Por lo tanto soy alguien normal. Peso 73 kilos por 1.78 m de estatura. Pero debo de aceptar que la visión de esa adolescente descarnada me hace sentir celoso.
Y pensar que no siempre fue esa la idea que tuvimos de la belleza…
Kate Dillon…
Kate comenzó su carrera de modelo a los 16 años. Durante cuatro años tuvo que malcomer para mantener su peso. Pero a los veinte años decidió dejar el modelaje.
Más tarde, Kate volvería a la industria de la moda como modelo “size-plus”, es decir modelo de grandes tallas. Desde entonces ha modelado para nombres tan conocidos como Chanel, Christian Dior y Gucci, además de ser la imagen de Marina Rinaldi, línea de ropa de la marca Max Mara destinada a las mujeres con curvas. En el año 2000, la revista People la puso en su lista anual de las 50 personas más bellas del mundo.
Dillon cuenta hoy 35 años y vive en su natal Inglaterra con su marido y sus dos hijos. Es abogada especializada en derecho infantil, título que obtuvo en la universidad de Harvard. Ha fundado una organización para ayudar a las niñas africanas a poder continuar con la escuela secundaria.
“No hay peor sufrimiento que el servir de blanco a los apodos que lo niños suelen ponerte en la escuela. Todos solían llamarme la gorda Kate…”
A los once años, inspirada por una película en la que el personaje principal es una adolescente anoréxica, Kate comienza a vomitar lo comido para perder peso. Incluso el hecho de que el personaje muera al final de la historia no parece asustarle. Cinco años más tarde es descubierta por un “scout” de la agencia Elite, y gana el tercer lugar en el concurso “The Look Of The Year”, que incluye entre sus premios un contrato de $75,000 con la agencia. Tan solo unas semanas después Kate se encontraba desfilando en París para los más grandes nombres de la moda francesa.
“Un día sentí que simplemente no podía continuar matándome de hambre y visité a un nutricionista”. Gracias a la ayuda de su médico, Kate gana diez kilos y pierde su trabajo como modelo. Pero dos años después, aconsejada por una amiga, Kate decide de probar su suerte como modelo de grandes tallas. Es contratada sin gran esfuerzo pues reúne todas las condiciones para ello: una piel perfecta, un rostro magnifico y el porte necesario.
Dillon, después de haber sido calificada por las revistas como “la nueva Cindy Crowford” a la edad de 16 años, cuando pesaba 15 kilos menos, es hoy la primera modelo “size-plus” a haber engalanado las páginas de la revista Vogue USA.
El ascensor se abre…
Dejo salir a Alzbetha. Cuando entro en el estudio veo que todo mundo se extasía delante de ella. ¿Que tienen estas creaturas que fascinan? Por lo tanto nuestro concepto de la belleza no siempre fue este…
Los cánones de belleza han cambiado a lo largo del tiempo y lo que hoy nos parece bello, en otros tiempos fue considerado como feo. En los siglos XVII y XVIII, una mujer gorda era una mujer bella, la única gente delgada eran los miserables. Basta con visitar cualquier museo para darse cuenta que la silueta femenina ha cambiado sin realmente evolucionar. No se puede llamar evolución a algo que pasa de un problema a otro peor.
La alta costura existía antes solo para vestir a mujeres gordas. Es cierto. Una simple visita a las reservas de maniquíes de la casa Dior nos ilustra perfectamente esta afirmación. La clienta tipo de la alta costura hasta mediados de los años ochentas era una mujer que no entraba en las tallas normales.
Con el auge del “pret-a-porter” y la fiebre deportiva de los años ochenta la mujer comenzó a tomar consciencia de su silueta. Los noventas vieron el triunfo de las “super- modelos”, mujeres que tenían aun curvas a pesar de ser delgadas, y es con el nuevo milenio que la imagen se distorsionó completamente, imponiendo mujeres esqueléticas como símbolos de perfección física.
Beth Dito…
Beth dito es la vocalista del grupo americano Gossip. Ha sido también la embajadora de las mujeres gordas, en cuyo favor no cesa de abogar, imponiéndose como una imagen positiva de las siluetas generosas y siendo fotografiada regularmente como modelo para material editorial en revistas de moda. Una de sus más recientes ha sido la portada de la revista LOVE, en la cual Ditto aparece desnuda. También ha desfilado para la colección primavera-verano 2011 de Jean Paul Gaultier. Gaultier ha sido desde sus inicios uno de los pocos diseñadores a mostrarnos la moda sobre modelos lejanas del estereotipo impuesto por las otras casas de moda.

