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viernes, 3 de marzo de 2017

Por ellas. Por amor a ellas.

Por María José y por María Fernanda. Por Rubí. Y por Marisela, su mamá. Por Lucía, ¿la recuerdas? Durante unos días su historia nos estremeció y nos dolió hasta las entrañas, nos hizo saber que el horror siempre alcanza un nivel más alto. Por unos días, porque luego la vida sigue, la realidad se impone, y hay que buscar qué comer y hay que buscar por quién seguir, por quién reír. Y lo peor, porque otro rostro y otro nombre nos ocupa. Por Fabiola, por Valeria. Por Esmeralda, que sí regresó a su casa. 

Por Fabiola, Fabiola Montserrat, para distinguirla de la primera, la más jovencita, la de los ojos aceituna. Por Janet y sus largas pestañas, por Alondra y su mirada inteligente, su sonrisa llena de entusiasmo. Todas tienen miradas alegres, seductoras, posaban conscientes de lo jóvenes y lo atractivas que eran, pero sin saber que así recorrerían las redes, que así gritarían su nombre, llamándolas. 

Por Marisol, que viajó a Palenque. Por Elizabeth, que se fue a estudiar inglés a Utah y no quiso distraerse con un noviazgo. Por Marina y María José, turistas argentinas. A todas ellas se les olvidó que es su culpa si viajan solas. 

Por Alexa y por Karime, que quedaron de encontrarse en un centro comercial; por Diana, que fue a buscar trabajo a una papelería, dejando encargado a su hijo de dos años; por Mónica, que salió de la secundaria. Por Marifer, que llamó a su mamá desde el departamento de su cuñada. Por Wendy y Lizeth, que no llegaron en plena Navidad. 

Por Claudia Yvett, que por dos minutos de retraso no la dejaron entrar a su trabajo, en una maquiladora de Ciudad Juárez. 

Por Citlally, que era edecán, y salió de su casa hacia un evento al que también convocaron a doce de sus compañeras. Por Georgina, también edecán, rescatada de un table dance. Por Carmen, con sueños de ser actriz, encontrada en un cisterna. Por Leslie, de 20 años, encontrada en la cajuela de su propio auto. También ellas eran edecanes. También ellas eran hermosas. 

Por Karen, cuyo cuerpo fue encontrado dentro de una maleta después de días de búsqueda. Por Ángela, que fue encontrada de la misma forma, aunque a ella nadie la buscó, y no se sabe cuál era el nombre real de esa nena de menos de dos años. 

Por esa joven brasileña, violada por más de treinta hombres que subieron el video a Facebook. Por esa otra joven brasileña, violada por más de treinta días en una prisión varonil, a donde la envió una jueza. Por Yuliana, de siete años, que jugaba en las calles de un barrio pobre y fue subida a la fuerza en un auto de lujo, llevada a un departamento de lujo, y tuvo funerales de lujo, que cubrieron todos los medios colombianos. Y por Lucía. Por la hermosa Lucía de dieciséis años. Raptada, drogada, golpeada, torturada, violada y empalada hasta su muerte, hasta que su joven corazón no resistió tanto dolor. 

Por ellas, por las que aún no vuelven a su casa y por las que ya nunca volverán. Por ellas. Por amor a ellas.


Fui invitada a leer a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en la presentación de una pequeña antología que me incluye, y este es el texto que elegí leer. Se los comparto. Gracias por leerme.

jueves, 9 de julio de 2015

El Diálogo en Tiempos del "Me Gusta" y el "Retweet"


Primero fue el Forward en aquellos antediluvianos tiempos del e-mail como saludo matinal. No era la Web 2.0, era apenas el correo electrónico sustituyendo las cadenas postales que te condicionaban a enviar veinte cartas con una monedita pegada a la hoja, encomendándote a algún santo que te cumpliera el milagrito anhelado. El e-mail resultó bueno para continuar esas cadenitas de oración, además de difundir falsa información sobre gatitos presos en botellas de vidrio o poemas cursis en presentaciones de Power Point. Gracias al botón de "Fw" podíamos reenviar fácil y rápidamente esa vital información a todos nuestros contactos. Y cuando surgieron las nuevas redes sociales virtuales, se las ingeniaron para facilitarnos que continuáramos con esa necesidad de no decir nada sin parecer indiferentes, o ausentes.



Acumular "likes" en Facebook y estrellas en Twitter es mucho más nutricioso para el ego que mantener una conversación; brindarlos también es mucho más sencillo, menos comprometedor. Todos contentos. Si emitiéramos nuestra opinión sería menos fácil, habría que fijar una postura y sostener nuestras palabras, o reconocer que nos equivocamos y ceder ante una mejor argumentación... o simplemente ante una más necia. Mejor decir que nos gusta, mejor marcar la estrellita de "Favoritos" y contribuir a su posicionamiento en Favstar. Aprobamos así la intimidad expuesta, el narcisismo ególatra, la ideología ligera o la simplicidad O las ideas que nos gustaría tener. El ingenio que nos gustaría mostrar. Nos identificamos, sí, pero mejor pasar la idea tal cual sin mancharla con una propia. Mejor dar Retweet, mejor compartirla... mediante otro botón.

Hemos sustituido el diálogo por el aplauso, por la aprobación mostrada con apenas un asentimiento, como si moviéramos la cabeza de arriba a abajo. No opinamos ya, o sólo opinamos lo que otro ya dijo, en continuo eco, como dice el sociólogo Zygmunt Bauman: nos comunicamos en cajas de resonancias, volviendo a escuchar nuestras propias palabras. 

O las que quisiéramos tener.



Es, también, una forma de decir: "Presente". Hacer saber que estoy ahí para ti, contigo, que te "escucho", que no te ignoro. Que no tengo nada que decir sobre tu foto con tu hijo o tu perro, o tu selfie, o tu check in de Foursquare, o la inspirada frase en bonita tipografía con que resumes tu ideología (la que crees que es tu ideología), o tu firma en Causes, o tu eco del hashtag del día... pero que sí te veo, que no porque no tenga nada que decir quiere decir que no estoy presente.

Porque el "¡Aquí estoy!" es lo que nos interesa decir primordialmente. Aquí estoy y tengo algo que decir, aunque no con mis palabras, mejor con un meme, mejor con un retweet. Aquí estoy y tengo algo que mostrar para que volteen a verme, por eso mi pose frente al espejo, por eso mi grito con mayúsculas, por eso mi lugar en la fila del "tren del mame", para que sepan que aquí estoy y estoy al día. Aquí estoy y soy especial. Por eso mi exigencia a la buena ortografía, por eso mi exaltada declaración de amor a los "ángeles de cuatro patas", por eso mi presunción gourmet, por eso mi defensa a los valores tradicionales de los buenos tiempo idos, a la "chancla" como método pedagógico, por eso mi adhesión a la filosofía light de Paulo Coelho o a la psicomagia de Jodorowsky que se filtran por gotas en nuestro timeline en frases enmarcadas y descontextualizadas, pero no importa, porque son verdades unitalla, verdades a modo, tal como predicciones zodiacales (a todos nos quedan). Por eso el like nos es tan necesario y útil.



La construcción de nuestro perfil virtual, tan pulimentado y tan corregido, mostrando nuestra cara amable y nuestro lado generoso, sabio y civilizado, atrae simpatías de otras personas igual de camufladas, y esa simpatía se cimenta en base a los "likes" y los retweets hasta convertirse en amistad, por tanta afinidad compartida. Y esa relación irreal, editada, photoshopeada, es la que nos permite sentir que pertenecemos, que nos integramos. Y ya nunca volveremos a estar solos.

Del otro lado de la pantalla siempre habrá alguien que nos dé "like"... aunque es probable que sólo recibamos eso. 

Y un edificante meme.



Abrí cuenta en Twitter y Facebook al mismo tiempo, por sugerencia de los mismos lectores de este blog. No había tenido antes un perfil en una red social, Hi5, Metroflog y MySpace no me sedujeron (parecían ser para intereses más juveniles), incluso el mismo chat de Hotmail a veces me abrumaba. Al principio Facebook me pareció lo mismo, pero Twitter sí me intrigó. Igual que la mayoría, tardé en comprender la dinámica de los hashtags, los trending topics, los follow friday y las listas, pero eso no me amilanó y comprendí que era más que "un chat grandote para hablar con los famosos", como lo definían los que no lograban entenderlo. El reto de resumir una idea en un limitado número de caracteres me entusiasmó, la inmediatez y la accesibilidad a la información también. Llegué en un buen momento de esa red social, a tiempo para ver como los mismos usuarios la definían y reinventaban, dándole un uso más amplio y diverso que el ideado por sus creadores ("What are you doing?", preguntaban). Aún así, era común que los que se sentían expertos o con derecho de antigüedad reclamaran: "Así no funciona Twitter" o "Para eso no es Twitter", o enlistaban reglas para su uso (que sumisamente replicaban sus admirados adeptos). Finalmente Twitter también quedó transformado en algo muy diferente a lo que esos primeros usuarios exigían. La llegada masiva de personajes notorios, como figuritas de la farándula, la política o los deportes, terminó por catapultarla a la vitrina que ahora es, donde el culto a la personalidad es lo que prima.



