio de El Fanzín al servicio de la comunidad.

Y estas son algunas de las bancas que hemos encontrado a nuestro paso:

En una cerrada de Madero que forma escuadra con la 2ª cerrada de Palma.

Dentro de la Plaza Juárez (frente a la Alameda Central),
entre la SRE, el TPJDF, y el Museo Memoria y Tolerancia

En el callejón de la Condesa, casi esq. con 5 de mayo
(frente al Sanborn ´s de los Azulejos)

Av. Guatemala, detrás de la Catedral Mayor
(muy escondida quedó la creación de Leonora Carrington, titulada Ya no hay lugar)

También detrás de la Catedral Mayor, cuyas rejas se usan como galería al aire libre

En esta fotografía se ven dos bancas, la que está más visible al frente y la pirámide de cubos al fondo,
ambas están en la explanada un costado de la Catedral Mayor
(Av. Monte de Piedad y  Rep. de Guatemala)

En la Plaza Tolsá, a un costado del Museo Nacional de Arte
y de  la estatua El Caballito


En la calle Condesa, entre Tacuba y 5 de Mayo, casi enfrente de la Plaza Tolsá,
en el pasillo superior de donde se hace un tianguis de libros

En el próximo Paseo dominical mostraremos más imágenes.

sábado, 14 de abril de 2012

Los Colores de Acapulco


Hace un año les compartí mi visión de Acapulco a través de lo que vi en mi viaje de vacaciones, hoy lo hago también, pero a través de las fotografías que pude captar (y que pude subir al blog, porque algunas no pudieron verse). No son postales para vender, no estuve siempre por los rumbos más turísticos ni tengo el don para instantáneas de estética perfecta (ni una cámara decente, siquiera), pero son también imágenes de un Acapulco vivo y pujante:

Algo que me ha llamado la atención son las particularidades en el transporte. En la zona Acapulco Diamante, los que no se desplazan en vehículos particulares lo hacen, además de las camionetas Urvan y camiones, en estas camionetas pick up adaptadas con toldos y banquillos. No parecen muy cómodas. Incluso llegué a ver algunas en las que los hombres iban parados y colgándose:

La base frente al Chedraui recibe el  nombre de Crucero-Gallinero, según esta propaganda electoral. Parece sarcasmo pero así es el nombre  
Ya el año anterior les describí mi impresión de los autobuses que van por la costera (Blvd. Miguel Alemán). Valdría la pena un fotorreportaje de su adorno interior porque son muy originales, especialmente ahora que al parecer serán una especie en extinción pues se anuncia el "Acabús", que supongo será similar al Metrobús del D. F. Tomé un par de fotografías de los que vi circulando pero por alguna extraña razón no se grabaron, sólo quedó esta:


El único autobús al que me subí esta vez tenía estos grafitis:



En las calles conviven músicos en plena batucada con policías armados hasta los dientes (es fuerte el operativo de seguridad, hay puntos de revisión en las calles y se hace habitual el patrullaje en las playas por medio de helicópteros):

No se ve muy bien, pero en la camioneta blanca van músicos con instrumentos de percusión encabezando una batucada. Los "instrumentos" de los de al lado eran metralletas.
Así lucían las playas en los días de guardar:

La tranquila playa Majahua desde el muelle que se está construyendo, a un costado de Puerto Marquez

Playa Papagayo en Sábado de Gloria, frente a los hoteles ya es La Condesa
Otro aspecto del Sábado de Gloria en la Playa Papagayo, esta parte cercana a las rocas también es conocida como "la playa de los viejitos" por su tranquilo oleaje

Así se veía la gente:


En las fuentes bailarinas frente al Parque Papagayo, bailando al ritmo de reggaeton, merengue y bossa nova
Una familia muerta de risa salvando de morir ahogado al niño que momentos antes enterraban en la arena, una sorpresiva ola cubrió el hoyo en que lo metieron
La banana inicia su recorrido en Playa Majahua
Niños lanzándose desde un rústico trampolín en la Laguna de Coyuca, uno de los lugares más mágicos de Acapulco (se come riquísimo, créanme)
Y de toda la gente, la que más llamó mi atención fueron los vendedores lugareños, de ellos tomé muchas fotos, les dejo estas:

