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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El Otro 16 de Septiembre.


En los 80s, U2 era un grupo que proponía un sonido propio, una lírica críptica y un mensaje ambicioso, de marcada conciencia social; cuando salió The Joshua Three se consolidaron como una banda de éxito, en su momento de mayor madurez musical y con una postura social congruente, así, se dieron el lujo de ofrecer un Lado A comercial y un Lado B más profundo. A este último pertenece One three hill, canción que nació como un homenaje a un miembro del staff, amigo personal de varios de la banda, especialmente de Bono.

Greg Carroll entró como asistente del grupo cuando U2 paraba por primera vez en Australia, Bono salía a combatir el jet lag paseando por Auckland, conociendo la zona volcánica de One three hill, quedando maravillado por la belleza del lugar, tanto como con un empleado del lugar donde se hospedaban. Carroll, de orígen maorí, era perfeccionista, solícito y eficiente, por eso se le extendió la invitación a unirse al resto de la gira, lamentablemente, cuando volvieron a Dublín a grabar el álbum de The Joshua Three, murió en un accidente sobre una moto que el mismo Bono le prestó. La canción que compuso en su memoria tiene versos que salieron de la ceremonia tradicional maori, durante sus funerales.

Pero también tiene un par de frases que directamente hablan de otra persona que impactó en el vocalista de U2, de abierta inclinación por los movimientos civiles, y de franco interés por los líderes latinoamericanos que enfrentaron las dictaduras que sufrían los países de Centro y Sudamérica en esos años, creando un contexto de zonas de fuego y poetas que hablan desde el corazón, Bono dice: "Jara canta, su canción como arma en manos del amor. Tú sabes que su sangre todavía llora desde la tierra". Años después, Bono también sería artífice de un documento visual llamado The Resurrection of Víctor Jara.




A veces llamado el Bob Dylan latinoamericano, Víctor Jara también fue reconocido por el grupo The Clash, en su canción Washington Bullets, de su disco Sandinista!, que muestra abierta simpatía por los movimientos de izquierda en Nicaragua, Chile y Cuba, a la vez que critica la política intervencionista, tanto de Estados Unidos como de la URSS. "Please remember Víctor Jara on Santiago Stadium, -es verdad-, those Washington bullets again", cantan. Y Calle 13 lo ubica junto al más admirado de los Beatles en su canción El Aguante.

Pero la mención a Víctor Jara que todos hemos coreado es la que Los Fabulosos Cadillacs hacen en Matador: "¿Qué suena? ¡Son balas! Me alcanzan, me atrapan. Resiste, Víctor Jara, no calla", dice una canción que parece incluirlo en otras frases, aunque sólo en esa lo mencionan directamente.

Cuarenta y cuatro balazos recibió el cuerpo del cantautor, actor, director de teatro, poeta, profesor, productor de televisión educativa, y activista. Hijo de humildes campesinos, cantó a los que no podían ir a la universidad, a los que se levantaban por la mañana para sembrar el campo, a las mujeres que despedían a sus esposos en la puerta de la fábrica, a las manos que construían un país a fuerza de trabajo, que lo defendían en las calles y en las urnas. Su obra artística no sólo comprende sus composiciones de la Nueva Canción Chilena, sino también musicalizó obras de teatro y ballet, así como producciones de cine y televisión, pero su participación en la escena cultural también se extendió al teatro, donde se desempeñó como actor, director, dramaturgo y productor; durante el corto gobierno de Salvador Allende fungió como embajador cultural, participando también en la musicalización, producción y director de televisión educativa.

Tras el golpe de estado de las fuerzas represivas con que fue destituido el gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, fue detenido en la Universidad Técnica del Estado, junto con el resto del personal docente y estudiantado, y conducido al Estado Chile, acondicionado como campo de detención para prisioneros políticos, al ser reconocido es apartado y sistemáticamente torturado durante los interrogatorios, sufriendo quemaduras, simulacros de fusilamiento y fracturas de sus manos con las culatas de las pistolas (tras lo cual, se le humilló queriéndolo obligar a que tocara sus canciones con una guitarra). Finalmente fue fusilado en las catacumbas del estadio el 16 de septiembre, tras cinco días de tortura.

Antes de morir, aprovechó la oportunidad de escribir unos versos en la libreta de uno de sus compañeros de cautiverio. Mientras otros escribían mensajes de supervivencia a familiares, Víctor Jara escribió un último poema, antes de que dos conscriptos se lo llevaran y no volviera a ser visto.

Su cuerpo fue arrojado a las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, en unos matorrales, pero un funcionario del Instituto Médico Legal reconoció su cuerpo y clandestinamente dio aviso a su esposa, Joan Turner, colaborando en su recuperación y entierro. Los vecinos de esa calle también colaboraron para la identificación del cuerpo, atestiguando después ante la justicia, para evitar que fuera uno más de los detenidos desaparecidos o de las víctimas no identificadas. Ese lugar en que fue arrojado su cadáver ahora es considerado un sitio histórico, con un monumento conmemorativo.

En 2009 su cadáver fue exhumado y analizado para conocer las causas precisas de su muerte, y su posterior sepelio fue un evento público y masivo, con un acto de homenaje que duró tres días, y simbolizó el reconocimiento a todas las víctimas de desaparición forzada durante la dictadura chilena. El Estadio Chile recibió el nombre de Estadio Víctor Jara, con el mismo propósito.

La conservación de sus últimos versos también fue una pequeña batalla. Las hojas que soltó el poeta y cantautor cuando los conscriptos lo llevaron a su muerte, fueron levantadas y guardadas por quien le prestó la libreta, quien era el jefe del departamento de personal de la UTE, luego esas hojas fueron copiadas en cajetillas de cigarros que llegaron a manos del periodista (ya fallecido) Camilo Taufic, y a las de algunas esposas de los músicos del grupo Quilapayún, del que fue director artístico, y ellas enviaron el texto a Europa, camuflajeado como una cápsula de medicamento.

Estos son esos versos:

Somos cinco mil 
en esta pequeña parte de la ciudad. 
Somos cinco mil 
¿Cuántos seremos en total 
en las ciudades y en todo el país? 
Solo aquí 
diez mil manos siembran 
y hacen andar las fábricas. 
¡Cuánta humanidad 
con hambre, frío, pánico, dolor, 
presión moral, terror y locura!


16 de septiembre de 1973, en Chile... 16 de septiembre de 2005, en México (donde se realiza una demostración anual del poderío militar al servicio del Estado), donde no hay una dictadura, pero sí una "guerra contra el narco", simulación que ha provocado más de cien mil muertos y más de veinticinco mil desaparecidos.