Algo que se debe aprender en esa red es que no se tienen seguidores, los seguidores te tienen a ti. El personaje que cada usuario construye termina dependiendo de la aprobación de sus seguidores, lo cual reduce la interacción espontánea, por más que parezca que la clave es la "autenticidad". Las ventajas de Twitter siguen ahí: inmediatez y accesibilidad. Te enteras antes y, muchas veces, de primera mano, incluso viendo como se transforman las versiones que luego se darán en medios tradicionales. Pero las desventajas han aumentado, esa misma celeridad favorece la desinformación, y la interacción directa no garantiza una comunicación efectiva. Ejemplo de todos los vicios son las dinámicas de los que manejan la imagen de Enrique Peña Nieto, desde su candidatura: bots con perfiles falsos que lo mismo inflan su número de seguidores, que orquestan sus campañas a su favor o en desprestigio de un contrario, o que imponen o tiran Trending Topics, dependiendo de su conveniencia. Aún usuarios más modestos muestran las deficiencias de la comunicación en Twitter, tuitstars de cualquier categoría, intelectuales o faranduleros, dados a la comedia o al drama cursipoético, se entrampan en la caricia de la popularidad.  Y el diálogo no se presenta, ni el debate eleva su nivel. 


La causa principal es la tendencia a replicar fidedignamente lo que ya se dijo. El Retweet es un homenaje además de una aprobación a la inteligencia y al ingenio del que se aventuró a crear un contenido, así, la frase o el meme se reproducen exponencialmente, sin variaciones, sin objeciones, sin complementos. Y eso que no hablamos de otro verbo que no se entiende fuera de esa red social: favoritear. La estrellita que distingue un tweet del resto, que lo guarda para la posteridad salvándolo del olvido y lo eleva a objeto de veneración, ha creado incluso una red social dentro de la otra: Favstar, museo del ingenio en 140 caracteres, y de la adoración que una idea ajena que deseamos propia puede causar.

El culto a la personalidad individual se refleja tanto en los cientos de miles de seguidores que un tuistar puede acumular, como en los miles de "likes" que recibe una selfie en Facebook



Aunque al principio no me entusiasmó Facebook, finalmente quedé más apegada a esa red, pero se debió a la suerte de tener contactos interesantes que me invitaban a unirme a la conversación. La facilidad de explayarse en comentarios y compartir mediante grupos de intereses comunes fue lo que me hizo, después de un par de años, acudir con más asuidad, la oportunidad de mantener contacto con personas que de otra forma se habrían alejado, o de complementar el que tengo en el plano real, fue lo que al final me hizo anclarme. En Twitter se desprecia mucho al usuario de Facebook y a la misma plataforma, pero en mi caso puedo decir que es al contrario, yo encuentro ahí mejores condiciones para el intercambio de ideas, y una mayor convivencia con las personas que me interesan... porque es otra ventaja de estas redes virtuales: las rupturas son casi indoloras. 

Si la amistad virtual no nos satisface, si el seguidor nos importuna, si al que seguimos nos decepciona, un botón lo borra de nuestros timelines, y quizá, de nuestras vidas. La amistad virtual es irreal, el vínculo también, es fácil desvanecerlo (casi) sin conflictos, (casi) sin consecuencias.



Mucho más versátil que Twitter, la red social más popular ha sabido combinar los recursos innovadores de sus antecesoras más destacadas (Hi5, MySpace y Metroflog), complementándolos con los recursos básicos de los que iniciaron la comunicación virtual (e-mail y Messenger),y con sus adquisiciones de Whatsapp e Instagram. Y mientras uno de los creadores de Twitter renuncia por la imposibilidad de capitalizar para sí mismo el éxito de su red, Zuckerberg no deja de acumular dinero con la suya, aprovechando nuestro persistente miedo a la soledad. No hay forma de estar solo en Facebook, en esa inmensa casa de espejos alguien siempre nos da "like", o alguien dice lo que nosotros quisiéramos, para así poderle "like", "compartir", y sentirnos integrados. Comprendidos. Alguien nos pide amistad o acepta la que brindamos, aplaude lo que decimos o dice lo que aplaudimos, sintiéndonos identificados. Alguien nos escucha, nos aprueba. Y devolvemos el favor con facilidad generosa, positiva.

Con una manita y un dedo hacia arriba.


Ilustraciones de Pawel Kuczynski, Eduardo Salles y Facebook.

lunes, 18 de mayo de 2015

Jugar a Matar


Jugar a matar. Matar jugando. Se habla de descomposición social, y sí, no hay como negarlo (menos en la situación que nuestro país vive en estos tiempos), pero también habría que pensar en la naturaleza humana, habría qué preguntar qué detona el impulso asesino, incluso en las mentes más jóvenes, y especialmente cuando se actúa en grupo, cuando hay quien aplaude y azuza divertido, cuando el compañero de juego se entretiene con nuestra crueldad. 

Los detalles del asesinato de un pequeño de seis años por sus compañeros de juego, unos adolescentes que jugaban a ser secuestradores, incomodan por crueles. Golpeado, ahorcado, mutilado, apuñalado... es difícil imaginar un juego tan sádico, pero en lo particular, me es también difícil no recordar y no relacionar este caso con el que nos estremeció en 1993, cuando dos niños ingleses, de diez años, asesinaron a un pequeño de dos, después de atraerlo en un centro comercial, invitándolo a jugar, para en realidad secuestrarlo y torturarlo hasta la muerte con golpes y toques eléctricos.


Y también me es difícil no recordar el caso de la pequeña Mary Flora Bell (Inglaterra, 1968), la más fría y famosa de los asesinos infantiles, que se regodeaba preguntando a los familiares del niño de tres años que asesinó, detalles de como fue encontrado el pequeño cadáver, fingiendo una compasiva curiosidad. Tal como pasó en el caso actual, Mary Bell, de once años, y una amiga invitaron a un pequeño vecino (de tres años) para que las acompañara a jugar, pero terminaron golpeándolo, ahorcándolo y mutilándolo. Era su segunda víctima. Otra similitud con el caso actual es que las victimarias se acercaban a los familiares fingiendo interés y colaboración. 



A pesar de la corta edad de los asesinos, los pequeños agredidos son significativamente más jóvenes, vulnerables física y mentalmente, y aceptaron seguirlos para unirse al juego, brindando su confianza y simpatía, buscando amistad, diversión y compañía. En estos tres casos hay elementos comunes a pesar de las diferentes épocas y localidades, entre ellos, que los niños asesinos son de barrios marginales y no tenían suficiente supervisión paterna. 

Pero otra reflexión me lleva al caso de la joven japonesa Junko Furuta, secuestrada a los quince años por sus compañeros de escuela, violada e inhumanamente torturada durante 44 días por esos cuatro adolescentes (y por algunos miembros de la mafia Yakuza, a los que invitaban en ocasiones), hasta que la muerte la salvó de seguir siendo lastimada de manera inenarrable. Uno de esos jóvenes sí se había iniciado en la mafia japonesa, famosa por su crueldad, pero los otros tres sólo eran estudiantes que le colaboraron al principio para que se vengara de la joven, por rechazar sus pretensiones amorosas, pero al final participaban en las crueles torturas no sólo aplicándolas sino incluso idéandolas, compitiendo por quién inventaba una nueva manera de agredirla y prolongar su sufrimiento. Este caso tiene alguna similitud con el de Sylvia Likens, otra adolescente secuestrada y violentada hasta la muerte, pero esta vez por la familia que cuidaba de ella y de su hermana menor, participando en su maltrato todos los miembros de esa familia, incluyendo a los niños y adolescentes, así como sus amigos y vecinos jóvenes, a los que invitaban a presenciar y participar de las vejaciones que le infligían. 

Aunque hay una diferencia notable con los otros casos, pues al contrario de la espontánea colaboración de los primeros, en estos dos se puede decir que hay una paulatina degradación que acostumbra a los más jóvenes a la violencia, deshumanizándolos, sin embargo, dos cosas me llaman la atención y me hacen comparar todos estos casos, la primera es que al actuar como parte de un grupo los límites parecen desdibujarse, permitiendo que la conducta personal se relaje hasta estos preocupantes niveles (tal como pasa en los linchamientos y en el bullying). La segunda es la condición de total indefensión de la víctima. ¿Qué provoca tener el poder total sobre otra persona? ¿Cómo nos transforma esto? Google no me ayuda para localizar la referencia a un performance en que una artista se mantiene inmóvil durante un tiempo determinado, ante un público que aumenta sus interacciones hacia ella de forma cada vez más agresiva, dejándola semidesnuda y manchada de pintura y otros materiales dejados a su alcance, y huyendo cuando se termina el tiempo establecido y la artista deja su inmovilidad, encarándolos (por favor, si alguien sabe el nombre de la artista y de la intervención, déjenmelo saber), es un buen ejemplo de cómo se transforma la actitud y la conducta cuando nos sentimos con poder sobre otra persona. Los malos jefes, los malos padres, los malos cónyuges y los malos funcionarios públicos son otro ejemplo cotidiano... pero nada de esto logra quitarnos de la cabeza la pregunta:

¿Qué lleva a un niño a ser cómplice y partícipe de actos como estos?