Beth Ditto ha lanzado también su propia línea de ropa para las mujeres que como ella tienen una silueta “generosa”. Su principal argumento es que la ropa para las mujeres “redondas” es fea y aburrida, falta de detalles y más bien triste. Ditto propone ropa con un ligero toque punk de los 80’s mezclado al vintage de los 40’s, revisado y corregido al gusto de hoy.
El casting continúa…
La semana pasada me fue dicho que en el estudio nadie pesaba más de 70 kilos. Inocentemente respondí que yo pesaba 73 kilos. “No has entendido el mensaje… ¡Aquí nadie debe pesar más de 70 kilos!”
Las chicas que trabajan en el estudio y en el departamento de prensa trabajan todo el día con tan solo una manzana en el vientre, de miedo a ser juzgadas como bulímicas. Es imposible salir a comer con esta gente sin que haya una reflexión a la hora de ordenar: “¡No me digas que vas a pedir una entrada!!!” “¿Pedimos un postre para los cuatro?”
Bajo a la Boutique y veo a una mujer, que debe de ser una talla 42 normal, salir furiosa. Escucho a dos de las vendedoras hablando “Si no entra en la talla 42 es que no es un 42. ¡Aquí no vestimos obesas!” Recapacito y comprendo que en el mundo de la moda alguien que vista una talla más allá de la 42 “couture” (equivalente de la 38 normalizada) es una mujer obesa.
Por lo tanto, si las casas de moda tuvieran algo de inteligencia, se darían cuenta que las mujeres de talla fuerte son buenas clientas. Las marcas que fabrican líneas para las mujeres de talla “plus” funcionan bastante bien.
Withney Thompson, la primera modelo “plus-size” a haber ganado el concurso America’s Next Top Model, se ha manifestado contra un comentario de Karl Lagerfeld, quien dice que las únicas mujeres en vestir en las tallas “plus” son las viejas obesas, que se la viven tiradas en su sofá viendo la televisión y picando botanas. “¿Por qué lo han comisionado para fotografiar el número especial de V Magazine consagrado en su totalidad a las tallas plus? ¿Ha olvidado acaso su discurso? Incluso la casa Chanel está planeando lanzar una línea para jóvenes “plus size” y todo mundo se traga el cuento de la evolución del sistema. ¿A quién pretenden engañar?”
Brooke Elliott…
Brooke Elliot es mejor conocida por su papel de Jane Bingum en la serie “Drop Dead Diva” que cuenta las aventuras de una modelo talla cero, quien a causa de un accidente automovilístico y un error de “timing” se encuentra dentro del cuerpo de una abogada con varios kilos de mas, tratando de encontrar el significado de la belleza interior.
La actriz no se siente apenada por haber sido elegida por su sobrepeso para el papel: “No es la talla de la actriz, sino el peso humano del proyecto lo que cuenta. La sociedad nos ha condicionado a creer que la belleza viene en un paquete especifico, pero con esta serie tratamos de desmentir ese mito, intentando demostrar que la belleza se encuentra en todas partes, en cada tipo de cuerpo y en toda persona”.
También ha manifestado en recientes entrevistas su deseo de ver otros personajes con siluetas más cercanas de la realidad en otras series. Poco a poco las producciones destinadas a la difusión televisiva se acercan a la realidad humana.
De vuelta al estudio…
Dos de las “premiere d’attelier”, término que denomina al jefe de taller en la alta costura, llegan con los primeros modelos aun en elaboración, para un ensayo. La modelo es una adolescente que según dicen es la próxima gran estrella de los pódiums internacionales. Aparentemente hay un problema. “Estoy segura de que ha engordado entre el primer ensayo (¡tres días antes!) y hoy…” Dice una de ellas. Por lo tanto la única grasa que la chica tiene en el cuerpo es la de su lápiz labial.
Me piden de medir el diámetro del brazo a la altura del bíceps, el pecho y la cintura. Tomo mi metro y me aplico a ello “El brazo mide 20.5 cm… el pecho 81 cm y la cintura 54…”
¿Donde exactamente dejamos de vernos tal cual somos para comenzar a idealizar nuestro reflejo en la superficie deforme del espejo de la moda? ¿Cuánta gente más tendremos que acomplejar, deprimir y enfermar a causa de ese deseo malsano de querer parecernos a estos fenómenos?
