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jueves, 6 de mayo de 2010

Robespierre y el Debate sobre la Pena de Muerte

"La idea del homicidio inspira menos espanto cuando la misma ley da ejemplo y hace un espectáculo de él; el horror del crimen disminuye al no castigarlo la ley sino con otro crimen."

El Gobierno Revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte»

Maximilien Robespierre
.

No tenía ni un mes de haber abierto este changarro, cuando se hizo un Dossier inspirado por un comentario de Paul RC (a ratos conocido como elProf y otras como Tano Fibo), sobre el tema de la Pena de Muerte. Todo a raíz de mi pronunciamiento contra dicha penalización en un post, cuando yo todavía era dueña y señora de este blog, pero a raíz de que lo compartí temporalmente con mi amigo Ulisses P. Bolón (una de las mentes más funcionales de la blogósfera mexicana, por cierto), él expuso sus razones para pronunciarse a favor, reforzándola con la opinión de la periodista Flor Berenguer, que se ha difundido en otros espacios e incluso por vía mail. Además de testimonios, estadísticas, métodos y otros datos, se incluyeron en entradas paralelas los argumentos en contra y a favor de la pena capital, siendo ésta última entrada la que más visitas recibe en El Fanzine... y la que hoy nos ocupa.

Los primeros comentarios fueron de una chica española, estudiante de Derecho, que, entre otras cosas, nos acusó de falta de objetividad al exponer los argumentos "desde una posición de ventaja y participación en el juego con trampa" y ..."manipulado para poner el énfasis en sus contras y minimizar sus pros". Afirmación que tajantemente objeto, pues puse especial esfuerzo en exponer todos los argumentos a favor y en contra que encontré, de manera imparcial, citando fuentes y enlazando a sus sitios de origen, sin manipular cifras ni citas textuales, pues mi intención con los dossieres es abrir el debate de los temas a tratar, y reservarme mi opinión para ponerla en los comentarios (como hice en el post de Ulisses). Así se lo hice saber a esa chica que lamentablemente ya no regresó después de acusar que siempre se hicieran páginas webs sin exposición de los argumentos abolicionistas desde el punto de vista de los capitalistas y no al contrario; lamento que encuentro absurdo pues si algo ofrece la Internet es la posibilidad de exponer la información que uno desee y con el tratamiento que uno elija, es decir, los abolicionistas no somos dueños de las herramientas para subir un contenido a la red, cualquier capitalista puede exponer sus puntos de vista y razones -de hecho así es, al grado que hay más páginas con contenido a favor que en contra-.

Afortunadamente, el debate no quedó en acusaciones y la chica expuso buenos argumentos, y aún cuando la presencia de anónimos grafiteros casi logran convertir la sección de comentarios en la pared de un baño público, ha continuado gracias a Hugo Quintana, bloguero de El Clarín, quien con los nicks de Atila y Anibal, ha expuesto sus razones para apoyar la pena de muerte. También alguien que no quiso identificarse dejó una pregunta interesante, la reproduzco textualmente a continuación:

Anónimo dijo...
ante todo desoa exteriorizar mi agrado con la pagina posee un debte muy interesnate solo quisera lanzar una interrogante espernado que alguin pudises esclarecerme mi dilema: es posible plantear que la pena de muerte es por si misma legal por el solo echo de pertenecer al derecho O debemos de entender que para que esta sea considerada como algo legitimo de los cuerpos juridicos las dispocciones penales deben de obedecer a algo superior (religion-moral)agradeceindo de antemano su atencion y su colaboracion
saludos....

Espero que algún lector versado en Ética o Derecho, o con una opinión propositiva sobre el tema pueda darle una respuesta útil, y me encantaría que visitaran la entrada para leer los argumentos de Hugo Quintana, pues refleja una preocupación común y una posición que se repite en la sociedad, como respuesta a la descomposición y al comportamiento delictivo que la afecta en todos los niveles. Me parece necesario que el tema sea parte del debate público, que se contemplen todas las aristas y que se puedan conocer los argumentos de la posición contraria a la propia antes de descalificarlos o cerrarse al diálogo. El tema es la vida humana y la seguridad de la sociedad, no es tema menor y no es válido un tratamiento superficial. En El Fanzine estamos por una cultura del disenso, es decir: disentir sin descalificar, con un diálogo incluyente y la apertura a la ideología contraria; por eso la invitación a que se sumen al debate con su opinión, que nunca estará de más ni será minimizada.

Y agradecemos que esa invitación la podamos dar justo en este día que se conmemora el nacimiento de Maximilien de Robespierre , El Incorruptible, de quien se liga su nombre inmediatamente a la ejecución por la guillotina y a la sanguinaria época del Terror durante la Revolución Francesa. Sin embargo, como bien señala Ulisses en su post, Robespierre fue un ferviente detractor de la pena de muerte y su discurso frente a la Asamblea Nacional en 1791 es una de las más brillantes exposiciones de por qué la pena de muerte es injusta e inútil. Injusta por la imperfección de la justicia humana, e inútil porque, a consideración suya, la pena máxima no puede ser la muerte sino el oprobio público.