Además de los niños sicarios, realidad aplastante de lo que la descomposición social significa en países como el nuestro; además de los niños entrenados por terroristas, guerrilleros o traficantes en países de Centroamérica, África y Medio Oriente; además de los niños francotiradores que asesinan a sus compañeros de escuela en Estados Unidos y algunas ciudades europeas; además de los niños atrapados en las redes de la delincuencia en los barrios marginales de los espacios urbanos, que terminan cometiendo asesinatos como parte de su actividad criminal; estos niños que salen de sus casas buscando desaburrirse, que no tienen planeado terminar el día convertidos en homicidas, que descubren el placer en el sadismo mientras juegan a ser verdugos, que no registran las consecuencias de sus indolentes actos hasta que sienten la urgencia de esconder las evidencias de su barbarie, que no volverán a ser los mismos ni a volver a su rutina, a su aburrida rutina de la que lograron escapar perdiendo su cuota de humanidad, su libertad y su futuro, estos niños, ¿qué reflejan de nosotros? ¿Qué sociedad los formó?

lunes, 27 de enero de 2014

Autodefensas... y Autojustificaciones

Imagen de los grupos de apoyo a las autodefensas "Valor por Michoacán"


La situación en Michoacán, que se empieza a expandir a otros estados como Guerrero, Puebla y Tabasco, es tema obligado en casi todas las sobremesas, conversaciones y foros de debates, tanto físicos como virtuales. Todo México tiene una opinión y todos comparten algún enlace. Lamentablemente, pese a esta aparente proliferación de información, muy pocos están bien informados. Y es que no hay forma de acceder a una información no manipulada, filtrada, tasajeada y alterada. Así que casi todas esas opiniones y fuentes que se comparten, están basadas en especulaciones, verdades a medias y mentiras.

En un inicio hasta algunos de los analistas políticos que intentan ser más objetivos se inclinaron a afirmar que entre los grupos armados de la zona de Tierra Caliente en Michoacán y el gobierno mexicano había una relación estratégica (incluyendo a Sergio Aguayo y Raymundo Riva Palacio), para delegar en ellos la difícil tarea de contener al cártel de Los Caballeros Templarios, a quienes ya no se puede definir sólo como narcotraficantes, pues han diversificado sus operaciones a la trata de blancas, secuestro, extorsión y contrabando, entre otras actividades ilícitas. Al mismo tiempo son varias las voces y plumas que sobreponen el origen de clase de las autodefensas (que no sean lo suficientemente indígenas o proletarios), que critican su falta de proyecto político o su falta de legalidad (se admita o no su legitimidad), sin cuidarse demasiado de identificarlos como grupos paramilitares o compararlos con los que hubo en países como Colombia (aquí un buen artículo para no caer en el error de hacerlo). 

Junto a este análisis que no puede evitar ser tendencioso, está la descarada ofensiva de los medios plenamente identificados como instrumentos del gobierno, para estigmatizar al Consejo de Autodefensa ante la opinión pública más dócil, al grado de llegar a la manipulación de un video con uno de los principales portavoces de la Autodefensa, el Dr. José Manuel Mireles, editándolo para que su mensaje fuera un llamado a deponer las armas (transmitido por Televisa). Video que fue desmentido inmediatamente en redes sociales con la versión sin editar, en el que se aprecia claramente que se desvirtuó su mensaje original.

Y sumado a todo esto, está la opinión pública, a veces tan cínica o tan indiferente, que compra los argumentos descalificativos sin detenerse a hacer un ejercicio de pensamiento crítico, y que compra, también, el miedo que nos venden. Lo cual no es sencillo de evitar. Que violencia llama a más violencia no es un argumento menor, que la violencia no es la solución, no es una mentira. Pero la violencia ya estaba, sólo es que ahora son también las víctimas las que deciden un cómo y un cuándo.


La sociedad civil va a tener un rol importante en ese derrotero, ya sea por las acciones que tome, como por las que deje de hacer. Pero esa sociedad civil debe saber que este es un buen momento para actuar a favor de la gente que, valientemente, se enfrenta a las organizaciones criminales, tanto las ilegales como las institucionales. 

Porque nadie se sorprende ya cuando alguien dice que el narco está aliado al gobierno. Es uno de esos secretos a voces. Las acciones en la región de Tierra Caliente parecen confirmar lo que podrían parecer rumores, pues saber del ejército desarmando a las autodefensas y no a los narcotraficantes, y permitiendo que estos incendiaran la biblioteca y el palacio municipal, así como los negocios que desobedecían la orden que los Templarios daban de que se mantuvieron cerrados, dejan poco margen de duda.

Hay qué decir que las autodefensas han mostrado una organización estratégica muy eficaz, que contrasta con el barbarismo primario de las organizaciones criminales. En las últimas dos semanas han avanzado ocupando y rescatando territorios que estaban en manos de los narcotraficantes, también tiene una estrategia mediática que sí está golpeando la imagen del gobierno y del ejército: videos y testimoniales que desnudan el mal manejo. Las redes sociales juegan aquí un papel trascendente, filtrar y diseminar la información es su tarea, la virtualidad su trinchera. Esa puede ser la contribución a un movimiento que sí está haciendo trastabillar al sistema, porque aunque es cierto que mandar a la guerra desde nuestro escritorio o el iPad, no sólo es cómodo sino también irresponsable, lo es  más descalificar las autodefensas desde la misma comodidad cobarde, sin entender que son personas que lo están arriesgando todo, porque en realidad no les han dejado nada. 

Identificar que esta es más que una oportunidad, una responsabilidad, y que antes de retuitear que las autodefensas son tan peligrosas como los grupos paramilitares, o que sirven al gobierno o a otros cárteles, o que los financían desde China, habría que reflexionar si no se contribuye a desligitimizar una iniciativa que, si bien no es ideal, sí es la más importante y efectiva que se está llevando a cabo contra una ausencia de estado, que ha permitido gobiernos totalitarios en cada región tomada por la delincuencia organizada.

La Sociedad Civil ha actuado otras veces con gran efectividad, siendo un agente de cambio hacia la pacificación, la negociación y la acción inmediata, como fue tras el surgimiento del EZLN, la tragedia del sismo de 1985 o la manifestación de inconformidad por el turbio manejo de las elecciones en el 2006. Desde el 1º de septiembre también se ha manifestado contra un gobierno en contra de la ciudadanía (tanto a nivel nacional como distrital), desde antes, incluso, se manifestó contra un candidato que representaba un retroceso, siendo la mayor de estas manifestaciones el Movimiento Yo Soy 132.

Esta participación ciudadana, que se tarda a veces en responder, que cuando a veces lo hace resulta demasiado prudente, y que se repliega muy fácilmente en ocasiones, hoy necesita saltar con mayor decisión y firmeza, porque puede haber una oportunidad de encontrar la fisura de un sistema que no está preparado para responder a los cuestionamientos y a la protesta bien organizada. La represión agudizada en el último año y dos meses, puede actuar ahora en contra de ese lado represor. Porque la inconformidad está sembrada, la injusticia desnuda y la provocación señalada.

Actuar no es sólo tomar las armas, sino tomar una postura. Iniciativas hay, esta también es una de ellas: Convocatoria para un Congreso Popular. Y las más fáciles, las que podemos hacer dando un click, es desarrollar un filtro que nos depure información falaz, y nos permita formar un criterio, dentro de lo más posible, sustentado.

ACTUALIZACIÓN:

Este día la noticia de que las autodefensas de Michoacán llegan a un acuerdo con el gobierno para legalizarse se propagó desde la tarde, por supuesto, la incertidumbre acompañó al anuncio, junto a las críticas y descalificaciones hacia las autodefensas, quienes dan este comunicado. Al igual que en su momento pasó con los zapatistas, tenemos que decir que cualquier mala negociación es mejor que una buena guerra... aunque la experiencia nos dice que siempre hay una trampa detrás de algo así, además de la posibilidad que se abre de que ahora sí se conviertan en grupos paramilitares. Pero la recomendación sigue vigente, ahora más necesaria todavía: desarrollemos un filtro que nos depure información falaz, y nos permita formar un criterio lo más sustentado posible, porque otra posibilidad es que esta sea la forma que se encontró para nulificar el impacto de las autodefensas, cuyo ejemplo empezaba a seguirse en otros estados, así se les contiene, se les resta credibilidad y apoyo social, controlándolas desde su interior. ¿Podemos juzgar a quien elige una vía más pacífica, una tregua para no dormir entre el temor y el riesgo de muerte? Yo creo que no.

lunes, 22 de octubre de 2012

Continuando la Conversación sobre Bullying


Algo muy extraño me pasa con Blogger, que yo misma no puedo comentar en mis propias entradas, por eso mismo no he podido dar respuesta a los comentarios de El Signo de la Espada, Amatista y Marichuy en la anterior entrada Basta de bullying, con interesantes testimonios y experiencias personales.