Las dos jefas se observan mutuamente y una de ellas dice “Tendrás que agrandarlo de un centímetro en la cintura…” La directora del estudio dice a la chica que tiene que perder los centímetros que ha ganado…
En otro mundo lejos de aquí…
El verano pasado estuve en Nueva York y tuve el inmenso placer de conocer a dos chicas bellísimas: Nicole y Beverly. Ellas son del club de las tres “B”: Big, Black and Beautiful. Tienen ojos de gacela, una piel perfecta, sonrisas seductoras, y son muy abiertas. Visten maravillosamente, no “a la moda”, pero con ropa que les va, a su imagen, colorida, moderna, alegre.
Gracias a ellas tuve el privilegio de ser invitado a un Barbecue en Brooklin, y he podido degustar la famosa “soul food” o cocina afro-americana de los estados del sur. Aquella fue una tarde muy agradable.
Me doy cuenta de que ellas son bastante populares y que los chicos se disputan para bailar con ellas. Es cierto que un “black” simplemente caminando ya está bailando. Tienen el ritmo en la sangre. Beverly me invita a bailar…
Platico con una de sus amigas, quien es modelo, y la chica me cuenta que siente envidia de ellas. ¿Por qué? Porque hacen lo que desean sin complejos alguno y viven la vida plenamente. La observo. Es bella, pero algo me dice que su extrema delgadez le pesa. Estoy seguro que desearía comerse una de las deliciosas BBQ ribbs que se están asando en la parrilla…
Queen Latifah…
Queen Latifah (su nombre real es Dana Owens) es de las celebridades que no entran en un prototipo de alta costura, pero es ciertamente la prueba de que la belleza no es solamente una cuestión de talla. Viéndola, le darían ganas a cualquiera de tener algo de carne alrededor de los huesos.
Ganadora de un Grammy por su disco Trav’ling Light, nominada al Oscar por su interpretación de Mama Morton en la película Chicago, Queen Latifah ha incluso acaparado el show en un episodio de la serie 30 Rock. Su carisma y simpatía han hecho de ella una de las actrices más taquilleras de los últimos años. Su rostro ha sido elegido para representar a la conocida marca de cosméticos Revlon, lo que le da un cierto glamur. El año pasado fue el lanzamiento de un nuevo perfume, Queen Of Hearts, del cual es la imagen y está en proyecto el lanzamiento de su propia marca de agua vitaminada. ¿No les dan ganas de parecerse un poco a ella?
11pm…
El casting ha terminado por el día de hoy. Todo mundo está fatigado y lo único que deseamos es volver a casa y poder dormir. El jornada de mañana será tan pesada y larga como la de hoy.
Virginie me invita a tomar un trago en el bar del Ritz. Platicamos de trabajo. Faltan ocho días para el desfile y no hay un solo modelo terminado. El diseñador desea enviar cinco croquis más a los talleres, pero esperamos que se le pasarán las ganas al siguiente día y que podremos terminar lo que ya tenemos sobre la mesa.
Una mujer entra en el bar acompañada de dos hombres de unos treinta años. Virginie la observa y me dice que la encuentra guapísima. Es cierto. Tiene una sonrisa preciosa y sus ojos me recuerdan los de Ava Gardner. Su pelo negro esta peinado a la moda de los años treinta, con el flequillo ondulado. Nos ve y sonríe. Virginie levanta su copa y la saluda. La mujer le devuelve el gesto.
Sonrío por dentro. En serio, el hecho de trabajar en el mundo de la moda, donde los códigos de la belleza están distorsionados y las imágenes son retocadas a fin de darles un toque irreal, no ha afectado mucho nuestro gusto por lo bello, lo real. Pensándolo bien, creo que es esa falta de gente “apetitosa” que nos hace gustar de lo que a nuestros ojos parece exótico y lejano.
Observamos a la mujer mientras cena. –Rodrigo… ¿No quieres que pidamos algo de comer? Se me ha antojado solo de verla…- Le digo que si, y ordenamos un plato de quesos y un par de ensaladas.
Virginie come vorazmente y yo, embobado, devoro a la mujer con la mirada, porque la encuentro apetitosamente bella… Como una escultura de Botero.
Por poco olvido decirlo: La mujer en cuestión es bella, pero a gran escala. Es una “size plus”.
Decidimos pedir un plato de fiambres y una botella de vino. Y comprendo porque: la belleza de esta mujer no solamente es un regalo para la vista, sino también es tranquilizante, generosa y envidiable, y al contrario de aquella de las modelos, esta es del tipo que te hace sentir bien contigo mismo.
Como solia decir la gran Chanel: “Para ser imprescindibles hay que ser diferentes”.