Jóvenes vendedoras de pescadillas hacen un alto para admirar y elegir collares
Vendedores de donas y flanes paran para bromear y platicar un rato antes de seguir con su labor, detrás de ellos una vendedora sostiene su mercancía en equilibrio sobre la cabeza

Esta morena me mira sonriente al ver que le tomo una foto, me admira el control que tienen las vendedoras de pescadillas al equilibrar su charola con quesadillas y salsas

Guapa vendedora de frutas 

Vendedora de salvavidas y cubetas para jugar con arena. Fue mi modelo favorita, se paró y posó para mí en varios ángulos durante varios minutos, en El (micro)Fanzín pongo toda la serie

La misma vendedora junto a una amiga, intercambiando saludos. Al fondo un navío militar

Vendedor de pescados frescos en la Playa Hornitos 

Lugareños barriendo las plantas de lirio frente a sus palapas-restaurantes en la Laguna de Coyuca
Así se veía el mar:

Perfiles de Puerto Marquez (desde mi palapa)

El horizonte de Puerto Marquez desde el muelle que construyen

El horizonte desde el mirador de la glorieta frente al Tianguis de artesanías Papagayo

Finalmente me vi "obligada" a quedarme un día más de lo previsto, aproveché para bajar a la playa una vez más, a diferencia de un par de días antes, así lucía la misma playa Papagayo:


Y así el mar con una capa de bruma que no se fue sino hasta cerca del medio día:

Este fue el último mar que vi 
Las fotos que no salieron: el cielo estrellado entre Chilpancingo y Acapulco, de madrugada y sin nada de frío pudimos estacionarnos para admirar el cielo, sólo en un planetario había podido verlo así: plagado de estrellas de todos tamaños; una calandria adornada con flores y globos, tirada por un caballo blanco y una mujer alta, obesa, sonriente y majestuosa, parecía una reina saludando a su pueblo; el equipo de staff del concierto de Café Tacuba en playa Tamarindos, mi lugar era preferencial, no tenía a nadie enfrente... pero las fotos se han perdido en otra dimensión; las edecanes bailando frente a la tienda de Mr. Frogs, no precisamente las contratadas sino las espontáneas: niñas de cinco o diez años que se subieron a la tarima a bailar la canción brasileña que pusieron de moda los jugadores del Real Madrid; la estatua viviente plateada y adornada con penacho azteca que contrastaba con su inmovilidad con el baile de las niñas; el salto del bungee de un moreno de cuerpo perfecto; el helicóptero volando bajo con los soldados armados y en posición para saltar en caso de ataque; el paraíso que son las palapas frente a la Laguna de Coyuca, simplemente ni el smurfon ni blogger me dan permiso de subirlas.

Las fotos que no tomé: (muchos momentos de) la actuación de Café Tacuba en la playa Tamarindos, mi celular se quedó sin pila y no capturé ni la luna llena sobre el mar, ni los adolescentes rolándose un porro, ni al chico que se subió a las rejas y se lanzó desde ahí hacia el público, ni el escenario estallando en una erupción de luz, ni la multitud abandonando la playa;  el despliegue de un paracaídas al remontar el vuelo; la cometa (de mi sobrino) compitiendo con ese mismo paracaídas; dos gaviotas lanzándose al mar en picada, en lo que parecía un rito de apareamiento; el mar embravecido de Pie de la Cuesta (mi celular se quedó sin pila, otra vez); la vista de la exhuberante vegetación en la Laguna de Coyuca desde el rústico trampolín del que me obligaron a lanzarme... el celular seguía sin pila; una muy joven y muy sensual vendedora de pescadillas que equilibraba su mercancía en la cabeza y sus curvas sobre la arena mojada (era una sinfonía de color y sensualidad esa chica, parecía una sirena demostrando que también sabía caminar con donaire).

Y este fue el recuerdo que me traje:


Un lirio que vivirá en mi tina
*Dale a cada imagen para agrandarla

lunes, 29 de agosto de 2011

Crepas de Pera y Naranja


Uno cosecha lo que siembra... y esto es lo que yo he cosechado estos días:

¡Peras!... y naranjas:


Resulta que una de estas mañanas lluviosas amanecieron cinco enormes peras bajo el árbol, milagrosamente sanas y a salvo del embate del ejército aviar que suele ganarnos los frutos del jardín; un poco más adelante de tan feliz hallazgo, se encontraron dos naranjas que bien podrían haberse confundido con limas, de tan pequeñas y tan verdes.