Lo bueno es que esto me da la oportunidad de ahondar en el tema, que para tanto da. En principio les enlazo una entrada de un blog que es parte de una campaña permanente en contra de la pornografía infantil en la red, por una persona que hace un esfuerzo constante para denunciar los sitios que encuentra, y que en esta ocasión, con motivo del mismo caso de Amanda Todd que comentamos en el post anterior, comparte 10 consejos para explicar a tus hijos pequeños como protegerse en la red, al ver que en buena parte es la falta de precaución la que los vuelve vulnerables ante un depredador sexual que usa la Internet para sus actividades. También les enlazo a otro artículo en donde se dan Diez acciones concretas para controlar el bullying, todas son de sentido común... pero a veces es increíble como hay cosas que aparentemente son muy obvias pero tienen que señalarse para que alguien más las vea.

El Signo de la Espada comparte en sus comentarios su experiencia sobre el bullying que sufrió durante su vida escolar, la manera en que sobrevivió a él, y su conclusión, en la que afirma: "Así que no, el bullying no mata, lo que mata es dejarse."

Además de su testimonio, nos recuerda el también notorio caso de Casey Haines, conocido como Zangief Kid por su defensa ante el bullying que sufrió por años, y que se difundió viralmente al mundo entero mediante un video, retirado varias veces de Youtube por considerarse incitación a la violencia, pero retomado por los medios tradicionales y por los mismos usuarios que elevaron a Haines a un estatus de "héroe". Zangief es un personaje (grande y robusto) del videojuego Street fighter, y la comparación es porque en el video se puede ver a Casey Haines, un niño de 16 años, levantando a su acosador (un pequeño y delgado niño de 12) y estrellándolo contra el suelo después de recibir varios golpes y esquivar alguno. La verdad es que después de ver el video es difícil simpatizar con el pequeño bravucón, y lo más fácil es pensar que se lo merecía. Sin embargo, la caída pudo tener consecuencias graves pues hay un momento en que se teme que se rompa el cuello al estrellarse contra el suelo; está también la otra parte de la versión y de la historia, donde se dice que el pequeño acosador -además de sufrir un ambiente familiar muy difícil- también sufrió de bullying durante varios años, hasta que tomar la misma actitud agresiva contra otros pareció solucionar su problema, pero después del video ha recibido más ataques de los que alguien podría soportar.

Podría parecer una solución, que en algunos casos resulta, defenderse con los mismos medios que se usan para atacarnos. Pero la realidad es que no siempre resulta, y también se dan casos en que la violencia atrae más violencia, los casos más drásticos son las matanzas escolares. Los chicos que dispararon a sus compañeros, en los casos de Columbine y Virginia, eran víctimas de bullying, y fue su manera de "no dejarse". Pero hay otros casos de chicos que se defienden y esto atrae mayores ataques, más violentos y multitudinarios, para que aprenda la lección de no intentar rebelarse nuevamente. Supe de un caso de un estudiante de bachillerato, secuestrado en la cajuela de un auto, después de que él confrontó a sus agresores, retándolos; fue golpeado, apuñalado, maniatado y abandonado dentro de la cajuela, hasta que fue encontrado muerto, tanto por las lesiones sin atención médica oportuna como por la falta de aire. Cuando sus compañeros fueron interrogados dijeron que sólo querían darle una lección "para que aprendiera a no meterse con ellos". Leí en la red el caso de una niña de nueve años estudiante de un colegio privado, que tras enfrentar y denunciar a sus agresoras, fue sometida en el baño por las mismas, que la amenazaron con un cuchillo en el cuello por haberlas acusado con su madre, quien acudió a las autoridades escolares para exigir una solución. Precisamente el caso lo ventiló la propia madre al no obtener ninguna respuesta o acción favorable por parte de la escuela. Y al hacer el anterior post supe de un adolescente golpeado y apuñalado por sus compañeros que llegó a su casa arrastrándose, para morir en la puerta, y de un estudiante de secundaria al que sus compañeros arrojaron thinner en las piernas y prendieron fuego. Las agresiones cada vez son más violentas. 

El bullying no es nuevo, una muestra es como lo retrata magistralmente Mario Vargas Llosa en su libro La ciudad y los perros, publicado hace 50 años, donde incluso muestra a sus diferentes actores (el agresor, la víctima y los espectadores), sus perfiles, sus motivaciones, y el nada raro cambio de roles -como ya vimos en el caso de Casey Haines-, en donde el agresor puede volverse la víctima (o haber sido tal), y los espectadores, los culpables de agresión (en realidad, todos son víctimas). Lo que sí es nuevo, es la dimensión alarmante que está cobrando, en parte gracias a las nuevas tecnologías de comunicación y a la normalización de la violencia que estamos viviendo (y fomentando).

Algo que tenemos que entender es el proceso del bullying, y como afecta a sus actores. Amatista nos cuenta que era su actitud la que la salvó de mayores ataques, y que incluso eso ayudó a una de sus compañeras. Y esa es una de las claves en estas situaciones. Como dice El Signo de la Espada: no hay que dejarse, pero más que una acción física, lo que hay que hacer es no dejarse derrumbar animicamente ante la intimidación y las agresiones, de la misma forma en que no hay que dejar que nos atrapen convirtiéndonos en cómplices. Pero esto no es fácil a una edad en que aún se está formando la personalidad, en que cuenta tanto la opinión externa y el sentido de pertenencia, y en que incluso se trae arrastrando un historial de vulnerabilidad emocional por el ambiente en que se ha crecido.

No hay que olvidar ese aspecto: el bullying habitualmente se centra en niños y niñas más vulnerables. Y no es su culpa serlo, y tampoco por serlo merecen las consecuencias que les atrae ser objeto de agresión.



Hablemos del proceso y los actores:

Los agresores (bullies, matones, abusones o como el lenguaje popular los identifique) comienzan un ataque sutil, mediante bromas cada vez más pesadas, comentarios irónicos, críticas cada vez más duras, o burlas aparentemente justificadas por las características o la conducta de los que son elegidos como blancos. Tanto los testigos como las víctimas aceptan esto como un juego sin consecuencias.

Las agresiones van subiendo de tono a medida que van teniendo aceptación y adhesión por parte del grupo, más compañeros se van sumando al "juego" de burlarse, embromar o descalificar a otros, hasta que estas bromas, burlas o insultos se vuelven sistemáticos sobre las mismas personas. Sólo para el agredido ha dejado de ser divertido y ha comenzado a ser una incomodidad real. La sensación de malestar aumenta a medida que el grupo que se divierte a su costa se hace más grande, y el grupo que ignora o atestigua los ataques tambien crece y continúa indolente. Sin embargo, a la mirada ajena, todavía parece ser una situación que todo el mundo puede o debe afrontar y superar (es común que se considere al bullying "cosas de niños", restándole importancia y normalizando la agresión). 

Esta es la parte peligrosa, porque "echar carrilla" a alguien está aceptado socialmente, y se considera "tener carácter" aguantarla , además que "ser soplón" y "rajarse" están igualmente condenados por el grupo social, tomándolo como traición. Por eso la indolencia de los espectadores (o bystanders, como los han comenzado a denominar): porque no perciben aún la gravedad de la situación, o porque tienen miedo de atraer hacia sí mismos las agresiones, o no quieren traicionar al grupo. Sin embargo, los espectadores no tienen un rol tan pasivo como pudiera pensarse, porque la agresión y la intimidación cobran fuerza proporcionalmente a la atención que reciben, es decir, a mayor público, mayor bullying... y menor posibilidad de que alguien interfiera (esto último es conocido como Efecto espectador). Y si se trata de bullying, los espectadores tienen también una participación directa, especialmente si parecen dar su aprobación mediante risas o animaciones al agresor (incitándolo para lo continúe o lo aumente), si lo documentan y lo difunden valiéndose de las nuevas herramientas multimedia, pero también si son parte del público silente.. con ese silencio cómplice que deja a la víctima en la indefensión. 

Por eso es tan importante romper el silencio, ya sea apoyando a la víctima para que los agresores y ella misma vean que no está sola (tal como hizo Amatista), o buscando (y exigiendo) la ayuda e intervención de los adultos responsables, exponiendo y denunciando la situación, para que pueda ser detenida. Esto incluso puede ser anonimamente, si se tiene el temor de atraer la agresión hacia el denunciante o si se percibe que se pone en riesgo su seguridad. Si la intimidación y la humillación se han hecho públicas por las nuevas formas de comunicación viral, es más fácil denunciarlas, pues en lugar de compartir el video o las imágenes del bullying con el resto de los compañeros, pueden ser mostradas a los adultos que pueden detener y corregir la situación, esa es la elección que el espectador tiene. Y esa es otra de las partes importantes de concientizar: el bullying necesita de la participación pasiva de los bystanders para continuar. El bullying es un asunto de grupo.