Sin embargo, la aplicación de la justicia republicana durante el período del Terror para neutralizar a los enemigos de la República, lo harían justificar la pena capital (sólo en caso de invasión o de rebelión armada, aunque en la práctica eso provocaría ejecuciones en masa de todo aquel que se consideraba sospechoso de ser contrarrevolucionario). Y aunque sí logró la supresión de la pena de muerte para ladrones, asesinos y otros delitos comunes, e incluso se opuso a la condena a muerte de algunos adversarios políticos, el mismo Robespierre fue condenado a muerte y guillotinado junto a veintiuno de sus colaboradores y sepultado en una fosa común.

martes, 14 de julio de 2009

Negro Claro


"Tengo entendido que el presidente Medveded es el presidente, y el primer ministro Putin es el primer ministro".



Más claro, ¡ni el agua!

(Reporteando a control remoto, Ulisses P. Bolón)


Nota: También en Brasil Obama dió su "nota de color" (por si estuviste abducido o en coma toda la semana anterior y no te enteraste de sus miradas libidinosas).

jueves, 5 de marzo de 2009

¡Emergencia!

Latreasa Goodman, una gringa de 27 años (que npi cómo puede llamarse de esa manera) radicada en Florida, marcó el sábado pasado tres veces al 911 para reportar una emergencia.

Hasta aquí, no es noticia. El factor hilarante es que su emergencia fue que su McDonald's local se quedó sin McNuggets; ella hizo su pedido, pagó y la cajera le salió con que “ya no hay”. La Goodman pidió la devolución de su lana y la cajera le salió con que no se puede porque las políticas de la compañía se lo impiden, pero que se puede solicitar otro plato del menú.

La cosa terminó en que siempre sí le van a devolver sus devaluados y miserables dolarillos pero la Goodman enfrentará cargos por uso indebido del teléfono de emergencias. (Fuente: AC)

lunes, 2 de marzo de 2009

Lo que faltaba: Ringtones soplamocos

Así como lo lees.

Dr Chunga

La agencia de noticias AFP publicó la noticia de que un proveedor japonés de tonos para celular desarrolló y está vendiendo unas “melodías” que según sus nervios poseen la capacidad científicamente comprobada de descongestionar narices tapadas debido a resfriados o alergias.

Todo está tan científicamente calculado que –m'wahá!– toman en cuenta las diferencias fisiológicas entre mujeres y hombres (aunque hasta donde yo sé las narices de unos y otras sirven para exactamente lo mismo). Eso sí, aseguran que mientras la resonancia nasal masculina oscila alrededor de los 440Hz, equivalente al tono de La, las narices de las mujeres resuenan en tono de Do, por’ai de los 532Hz. Por ello los tonos pueden no funcionar en las narices occidentales ni tienen por qué funcionar para todos (lo que resulta un problema para mi nariz judeo-cristiana que andará en un Si sostenido bemol-séptima aumentado menos quinta).

Por si te interesa, puedes descargar tu mokotone desde los sitios de Docomo, EZWeb y Yahoo Keitai. Una vez activado el tono, colocas tu mokorola en el tabique nasal por espacio de 30 segundos y ahora sí: ¡saka-moko!.

viernes, 20 de febrero de 2009

La persistencia de la memoria

En 1931 Dalí pintó este que quizá es su cuadro más famoso.

La persistencia de la memoria

Después en 1954 presentó este otro cuadro, basado en el anterior, titulado: “Desintegración de La Persistencia de La Memoria”.

Desintegración de La Persistencia de La Memoria

Inauguró así la primera visión artística de la Física Moderna, crítica de la Relatividad y de la Mecánica Cuántica, pero al mismo tiempo plasmó en esos dos cuadros un tema que fascina a la Humanidad desde antaño y que a partir del S.XX cobró mayor fuerza en las artes y las ciencias: la persistencia de la memoria.

¿En dónde se almacenan nuestros recuerdos?. ¿Cómo y por qué se forman?. Son preguntas que siguen sin respuesta exacta y que sugieren otras interrogantes, tratadas sobre todo en la literatura y el cine: ¿puede uno escoger sus recuerdos?, ¿puede formar recuerdos a voluntad?. En caso afirmativo, ¿podemos también eliminar recuerdos no gratos?.

