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sábado, 29 de diciembre de 2012

Tarjetas Antiguas de Año Nuevo


Han tenido tanto éxito las entradas sobre las tarjetas antiguas de Navidad (aquí y aquí), que no puedo más que traerles las que encontré por Año Nuevo, con ese encanto del diseño de principios de siglo XX:


 
 

Estas imágenes son de este estupendo y nostálgico blog, pero también encontré unas tarjetas muy curiosas con las que los prestadores de servicio solicitaban su "aguinaldo", costumbre que todavía conservan los carteros de este país:



Y sobre el aguinaldo y sobre las formas de despedir el año en nuestro folclor hablamos hace un año, en la última entrada del 2011, y hace dos años despedíamos el año recordando al autor de la canción Yo no olvido el Año Viejo.

Mis mejores deseos para este año que inicia, que, como todo ciclo, siempre lo empezamos con esperanzas, anhelos y nuevas fuerzas. Que lo disfruten y aprovechen lo más posible. Gracias por acompañarme otro año más...



...y recuerden: el 1º de enero es el cumpleaños de este blogcito, no sean gachos y vengan a darme un abrazo.

miércoles, 18 de julio de 2012

Pausa Comercial


Este post es una entrada emergente que funcionará sólo como anuncio de nuestros patrocinadores (más bien, de nuestros patrocinados):

Vayan a echarle un ojo a El (micro)Fanzine, nuestro miniblog en Tumblr que funciona como mi álbum de recortes, con algunas de las cosas que veo en la red y quiero preservar, que a mi juicio no ameritan un post en este blog pero sí requieren que se salve del olvido o del deleite pasajero. También son ideas en tránsito y conversaciones iniciadas. Yo las comparto en Twitter y Facebook (en una cuenta personal), pero la página  del blog de Facebook no las incluye y aunque siempre me hago la promesa de ir a pegar el enlace, se me olvida.

Esta fue una de nuestras primeras portadas
Antes todas esas cositas sí se ponían en este blog como una entrada, y por eso antes de cumplir el año de haber abierto el blog ya llevábamos 500 (y dos años después todavía no llegamos a las mil, je), o se enlazaban en unos posts que estaban en la etiqueta Échale un ojo: los mil y un enlaces, pero que cuando abrimos el microfanzín ya dejamos de hacer. Y es que, en estos tiempos de Twitter y demás redes sociales, hacer entradas en un blog para poner videos curiosos, enlaces a artículos interesantes y fotos de objetos de diseño, me parece obsoleto, esas cosas se comparten mejor en esas redes. Así que mejor los invito a que me sigan por allá. 

Yo en Twitter soy una pocosfollowers (así le dicen allá a todos los que no son twitstars) pues en más de dos años no he podido llegar ni siquiera a los 500 seguidores (un número muy bajo, para los estándares de esa red), pero en parte es porque no hago lo que otros, que es seguir lambisconamente a los tuitstars insistiendo en hacerles la plática, ni seguir primero para que me sigan, ni andar persiguiendo los favs, las polémicas y los trending topics; es más, apenas sigo abiertamente a los que me interesan, pues prefiero tenerlos en listas temáticas (digo apenas porque ya lo empecé a hacer, pues mi dumbphone no carga ninguna aplicación que me permita leer mis listas, así que tuve que agregar a mi timeline a quienes me interesan más, para no perdérmelos cuando no puedo pasar tiempo frente a la compu). Lo que sí hago casi siempre es corresponder el follow cuando alguien me sigue, pues considero que si alguien se interesa en lo que digo, lo menos que puedo hacer es prestar atención a lo ellos dicen, además de que si le interesa lo que yo digo, eso hace más probable que tengamos un interés común. Y digo casi siempre porque ya escarmenté con los socialmedia experts, y otras subespecies que sólo buscan incrementar su número de seguidores. En general yo uso Twitter para informarme, y aunque convivir ahí siempre me resulta grato (pues  se presta para encontrar personas interesantes con las que sería dificil coincidir en otro plano... aunque estas épocas electoreras también lo convirtieron en punto de desencuentro), mi ocupación principal ahí es enterarme más puntualmente de asuntos de actualidad.