Cuando la víctima empieza a aceptar la culpa de la situación, pensando que se lo merece -al no entender por qué le está pasando eso y por qué nadie lo apoya-, es cuando el bullying le ha comenzado a causar un daño psicológico grave, como ansiedad, depresión, impotencia, soledad, autoestima baja, y sentimientos de rechazo hacia sí mismo y hacia la sociedad. Somos seres gregarios y la interacción positiva con nuestros iguales nos es necesaria, al faltar esta comenzamos a desarrollar una personalidad antisocial que nos limita en nuestro desarrollo personal, especialmente en las personas más jóvenes esto es resulta muy nocivo, porque parte importante de su maduración es sentir que pertenecen a su círculo social.

Hay dos tipos de víctimas: la que parece atraer y provocar la agresión con su conducta, por ejemplo, un chico hiperactivo que pueda ser considerado problemático, y la que parece aceptarlo con sumisión pasiva, convirtiéndose en la víctima ideal. Al final, es probable que ambos tipos de víctimas lleguen al mismo punto, en que, dicho coloquialmente, se ha matado su espíritu al sentirse aislado y vulnerado.

Esto es lo que se conoce como Indefensión aprendida.

Similar a lo que sucede con las mujeres víctimas de violencia doméstica, que simplemente no pueden salir solas del círculo de violencia en que viven con su pareja, perdonando y justificando las agresiones una vez tras otra, así también las víctimas de bullying llegan a creer que se merecen el acoso de sus compañeros y que no tienen forma de salir de la situación. Y de la misma forma en que es muy injusto considerar tonta a una mujer que sufre violencia doméstica sin lograr detenerla, también lo es considerar que los niños y adolescentes que sufren bullying son responsables de no salir de esa situación de acoso, y de las consecuencias trágicas que pudieran derivar de ella. Para explicar mejor el concepto de indefensión aprendida les dejo el siguiente video (son menos de cinco minutos, pero les garantizo que no lamentarán invertirlos para entenderlo más):

El bullying provoca que su víctima se inmovilice y se desequilibre en su confianza interna, algunos tienen mejores armas para defenderse de eso, pero no es culpa del que no las tiene carecer de ellas, cada uno es resultado de las experiencias vividas y del ambiente formativo, no elegimos la forma en que crecimos, no elegimos las circunstancias que nos formaron en los primeros años, que es cuando se define nuestra personalidad, así que si llegamos a la situación de bullying menos preparados que otros para superarla, no es del todo nuestra culpa.

Pero sí es nuestra responsabilidad crear las condiciones para que nuestros niños tengan mayor fortaleza, mayor confianza para pedir ayuda, y mayor asertividad para defenderse. Al igual que tengan la capacidad de empatía necesaria para que no se conviertan ni en abusadores ni en cómplices pasivos. Porque la realidad es que, en ocasiones, el bullying sí mata.

(Gracias por continuar la conversación, especialmente les agradezco a El Signo de la Espada y a Amatista, por los grandes aportes que dieron con sus testimonios personales, perdón por no darles respuesta directa en un comentario)

Artículo relacionado: Basta de Bullying

viernes, 19 de octubre de 2012

Basta de Bullying


...clearly i remember pickin' on the boy seemed a harmless little fuck...
Pearl Jam (Jeremy)

Jeremy by Pearl Jam on Grooveshark



Cuando Jesús tenía doce años ya medía 1.68 metros. Todavía creció unos diez centímetros más en los siguientes tres años que cursamos juntos la secundaria. Tenía unos ojos inmensos como de venado, que disimulaban bien sus gruesas gafas, pues tener los ojos tan grandes no lo salvaban de sufrir una miopía severa. Era tan alto como flaco, y desgarbado. Parecía una marioneta que avanzaba a tirones de hilos. Y era tan tímido, tan torpe con la palabra como con el movimiento de sus extremidades. A todos exasperaba, a maestros y a alumnos. Y mientras los primeros le reñían por su mal desempeño escolar, los segundos se reían a su costa. Nos reíamos a su costa, más bien. 

Era casi imposible que no ganara la risa ante las ingeniosas burlas de los más atrevidos. Nunca falta ese niño que no tiene pena de nada, que incluso busca el protagonismo llamando la atención sobre sí y sobre el objeto de sus bromas pesadas. Pero en ese grupo de 1o. "E" de secundaria técnica no sólo era uno, eran como seis terribles niños que aprovechaban cada momento sin supervisión para brindar un espectáculo al resto, a costa de la humillación de uno, que casi siempre era él, dada su torpeza social y física.

Recuerdo en especial un día en que le arrebataron la mochila y le vaciaron sus cosas en el suelo, en medio del salón. Yo me sentaba a un lado de él, así que pude ver toda la acción. Era yo tan apocada que ni siquiera me defendía de las burlas que yo misma sufría por mi sobrepeso, así que era impensable defenderlo a él, pero además no pude evitar unirme a las risas, las frases hirientes de José Celaya (el más descarado de todos) eran tan oportunamente ingeniosas, sobretodo cuando levantaron la cartera y sacaron de ella una credencial de una escuela de karate. "¡Eres karateca!", gritó entusiasmado, y enseguida improvisó una rutina cómica de artes marciales frente al rostro desesperado de Jesús, terminando cada cadena de movimientos estrellando ligeramente la mano en su cabeza o mejillas, orillándolo a refugiarse bajo un escudo formado por sus propios brazos sobre la paleta de la banca. Las risas de todos se volvieron carcajadas, que llegaron a su clímax cuando Jesús, enloquecido de furia e impotencia, levantó la cara y gritó: "¡Ya!", exigiendo un alto al ataque, al tiempo que lanzaba un brazo hacia el rostro de su acosador. 

Para su infortunio su voz mutante de adolescente combinó las notas graves con unas agudas y desafinadas, y el golpe en lugar de ser puñetazo era apenas una bofetada débil, casi femenina. Sus ojos enrojecidos y húmedos fueron el último elemento para su aniquilación. Desde los que gritaron que pegaba como niña, que lástima de clasecitas de karate y el inefable "Quiere llorar" repetido como mantra, el salón entero estalló en una cascada de burlas y risas, que se incrementaron hasta atraer a una de las prefectas (especie de custodios escolares). Sin embargo, aunque el silencio grupal se impuso no se detuvieron las descalificaciones hacia Jesús, pues la odiosa mujer le recriminó frente a todos que no supiera controlar su llanto. "Tan grandote y tan chillón", fueron sus palabras, también burlonas, antes de darle la espalda (a él y a la situación de abuso). 

A pesar de mi cobardía para defenderlo yo era de las pocas que lo trataba mejor, intercambiando comentarios y bromas entre clases, así como respuestas en exámenes, dada su miopía y mi aceptable aprovechamiento académico, coincidimos siempre en las primeras filas del salón durante los siguientes meses y años (los más aplicados siempre eran sentados al frente, pero con él se hacía una excepción pues no alcanzaba a ver lo que se anotaba en el pizarrón), así que fue una constante nuestra interacción, aunque las burdas normas sociales entre pubertos nos impidió ser más amigos, pues cualquier aproximación entre alumnos de diferentes géneros era tomado como conato de romance, acusación a la que se huye siempre a esa edad, cuando ver encerradas las iniciales en un corazón pintado con gis en el pizarrón, en compañía de las de un compañero del sexo contrario, es una de las vergüenzas más temidas. A pesar de nuestro cuidado no faltaron las cantaletas de "Son novios... ♬ ...se quieren", cuando nos veían platicar un poco más de lo habitual. Y creo que alguna vez esa cancioncilla tuvo que ver con una confesión de él hacia otro compañero, menos discreto de lo que él hubiera querido. Tras lo cual la distancia prudente se hizo más grande.

Pero el último día de clases, cuando nos fue entregado el certificado en una ceremonia ridícula, de tan afectada como deslucida, matamos el aburrimiento platicando más relajadamente, poniéndonos al tanto de los intereses y proyectos de ambos, y por primera vez pude conocer al joven maduro y centrado que era, pues, como todos, seguía creyendo que era un poco tonto y sin interés por el estudio. Los padres estaban presentes (los de él, no los míos, que no se tomaron la molestia de asistir), y me sorprendió verlos tan jóvenes, tan bien vestidos y tan guapos, eran a luces vistas de una mejor posición económica de la mayoría de los que estábamos ahí, y tomándome por una amiga de su hijo, me saludaron con deferencia y amabilidad. Por ellos supe de los planes de Jesús de ser ingeniero, y de su futuro viaje a Estados Unidos, para perfeccionar su inglés (que era la única materia que no se le dificultaba, debido a las clases particulares que recibía).

Por primera vez me sentí intimidada por él, al descubrirle ventajas para un futuro promisorio, pero su humildad me desarmó, pues se notaba abrumado por lo que podía parecer un alarde de parte de sus padres, insistiendo en restar importancia a lo que decían. Tenía yo un poco de celebridad local en ese año, por un concurso de álgebra que gané representando a la escuela a nivel distrital, así que cuando las autoridades escolares dijeron mi nombre lo acompañaron de una breve semblanza obsequiosa, que ellos aplaudieron como si de un logro familiar se tratara, supliendo en parte mi orfandad de ese día. Al final me invitaron a acompañarlos a la comida que harían en un restaurante, a manera de celebración. Fui demasiado tímida y no acepté, despidiéndome de Jesús ahí mismo, para siempre.