Este tema lo vimos en Matrix, El Efecto Mariposa y Extraño resplandor de una mente sin recuerdos, entre muchas otras obras. El común denominador en todas ellas es la fatalidad – que regida por el Principio de Incertidumbre puede expresarse en leyes como las siguientes:

  1. A fin de crear un recuerdo es necesaria la inmersión del sujeto en un escenario tetradimensional (espacio-tiempo) y modificar su estructura neuronal.
  2. No es posible modificar o eliminar un recuerdo sin alterar o dañar los recuerdos adyacentes.
  3. Es imposible determinar al mismo tiempo el recuerdo, su duración e impacto en el resto de la memoria.

Al mismo tiempo cabe hacer mención de los principios de la neuroplasticidad, la memoria holográfica y algo que quizá puede llamarse ADN mnémico: un solo bit de información basta para desencadenar una reacción que nos da por resultado el recuerdo completo – cosa que sucede por ejemplo cuando, aparentemente, no recordamos a una determinada persona, pero su nombre o una fecha desencadenan todos los recuerdos relacionados con esa persona.

Todo esto viene a cuento porque investigadores holandeses dieron a conocer el día 15 de febrero un estudio con el que pretenden demostrar la factibilidad de eliminar la ansiedad relacionada con recuerdos traumáticos, cosa que según algunos abre la posibilidad de eliminar recuerdos en forma deliberada y selectiva.

Algunos quizá anhelan el día en que se concretará esa tecnología. Yo no dudo que inmediatamente después desearán tener un comando "deshacer".

miércoles, 18 de febrero de 2009

Errores de edición

La inexorable Ley de Murphy sobre la edición dice que nunca el error es visible, hasta que imprimes, pero ¿no es demasiado confundir la fotografía de un personaje con otro?. Yo nomás digo…

Obama

sábado, 14 de febrero de 2009

Amor y chocolates

Corazón de Chocolate

La Dra. Helen Fisher – de Gringoria (dónde más) – profesora de antropología en la Universidad Rutger y experta en biología del amor ( por si creíste que tu profesión es extraña) acaba de anunciar un descubrimiento importantísimo durante la Conferencia Anual de la Asociación Americana para la Promoción de las Ciencias: que el amor pasional y las ganas de zamparte un chocolate resultan de un mismo proceso neuroquímico, que deriva en el deseo irrefrenable. Esto después de estudiar la actividad cerebral de 49 personas.

Ahora que ya lo sabes tienes una razón más para pegarle un buen mordisco a tu bomboncito.

jueves, 12 de febrero de 2009

“El eco de la luz”

(a la mismísima muchacha de la E)

«como la luz que surge del corazón
tú has partido
»

I
Ahora mismo veo esa luz
que se queda en el viento
cuando te vas y te pierdes
entre la gente de la tarde.
Es una luz única
- no es como ninguna otra.
Una luz recién nacida
que música contiene
entre sus rayos.
Una luz de resplandor profundo
que no encandila
y sí me deja un frescor
más bello que el de las lágrimas.
Hasta el día siguiente
guardo su luz en la mirada,
como se guarda en el pecho
la tristeza de su partida,
porque con su resplandor duermo
para ahuyentar mis pesadillas.
Es una doliente iluminación
porque nace de su ausencia,
pero aquí, conmigo la quiero,
aunque inunde mis pensamientos
y el frío en la vislumbre
de su imagen de mujer
la devuelva a esta húmeda noche
que palpita bajo mis párpados.

II
Aunque no lo creas mujer
te veo en esa luz,
mas no como eres
sino como un ave silenciosa
que disuelve su vuelo
en la delgada urdimbre
que la luz,
tu luz,
ha tejido.
Hay también un perfume que recuerdo
con sólo cerrar los ojos acá en la altura,
en este lugar a donde decidí volver
y del que nunca debí haber bajado,
y ahora que se ha marchado
la muchacha de la E
no pienso bajar hasta que vuelva.
Voy a esperarla
y hasta entonces
dejaré este lugar maravilloso.
La altura hace olvidar cosas
que a ras de tierra parecen hacerse grandes,
y hasta las voces de quienes pasan
se vuelven un ruido extraño.
Me gusta observar el cielo desde aquí:
a veces parece acercarse, y a veces
queda muy lejos.
Me confunde, pero sólo tengo que cerrar los ojos
y su perfume vuelve, su mirada oscura,
su paso largo.
Vuelve la única sonrisa
que tuve una vez de frente a mí
y que conservo en el pecho todavía.

III
Vuelve mujer
para ahuyentar el vértigo de esta altura
desde donde se ve
cómo nacen enteras las mañanas
con su viento de Febrero.
Vuelve,
que tengo un corazón manso para ver
cómo se derrama el amor en nuestros cuerpos
y cómo las aguas de la noche
se inundan
con esa otra humedad
que del fuego nace.
Vuelve,
en esa misma luz, en ese mismo resplandor,
en esa lámpara que desnuda por fin a la noche
con sus manos amarillas.
Vuelve mujer,
para que mis ojos dejen de ser
esos silentes ríos
que con la luz tuya que guardo
se desbordan,
vuelve...