Resiste. Víctor Jara. No calla.


domingo, 6 de abril de 2014

Paseo Dominical en Honor de Leonora Carrington

Hace mucho que no hacíamos estas entradas, pero hoy no quisimos dejar pasar el que sería el 97 cumpleaños de Leonora Carrington, quien nació un día como hoy, y se nos fue hace tres años, no sin antes hermosear un poco más esta ciudad que la acogió con el mismo cariño con que ella eligió quedarse aquí.

La Ciudad de México siempre ha tenido el toque surrealista de Leonora, pero desde el año 2006 se le siente más presente en las calles con la exposición al aire libre de su obra. En ese año, como parte del Festival Internacional por el Agua, Tlalocan, dentro del marco del Foro Mundial del Agua que se llevaba a cabo en el Distrito Federal, se reubicó la escultura Cocodrilo, trasladándola del interior del Bosque de Chapultepec a Paseo de la Reforma, esquina con Havre, depositándola en un lecho de agua y transformándola en una fuente. Meses después, también como parte de una exposición que se pensaba efímera, se ubicó enfrente otra de sus obras: "Ya no hay lugar", escultura de unos magos que cumplen la función de brindar asiento, como parte de la exposición de arte-objeto Diálogo de Bancas en el tramo del Ángel de la Independencia a Av. Insurgentes. Ocho años después, la mayoría de las bancas siguen en exposición, pero varias han cambiado de lugar. 

Quizá la más viajera ha sido precisamente la de Leonora Carrington, que ha mudado de sitio un par de veces, una de esas, para ser parte de otra exposición de sus fotografías, pinturas y esculturas que se pudo apreciar en Paseo de la Reforma, a la altura de Chapultepec, en el año 2008. En ese tiempo su banca se colocó frente a su escultura El Pescador, casi frente al Auditorio Nacional (esta exposición se llamó: Leonora Carrington en la Ciudad de México,y como afortunadamente en Internet todo se queda, hay varios registros gráficos de cómo fue, este es uno de ellos).

Posteriormente esa banca ha sido colocada a espaldas de La Catedral Mayor, en la calle de Guatemala, en el Centro Histórico, donde, lamentablemente, pasa un poco desapercibida (sobre la exposición Diálogo de Bancas hicimos varias entradas hace años, esta es la última.y en ella se enlazan las anteriores).



El año pasado se inició con la exposición Leonora Carrington y sus personajes fantásticos en el Cenart,y posteriormente, en julio, el Centro Histórico aumentó la dosis del arte de la entrañable artista con la exhibición de algunas de esas piezas en la exposición Leonora Carrington y sus animales fantásticos en el atrio de San Francisco, en la calle -ahora peatonal- de Madero, casi enfrente a la Casa de los Azulejos. Esta exposición estaba proyectada para permanecer sólo cuatro meses, pero ante la afluencia del público, se ha prolongado hasta estos primeros meses del nuevo año.













Todas estas imágenes que les traigo (¡por fin!) no son del Internet sino fueron tomadas con mis anteriores smartphoncitos (que eran medio chafas, apenas me conseguí uno chingonérrimo), con los que saqué muchas muchas fotos que nunca me di tiempo a subir al blog, y que apenas rescaté de irse a la basura o a la papelera del olvido, algunos de esos eventos ya no es oportuno ponerlos pero, si me lo permiten (y si no, pues también) voy a subir aquí las fotos como crónicas urbanas porque, pues, ni modo que las deseche, ¿no? Así que esperen algunas entradas con más imágenes que texto*, son malas fotos, aparte de malenfocadas y malencuadradas son inoportunas, desfasadas, extemporáneas, pero, son parte de mi mirada a esta ciudad y a algunos otros lugares que visito. 

Son las prerrogativas de ser la dueña y señora del blog -je-.

*Les anticipo una, ya que les hablé de las exposiciones del Festival de Agua del 2006, y es sobre dónde quedaron esas esculturas.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela


"Reconciliar las aspiraciones de los negros con los temores de los blancos".
Nelson Mandela, después de salir de la cárcel tras 27 años, respondiendo a la pregunta "¿cuál será su fórmula?.


Si no me hubiera gustado tanto el rock en la adolescencia, a los quince años no me hubiera enterado de que Pat Benatar, U2, Peter Gabriel, Bob Dylan, Lou Reed, Bob Geldof y otros de mis músicos favoritos participaban en un grupo musical en contra del apartheid en Sudáfrica. Pero afortunadamente era una enajenadita que oía, comía y respiraba rock, y me bebí toda la información que pude sobre ese grupo formado por varios artistas afamados, reunidos bajo el nombre Artists United Against Apartheid. para cantar Sun City, en un esfuerzo parecido pero a la vez, muy distinto de We are the world, pues esta vez se pedía libertad, no caridad, crear conciencia, no chantajes. Así supe de Nelson Mandela. Y su lucha y su ideología se volvieron un referente para mí. Me asomé a la madurez siguiendo su labor democratizadora. Era la segunda mitad de los ochentas, la democracia parecía ganar batallas importantes: Berlín dejaba caer el muro, la Perestroika empujaba a una apertura en el régimen socialista, Solidaridad daba esperanzas de un cambio democrático en Polonia y se votaba en contra de Pinochet en Chile.




Nelson Mandela y Lech Walesa eran los nombres emblemáticos que se relacionaban a la libertad y la democracia, a derechos humanos y a la cultura del disenso. Exigir su libertad era parte de ese compromiso social que se gestaba en mi incipiente consciencia. Entre canciones de Silvio Rodríguez y consignas contra las autoridades, mi interés por Mandela se había ido cimentando,  Siempre lo admiré más que a todos, era un héroe contemporáneo. Cuando salió de la cárcel y no persiguió la venganza, sino todo lo contrario, fomentó la reconciliación entre una sociedad dividida por el apartheid, y refundó un país destrozado por la confrontación racial, quedé todavía más imantada por su personalidad. No se aferró al poder, no se aferró a la revancha, pero tampoco abandonó la memoria, no fue una amnistía, buscó se recordara la infamia y se honrara a las víctimas. Luego se dedicó a luchar contra el SIDA, a favor de los niños, a favor de la democracia que sembró. Y cada vez, la admiración por él crecía. Las ganas de ser, un poco, como él.



No podía vivir por siempre, noventa y cinco años ya fueron bastante regalo a la humanidad... pero deja un hueco tan grande que es difícil hallar contentamiento. ¿Cuándo surgirá otro como él?