También tengo un árbol de manzanas jaspeadas que han tentado incluso a un adán moderno y a un par de newtons adormilados, pero en estos días lo que corroboró que aún funciona la fuerza de gravedad, fue este ramillete de diminutas manzanitas (que recolectaron los hobbits que tengo trabajando sin paga y en condiciones infrahumanas, pero a los que proporciono herramientas adecuadas, como esta pequeña carretilla-cenicero):


Estas miniaturas aguardarán su madurez, pero las peras y las naranjas fueron inmediatamente destinadas al desayuno familiar. Y mientras se puso a hervir agua y canela en una jarra de barro (única pertenencia que conservamos de mi abuelita Lola), se improvisó la siguiente receta:

Crepas de Pera a la Naranja
(Para seis personas... o que lo parezcan)

Ingredientes (para la salsa):

Cinco peras orgánicas, grandes, deformes, jugosas y ricas, pero demasiado duras para hincarles el diente sin temor de perderlo.

Dos naranjas orgánicas disfrazadas de limas, con gajos más verdosos que amarillos, que confundan un poco para que se tema que estarán demasiado agrias y secas, y se pueda uno sorprender de lo dulce y abundante que es su jugo.

Tres cucharadas de azúcar mascabado (o más, según su gusto y su inmunidad a la diabetes).

Un vaso de yoghurt natural (opcional).

Corten las peras en medias lunas (sin semillas). Pónganlas a hervir con el jugo de una de las naranjas. Añadan el azúcar. Rallen la cáscara de naranja y agréguenla. Dejen hervir hasta que la pera se suavice y se caramelice. Separen la otra naranja en gajos e incorpórenla a la preparación. Si lo necesita agreguen un poco de agua para que quede suficiente jugo. Dejen enfriar.

Para la masa:

250 g. de harina de trigo cernida.

Una cucharada de mantequilla derretida.

Un vaso de agua.

Un vaso de leche.

Dos huevos.

Media cucharada de saborizante de vainilla.

Una cucharada de azúcar.

Mezclen los ingredientes hasta integrarlos totalmente y no queden grumos, si no tienen batidora mezclen primero los ingredientes líquidos y luego los vierten al centro de un volcán hecho con la harina, manipulando con las manos (¡limpias!) hasta que quede una mezcla uniforme. La mezcla debe ser ligera. Si no tienen un utensilio de cocina con buen teflón, barnicen con mantequilla una superficie de metal caliente (pueden hacerlo con una servilleta) y viertan un poco de la mezcla (aproximadamente medio cucharón para sopa) de acuerdo al tamaño que quieran para sus crepas. Pueden usar una sarteneta mediana, así les será más fácil darles una forma redonda: vertida la cantidad dan vueltas suaves a la sarteneta inclinada hasta que la mezcla llega a sus orillas, si les queda algún huequito añaden unas gotas para cubrirlo. La crepa debe ser muy delgada para que pueda cocerse rápidamente a fuego mediano, observen las orillas para calcular cuando deben voltearlas (ayúdense de una pala de freir, curiosamente mi abuela paterna la llamaba "pichancha", lo que en realidad es una bomba de agua, pero así aprendí yo a llamarla y sólo después de muchos años supe que no se llamaba así, ignoro si tiene un nombre en particular, pero si ustedes saben no sean gachos y sáquenme de la ignorancia); a menos que la olviden por ir a ver el avance de las telenovelas, contestar una encuesta por teléfono o tuitear que están haciendo una receta que inventó la genial malbicho, no se quema fácilmente, así que no teman y no traten de voltearla antes de tiempo, es fácil detectar cuando está lista: además de que las orillas se levantan un poco y empiezan a desprenderse de la superficie, deja de burbujear el centro o empieza a secarse. Voltéenla con cuidado para que termine de cocerse. Ese primer lado queda con un hermoso color tostado.

Para emplatar (me gusta éste término, me provoca antojo) hay varias opciones: se ven bien bonitas dobladas en cuatro como abanico, pero así les cabe poco relleno, si quieren rellenarlas más también pueden doblarlas en dos -como quesadillas- o incluso hacerlas tacos. Mi idea original era rellenarlas como quesadillas y luego coronarlas con un poco de yoghurt, para contrastar los sabores y equilibrarlos, pero como era poco yoghurt mejor lo integré a la salsa fría, lo que también neutralizó lo dulce y agregó frescura.