Sin embargo, nunca lo he olvidado, y menos aun ese día en que me reí mientras él lloraba. La primera vez que escribí un cuento -para una clase durante el  bachillerato-, lo hice pensando en él, retratando su hostigamiento escolar. Hubo un momento a principios de los 90´s, cuando me entró una necesidad por saber de él, despertada por la canción de Pearl Jam, Jeremy, canción inspirada en un caso real de un suicidio juvenil por bullying (y que curiosamente se parecía un poco a mi cuento), que casi no podía soportar mi culpa, recriminándome por mi timidez cobarde y cómplice. Definitivamente no merecía ser su amiga, pero es de los pocos compañeros por los que todavía me detengo a formular buenos deseos, esperando que haya encontrado mejores compañeros y mejores personas a las que pudiera considerar amigas.

El acoso escolar, ahora identificado como bullying, no es un fenómeno nuevo, ha existido desde siempre, todos conocemos un caso cercano; sin embargo, sí parece ser nueva la forma exponencial con que se está dando, tanto en cantidad como en preocupante agresividad. Los casos de violencia emocional y física son cada vez más alarmantes, al grado de provocar suicidios o asesinatos, además de lesiones, daño psicológico y secuelas, algunas tan graves, como las matanzas escolares. Los nuevos medios de interacción social, como el Internet y la mensajería por teléfono celular, ayudan a difundir el acoso y agresión escolares agravando el perjuicio. Ahora las humillaciones son perpetuadas en material multimedia y expuestas a todo el mundo para su difusión viral. 

El caso más reciente es el de Amanda Todd, adolescente expuesta en su intimidad, acosada por un depredador sexual, enjuiciada, agredida y discriminada por sus compañeros de escuela durante años y durante su peregrinar por varias escuelas, precisamente huyendo de las consecuencias de exhibirse semidesnuda en la red cuando tenía doce años. Finalmente tuvo éxito en su tercer intento suicida tras narrar su historia en un conmovedor video subido a Youtube. Sin embargo, no todo ha sido solidaridad hacia la víctima, aunque en mucho menor número de las manifestaciones de duelo e indignación, hay también mensajes de inclemente crueldad, de quienes la conocieron y siguen insultándola, y de quienes no tienen simpatía por ella, por lo que la concientización sobre la gravedad del problema que es el bullying, y las consecuencias tan nocivas que tienen en una persona, todavía se ve lejana y distante.

Amanda Todd, en una imagen del video en que narra su "historia sin fin" de bullying

¿Qué sociedad estamos formando para las nuevas generaciones? Si chicos que participan en el hostigamiento criminal hacia uno de ellos -pero más vulnerable-, no se conmocionan o se conmueven ni siquiera cuando ven consecuencias fatales, ¿qué nos espera cuando tengan mayor plenitud de acción? ¿Cómo avanzará esta problemática social, cuando en lugar de ayudar a difundir la indignación, las nuevas tecnologías parecen estar siendo usadas como un incentivo para esas prácticas, además de contribuir a la indolencia y la insensibilización?

Las víctimas cada vez son más jóvenes, ya no sólo son adolescentes o púberes, sino también niños de ocho, nueve o diez años que eligen suicidarse ante la desesperación de no saber como seguir soportando una situación tan hostil. Hay una constante en todos los casos: la ineficacia de las autoridades escolares ante la situación, aun habiendo peticiones de los padres de familia para poner un alto al abuso y acoso que recibían sus hijos. Incluso las autoridades escolares llegan a entorpecer las investigaciones, negando o maquillando la realidad.

El caso de Amanda Todd ha levantado revuelo e indignación a nivel internacional, de los que hay que valernos para fabricarles una realidad más amable a nuestros jóvenes, y para conformar las redes de apoyo que deben estar ahí para el momento en que ellos pidan ayuda. Así como crearles conciencia, tanto de los riesgos a los que están expuestos con las nuevas formas de relacionarse, como de la responsabilidad de cada uno para no causar una incomodidad y un sufrimiento tal, que orillen a una decisión trágica. Lamentablemente la indolencia nos va invadiendo demasiado rápido, a medida que las noticias de un nuevo adolescente suicida se suceden una a otra, ganándonos en tiempo para los cambios necesarios de hacer para revertir esta situación, ganándonos, también, en voluntad para el cambio de mentalidad necesario para erradicarla.

Ustedes, ¿cómo están pensando en actuar para ser parte de la solución?

ACTUALIZACIÓN:

El Signo de la Espada, amigo y comentarista habitual de este blog, nos comparte su testimonio en los comentarios, y además nos recuerda el conocido caso de Casey Haines, estudiante australiano de 16 años conocido como Zangief Kid a raíz de que, también por otro video viral, el mundo entero conociera como se defendía del bullying que sufrió por años. Aunque, también hay otra parte de la historia: el chico que aparentemente "recibió su merecido" tenía sólo 12 años, no fue él quien molestó al otro por todo ese tiempo, y después de conocerse el video también ha sido víctima de bullying, con la diferencia de que el bullying cibernético ha sido a nivel mundial, sin atraer las muestras de simpatía que Haines a pesar de que también él venía de vivir un ambiente familiar difícil.

lunes, 1 de octubre de 2012

La Edad de la (Tercera) Inocencia


Cuenta la mamibicha que el abuelito Martín decía: "Eso de cuando somos viejitos volvemos a ser como los bebés, no es cierto, porque a los bebés les besan la pancita, les besan sus piecitos, les besan hasta la colita... ¡y ya parece que a nosotros los viejos nos van a estar besando la colita!" -je-. Era un viejo adorable el abuelito Martín, caminaba por todas las calles de la ciudad con una canasta en el brazo, llena de delicias dulces: charamuscas, obleas de colores, ates, palanquetas, natillas, muéganos, cocadas, pepitorias, jamoncillos, macarrones, borrachitos, camotes y otras variedades del dulce típico mexicano que hacía con sus propias manos. Nos visitaba de vez en vez y siempre era recibido con entusiasmo, porque además de que -literalmente- con él llegaba la alegría (otro dulce típico), y de su mano bien podríamos recibir tanto una trompada como una gloria (otros más), mi mamá nos transmitió el gran cariño que tenía por él, así como el respeto que rayaba en la veneración (nos enseñó a saludarlo con un beso en la mano).

Aparte de un buen humor permanente, el abuelito Martín derramaba bondad. E independencia. No sólo ayudaba a sus hijos caídos en desgracia económica, acogiéndolos en su casa y compartiéndoles el pan y la sal, sino que jamás permitió ser una carga para ellos, siguió trabajando de lo que encontraba rechazando la ayuda económica que le hacían llegar eventualmente. Sin ponerse de acuerdo, tenía una actitud similar a la de la abuelita Lola, que aceptaba los billetes que sus hijas le daban, sólo para enrollarlos y guardarlos en un cajón oculto, y devolvérselos cuando atravesaban por una situación dificil. Durante muchos años se sostuvieron de la venta de los dulces caseros que él hacía en las tardes y salía a vender por las mañanas, teniendo tan buena acogida que era habitual que regresara a media mañana con la canasta vacía, para volver a salir enseguida con una nueva remesa de dulces hacia otro rumbo de la ciudad.

La única vez que pidió ayuda económica fue para rescatar sus terrenos del pueblo de Pozos (Guanajuato), pues tenía que cercarlos para que no los invadieran nuevos vecinos que se aprovechaban de su ausencia. Fue cuando mi papá viajó con él y dispuso para que se rodearan con palos y mallas las tierras, y se levantaran unos cuartos provisionales para que pernoctara ahí un velador, pero hubo malinterpretaciones de esa acción por parte de algunas hermanas de mi mamá, que levantaron un reclamo sospechosista de que mi papá -con fama de abusivo y prepotente... hasta eso medio bien ganada- quería quedarse con las tierras. Ofendido y digno mi papá se hizo a un lado y esos terrenos no fueron bien protegidos ni bien trabajados, y mi abuelo murió un par de años después en esos cuartos, apenas un poco más acondicionados para alojar a alguien. Murió de frialdad, dicen, minada su salud por el trabajo físico y la desatención al querer echar a andar esas tierras, sin recibir ayuda de casi nadie, pues sus hijos estaban muy ocupados con sus vidas citadinas para ir a  perderse en esa tierra de nadie, tan agreste y tan desértica, que fue elegida para representar el pueblo fantasma de Comala, en una de las versiones cinematográficas de Pedro Páramo.

Fotografía de Lee Jeffries
Generalmente son este tipo de conflictos familiares los que terminan provocando la desatención de un anciano: no todos los hijos se involucran en la atención de sus padres envejecidos, no hay acuerdos entre hermanos para cubrir las necesidades de sus padres ancianos, se decide egoistamente sobre sus bienes, la carga económica y emocional suele recaer sólo en uno, al que a veces no se le reconoce su labor (ni los otros hermanos, y a veces ni el anciano mismo), no se tiene la suficiente preparación para lidiar con sus nuevos requerimientos, tanto de atención física como de convivencia. Así como el anciano pierde facultades físicas, también su carácter se va desgastando, y tienen menor tolerancia a la frustración y mayor vulnerabilidad emocional, lo que los vuelve más conflictivos. Se resienten fácil, se impacientan más, malinterpretan acciones y provocan malentendidos... la imagen de una abuela tierna y sonriente no es tan común, lo es más la de un anciano gruñón y malencarado, eternamente inconforme con un mundo que no está preparado para darles el espacio que merecen.