Les dejo un enlace una entrevista con su biógrafo, John Carlin, en un artículo que se titula "El Nelson Mandela que yo recuerdo", donde lo describe generoso, lúcido, grandioso... "el más grandioso que haya jamás conocido". Me hubiera gustado usar ese título: "El Mandela que yo recuerdo... el que nunca olvidaré".

lunes, 28 de enero de 2013

Orgullo y Prejuicio, 200 Años


Ilustración de Pickering y Greatbat, para la edición de 1833

«Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa», dice Jane Austen, en uno de los íncipit más conocidos de la literatura mundial, quizá porque sigue vigente. Tantas son las razones y las complicaciones sociales que mantienen esta verdad mundialmente reconocida, que se necesitaría de la mirada aguda y fotográfica de la escritora británica para plasmarlas en una historia que retrataran nuestros ritos y convenciones alrededor del romance, tal como se vive en la actualidad.

Ilustración de C. E. Brook para la edición de 1895

Porque ella guardó para nosotros, sus lectores, los convencionalismos sociales que vivía la sociedad que le tocó atestiguar, y estos últimos doscientos años, todo el que se ha acercado a su libro Orgullo y Prejuicio se ha acercado también a la sociedad rural inglesa durante la transición del siglo XVIII al siglo XIX. Se acerca, también, al feminismo incipiente de su protagonista (y de la escritora misma), que desafía la convención social del matrimonio arreglado por conveniencia, al priorizar el amor sobre la seguridad económica. Elizabeth Bennet es una protagonista literaria moderna, tan transgresora en su tiempo como en la actualidad lo puede ser Lisbeth Salander, de la exitosa Trilogía Millennium, asumiendo dos grandes (y graves) estigmas de la época: la soltería y la pobreza, a causa de sus convicciones. Pero el amor la sorprende. Y eso la hace también tan vigente como cualquier otra de las protagonistas de las novelas románticas actuales, incluso de las historias telenovelizadas que día a día atrapan a miles de espectadoras que suspiran por un galán como el señor Darcy: tímido, elegante, con sentido práctico pero al mismo tiempo romántico, tan enamorado como millonario.

Ilustración de Hugh Thompson para la edición de 1894

Tengo que confesar aquí que sufro de una cursilería pasmosa, y que el "Te amo" de Mr. Darcy me sorprendió y me conmovió tanto como a la misma Lizzie Bennet, a partir de él las páginas se sucedieron con velocidad agitada, hasta comprobar que también ella había descubierto en él a un hombre digno de amar. Porque soy una de las tantas miles de enamoradas del arrogante Fitzwilliam, y no he dejado de soñar de que un hombre guapo, sensible y millonario se dé cuenta de lo irresistible que me hace mi ingenio, y decida dejar de lado a las niñas bien que lo rodean para llevarme a vivir a su palacio de jardines suntuosos, donde intercambiaremos impresiones sobre obras artísticas mientras comemos uvas y bebemos té.



Pero más que la historia de amor del libro que hoy cumple dos siglos, me impactó el estilo directo e inteligente de una autora que supo retratar su sociedad a detalle, sin juicios pero sin contemplaciones, reflexionando no sólo sobre sus costumbres sino también sobre las relaciones humanas, a partir de una sencilla historia de amor,  tan sencilla y tan compleja como lo son todas las historias entre dos personas que se enamoran; una historia tan personal como universal, porque como todos saben, Austen la empezó a escribir justo al malograrse su gran amor, precisamente por convenciones sociales, traspolando su vivencia particular en una que es posible comprender por todo aquel que ha tenido la fortuna de enamorarse. Eso es a lo que yo aspiré conseguir cuando aspiré a ser escritora. Injustamente su literatura es considerada menor, tanto por grandes escritores como el mismo Mark Twain, quien realmente la odiaba y no escatimaba descalificaciones hacia ella, como por lectores contemporáneos, que siguen etiquetándola como autora de novelas rosas; afortunadamente ha sido también defendida por plumas más dignas y de mayor credibilidad que ésta, que la devuelven al nivel que tiene y merece.

La familia Bennet

Orgullo y prejuicio es uno de mis libros más amados, y Jane Austen es de mis escritoras consentidas, y estos doscientos años los festejo como si me atañeran directamente. No soy la única, Jane Austen seduce a muchas mujeres y no pocos hombres (un curioso cuento de Rudyard Kiplin nombra a soldados de la I Guerra Mundial, devotos de los libros de Austen, como Los Janeites, nombre que portan orgullosos los actuales admiradores de su obra, que recrean la moda y costumbres de su época), y en su figura y entorno se centran libros y películas, además de las adaptaciones a sus obras, la influencia en nuevos libros (como los de la famosa Bridget Jones) y las nuevas recreaciones (como la imaginativa Orgullo y prejuicio y zombies). Pero es poco conocido el escrito por su sobrino, donde además se reproducen algunas de sus cartas: Recuerdos de Jane Austen es un retrato cercano, tan objetivo como subjetivo de alguien que la conoció y la amó.

Retrato hecho por su hermana Cassandra

Supuesto retrato en posesión de la familia Austen

sábado, 10 de noviembre de 2012

Los Castrati y el Sexo


¿Postpubertos de apariencia y modales afeminados, voces agudas y peinados de salón que vuelven locas a cientos de muchachas que pululan a su alrededor, persiguiéndolos y gritando como posesas?

Si pensaste en las Beliebers o las Directioners y en los objetos de su idolatría, o te tocó crecer viendo a tus hermanas convulsionarse ante los Uff, Backstreet boys o Menudo, sin entender por qué la locura femenina parece proporcional a la falta de varonilidad en el aspecto de sus ídolos, tal vez te interese saber que en realidad me estoy refiriendo a los castrati, cantantes de ópera con voces soprano, mezzosoprano o contralto, logradas y conservadas gracias a la castración genital. Eran tiempos en que una mujer no podía participar en actividades escénicas, y así como en el teatro, también en la ópera los papeles femeninos eran interpretados por hombres de complexión y rasgos faciales más finos.

La restricción tuvo origen en las leyes canónicas decretadas por Pablo IV que obedecía las palabras de San Pablo ("las mujeres debían mantener silencio en la Iglesia"), entre muchas otras prohibiciones derivadas de los prejuicios religiosos sobre la impureza ritual de la mujer... pero ese es un tema mucho más complejo. Volvamos a los castrati.

La voz de características femeninas, combinadas con el alcance en las notas que una garganta preadolescente puede alcanzar, y la potencia que un pulmón adulto ofrece, provocó un furor por la ópera italiana y por los cantantes mantenidos a fuerza en una eterna pubertad. Por lo que, cuando un muchacho mostraba cualidades vocales en el coro de la iglesia, se le llevaba con un cirujano, o a veces con un barbero en local de barrio bajo, se le drogaba con opio o se le aturdía con ron (a veces simplemente se le provocaba un desmayo) y se le sumergía en una tina con agua, o leche caliente y especias, para atrofiarle el tejido testicular. Sin el aporte hormonal la voz continuaba tan diáfana (y alta) como la de un niño, tan flexible como la de una mujer, pero tan poderosa como la de un hombre adulto. Por esta combinación reinaron en los escenarios durante tres siglos, incluso cuando ya las mujeres se subían a ellos para hacer "de mujeres"... lo cual provocaba mucho morbo (por extraño que esto nos parezca ahora, que pasa al contrario, y a veces un espectáculo consiste en el sólo hecho de que un hombre se trasvista como una cantante mujer y finja cantar como ella utilizando una pista musical).