Doblé las crepas en cuatro, serví tres en un plato, les puse los gajos de fruta encima y las bañé con la salsa.

Quedaron tan ricas que nadie esperó a que le sacara fotos a los platos antes de devorarlas -ni yo-, pero imaginenselas. Fueron el complemento perfecto para el café con canela que humeaba en las tazas, y para esa mañana lluviosa.

La que sí salió en la foto fue Rapunzel (¿se acuerdan de ella?, ya está libre y se la pasa jugando con la perra, sin temerle... es la otra gata la que la atemoriza):


Obviamente alguno de ustedes estará diciendo que tiene una mejor receta, mejores procedimientos y que sus crepas saben más ricas, chido por ustedes, a ver si no nada más presumen y nos comparte sus tips y sus recetas -je-, ésta es para el que nunca las había hecho -que es mi caso- y las creía difíciles, además de que esta receta comprendía todo lo que yo tenía en casa y no tuve necesidad de gastar nada, el resultado final fue muy bueno y por eso se los paso al costo, pero, claro, si saben cómo pueden ser más ricas, bienvenidas todas sus observaciones. Les cuento que últimamente ando de romance con el horno de mi estufa y algunos experimentos han sido deliciosamente provechosos, por supuesto, mi familia es la más feliz con esta historia de amor, tanto que tuvieron que aprovechar una super oferta de una tienda departamental para el Ab coaster, que puedo certificarles que sí funciona pero que no es tan fácil como se ve en la tele (¡hasta dormir me duele!).

A lo que voy es que ya tenía ganas de compartirles una receta propia y con ésta pude incluso presentarles algo de mi jardín, mi idea era hilarla con una reflexión sobre la amistad, pues precisamente me metí en el laboratorio de los chimoles por un par de excelentes amigos, y es con el feliz pretexto de compartir bocados que estoy reforzando buenas amistades.

No voy a extenderme mucho hoy -como quisiera-, sólo que fue justo buscando enriquecer una receta que encontré una magnífica definición sobre la amistad, que paso al costo:

Qué es la amistad:

Dar techo y comida si un amigo lo necesita
Dar palabras de ánimo si un amigo las necesita
Consuelo ante la desesperanza
Consejos de qué camino seguir si tu amigo se encuentra perdido
Intentar entender los errores de tu amigo
Pasar por encima esas pequeñas licencias de soberbia que todos tenemos en un momento dado
Decir “No” cuando creas que tu amigo se equivoca

Pero amistad también es. Saber romper la amistad cuando tu amigo pasa determinadas fronteras como:

El abuso de poder
El aprovechamiento de tu trabajo
La falta de respeto por los tuyos
Y que te traten con desprecio.

En algunas partes de este mundo habrá quien diga de mí que le fallé en su amistad. Y seguramente tiene razón. Pero hay otras personas que lo que dicen de mí, en base a hechos, es que soy una muy buena amiga.

Y también tienen razón.

Porque así es la naturaleza humana, fue bocetada en claroscuros, perfilada con sombras. Ninguno es permanentemente perfecto. Y a veces la amistad -la verdadera- sobrevive a varias pruebas. Con algunos de esos amigos que todavía me consideran su amiga, pasé varias: la distancia, esas pequeñas pero insoportables licencias de soberbia, la confusión (incluida la sentimental, hay quien dice que no puede haber una verdadera amistad entre un hombre y una mujer, pero yo sé que sí... aunque a veces la prueba es que alguno rompa el corazón del otro, pero no intencional ni indolentemente, así hay espacio para el perdón y la comprensión, la ofuscación pasa y la amistad permanece), el desprendimiento, la cesión del micrófono y el reflector, la inmovilidad (para dejar pasar la tormenta y esperar a volver a ser el pilar que sirva de apoyo). Incluso el aceptar que ya no queda por hacer nada y aprender a soltar la mano, sin ensuciar más el recuerdo.

Recetas e ingredientes que no son infalibles, que deberán ser dosificados y enriquecidos con ese toque personal, con el sazón particular... y quizá hasta con el hambre de cada uno.

Provecho.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...