(autor desconocido)

El índice de el Dossier: El Amor llegó a El Fanzine

El Amor. La Fórmula Química.

El Amor. Principio y Fin.

El Amor. Los Cinco Sentidos.

El Amor. Definiciones.

El Amor. Beneficios.

El Eco de la Luz.

jueves, 5 de febrero de 2009

¿En qué se parecen…

… el Opus Dei y Hákim de Merv?

jueves, 29 de enero de 2009

Dossier: PENA DE MUERTE en la opinión de Flor Berenguer

Cuando estudiaba mi primera carrera profesional, la situación en casa era crítica en lo económico y familiar. Sin entrar en dolorosos detalles que afectarían a terceros, diré que me vi obligada a trabajar para poder estudiar.

Así las cosas, los empleos de medio tiempo para alguien que recién salió de la prepa no crecen en los árboles y con muchos esfuerzos conseguí el peor de ellos pero que al menos me permitía llegar a tiempo a clases.

Éste consistía en dar clases de literatura española a los presos de la penitenciaría para varones de Santa Martha Acatitla, la grande, denominada así porque allí se encuentran aquellos criminales que ya han agotado todas las instancias legales y compurgan allí su sentencia hasta el término.

Por las condiciones excepcionales de la secundaria técnica que opera al amparo de la ley de normas mínimas y remisión parcial de la pena, se me autorizó el empleo sin contar con el título de maestra normalista ya que agradecen al cielo que cualquiera se aparezca a cubrir las vacantes mal pagadas, peligrosas y encima lejanas.

Durante casi 5 años mi rutina diaria iniciaba de madrugada para llegar en 3 ó 4 camiones hasta el fin de Iztapalapa a checar tarjeta antes de las 7 a.m., dar mis clases, colaborar en las entrevistas para preliberación y realizar otras actividades de orden cultural. Salía de allí a medio día con una torta de frijoles y una concha tomadas del rancho carcelario para llegar a CU antes de mi primera clase a las 2 p.m.

Esos años departiendo con lo más granado de la criminalidad me autorizan moralmente a reiterar que creo totalmente en la pena de muerte y que considero indispensable revivir el espíritu original del artículo 22 de nuestra constitución que la señala para secuestradores, salteadores de caminos, traidores a la patria y asesinos con alevosía.

Estoy harta de escuchar las explicaciones bizantinas de los defensores de los derechos humanos que sólo se abocan a tutelar los de los criminales sin pensar que son las víctimas las que deberían quedar salvaguardadas de entes que no merecen el calificativo de humanos y menos aún de animales ya que estos matan por hambre o protección, nunca por el placer de hacer daño o generar una ganancia adicional al sustento cotidiano.

En mis años de trato con criminales, violadores, secuestradores, asaltantes, pederastas, narcotraficantes, asesinos a sueldo, rateros y maleantes de toda calaña puedo asegurar que hay en algunas personas un gen maligno que impide toda rehabilitación y que la línea sutil del bien y el mal está totalmente borrada en sus mentes.

Para ellos no hay rehabilitación posible, sólo la destrucción de su malignidad pone a salvo al resto del mundo de esta mancha contaminante.

Con los pelos de la burra en la mano puedo afirmar sin temor a que nadie me contradiga que las cárceles no son centros de rehabilitación como cacarean las autoridades sino verdaderas universidades del crimen, sobre todo las prisiones mexicanas que tienen este sui generis sistema tipo Club Med donde el preso goza de mil canonjías siempre y cuando las pueda pagar y que son un verdadero insulto de corrupción para las víctimas a las que la justicia nunca les cumple.

El caso de Fernando Martí, este terrible secuestro que no sólo acabo con la vida de un jovencito de sólo 14 años, sino con toda su familia que quedó moralmente destrozada, vuelve a poner en el tapete de la discusión el tema y creo que ya hay que dejarnos de niñerías y aceptar que la realidad nos ha rebasado y que no vivimos en Disneylandia.

El diputado priísta Emilio Gamboa desde la Cámara de Diputados lanza la propuesta y yo estoy dispuesta a sentir simpatía electoral por cualquiera que saque de circulación a esos seres abominables sin entraña que no se tocan el corazón para jugar con la vida y suerte de los demás, porque no nos hagamos idiotas ¿alguien espera que años en reclusión rehabiliten a estos monstruos?

La opción que dan los defensores de los derechos humanos es la cadena perpetua que no lo es tanto ya que la pena máxima en México es de 40 años no acumulables y con la ley de normas mínimas y remisión parcial de la pena hablaríamos que en no más de 18 años el sujeto estaría en la calle delinquiendo de nuevo, eso, claro está, si no se fuga antes, tras vivir entre rejas de nuestros impuestos gozando de visitas familiares, conyugales, comida casera, televisión, celda privada y todo lo que su dinero le pueda comprar gracias a la rampante corrupción carcelaria.