De los cuatro mil jovencitos que se sometían a la castración con pretensiones artísticas, voluntariamente o coaccionados por sus familiares y la mortal pobreza en la que vivían (la esperanza de vida en las zonas rurales era de apenas 30 años, pero castratis consagrados vivieron alrededor de 70), sólo algunos trascendían al éxito, el resto formaba parte de coros de iglesias o quedaba marginado como fenómeno, repudiado por una sociedad que lo consideraba incompleto y una iglesia que le negaba el entierro en tierras santas.

Pero los que llegaban al estrellato tocaban el cielo, pues incluso eran comparados con los ángeles en la imaginería popular, incluso, a los jóvenes estudiantes de canto se les mandaba vestidos de ángeles a los velorios de niños, y la voz y virtuosismo de un cantante exitoso era comparada con la de las criaturas celestiales. Aunque su comportamiento fuera completamente distinto.

Veleidosos, caprichosos, déspotas, engreídos y acostumbrados a que todo el mundo les rindiera pleitesía, incluyendo a la realeza, el clero y compositores de renombre -como Haendel, Mozart y Rossini-, los castrati fueron las primeras superestrellas de la música, tenían vidas como los actuales y más extravagantes rockstars, en donde el dinero, las fiestas exclusivas, las giras artísticas y las mujeres giraban a su alrededor.

El éxito y la veneración que conseguían era tal, que de haber sido grabadas, las escenas serían comparables a las que hoy conocemos con los fanáticos de personalidades como Elvis Presley, The Beatles, Michael Jackson o la boyband de moda. Sobretodo las mujeres de la alta sociedad se rendían ante ellos. Su frágil apariencia, la delicadeza en sus modales, la exquisitez en su arreglo, el exotismo en su imagen y sobretodo el embelesamiento que su virtuosismo despertaba, provocaban desmayos, tumultos, excesos y sobretodo pasiones alrededor de un castrati. Eran verdaderos sex-simbols

Además de su aspecto andrógino, que lejos de ahuyentar, atraía a gran cantidad de mujeres que se olvidaban de la rigidez de la etiqueta y la severidad del protocolo para acercárseles, descartar un embarazo era también una poderosa razón para preferir una aventura con ellos, que se garantizaba discreta y sin complicaciones, y encima, estaba la creencia de que la castración aumentaba el rendimiento sexual del hombre, además de que lo volvía más dispuesto a complacer a su pareja sexual. Eso lo describe bien un poema dedicado a Farinelli, el más famoso de todos los caltrati (por su belleza física, su virtuosismo y su influencia política), durante su visita a Londres en 1734, donde una dama inglesa compara -desventajosamente- a los conquistadores ingleses, a quienes llama "fanfarrones presumidos", cuyo entusiasmo "expira demasiado rápido, mientras que Farinelli lo mantiene hasta el final". Farinelli ingresó a las filas de nuestra cultura popular en 1994, cuando se exhibió una película sobre él, que los especialistas dicen es bastante imprecisa históricamente, pero que también muestra esta faceta sexual de los castrati en una escena sobre un mènage a trois con su hermano y una joven. 



Aun con todos los cambios morfológicos posibles de suceder por la castración, como la ausencia de vello, la obesidad, los rasgos feminoides, pechos incipientes o pene infantil, además de las alteraciones psicológicas que también podrían presentarse, muchos tenían un desarrollo y un desempeño físico normal. La fama de "mejores amantes" acompañaba a su prestigio vocal. Y sus aventuras amorosas fueron tan numerosas como turbulentas.

Siface fue muerto -con extrema violencia- por órdenes del Marqués de Bolonia, hermano de su eterna enamorada con la que se encontraba a escondidas, después de seguirla hasta el monasterio en que fue encerrada para separarlos; Gasparo Pacciarotti estuvo a punto de serlo, a consecuencia de su romance con la duquesa de Santa Marca; Tenducci, amigo de Mozart, fue apresado por fugarse con Dorothy Maunsell, hija quinceañera de acaudalado irlandés que no paró hasta dar con él y hacerlo encarcelar; Velluti, el último de los grandes de la época de oro, siguió hasta Rusia a una bella duquesa. 

Baldassare, el primero de los caltrati en ser considerado gran divo (en 1625), fue también el primero en ser considerado un símbolo sexual, contándose la anécdota de cuando arribaba a Florencia, y, cuando aún faltaban cuatro kilómetros, una turba de mujeres salió al encuentro para bajarlo de su carruaje y llevarlo en hombros hasta la ciudad. La misma reina Cristina de Suecia suspiraba por él; hubo también una mujer enmascarada  que le obsequió, en plena presentación, un costoso anillo con varias incrustaciones de piedras preciosas. 

La ambigüedad sexual no sólo atraía mujeres, también los hombres se acercaban a los castrati con pretensiones sexuales, y algunos relatos del siglo XVIII cuentan de los que se enfundaban en corpiños y se ofrecían para "servir... por igual como hombre o como mujer".

Sobre esto también hay una anécdota que merece destacarse: narra el mismo Casanova en su libro Historia de mi vida, que conoció en una taberna a Bellino, un joven castrati de singular belleza que le provocaba sentimientos confusos que al principio rechazó, pero que finalmente pagó un doblón de oro para que le mostrara sus genitales, pero ver no le fue suficiente y entonces tomó entre sus manos el miembro del joven cantante... descubriendo que era falso: ¡era una mujer! Teresa Lenti evadía con ese disfraz masculino la prohibición que seguía vigente sobre las cantantes mujeres en Italia; posteriormente Casanova la abandona con un hijo y ella regresa a su carrera artística, pero ahora abiertamente como mujer, en los escenarios más progresistas de Europa.

martes, 6 de noviembre de 2012

Instantáneas Personales de Grandes Fotógrafos


Conocemos sus imágenes, íconos de la fotografía y documentos de la historia de la humanidad. Pero conocemos menos sus personalidades, sus historias de vida y sus anécdotas.