Está también el perfil en Google+, que la verdad no precisa de mayor atención, y mi perfil en Pinterest, que es de lo más frívolo e inocuo, pero que en conjunto con Tumblr (y Scoop it) se acerca mucho a lo que yo quería de la red desde hace años: una "curaduría" personal. Es decir, ir navegando y agregando a un marcador personal lo que llama mi atención, poder clasificarlo y seleccionarlo (además de compartirlo), para volver a él cuando se me antoje o lo requiera. La inmediatez (más que la brevedad) de Twitter me limita, sólo guarda 3000 tweets (los últimos) y se van desechando los anteriores (para nosotros, porque a las compañías que precisan de nuestros datos sí se los venden), y junto con ellos, las conversaciones, las recomendaciones, las emociones plasmadas y los sentimientos publicados. Afortunadamente Facebook ya nos guarda todo eso en la nueva biografía, porque también era mucha pérdida decir adiós a todo lo publicado, tanto nuestro como de nuestros contactos.

En Facebook tengo la página del blog, a la que prometo poner más atención (sobretodo ahora que el mismo Facebook la ignora y no actualiza las entradas), pero entiendo, también, que es sólo una "sala de lectura" y que las visitas no buscan un acercamiento más personal, más allá del que se puede dar en un comentario. Lo que sí voy a hacer (además de reciclar entradas viejas, con alevoso oportunismo) es enlazar los miniposts del microfanzín, ya que es una extensión de este blog. 

Y por eso les reitero la invitación a que le vayan a echar un ojo. En posts muy breves van a encontrar desde la historia de Marjina y los niños del polvo negro; el cortometraje de Jean-Luc Goddard de la grabación Simpatía por el diablo; la dolorosa imagen suicida de Sylvia Plath; un video explicativo sobre el Bosón de Higgs; la explicación del propio autor sobre cómo surgió el famoso cuadro El grito; las paletas de algunos pintores famosos; como hubiera anunciado Zaragoza por Twitter el inicio de La batalla de Puebla, y como Cristobal Colón anunció (también en Twitter) que estaban cerca de América; la serie de fotografías de los Niños y la Guerra; el experimento fotográfico de Robert Doisneau sobre las reacciones ante un desnudo; el final alternativo de Los olvidados; el allegro con molto inédito de Mozart; la rara amistad entre Dalí y Alice Cooper; cómo funciona la indefensión aprendida; la pintura recién descubierta de Leonardo Da Vinci; las notas compartidas por Luis Miguel y Rachmaninov; al mejor violinista del mundo pidiendo limosna en el metro; al Billy Elliot de la vida real; el post que nunca se vio en El Fanzín, sobre Peter Ginz, el "Ana Frank checoslovaco", el niño que fue del holocausto al espacio estelar; Suzon, la camarera que Manet lanzó a la posteridad, y la historia del Sueño de Tartini, del que surgió la hermosa pieza musical El trino del diablo, que Michala Petri interpreta magistralmente. No se pierdan de más cosas como éstas y visiten El (micro)Fanzine, que, aunque chiquitos, a veces le pongo mucha enjundia a los posts que publico ahí.



Un muy breve agradecimiento: siempre en esta época del año las visitas bajan ostensiblemente, como los dossieres atraen gran número de visitas estudiantiles para hacer sus tareas, en vacaciones escolares esas entradas descansan y el tráfico al blog se aligera mucho, así que las visitas se han reducido casi a la mitad del último mes, en que habían alcanzado su punto más alto... pero con todo y eso se conserva el promedio de los primeros meses del año (y es que los últimos dos meses casi habíamos duplicado el número de visitas diarias)... las estadísticas de Blogger dicen que ya estamos a punto de alcanzar las 300 mil visitas (un widget dice que ya las pasamos hace un par de meses, pero mejor le hacemos caso a la plataforma anfitriona) y también estamos a un tris de alcanzar las mil entradas. También las estadísticas de Facebook señalan un incremento notable de las lecturas allá, lo cual me entusiasma mucho, es como enterarse de que los mensajes enviados en las botellas lanzadas al mar han sido encontrados. Así que hay muchos motivos para agradecerles y festejar que este blog les siga gustando.

Mil, mil gracias.


martes, 15 de febrero de 2011

Otra de Chinos e Ingleses (y Franceses)

Tuvo tanto éxito el último post, que decidí traer a sus protagonistas de nuevo -je-. La verdad es que encontré esta información que me pareció interesante, y que nos vuelve a hablar de la supremacía que una cultura siente que merece sobre otra. Lamentablemente no fuimos los únicos en Latinoamérica que tratamos a los chinos de una forma execrable.