No seamos inocentes, el Mochaorejas o estos judiciales de la banda de la flor no tienen rehabilitación posible como tampoco la tienen quienes actúan por compulsión como los violadores y pederastas, por lo tanto antes que una manzana pudra a todo el barril es mejor desecharla.

Por ello le invito a que presione por que la pena de muerte regrese a nuestro país. Ya se que los estudiosos del derecho, mismos que posiblemente no hayan pisado una cárcel ni de broma vengan a decirme que eso no limita la delincuencia, argumento que tal vez sea cierto en teoría pero en la práctica se ha demostrado que la mano dura ayuda bastante a evitar las reincidencias.

En esos avatares de mi rocambolesca vida, pasé un tiempo en Afganistán y Pakistán, países musulmanes que no se andan con cuentos a la hora de castigar el crimen.

Allí si robas, se te corta la mano criminal y la horca te espera en casos de asalto, asesinato o narcotráfico, con lo cual puedo afirmar que me sentía más segura al viajar al lado de los guerrilleros Mujaidines afganos que dejando mi carro estacionado en una calle céntrica de la Ciudad de México.

Por ello celebro y lo hago con mayúscula que el gobernador Perry de Texas no haya echado la pata para atrás a la hora de castigar a José Medellín, ese tamaulipeco indocumentado que hace 15 años tomó parte en la violación tumultuaria, tortura y muerte de dos adolescentes en Houston y al cual tan “valientemente” defendió a un costo millonario el gobierno mexicano aduciendo al hecho que cuando fue detenido él no solicitó auxilio consular ni se le informó del derecho al mismo.

Medellín, cínico en su confesión, esperó en el pabellón de la muerte por una clemencia que no tuvo para con sus víctimas tras alegatos legales que le prolongaron la vida 15 años. Finalmente la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos se puso de corbata a la Corte Internacional de la Haya e hizo lo que su ley dice en su país. Y de nuevo lo apoyo, ya basta de hacerle a la Madre Teresa de Calcuta con esta bola de desechos sociales.

Necesitamos mano dura, que delinquir no sea buen negocio, que la policía nos cuide en vez de hacernos sus víctimas y que en México el crimen no sea buen negocio.

Cuando pienso en cuantos Fernandos Martí hay por allí, víctimas de judiciales, policías, Afis y demás yerbas, reitero mi llamado a que dejemos de pastar mansamente como borregos y alcemos la voz con un ¡Ya basta! claro y fuerte que se escuche en el 2009 en las urnas, único lenguaje que entienden nuestros políticos Totalmente Palacio.

A estas alturas de mi vida, tan llena de altibajos, bueno, más bajos que altos, curtida por la crueldad de verdaderos pros, no siento que tenga ya nada que perder al intentar iniciar un movimiento ciudadano que responda realmente a lo que siempre hemos soñado y nunca hemos obtenido, como dice mi admirado Mario Benedetti: ”Te quiero en mi paraíso, es decir que en mi país la gente viva feliz, aunque no tenga permiso”.

Flor Berenguer (Periodista mexicana)

El índice del Dossier sobre la PENA DE MUERTE:
Argumentos en Contra
Argumentos a Favor
En opinión de Flor Berenguer
Asombro y Terror
Métodos
Nebraska, Milán y la Silla Eléctrica
La Opinión Social
Pena de Muerte, Y Tortura
Pena de Muerte, Y Tortura (contra las mujeres)

Dossier: PENA DE MUERTE, Asombro y Terror

«El Gobierno Revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte»

Maximilien de Robespierre ("Teoría del Gobierno Revolucionario")

El actual debate sobre la pena de muerte en México trae a la mesa un sinnúmero de opiniones que abogan por las dos únicas causas posibles. Me asombra un hecho notable; más allá de estar a favor o en contra, el debate parece dividir a la sociedad mexicana en forma abisal: la sociedad civil – mayoría a favor de la pena capital – versus la sociedad política que cuenta con muchas voces en contra de la reinstauración de la pena de muerte en México.

Los argumentos utilizados en contra suelen estar cobijados por los Derechos Humanos y un código ético completamente sesgado a favor de la vida y dignidad humanas. Sin embargo éstos olvidan una parte fundamental: el valor de la vida, la dignidad y los derechos humanos de las víctimas y la sociedad general. Cada vez que se comete un crimen (léase: asesinato calificado, violación o secuestro) se piensa que la víctima es únicamente la persona quien recibe la agresión en forma directa. Sin embargo no es así. Cada crimen cometido es un atentado no sólo contra la vida de un individuo particular o una familia específica sino contra la sociedad en general. Prueba de ello es el clima de inseguridad que vivimos, de forma muy tangible en ciertas ciudades o zonas del país. Conformamos ya una sociedad acostumbrada a los hurtos, vivimos ciertos de los asaltos con violencia como una realidad cotidiana a la que nos tenemos que enfrentar. Esto sin embargo no disminuye en modo alguno el temor a ser ultrajado, secuestrado o muerto por un puñado de monedas. Lo que antaño fueron crímenes dedicados casi en forma exclusiva a obtener recursos de las fortunas de los más acaudalados, son hoy una amenaza grotesca para cualquiera de nosotros.