Aquí ya vimos que detrás de las arrobadoras fotografías de Miroslav Tichý había una historia y una persona igual de magnéticas; platicamos la anécdota de la foto de Dalí atómico, y también de la verdad detrás de la emblemática fotografía de la niña y el buitre de Kevin Carter. Vimos también la historia detrás de las imágenes de Lee Jeffries; nos enteramos de cómo Muybridge inició la cinematografía a partir de probar el vuelo de los caballos (y hasta de sus pleitos de alcoba), y contamos anécdotas sobre las fotografías más famosas; nos preguntamos qué pasó con la Madre Emigrante, quien fuera el rostro de la Gran Depresión, y en El (micro)Fanzine recordamos el experimento fotográfico de Robert Doisneau sobre la gente, un desnudo y un escaparate.  Hoy volvemos a los fotógrafos con algunas anécdotas alrededor de su obra y su vida:

Henry Cartier-Bresson era camarógrafo del ejército francés cuando fue capturado por los nazis en 1940, casi tres años fue prisionero en un campo de trabajos forzados, del que pudo escapar en su tercer intento, aliándose a la resistencia antinazi. Había escondido su famosa Leica todo ese tiempo en un lugar de los bosques de los Vosgos, recuperándola. Y con esa cámara tomó la siguiente fotografía, en 1945, de una mujer que colaboraba con los nazis en los campos de concentración, sometida al repudio y escarnio público.


Cartier-Bresson es considerado uno de los mejores fotógrafos de todos los tiempos, y es famosa su idea del "momento decisivo", donde se capta la efímero. Una tarde de lluvia neoyorquina, saliendo de su propia muestra en el Museo de Arte Moderno, se dedica a captar los "momentos decisivos" de los transeúntes en busca de resguardo, y alcanza a escuchar cuando alguien, señalándolo, dice: "Miren a este tipo. ¡Otro más que se cree Cartier-Bresson!".

Henri Cartier-Bresson en la lluvia
Pero la anécdota más memorable quizá sea la que él mismo contó para ejemplificar que en su vida todo le debía al azar: un día recibió una llamada de Jorge Luis Borges, explicándole que él quería nominarlo para un premio que otorgaba una millonaria siciliana, con la particularidad de que era el artista ganador anterior quien nominaba al siguiente galardonado. Cuando el fotógrafo preguntó la razón de quisiera entregarle ese premio, el escritor respondió: "Porque soy ciego. Y quiero dártelo en reconocimiento a tus ojos". Sin embargo, Borges murió antes de poder dárselo, así que Cartier-Bresson le pidió a su viuda María Karuna que ella se lo entregara. Así, viajó a Palermo (Sicilia) para recibir su premio; curiosamente, Borges había sido criado en Palermo, Buenos Aires, y él, Cartier-Bresson, fue concebido en Palermo, Sicilia... justo en el hotel en que lo hospedaron los organizadores, y donde sus padres pasaron su luna de miel, nueve meses antes de que él naciera.

Borges y Cartier-Bresson
Edward Steichen fue un representante destacado del Pictorialismo, movimiento artístico de finales del siglo XIX que buscaba distinguirse de la fotografía de aficionados, que se multiplicaban por la comercialización accesible de la cámara Kodak (cualquier parecido con la actualidad, donde recursos como Instagram hacen que cualquiera se sienta "artista de la imagen", es mera coincidencia, je). Entre otras características se buscaba un efecto de desenfoque o bruma. Cuando Steichen fotografió la estatua de Honoré de Balzac que hizo Rodin, a la luz de la luna, usó una exposición de una hora para lograr un efecto fantasmal. Al ver la fotografía el escultor le dijo: "Harás que el mundo entienda mi obra con tus fotos".


Al contrario de los pictorialistas, que buscaban alejarse de la fotografía como instrumento para retratar la realidad, Paul Strand (también discípulo del gran Alfred Stieglitz, mentor de Steichen) realizó los primeros trabajos de foto-verdad, con retratos espontáneos y naturales de gente de las calles, para los cuales utilizaba una cámara que parecía estar enfocando hacia otro lado, pero en realidad enfocaban al objetivo situado a 90º, lo que le permitía captar rostros sin pose. Esta es su imagen icónica:


Cuando Jacob A. Riis, de profesión reportero, se hizo acompañar de dos fotógrafos aficionados para realizar el primer trabajo de fotoperiodismo en la historia, titulado "Como vive la otra mitad", y que trataba sobre los vagabundos, borrachos y demás personas en situación de calle de Nueva York, no imaginó que la policía los perseguiría alertados por las denuncias de varios testigos, que aseguraban, habían visto visitantes de carácter sobrenatural, según consta en el diario Sun, de 1988: "Extraños acontecimientos han sumido en la intranquilidad las noches de nuestra ciudad. Son varios los testigos que afirman haber distinguido en la penumbra a tres o cuatro fantasmagóricas figuras cargadas de bultos. Luego, vieron un relámpago, oyeron unas pisadas que se alejaban... y los misteriosos visitantes habían desaparecido sin dejar rastro". Riis, además de ser considerado pionero tanto del fotoperiodismo, también lo fue de la fotografía... al ser de los primeros en trabajar con flash

Nido de bandoleros, Calle Mulberry. 1888

Riis es conocido por su filantropía y labor de concienciación hacia los más necesitados, e incluso era llamado por el presidente Roosevelt, el ciudadano más útil de Nueva York y el mejor estadounidense que he conocido.

Pero la más grande de las anécdotas es de la fotógrafa Vivian Maier, quien trabajó como niñera casi toda su vida dejando su pasión por la fotografía oculta del mundo, hasta que un agente literario (John Maloof, que hacía una investigación sobre la ciudad de Chicago) compró una caja con cientos de imágenes en un sitio de subastas. Al ver la naturaleza y la calidad de las fotos regresa al mismo sitio y compra el resto de las cajas, con más de cien mil negativos y más de veinte mil rollos sin revelar: el trabajo de más de treinta años recorriendo las calles de Nueva York y Chicago con una cámara colgando del cuello. Apenas algunos reflejos, opacos y tímidos, como el anonimato de esta mujer, permiten adivinar como era la fotógrafa, y por fin, casi un año después, un nombre en un sobre da una pista, Maloof la busca en Internet y sólo aparece un obituario informando de su muerte... ocurrida dos días antes.



Aquí está el blog que John Maloof le dedica, mientras edita un libro y un documental con su extenso trabajo. Y la reflexión ineludible es: ¿cuántos y cuántas Vivian Maier habrá en las filas de Flickr, en los álbumes de Picasa, en las categorías de Hipstamatic e Instagram, esperando por ser descubiertos?