El origen de la expresión popular "Me han engañado como a un chino" viene de cuando unos empresarios catalanes en Cuba (Bacardí entre ellos), se quedaron sin mano de obra tras las primeras prohibiciones que llevarían a la abolición de la esclavitud en la isla; pensando en la manera de conseguir trabajadores baratos para sus plantaciones, se fueron a Macao en China y convencieron a miles de chinos a migrar a Cuba, con ofertas de trabajo tentadoras, trayéndolos bajo contrato. En las plantaciones cubanas los chinos se dieron cuenta de que las condiciones de trabajo eran casi inhumanas, pero el contrato firmado los obligó a cumplir. Tristemente, los embarques con chinos continuaron llegando, en el siguiente mural en la Habana tiene las fechas de dos grandes llegadas de chinos a la isla, la primera en 1847, cuando llegaron de Macao, y la última en 1874, cuando llegaron los sobrevivientes de la construcción del ferrocarril en California (de aquí salió esta información).



Pero fue en Perú donde fue más grande el engaño. También con falsas promesas les ofrecieron a miles de chinos trabajo en las minas de oro. Sin embargo, el verdadero trabajo era en las minas de guano, el excremento de aves marinas que servía para fertilizar los áridos campos europeos, y cuya demanda aumentaba de tal forma, en que se abrían nuevas minas o se aumentaba la producción de las ya existentes.

En las Islas Chincha se concentraba la mayor recolección de guano -dada la enorme población de aves marinas y la cobertura de varios metros de espesor que durante años se acumuló en la superficie insular-, y eran controladas por los peruanos en la producción, y por los ingleses en la comercialización (curiosamente, Estados Unidos comenzaría así la expansión de su imperio colonialista al apropiarse de las otras islas del Pacífico en que se podía recolectar guano, para evitar la costosa importación a Inglaterra, sobre esto se puede leer más aquí).

Así que entre Perú e Inglaterra enviaron barcos para traer mano de obra barata desde China. Cuando llegaron los chinos recibían trato de esclavos, los transportaban como ganado a las minas donde trabajaban jornadas extenuantes, apenas los alimentaban con cuatro plátanos verdes durante todo el día y les daban un trato tan inhumano, que se fue minando la población trabajadora china (cien mil en el año de 1875) por las muertes causadas por enfermedades, accidentes, malos tratos o suicidios. Afortunadamente la información de que las ofertas de trabajo eran falsas llegó hasta China y dejaron de caer entrampados más habitantes de allá; desafortunadamente los propietarios ingleses y peruanos de las minas enfocaron sus catalejos hacia la Isla de Pascua, donde ocho barcos desembarcaron para atraer a los nativos con baratijas, para luego capturarlos y llevarlos como esclavos. Un tercio de la población fue hecha prisionera (en su mayoría hombres adultos), otros murieron al intentar huir, abatidos por las balas o cayendo en precipios. Cuando años después fueron expatriados los cien únicos sobrevivientes de los trabajos forzados, durante su transportación murieron 85, a causa de la viruela. Así fue como se acabó con la cultura de la mítica Isla de Pascua (aquí encuentran más información).

También en las haciendas costeras los chinos reemplazaron a los negros como trabajadores, recibiendo también un trato cercano a la esclavitud y maltrato desde las mismas embarcaciones, donde las condiciones insalubres provocaban enfermedades y mortandad. Fue precisamente la fuga de un chino de la embarcación peruana María Luz, que escapó a nado hasta un barco japonés y denunció los abusos que sufrían, lo que provocó un escándalo internacional que contribuyó a terminar con las deleznables prácticas.

En los países americanos en que la población china emigró, aún en condiciones de semiesclavitud, al diversificarse sus actividades se establecieron como una comunidad próspera -aunque hermética hacia el resto-, contribuyendo al desarrollo económico local, como sucedió en las ciudades fronterizas del norte de México, no sólo al participar en la construcción de ferrocarriles, la industria minera y los campos agrícolas, sino también en la fundación y la prosperidad de ciudades, como Mexicali, que en sus inicios era conocida como "La pequeña Cantón" por su numerosa población china y los negocios que establecieron.


Por cierto:

Ya que hablamos de secuestros, en los comentarios del post anterior Le Cid, Pascal, Mayanín y Periquín ya nos decían de lo difícil que se está poniendo la situación para los mexicanos en Francia a causa del conflicto diplomático por Florence Cassez, acusada de secuestro y cuya detención presentó irregularidades, cabe destacar que en otros países un error durante el procedimiento legal es causal de la liberación del inculpado, pero en el sistema judicial mexicano no es así, sin embargo, el conflicto ha encontrado un nuevo terreno de batalla: el Año de México en Francia, con 350 eventos culturales y artísticos que ayer fueron cancelados en su mayoría, por decisión del gobierno mexicano ante la advertencia del presidente francés de dedicar cada acto a Florence Cassez, como medida para presionar y lograr su extradición. Aquí se pueden leer los eventos más importantes que se cancelaron, y aquí la opinión del escritor Alberto Ruy Sánchez (que no es santo de mi devoción literaria pero su opinión sobre el asunto se ha difundido viralmente, primero por redes sociales y luego en un blog hecho exprofeso para mostrarla, y no deja de ser interesante leerla).