Todo lo anterior puede resumirse en apenas dos palabras: estamos secuestrados.

¿Dónde están nuestros derechos humanos?. Como sociedad y como individuos tenemos derecho a la vida y a la libertad. No somos libres porque somos presas del miedo y nuestras vidas no se parecen ni de lejos a la vida de dos generaciones atrás, de cuando podemos decir que se ataba a los perros con longaniza. Admitámoslo. El Crimen y la Delincuencia se convirtieron en una industria altamente lucrativa que ya rebasó a nuestro gobierno y está por rebasar en corto tiempo a toda la población, es decir, se convirtieron en enemigos del pueblo.

En nuestra sociedad que se dice democrática, pretender defender los derechos humanos de un criminal es no sólo incongruente sino hipócrita. Vulnera en su totalidad a la ciudadanía no nada más porque pone en entredicho su capacidad de decisión sino porque coloca los derechos humanos de un criminal por encima de los derechos humanos de toda la Nación.

El mayor temor de algunos que se oponen a la pena de muerte lo constituyen la ineptitud y la corrupción; condenar a un inocente a la pena capital y librar del castigo a los verdaderos responsables.

Para poder salvar ese obstáculo necesitamos gente de la talla de Robespierre, apodado por sus coetáneos El incorruptible. Sus ideales dieron origen en la Francia Revolucionaria a la llamada "Era del Terror". Éste no fue el azote de la población general sino de grupos muy particulares entre quienes podemos destacar políticos y religiosos corruptos, especuladores de mercados, traficantes de esclavos y acaparadores. Si bien Robespierre fue un acérrimo defensor de la abolición de la pena de muerte, debió valerse de este recurso cobrando la vida de miles de delincuentes y criminales para asegurar la defensa de las libertades públicas en la naciente República Francesa. Su campaña de terror y su incorruptibilidad –irónicamente– le granjearon la animadversión de políticos arribistas que temieron verse descubiertos en la ambición y orquestaron un golpe de estado en su contra asesinándolo.

Desafortunadamente Robespierre no se da en maceta y nuestra cultura dista mucho de la incorruptibilidad y la Ilustración. Pero esperar a la Segunda Llegada de Quetzalcóatl para enseñarnos un estilo de vida virtuoso tampoco es sensato.

Es precisamente de esa corrupción y de malabarismos legaloides que se valen muchos para argumentar en contra de la pena de muerte. No puede ser sino un corrupto aquel que vota en contra de la pena de muerte para no sufrir sus efectos a causa de sus fechorías. ¿Acaso las corporaciones criminales operan solas?. No, por el contrario, lo hacen bajo el amparo de autoridades que a su vez deben cobijarse bajo la sombra de otro más poderoso, formando así un círculo de complicidades.

Ante este problema hay quienes se preguntan a quién debemos entonces aplicar esta pena: ¿al que secuestra, al que vigila, al que lleva la comida…? Observemos lo que sucede en otro escenario actual: cuando un ladrón roba en complicidad con los empleados de una tienda ¿se le consigna sólo a él?.

La obviedad de la respuesta es suficiente para sembrar el Terror.

Por esa razón hay quienes se valen de argucias políticas como tratados, protocolos y otros documentos internacionales que en la práctica no remedian la situación amén de provenir de gobiernos con problemáticas muy distintas. Dichos gobiernos a su vez promueven este tipo de pactos con la finalidad de asegurar la vida de algunos de sus ciudadanos acaudalados y clave de sus economías, de los cuales varios pueden ser claramente tipificados como criminales por sus acciones de lesa humanidad.

Muchos cuestionan la capacidad disuasiva de la pena de muerte y se remiten a las estadísticas que parecen no mostrar efectos positivos. Proponen mayores tiempos de reclusión, cadena perpetua o mejoras a los sistemas judiciales para evitar condenar a inocentes y exonerar responsables. Pero nuestra realidad es muy distinta, se envía y se seguirá enviando a criminales a lujosos palacios subvencionados por el pueblo y a gente inocente se le condena a una muerte lenta y dolorosa. Los pseudodefensores de los derechos humanos prefieren muchas veces cerrar los ojos ante esta realidad millones de veces más aterradora que abrirlos a la muerte de un criminal.