Y, ¿cuál será la historia detrás de la imagen que nos impacta?

sábado, 27 de octubre de 2012

El Trino del Diablo


5th Caprice by Paganini on Grooveshark

Niccolò Paganini, hasta los legos lo sabemos, es el más virtuoso violinista en toda la historia. Su nivel de virtuosismo era tan grande, que la única explicación que algunos encontraron fue que era por obra del demonio. Se habló de un pacto con el diablo, hecho durante el presidio por haber matado a un músico rival. Incluso hubo el testimonio de un testigo que aseguró haberlo visto postrado, jurando ante El Maligno: "Le dijo que su alma era suya a cambio de tocar como un ángel. Se encendió una luz que me cegó, Paganini se levantó y siguió su camino".


Hay otros testimonios, pero estos sobre sus actuaciones, diciendo que se presentaba a tocar con fuego iluminando el escenario, y a la vez que se sucedían las notas prodigiosas, las llamas parecían consumirlo todo detrás de él. Así lo veían en el escenario, creciéndose ante un público extasiado. Y aunque se le describía "feo, descuidado y trasudado", y pese a las ropas negras hechas jirones, y aun con la fama de ser un músico diabólico, no sólo el público en los auditorios sino también las mujeres en sus brazos se rendían completamente.

La leyenda sobre el origen diabólico de su genio musical inició desde a los cinco años, cuando se dice que su madre se despierta de un sueño diciendo que se le había aparecido el demonio anunciando que su hijo sería un gran violinista, por lo que el padre lo obliga a practicar diez horas diarias, con cruel disciplina, advirtiéndole: "Nicolás, tú vas a ser el más grande violinista del mundo, de mi cuenta corre". De tal forma que cuando se presentó ante el maestro Alesandro Rolla, éste admitió: "...no tengo nada que enseñarte".

Tratando de buscar una explicación más racional a su virtuosismo, se ha dicho que padecía aracnodactilia, manifestación del Síndrome de Marfán, pero esto es inexacto, pues de ser así hubiera presentado también otras características, como una elevada estatura y desproporciones esqueléticas, sin embargo, hay otro síndrome llamado de Ehlers-Danlos, que bien podría justificar sus características, en una de sus once variantes. Porque lo que sí está comprobado es su gran elasticidad y flexibilidad articular en manos y brazo, lo que le permitía interpretar movimientos de alta dificultad con esfuerzos menores. Pero todas estas explicaciones estaban lejanas en ese tiempo, en que se le identificaba como El violinista del Diablo.


Hay quien dice que durante su encarcelamiento pudo tocar magistralmente con tan sólo una cuerda de su violín al que nombró Il Cannone. Por supuesto, la leyenda se ha extendido hasta el valioso instrumento, hecho por el principal rival de Stradivariu: Guarnieri, excelso laudero que trabajaba instrumentos de factura exquisita y perfección en el sonido tal, que se consideraron diabólicos, también, atrayendo prohibiciones de las autoridades religiosas, así como también le negaron sepultura eclesiástica al mismo Paganini.

Pero las leyendas de la influencia diabólica en la música no empezaron con Paganini, y sería tambíén un violín el que protagonizara un capítulo anterior: El Trino del Diablo.

El sueño de Tartini, de Louis-Leópold Boilly. 1824
En palabras del mismo Giuseppe Tartini, compositor y músico italiano, a su amigo el astrónomo Jèrome Lalande en una carta encontrada en el monasterio de San Francisco de Asis: 

“Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano.

La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo “La sonata del Diablo”, pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre….”


Les dejo la obra musical en tres partes, interpretada por Oscar Shumsky, quien nos legó una de las mejores interpretaciones, si no tienen el suficiente tiempo para los tres videos, por favor no se pierdan el segundo, que a mi gusto es el más disfrutable, y que me hace decir -al igual que la de Paganini- que si esta es la música que inspira, es difícil no sentir algo de simpatía por el Diablo:





Y señores: con este post inician los festejos del Día de Muertos y de All the hallows eve. Felices mortuorias fiestas.

(En años anteriores, con estas entradas iniciaron las fiestas: Cuento A mí que me lleve El Diablo y coincidentalmente, un año después volvimos a empezar con Cuentos de Hadas con Final de Horror)

martes, 9 de octubre de 2012

Lennon


Apenas hace cuatro días el mundo conmemoró los 50 años de Love me do, primer sencillo de The Beatles. El 5 de octubre de 1962 se oyeron por primera vez en la radio, las notas iniciales tocadas con una armónica robada en una tienda de Holanda, y que le daban un toque de blues a la sencilla canción, que cuando fue grabada en estudio, George Martin exclamó: "¡Acaban de grabar su primer número 1". Y efectivamente la canción llegó al primer lugar de Billboard, pero hasta 1964, pues en las listas británicas sólo llegó al número 17. Sin embargo, eso bastó para hacer historia, pues The Beatles son los músicos más influyentes del rock, del pop, así como de toda la música y cultura popular.



Curiosamente, la canción Love me do nunca fue del agrado de John y Paul. Sir Paul McCartney la compuso cuando aún no tenía título de nobleza, y ni siquiera tenía 16 años, era apenas un estudiante. Pero al final fue la única de sus composiciones con The Beatles, junto a P. S. I love you, de las que conservó sus derechos, pues al no grabarlas con Sony no entraron en el paquete que Michael Jackson adquirió, terminando, de paso, con la amistad que lo unía con el exbeatle.



Cuatro días después de celebrar el inicio de ese viaje mágico y misterioso que los elevó a nivel de leyenda, se conmemora hoy el nacimiento de John Lennon.

Una día John Lennon se despertó de un sueño en el que un hombre encima de un pastel le decía que su grupo se debía llamar The Beatles, con una letra "a" sustituyendo la segunda "e" de la palabra beetle, los beetles (escarabajos) inundaban La Caverna, bar en el que tocaban él y sus otros tres compañeros, quizá eso también influyó en el nombre por el que sustituyeron The Quarrymen. 



También sustituyeron a Pete Best en la batería por Ringo Starr (a pesar de que en la grabación de Love me do, Brian Epstein lo sustituyó por otro baterista y sólo lo puso a tocar la pandereta). 

Mucho se discute sobre la importancia de The Beatles, musicalmente hablando, algunos queriendo subestimar su aportación o menospreciando su calidad musical, asegurando que han sido rebasados o que nunca fueron realmente buenos. En realidad, lo que casi no se discute es el momento cultural en que surgieron, y que mucho tuvo que ver para el impacto musical y cultural que tuvieron. 

La posguerra británica brindaba muchas oportunidades laborales a los jóvenes, eran pues, jóvenes con capacidades de adquisición económica, buscando en qué invertir su dinero en esparcimiento y reafirmación de su identidad, eran también jóvenes que buscaban desmarcarse de las generaciones anteriores, cansados de conflictos bélicos, con grandes necesidades de romper con paradigmas y atavismos sociales. Cultural y artisticamente receptivos a nuevas corrientes, incluso apoyados por el gobierno británico para fomentar sus inquietudes artísticas. Las Escuelas de Arte fueron detonantes de movimientos artísticos que resultaron no sólo en booms musicales sino también de diseño y arte visual, convirtiéndose en el sello de esa década revolucionaria y sicodélica.