Imagínense, por un momento, en sus (desgastantes) zapatos:

Tu cuerpo se ha deteriorado, aún cuando te hayas esforzado por mantenerte sano, el proceso natural de envejecimiento disminuyó tu fuerza y tono muscular, acumulando grasa y perdiendo líquido, esto se refleja en tu piel, tu postura y tus funciones digestivas; también has perdido o se te han debilitado tus dientes, la dificultad para masticar repercute en los nutrientes que asimilas, a la larga esto también te hace más débil; se han limitado tus actividades, no tienes la suficiente energía para hacer tus ocupaciones anteriores, han disminuido tus capacidades físicas y también las intelectuales, no sólo al caminar eres lento, también te tardas más en entender y no captas toda la información, se te olvidan las cosas; encima estás de malas más seguido, el estrés y la impotencia te acompañan todo el tiempo; la gente te urge para todo: para cruzar la calle, para subir a un transporte, para hacer un trámite engorroso que no alcanzas a comprender en su procedimiento porque no escuchaste bien las instrucciones, no alcanzas a leer las indicaciones y te has cansado de estar formado por tanto tiempo. Incluso sentarte cuando te han cedido el asiento y levantarte cuando llega tu turno o tu destino es demasiado esfuerzo. Te explican con palabras que desconoces como utilizar aparatos que tampoco te son conocidos. La tecnología avanzó más rápido que tu, al igual que las costumbres, que los modales, que la vida misma. Porque es la vida la que te dejó atrás... no supiste cuándo pasaste de dirigir el rumbo y marcar el paso, a quedarte relegado en el camino, incluso, a parecer un estorbo para los demás. Esa es otra de las muchas cosas que no entiendes.

Fotografía de Lee Jeffries

A pesar de convivir con ella todo el tiempo, nada nos prepara para envejecer. El sueño de la eterna juventud se ha vuelto realidad en nuestra mente: no nos imaginamos viejos... ni aún cuando el espejo nos dice que ya lo estamos. Tampoco nos preparamos para atender a un anciano, así sea nuestro propio padre o nuestra propia madre. No prevenimos. No acondicionamos la casa ni abrimos una cuenta extra, y la vejez (nuestra o ajena) nos sorprende en la estrechez y en el segundo piso, con gastos y escaleras que sortear día a día con los bolsillos vacíos y con dolor en las rodillas.

Y quizá nos prepararíamos para sobrellevar mejor la vejez, si aprendiéramos a verla como algo inherente a nuestra propia naturaleza, inevitable pero no trágico, incluso: ventajoso, anhelable. En culturas antiguas el anciano era venerado; la ancianidad se vinculaba con la sabiduría y conocimiento de la vida, así como también se ligaba la seguridad con la experiencia. En esas sociedades que afrontaban riesgos hoy inimaginables, el anciano había sobrevivido a vivencias que le significaban un conocimiento valioso al resto de la comunidad, además de garantizar la conservación y continuidad de las tradiciones a través de su ejemplo y su consejo. Pero la gerontocracia se fue debilitando a medida que el anciano se fue vinculando a lo no productivo, especialmente a lo económicamente no productivo, que parece ser el mayor pecado de esta sociedad materialista.

En esta era del botox, la vejez tambien ha llegado a ser el mayor de todos los miedos.

Fotografía de Lee Jeffries

En culturas orientales todavía se tiene un respeto y un aprecio por la vejez, pero a medida que se van occidentalizando también aparecen los signos de rechazo hacia sus condiciones, la sociedad busca atesorar la juventud como símbolo de productividad y capacidad a plenitud... sin embargo, hay ejemplos de una vejez plena y digna, todos conocemos un caso de vitalidad longeva, de una jovialidad que parece eterna y de una sonrisa (o una mirada) que no envejece pese a estar rodeada de arrugas.

Hace unos días, la noticia de una admirable mujer de 92 años practicando esquí, sorprendió al mundo entero. Es especialmente sorprendente cuando uno reflexiona en lo difícil que ese deporte es para alguien con articulaciones débiles, y que después de nueve décadas esa abuela argentina tenga la resistencia para descender una montaña, soportando su peso en las rodillas, arranca un aplauso mayúsculo.

Y la mente es igual... o incluso mejor. Contradiciendo -sólo en parte- al gran Aristóteles, quien se preguntaba “por qué tenemos más inteligencia al llegar a viejos pero aprendemos más de prisa cuando somos jóvenes” (como también asegura el dicho popular que dice: "Perro viejo no aprende trucos nuevos"), Ayn Rand, escritora rusa, comenzó a interesarse en la filatelia cuando rebasaba los 60 años, puede parecer nada, pero este hobbie requiere de una gran memoria y presteza mental.

Eisenhower, el presidente norteamericano que gobernó en el inicio de la segunda mitad del siglo XX, se adentró en la pintura cuando tenía 58 años, sin tener un conocimiento previo.

La célebre Marie Curie no aprendió a nadar sino hasta que dejó pasar sus primeros 50 años, y lo hizo a instancias de sus hijas, que fueron quienes la enseñaron y practicamente la obligaron a aprender. Y cuando lo hizo, se entrenó para romper los récords de la universidad en que practicaba la natación.

Y el admirado Leon Tolstoi aprendió a andar en bicicleta a los 67 años, un mes después de que murió su pequeño hijo de siete.

Tolstoi y su bicicleta

Hoy es el Día Internacional del Anciano, declarado así para hacer conciencia sobre el abandono que recibe esta parte de la población que acrecenta su número año con año, no sólo en edad, sino también en porcentaje, dentro de 30 años seremos mayoría los que sobrepasemos los 60 años, y estaremos en un mundo que no estará preparado para cubrir nuestras necesidades... a menos que actuemos para revertir esta situación. Así que no dejemos que nuestra voluntad envejezca y preparémonos a no sufrir esa etapa de vida, gocémosla y aprovechémosla, tanto en nosotros como en las personas a quienes debemos la devolución del cuidado y las atenciones que nos brindaron cuando no podíamos valernos por nosotros mismos. Disfrutemos la vejez propia y también la ajena, que bien dice una voz popular: 

"Viejos los vientos... y todavía alzan faldas".

sábado, 8 de septiembre de 2012

La Mano que Mece la Cuna: El Rumor y la Red


Siempre ha existido el miedo. Y casi desde entonces, su uso para imponer el control sobre los demás. Esta estrategia de poder tiene varias tácticas, una de las más baratas: el rumor.

Es muy fácil difundir el rumor. Es muy efectivo. Nuestra naturaleza y nuestra forma de convivir como sociedad propician la pronta difusión de una información negativa o sensacionalista. Mantenemos, además, la información como cierta por mucho tiempo, defendiéndola de las evidencias que la desmienten.

¿Qué sostiene a un rumor? Varias cosas logran que los rumores resulten creíbles y se mantengan, los prejuicios son una de las principales. Tenemos ideas fijas y preestablecidas que no nos molestamos en cuestionar y damos por hechas. Hacemos juicios ligeros y nos basamos en ellos para calificar personas y situaciones.

Está también la confusión y la imprecisión en los mensajes enviados, que se prestan a malinterpretaciones. Mensajes ambiguos permiten diferentes lecturas. Y lo mismo pasa con el vacío de información. Nos apresuramos a llenarlo con la primera información que llegue.

Al rumor lo sostienen también los intereses particulares, propagadores de rumores que están conscientes del efecto que pueden tener, y que les beneficia que así resulte, para desprestigiar a alguien,  alimentar pasiones, sembrar dudas, atraer simpatías, o algún otro interés particular que anteponen al común.

Y está la amenaza. La probabilidad de que el escenario pintado por el rumor sea real, lo hace creíble.

Y esto es lo que principalmente pasó en estos últimos días en algunas colonias conurbadas al oriente del Distrito Federal, cuando el rumor de que disturbios violentos se producían en Cd. Nezahualcóyotl e inmediaciones de Chimalhuacán, Los Reyes La Paz e Iztapalapa. Se habló de asaltos y balaceras, incluso de vehículos incendiados. La gente temerosa cerró cortinas de locales y puertas de casas, para refugiarse. Las calles vacías no sólo lo estuvieron de peatones sino incluso de transporte privado y público, con el consiguiente caos para las personas que regresaban de centros de trabajo o estudio. Las personas telefoneaban a sus familiares y conocidos desde sus casas, advirtiéndolos de no entrar a las colonias. La alarma llegó a las redes sociales Facebook y Twitter, siendo ésta última la más dinámica. Al mismo tiempo empezó a negarse la versión de violencia, pero los testimonios e imágenes continuaron circulando, aún cuando las mismas autoridades y algunos habitantes de las colonias aludidas decían lo contrario, asegurando que había calma.