Hagamos un ejercicio de honestidad. ¿Podemos confiar en que un criminal acostumbrado a ganar dinero por millones en una sola exhibición se regenerará y se convertirá en un humilde carpintero?. Si los daños y pérdidas sufridos por la víctima no son superados en la mayoría de los casos, ¿superará el criminal recluso su rencor antisocial?. ¿Qué nos garantiza que no volverá a atacar?.

Más allá de estudios realizados que arrojan cantidades dispares de víctimas potenciales salvadas por cada criminal ejecutado, la simple lógica detrás de la Teoría de Conjuntos nos revela que la pena de muerte sí reduce el índice de criminalidad: por cada criminal ejecutado hay un criminal menos. En un conjunto creciente cada ejecución equivale a una resta, lo cual nos lleva a una predicción notable: cuanto más rápido es el proceso de resta, más disminuye el conjunto.

En este sentido cabe hacer la analogía de la sociedad con un organismo multicelular vivo. En él todas sus células trabajan, y las que no, son reemplazadas. Eventualmente algunas células enloquecen y crecen a un ritmo desmedido, se hacen recursivas y terminan por matar a las células alrededor poniendo en riesgo el equilibrio y vida del organismo completo. A este proceso se le denomina "cáncer" y la única manera de tratarlo es eliminar las células cancerosas.

Cuando extrapolamos esto a un nivel social y de interacción humana el asombro es mayúsculo. Creemos que aún es posible negociar con las células malignas y reformarlas, porque eliminarlas nos causa terror. Queremos hacer consideraciones éticas y se nos olvida que el imperativo ético es procurar el bien mayor.

A veces es necesario el sacrificio de algunos para asegurar la permanencia de todos.

Ulisses P. Bolón, ICrP.

El índice del Dossier sobre la PENA DE MUERTE:
Argumentos en Contra
Argumentos a Favor
En opinión de Flor Berenguer
Asombro y Terror
Métodos
Nebraska, Milán y la Silla Eléctrica
La Opinión Social
Pena de Muerte, Y Tortura
Pena de Muerte, Y Tortura (contra las mujeres)

martes, 27 de enero de 2009

5 Mentarios: Por su seguridad

Por su seguridad

“Luna nueva”

Hilda Irma Pérez Ríos

Muerta,
como alguna vez temió estarlo:
Luna Nueva.

Es lluvia
que cayó de la neblina de mis ojos.
Volvióse amanecer,
en el que la Luna Llena
murió...

Muerte:
Llegaste esta noche,
la transformaste en flor marchita.
En hielo:
el polvo de la Luna vuelta nieve.

Viento:
tú retiras a la Luna del eclipse.
Tu Luna desaparece;
muere dentro de ti,
despacio...
despacio...

sábado, 24 de enero de 2009

“Monólogo de una Luna Miserable”

Hilda Irma Pérez Ríos

Cuarto Creciente, Jack Kramer

Ayer miserable me sentí
por culpa del Día,
que no me dejó salir
y del Sol,
que no me dejó llorar.

Miserable
hice sentir a la Noche,
porque me faltó brillo.
Me faltaron fuerzas para reír
- para reírme del Sol.

Miserable fue el Tiempo
y la existencia reglamentaria de un día
y una noche...

Miserable fue el Viento
que no logró llegar hasta mí.

Somos independientes
pero al final formamos uno solo:
el Universo.

Son el Día y el Sol;
la Noche, el Tiempo y el Viento.

Miserable ayer me sentí
porque mi brillo no iluminó la noche;
miserable siento que soy,
porque soy La Luna,
que no tiene brillo propio.

jueves, 22 de enero de 2009

El Síndrome de Ulisses: El Origen divino de la escritura

Viendo un programa sobre los mayas y su complicado sistema de hieroglíficos mi madre me preguntó lo siguiente: ¿Por qué escribían tanto?. ¿Lo hicieron para dejar testimonio de su existencia?.

3 Muluc, 12 Muan

Estas mismas preguntas pueden hacerse sobre todas las civilizaciones antiguas que dejaron algún legado escrito. Sin embargo la pregunta más precisa puede ser no por qué lo hicieron sino para qué, cuál fue la intencionalidad detrás del motivo.

Para resolverlo es menester recordar el origen místico de la escritura.

En el principio fue la palabra, se encarnó en signos y habitó entre nosotros. En todas las civilizaciones los hombres aprendieron la escritura de la divinidad (su dios, o sus dioses). Algunas incluso llegaron a tener una deidad particularmente dedicada a la escritura. Comenzaron entonces a consignar hechos mediante grafías, pero no con una intención muy diferente a las que nos mueve ahora.

Aquellos hombres escribieron para perpetuar los mensajes divinos y para comunicar su pensamiento a los dioses.