viernes, 15 de octubre de 2010

Murakami en Versalles


El Palacio de Versalles, el museo de historia más grande del mundo, esta vez se viste de primavera con las flores sonrientes de Takashi Murakami, el artista pop japonés, cuya influencia es comparada con la de Andy Warhol, refrescando la solemne majestuosidad del célebre castillo francés, y que hace un año hizo lo propio en el Guggenheim Bilbao.


Y el pop-art anda muy activo por el mundo, pues el Brooklyn Museum muestra su cara femenina, albergando la exposición temporal Seductive Subversion: Women Pop Artists, 1958-1968.

Vacuuming Pop Art, Martha Rosler.

Si andan por alguno de esos lares, mándenos una postal, si no, dense un paseíto virtual.

martes, 3 de agosto de 2010

Así Hablaba Porfirio Díaz

Andaba yo con ganas de hacer un artículo sobre el documento impreso más antiguo del mundo (Hyakumanto darani) , que encontré en la Biblioteca Digital Mundial (sin mucha información, por cierto, aunque eso no quita que el sitio es fantástico y muy recomendable). Tratando de complementar el post andaba buscando más datos sobre el libro Sutra de Diamante, que era considerado el libro impreso (datado) más antiguo del mundo, pero un enlace me llevó a otro y de repente ya estaba oyendo la canción más antigua del mundo, resultado de un trabajo de más de quince años de transcripción, a partir de unas tablas encontradas en Siria, que contenían las partituras más antiguas encontradas hasta el momento (1 400 a. C.), con el himno a la esposa del Dios Luna (Nikal) para su interpretación con voz y arpa. Nuevamente, buscando más información, un enlace me llevó a otro y entonces ya estaba escuchando la que es, hasta el momento, la canción grabada más antigua, una versión entrecortada de la canción infantil francesa Au claire de la lune, grabada en 1860 con el invento de Edouard-Leon Scott de Martinville, el fonoautógrafo, y que fue realizada casi veinte años antes de la grabación de Thomas Alva Edison de la también canción infantil Mary tenía un corderito, con su fonógrafo, que era la que se conocía como la más antigua. Y fue así que, buscando la grabación de esta cancioncita, y con la idea en la mente de poner las dos canciones infantiles en una franco mano a mano, tanto en su versión más antigua como en alguna contemporánea, fue que llegué al archivo de audios del Edison National Historic Site, donde no sólo encontré curiosidades como la grabación más antigua -con su fonógrafo, claro está-, o la voz del mismo Edison, sino incluso, ¡la voz del mismísimo Porfirio Díaz!, en una respuesta a una carta que Edison le enviara.

Curiosa curiosidad en estos curiosos tiempos de festejos centenarios, ¿no creen?

Pero bueno, a falta del post planeado, les dejo un videíto con la canción A la luz de la luna, por si alguno de ustedes, como yo, no la conocía:

martes, 27 de julio de 2010

El Extraño Mundo de Jansson

Dentro de la vastedad de propuestas en el campo de la ilustracion, es dificil decidirse por el trabajo de un artista para recomendar, uno va de enlace a enlace sorprendiendose por la creatividad que se encuentra, sin poder decidirse por uno. Por eso, encontrar el trabajo de Alexander Jansson me dejo impresionada, pues ya no segui dando click al siguiente artista, deteniendome en su portafolio, adentrandome mas en su mundo de oscuridad a la vez inquietante e ingenua, y regodeandome en la feliz tristeza que emerge de la neblina en sus ilustraciones; en su bella pagina web puede verse que tambien busca expresarse por medio de la fotografia, la pintura y la animacion.

Ojala tambien les guste:

domingo, 18 de julio de 2010

Historias Deliciosas: de Las Muy Ricas Horas a la Mantequilla Colbert

Los libros de horas eran manuscritos medievales, hechos especialmente para fieles laicos de la nobleza que deseaban incorporar elementos monásticos a su vida cotidiana, y estos documentos incluían rezos y salmos para cada hora litúrgica del día -de ahí su nombre-. Incluían también calendarios y exquisitas ilustraciones, que forman, por sí mismas, un archivo histórico de la vida cotidiana de la Edad Media.