Musicalmente la juventud demandaba y creaba más representantes. Y cada vez más atrevidos y audaces. Después de la pelvis de Elvis la sexualidad y la música juvenil necesitaban seguir siendo cómplices para continuar rompiendo paradigmas. Así, el cabello largo en los hombres y las faldas cortas en las mujeres se amalgamaron con una música de fácil digestión, que no sacrificaba demasiado la calidad, aunque sí se hacía más sencilla que los recovecos elitistas del jazz o la profundidad oscura del R&B. Era música para bailar, gritar y evadirse, para sustituir el vino por la cerveza, o la malteada por la soda. Para hacer el amor y aturdirse. 

Con The Beatles el rock se simplificó y tomó forma en notas de cuatro por cuatro, se hizo más abstracto y se deformó en metáforas coloridas, se hizo más potente manifestándose agresivo y salvaje (Helter skelter es considerada por muchos la primera canción de Heavy metal). Con ellos se abrió una puerta para otros músicos que innovarían, experimentarían y sacudirían aún más el status quo. Y también con ellos la juventud se sintió por fin protagonista y directriz de los cambios sociales.

Y de los cuatro, todos innegablemente talentosos, Lennon se destacaría de forma aún más brillante, ya sea por limitarse menos al experimento musical,  por tener una personalidad más magnética, por desafiar más al sistema, o por la tragedia con que se dio su temprana muerte.



Sus 70 años también los celebramos aqui en El Fanzín con otras imágenes no muy conocidas.

viernes, 14 de enero de 2011

Ampellmann, el Hombrecillo de la Luz Verde


Hace tres años se dio la noticia de una intervención artística callejera muy peculiar en Praga: muñequitos de semáforo que bebían, dormían y orinaban ¡en plena vía pública!, el autor era un joven artista que decía querer liberar a esta figura de su camisa de fuerza.


Sin embargo, algo que este joven parecía ignorar, es que todos los muñequitos de semáforo del mundo se originaron en un símbolo de frescura y libertad: Ampellmann.


Obra del diseñador gráfico Karl Plegau, que en 1961 trabajaba como Psicólogo de Tráfico en Berlín (del lado oriental), siendo su labor evitar accidentes, pensó que las señales de tráfico debían ser comprendidas por todos los peatones, sin importar si eran niños, personas con discapacidad, ancianos o no alfabetizados, por lo que presentó un proyecto que incluía semáforos para las personas que iban a pie. Lo que le dió luz verde ante las autoridades comunistas al hombrecito rechoncho y con sombrero, fue precisamente que personificaba al obrero próspero de la Alemania Oriental. Y esta apariencia lo hizo simpático al pueblo germano-oriental, que lo adoptó como el ícono de su cultura pop.


La efectividad de su mensaje al decir "Siga" y "Alto", lo hizo ser imitado en todo el mundo urbanizado, y tras la reunificación alemana en los noventa se impuso al intento de ser sustituido por su versión capitalista y light: su versión alemana-occidental era más delgado e impersonal, sin ese paso alegre, o esa posición en reposo pero no sin vida. Un comité para su rescate fue creado por el mismo pueblo alemán, logrando devolverlo a los semáforos, ahora de toda la capital.


Así, el mayor símbolo de la cultura popular de la Alemania socialista se impuso al capitalismo... pero no al consumismo. Sin embargo, a Plegau no le benefició el hecho, pues otro diseñador se apropió de los derechos de la figurita que ahora es el protagonista del merchandising alemán. Aunque a su creador le daba más satisfacción que se comprobara que la figura era más efectiva para prevenir accidentes, ademas de ganarse "el derecho a representar los aspectos positivos de un orden social fallido"; Ampellmann es además la mascota de la nostalgia de la era socialista y el logo oficial del festival artístico que se llevó a cabo por los veinte años de la caída del Muro de Berlín.

miércoles, 12 de enero de 2011

Una Imagen, Mil Palabras: Kevin Carter y los Buitres.


"Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña".
Kevin Carter.

Tal vez la historia la conozcan así:

Un fotógrafo ganó el Pulitzer por la foto de una niña víctima de hambruna, que se arrastraba hacia el centro de abastecimiento a diez metros de distancia, con un buitre detrás esperando ansioso su muerte para devorarla, el fotógrafo se suicidó después al no soportar la culpa por no haberla ayudado.


Así nos la han vendido. Y lo creímos todo. ¿Por qué?, quizá porque es más fácil expiar nuestras propias culpas al ver a otros pagarlas. Porque es difícil estar ante esta fotografía, en un sofá viendo la tele o frente a la pantalla del computador, con el estómago sin gruñir de hambre y con los labios sin partirse por la sed. Entonces, es un alivio acusar al fotógrafo de indolencia, de indiferencia, de frialdad: "¿Por qué no la ayudó?", nos preguntamos. "¿Cómo no la salvo?", nos decimos indignados, quizá realmente convencidos de que, de estar en su lugar, nosotros sí lo hubiéramos hecho. Quizá por eso su suicidio nos reconforta un poco... claro, y es que no es posible ser tan inhumano... tarde, pero lo alcanzó el remordimiento al final... porque la culpa de ser también un buitre a la caza de la foto llegadora, efectista y climática fue más fuerte.

Pero la historia no fue así.

Kevin Carter era miembro de un grupo de cuatro fotógrafos dedicados a retratar los conflictos de la Sudáfrica durante el apartheid (The Bang-Bang Club), ya había recibido anteriores premios importantes por su labor fotográfica antes de ganar el Pulitzer en 1994, incluso no era el primero del grupo en ganar el importante premio (su amigo Ken Ooesterbroek, considerado el mejor fotógrafo de su generación, ya había ganado uno en 1991); sus compañeros y él retrataban la brutalidad de la segregación racial en el marco de la rebelión en los guetos, se distinguían de la mayoría de periodistas gráficos que hacían la misma labor, por tener la piel blanca y una total entrega a su labor, sin importar el riesgo que corrieran (su lema era "primero está la foto, luego la seguridad"), de ahí el nombre que recibieron. Ejecuciones públicas, linchamientos, incendios provocados y tiroteos entre bandas o guerrillas, fueron algunos de los eventos que mostraban al mundo la violencia de los suburbios sudafricanos a causa del apartheid, para su exhibición y condena.