La realidad es que no había calma pero tampoco la violencia anunciada, ya está comprobado que sí hubo un enfrentamiento entre transportistas y el grupo de choque príista Antorcha Campesina, quienes pelearon por el territorio de Chicoloapan, con el resultado de dos personas muertas. Están detenidos, ya, cinco personas que azuzaron el miedo recorriendo las calles y anunciando que se acercaban los ataques, con la evidente finalidad de sembrar miedo entre los habitantes. Se comprobó que las imágenes eran de otras fechas. Pero también hay testimonios de personas que dicen haber presenciado actos de violencia y vandalismo, y de otros que aseguran no pasó nada, hay reportajes con esos testimonios, incluso un reporte de asalto frustrado a una farmacia, así como otros que aseguran la inexistencia de los hechos violentos, por reporteros que no encontraron evidencia de ningún incidente; y mientras las autoridades niegan fehacientemente cualquier hecho violenteo, otras voces reconocidas transmiten la versiones que les llegan de que sí se produjeron. Es decir, información contradictoria y confusa, versiones que se anteponían una a la otra, alternadamente.

Ayer, 6 de septiembre, se volvió a producir el mismo fenómeno, pero ahora ubicando los hechos en Ecatepec, a la par que yo me enteraba de ello por Twitter, una persona en mi casa lo hacía a través de familiares que viven en la zona de Valle de Aragón, y que le telefonearon a su celular y a la casa para advertirle que no fuera hacia allá. La versión que nos fue dada fue que unas personas habían sido detenidas después de una persecución, por la intención de quemar una de las dos plazas comerciales de la zona: Plaza Aragón o Center Plaza. Tampoco había transporte hacia la zona, y eso fue comprobado por otro familiar usuario del metro, que desvió su ruta cuando lo encontró cerrado sin encontrar otro transporte hasta que caminó más de cuarenta minutos hasta encontrar otra ruta. Amistades que viven cerca de la zona, me informaron por las redes sociales que no atestiguaron hechos violentos pero sí eran víctimas del miedo por los avisos. Nuevamente la confusión y la contradicción. Y, por ende, la incredulidad y la duda.

Autoridades y medios tradicionales culparon a las redes sociales, y en especial a Twitter, de provocar la psicosis colectiva y difundir el miedo con rumores infundados. Pero ya está comprobado que la alarma no tuvo origen en las redes virtuales sino en las calles, las redes lo recogieron y lo difundieron, pero al mismo tiempo había información encontrada, pues muchos tuiteros lo negaban, e incluso se hacían numerosos llamados a la prudencia. Sin embargo, el énfasis en culpar a las redes sociales en Internet alimenta nuevas sospechas.




Para empezar, antes de culpar a las redes, autoridades y medios (y público que acepta sus versiones) debían analizar por qué un rumor así encontró un terreno tan fértil: basicamente porque es creíble.

Porque es posible.

Aunque la Ciudad de México hasta el momento no ha sufrido la violencia de la lucha de los carteles del narcotráfico, con la intensidad que la ha sufrido gran parte del país, y aunque hay muchas condiciones que explican las razones para que tenga esa aparente "inmunidad", no parece imposible que la pierda. Además de que el Estado de México es uno de los estados que se perciben como uno de los más invadidos por el narcotráfico, aunque no en sus zonas conurbadas, sin embargo esa proximidad se torna amenazante.

Pero con la misma importancia, está el descrédito del PRI, el rechazo y la inconformidad por su próximo gobierno, y que se hizo patente durante la última parte de la campaña electoral, basados precisamente en su corrupción y su autoritarismo, así como en sus malas prácticas de gobierno actuales y pasadas, se apuntalaron y fortalecieron. Fuera de los que votaron por ellos, que con todas las faltas conocidas a la ética electoral apenas sumaron una tercera parte del electorado, el resto del país le manifesta un notable repudio. Pocos dudan que sea capaz de sembrar la inestabilidad social, así que un rumor sobre su brazo violento tiene un amplio terreno abonado para ser tomado en serio.

De la misma forma en que, ahora, se contempla que estos rumores tengan en ellos su origen con el objetivo de conseguir algún beneficio, es decir, se observa que fue un movimiento orquestado para intencionalmente provocar el temor entre la población, y que fue muy bien aprovechado para que los medios tradicionales restaran credibilidad a las redes sociales como medios alternos de información, y canales de denuncia y organización ciudadana.

Les dejo lo que Gabriel Regino, ex Sub Secretario de Seguridad Pública del D.F. tuiteó al respecto:



El ambiente de inseguridad genera un espacio propicio para el rumor. 

Pero lo que ha sucedido en los días recientes en el #Edomex y zona oriente del #DF trasciende al rumor en sí 

Hay un claro esquema organizado para generar zozobra con fines políticos. Tales fines pueden ser una mejor negociación, ocupar espacios en gobiernos, etc. 

Por ejemplo, ayer por la tarde, un microbús dirección oriente sobre Av Tláhuac, altura Lomas Estrella, Iztapalapa, fue abordado por 4 

Corrijo, abordado por 5 sujetos, pantalones de mezclillas y desaliñados. Ordenaron a la gente bajar de la unidad y encerrarse en sus casas. 

A la persona que le tocó presenciar este evento, incluso fue pateada para apresurar a descender de la unidad. 

Esto ocurrió aproximadamente a las 18:00 horas 

Al mismo tiempo que otros sujetos con megáfonos advertían de hechos violentos en la delegación Iztacalco del DF (fueron detenidos) 

Esto es, existieron acciones físicas y coordinadas para crear un ambiente de zozobra. 

Y el hecho de que fue orquestado, se deriva de que tanto en el edomex como en el #DF, se recibieron llamadas a las bases policiales 

Esto es, las llamadas de disturbios no se efectuaron a los números de emergencia conocidos tales como el 086 o similares 

Las llamadas se hicieron a las oficinas de los cuarteles . . . 

Esto es, tenían información específica. 

No es el modus operandi del crimen organizado . . . es el modus operandi de grupos de presión política . . . 

Por tanto, las acciones de estos días, son sin duda precedentes de eventos a realizar en lo mediato. 

La zozobra provocada ha construido un escenario fértil para acciones de violencia (linchamientos; enfrentamientos; etc) 


De por si es dificil lograr que un medio como Twitter, con su dinamismo y su pluralidad, convenza de ser una opción idónea para transmitir información ciudadana, y son sus mismos usuarios la razón por la que no seduce a muchos, como puede ejemplificarse en el trending topic Neza, del que recogimos algunas opiniones aquí:

Click en la imagen, para ampliar


Sin embargo, también en el mismo Twitter, se encuentran opiniones más inteligentes, les dejo la de uno de esos analistas que abordaron el tema de la rumorología, los escenarios en que es dable y la psicosis colectiva, con un poco más de objetividad que la gran mayoría, que sólo atinó a decir que hay que ser más responsables con la información que manejamos en las redes sociales, con lo que le dan la razón a los que culpan exclusivamente a Facebook y Twitter de proliferar el miedo con los rumores de violencia (para que cobre más sentido leánlo de abajo hacia arriba):

En Twitter un timeline se lee de abajo hacia arriba

En mi opinión, estamos viendo como el nuevo grupo en el poder corta el listón e inaugura el control y la intimidación social. Una de nuestras lectoras me recuerda que me preguntaba hace unos días en Twitter -al recordar que hace seis años Felipe Calderón llegaba al poder con una gran falta de credibilidad, y que para legimitizarse impuso su guerra contra el narco-, cómo se legitimizarían Peña Nieto y el PRI ante el gran descrédito que vienen arrastrando, y me contesta muy acertadamente -a mi juicio- que será con este tipo de acciones: primero aterrándonos y luego vendiéndonos la supuesta solución.

También, la lectura es de abajo hacia arriba

También creo que es en estos tiempos cuando se vuelve esencial el uso de redes sociales, volviéndolas verdaderas redes de participación social, así como el uso de otros recursos que nos dan las nuevas tecnologías de comunicación, como los blogs, los foros (otros que se niegan a morir y se han especializado en temáticas diversas), el intercambio de archivos y documentos informativos, la difusión de contenidos, la publicación de evidencias, etc. Recordemos que fueron las redes sociales y las  nuevas TIC las que hicieron tambalearse al prematuramente considerado virtual ganador de las elecciones, seguramente de ahí su encono contra ellas y el interés de desprestigiarlas y criminalizarlas.

Informemos con responsabilidad, sí. Informemos con veracidad, sin ambiguedades (perdón la falta de diéresis, mi teclado está loco hoy), sin maquillar realidades, sí. Pero también sin dejarnos intimidar e inmovilizar por las acusaciones infames, sin dejar de lado la inteligencia, el criterio y el pensamiento crítico, sin comprar las culpas que se nos quieren imponer. Porque también la valentía y la congruencia nos darán la credibilidad. 

Bastante nos han robado ya, como para dejarlos despojarnos también de todo esto.


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