El más famoso de estos libros es el de Las muy ricas horas, elaborado para el duque de Berry, e ilustrado por los miniaturistas del taller de los hermanos Limbourg, artistas que pintaron también el libro Las bellas horas, que actualmente se expone en el MAM, de Nueva York, y que es el antecedente del libro del duque de Berry, que se conserva en la prestigiada biblioteca del Museo Condé, que alberga la colección artística del duque Enrique de Orleans, hijo del rey Luis Felipe I de Francia y heredero de la fortuna de los príncipes de Condé, la cual incluye el castillo de Chantilly. Ahí alberga el duque de Orleans su importante colección de arte, que con los años enriquece y dona al Instituto de Francia.


Además de la biblioteca -la segunda más grande en Francia- y el Museo Condé, el castillo de Chantilly alberga los Grandes establos y el Museo vivo del caballo. Y es la principal atracción de la villa de Chantilly, cuyo nombre presta a la deliciosa y muy famosa crema de repostería, creada en esta comuna parisina. La versión más conocida es que su creador es Francois Vatel, "el Gran Vatel", cheff, anfritrión, administrador y mayordomo del príncipe Luis II de Borbón-Condé. Vatel, cuando estaba al servicio de Fouquet, organizó la célebre inauguración del castillo Vaux-le-Vicomte, en la que se agasajó al rey Luis XIV y a la reina madre Ana de Austria, en una magna fiesta que incluyó ochenta platillos servidos en vajillas de oro para la corte real, y de plata para el resto de los comensales, así como la escenificación de una comedia de Moliére, hecha expresamente para la ocasión (Les Fáucheux). Sentando con esto las bases del protocolo gastronómico de la época, las funciones de un maestro de ceremonias y las bases del prestigio que la gastronomía francesa goza hasta la actualidad.


El castillo, en el s. XVIII

Ya al servicio del Gran Condé, Vatel organizó la fiesta de los Tres Días con que aquel busca agradar al Rey Sol para ser favorecido y colocado al frente del ejército francés ante el reino de Holanda, además de obtener una ayuda económica que lo ayudara a salir de la bancarrota. Vatel supervisa no sólo la elaboración del menú y los platillos, la presentación espectacular de los mismos, con el uso de elementos como hielo, agua y fuego, los centros de mesa al gusto -capricho absurdo, más bien- del rey Luis XIV, sino también las representaciones teatrales, la música, los juegos temáticos para el divertimento de la numerosa corte real (más de dos mil invitados), la disposición de las habitaciones no sólo por rango, sino por complicidad amatoria entre los invitados, el presupuesto limitado y las exigencias amenazantes del príncipe Condé, que delegó en su maitre el éxito de la fiesta y de sus objetivos políticos.

Perfeccionista, apasionado y virtuoso, Vatel lleva a cabo la empresa de lograr tres días de placer y esparcimiento perfecto para los convidados, con precisión y minuciosidad impecables, hasta que en su trajinar se cruzan los pasos de la favorita del rey y dama de compañía de la reina, Anna de Montausier, bella y codiciada por todos los hombres. Sin embargo, no es Vatel quien voltea a verla, él sabe de rangos y sabe que ella está fuera de su alcance, es ella quien seduce al artista, seducida a su vez, por la sensibilidad del servidor del príncipe. Él se desmorona, primero, por la posibilidad de encontrar el amor con una mujer como ella, y luego, por la inclemente realidad de que no puede competir contra el rey. Otra decepción llega, al saber que Condé lo ha apostado y perdido en un juego de cartas. Y la última, cuando el pescado que cerrará la cena como platillo principal no llega. Derrotado en su búsqueda de perfección y reconocimiento, y sintiéndose impedido para recibir la congratulación del rey, Vatel se responsabiliza del fracaso ante el príncipe, y se atravieza el cuerpo con una espada, en sus aposentos, logrando la muerte al tercer intento. El suicidio lo hizo recibir la maldición del ingrato príncipe y fue tan sólo uno de los temas de sobremesa del rey y su corte. El testimonio del hecho lo recoge Madame Sevigne, noble de la época, en dos de sus cartas. La historia, magníficamente realizada, actuada y musicalizada, es trasladada al cine, en la película del mismo nombre.

Y aunque probablemente, no es el creador de la crema chantilly, sí lo es de deliciosos platillos y aderezos, como la mantequilla Colbert, que surge de la mezcla de mantequilla, limón, perejil, jugo de carne, estragón y sal, y que tan bien caza con las carnes horneadas y fritas.
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