Tanto para aliviar la tensión de su profesión, como para ganarse la confianza de los guerrilleros con los que debían de tratar, los jóvenes fotógrafos fumaban marihuana y una mezcla más peligrosa: la pipa blanca, que mezclaba la yerba con tranquilizantes químicos, y que tiene efectos mucho más nocivos. Carter tenía, además, una personalidad muy conflictuada, con tendencias suicidas que años antes lo habían llevado a un intento fallido por terminar con su vida. Estaba también la exposición casi sistemática al riesgo de ser una víctima mortal de la violencia que retrataban.

En mayo del 93, Carter y uno de sus compañeros viajaron junto con una comitiva de las Naciones Unidas a Sudán, para capturar imágenes sobre la hambruna provocada por la guerra civil. En una escala hacia su destino final, pararon en la aldea de Ayod. Ahí, mientras la comitiva entregaba alimentos en un centro de abastecimientos, los dos fotógrafos aprovecharon al máximo los minutos que tenían para buscar imágenes, su amigo trató de retratar a los guerrilleros, Carter encontró a la pequeña niña en el suelo, entre buitres que esperaban su ración de carroña. Algunas versiones dicen que esperó veinte minutos en silencio, para no espantar al buitre, tratando de capturar el momento en que extendía las alas, pero otras dicen que sólo buscó el ángulo adecuado para encuadrar en la misma foto al buitre y a la pequeña. Su compañero, Joao Silva, cuenta que sí espantó al buitre y que al contárselo lo hizo llorando, diciendo que quería abrazar a su hija. Pero Silva revela un detalle más que cambia en todo la historia: la niña no se estaba arrastrando para llegar al centro de abastecimiento de comida, estaba defecando en el estercolero donde todos los refugiados hacían sus necesidades, no era la única persona ahí (y por lo mismo, no estaba desamparada ni en peligro inmediato de muerte), y el buitre no esperaba para devorar su cadáver, sino las heces que dejaría.

Esta versión se comprueba con el trabajo posterior de dos periodistas, que después visitan la zona y sacan una fotografía similar, pero sin el efecto de la foto de Carter:


En cambio, la fotografía de Carter fue publicada en el New York Times, él fue nominado al Pulitzer, fue cuestionado y juzgado con severidad en todo el mundo por su deshumanización (al asumir que no había ayudado a la niña), murió su mejor amigo y compañero del Bang-bang Club, el talentoso Ken Ooesterbroek, cubriendo un conflicto en un barrio sudafricano que él dejó para ir a recibir aplausos por obtener el Pulitzer, sufrió una crisis personal agravada por su adicción... y días después de recoger su premio, conectó una manguera al tubo de escape de su coche, aparcado en la orilla del río en la que jugaba de niño, dejando en el asiento del copiloto una carta que decía: "Estoy perseguido por recuerdos vívidos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor".

Todavía, la versión de que lo mató la culpa al no ayudar a la niña para no ser devorada por el buitre, continúa propagándose (a pesar de la difusión de la versión verídica, que incluye un documental premiado por la Academia de las Artes), ensuciando la memoria de un fotógrafo que denunció el apartheid y los efectos devastadores de conflictos bélicos en la población civil, arriesgando su propia vida y estabilidad emocional.


Inflexible juicio de quienes, lejanos a esa terrible realidad, se sienten con la solvencia moral para juzgar su ética y humanismo, desde la comodidad de un recinto techado, con la comida al alcance y con la tranquilidad de conciencia de quien nunca se ha visto orillado a tomar una decisión, mientras es confrontado con el sufrimiento y la violencia extremos.

lunes, 10 de enero de 2011

Linda Lovelace


"Cuando ven la película Garganta profunda, me están viendo ser violada. Es un crimen que la película continúe mostrándose; había una pistola apuntando a mi cabeza todo el tiempo".
Linda Lovelace.


Dos accidentes automovilísticos acabaron con la vida de Linda Susan Boreman, el primero de ellos cuando tenía 21 años y durante su convalecencia conoció a Chuck Traynor, su futuro marido, manager... y proxeneta. De la mano de él, bajo su dirección y mediante coacción, se inició en la prostitución y en la pornografía hard core.

A los 23 años protagonizó la primera película de exhibición comercial que incluía actos de felación y sexo anal, además de mostrar el sexo femenino depilado. La película se llamó Garganta profunda y tuvo rotundo éxito comercial, tanto que provocó los esfuerzos de la administración del presidente Richard Nixon por prohibir su difusión y enjuiciar al director y productor, finalmente, fue el actor protagonista el condenado a cinco años de cárcel por cargos de obscenidad, pese a la campaña a su favor de actores como Jack Nicholson, Gregory Peck y Warren Beauty, que se manifestaron en contra de lo que consideraron una ataque a la libertad de expresión. Curiosamente, Garganta profunda fue el apodo que recibió el informante anónimo que provocó el Watergate, escándalo político desatado unos días después del estreno, y que provocó la dimisión de Nixon a la presidencia estadounidense, al comprobarle actividades ilícitas de espionaje político y sabotaje.

Garganta profunda es la película pornográfica más famosa y más influyente, además de ser la primera en incluir sexo oral y anal, también fue la primera en tener un guión y un desarrollo argumental, y es considerada uno de los mejores filmes eróticos. Fue financiada por la mafia y recaudó el equivalente a 600 millones de dólares, lo que la convierte en una de las más rentables en toda la historia cinematográfica. Fue también la primera película pornográfica en transmitirse en televisión abierta, por la televisión holandesa en 2002, bajo el contexto de una noche temática. Tanto la película como el título, forman parte de la cultura popular.

Linda acusó a su marido de haberla obligado a participar en esa película a punta de pistola, además de someterla a otros abusos físicos y sexuales, incluso dice haber sido iniciada en la prostitución durante una violación masiva, y haber participado en películas pornográficas bajo amenazas de muerte hacia su familia. Una de esas películas incluía actos de zoofilia. Algunos actores y miembros de la producción de la película Garganta profunda corroboran el abuso físico y psicológico hacia la actriz, así como el carácter sádico de su esposo. Sin embargo, hay también otros que desmienten su versión.

Tras su divorcio, Linda se convirtió en activista del Movimiento antipornografía y feminista radical, dando conferencias sobre su experiencia. Posteriormente diría que también las autoras feministas que escribieron sobre ella sin participarle de sus ganancias económicas, hicieron dinero con ella como sus antiguos explotadores. También se divorciaría de su segundo esposo alegando maltrato hacia ella y sus hijos (un primer hijo, que tuvo a los 20 años, fue entregado por su madre en adopción sin tomarla en cuenta y bajo el engaño de que sólo era una custodia temporal). En la actualidad se filma una película basada en su vida, barajeando varios nombres de actrices para personificarla, después de que Lindsay Lohan fue descartada para completar la filmación por sus problemas de adicciones.

En 2002, Linda murió en un accidente automovilístico. Hoy cumpliría 62 años.

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