Otros no tardaron en descubrir la efectividad de la palabra escrita, que dada su perdurabilidad resultó idónea para consignar los edictos del poder, y después para transmitir el conocimiento de unos, la sabiduría de otros, los pensamientos de alguno.

Hoy con nuestros adelantos tecnológicos es mucho lo que se escribe, pero muy poco lo que eso significa.

La Humanidad aprendió la escritura de los dioses para un fin más elevado que el chismorreo: para preservar la memoria de sus días. Después de todo, como dijo Borges “Recordar es un verbo sagrado”.

miércoles, 21 de enero de 2009

¡Cuidado con el perro!

Cave canem Tal vez los avisos de “Cuidado con el perro” son tan antiguos como la domesticación del perro mismo. A continuación algunos perros de cuidado…

Perro sarcástico

CUIDADO CON EL PERRO
(ES MUY SARCÁSTICO)

Mantenga su perro amarrado…

Amarre a su perro

Perro macabrón

Perro diabólico

Uy, qué mello!

Puedo explicarlo

Después de todo, algunos no son tan fieles…

Perrón

¿Qué tal con el perrito samurai?. ¿Será adversario para el siguiente?

Chícharo

Está bien, reconozco que es un poco megalomaníaco, pero qué tal los perros de la Malbicho?

Perros bravos

Quizá abusan de alguna substancia, como éste:

Perro psicótico

Eso te pasa por juntarte con ESOS!.

Editado

Si sigues así, vas a terminar como un perro enfermo…

Perro enfermo (Esta propiedad está protegida por un PITBULL con SIDA)

Uhm… bueno, hay perros más enfermos.

Cuidado con el perro

Hay que ver que algunos perros son realmente bravos:

Cuidado con

pero otros están dispuestos a defender la casa, con todo…

Perro Guardián

En fin, no olvidemos que hay bestiecillas mucho más peligrosas!

Cuidado con los niños

martes, 20 de enero de 2009

El Síndrome de Ulisses: Apología de La Violencia – o “La Abuelita de Batman”

La historia parecería un buen chiste
si no fuera verdad

Benjamín Fernández Bogado

Me encuentro con una noticia que parece sacada de una película de humor: En la ciudad de San Luis Potosí (capital del estado mexicano del mismo nombre) unos ladrones robaron un banco y en su huída chocaron con una camioneta conducida por una señora de 66 años, acompañada de su hermana de 78.

Hasta aquí, no es noticia.

Lo sorprendente del caso es que la señora – que bien puede ser la Abuelita de Batman – persiguió y cerró el paso al vehículo conducido por dos de los delincuentes (los demás lograron escapar), con tal de reclamar los daños que sufrió su camioneta.

Pero el asunto no para ahí: uno de los tipos encañonó a la señora con un sub-fusil Uzi y lo que se ganó fue una bofetada de la abuelita. Hubo un forcejeo, intentaron encerrar a la señora que por último logró forzarlos a huir a pie del lugar del incidente. Unos patrulleros pasaron por ahí y lograron detener a uno de los asaltantes. Los demás siguen prófugos.

Muchas veces escuché que “La violencia engendra violencia”, pero esa máxima parece aplicarse – convenientemente –  en un sólo sentido y de modo absurdo parece ser aquel en el que los ciudadanos debemos someternos con docilidad absoluta a la voluntad de otro, en apariencia más fuerte. Para bien o para mal vivimos en un mundo violento. No olvidar que la violencia sembrada entre la población civil gracias a las acciones de la delincuencia y a las inacciones del (des)Gobierno también pasan su factura y más temprano que tarde terminarán por engendrar una sociedad violenta con respuestas violentas.

La Abuelita de Batman es sólo un botón de muestra.

lunes, 19 de enero de 2009

El Síndrome de Ulisses: El Pudor y La Moral

La Alcaldía de la Ciudad de Guanajuato (capital del mismo estado mexicano) dio marcha atrás al Bando de Policía y Buen Gobierno que se hizo famoso la semana pasada por pretender prohibir los besos en los espacios públicos.

Eduardo Romero, alcalde de Guanajuato, explicó que en ningún momento se trató de prohibir los besos en público, sino de tener un Bando de Policía y Buen Gobierno acorde con los que se tienen en el resto de la República Mexicana, en defensa de la moral.

Aún no me entero de una prohibición similar en otras ciudades o estados del país. Aún no sé de alguien con daños ocasionados por la vista de una pareja besarse.

No es la primera vez que hay una propuesta semejante con la intención de salvagualdar las buenas costumbres del pueblo. En otros tiempos y lugares de administración panícola existieron las ideas de prohibir escotes, minifaldas y palabras altisonantes.

Quiero ver a uno sólo de esos modernos inquisidores carreñeros reclamarle al que recomendó a los votantes: “No se apejendejen”. A ver si uno de esos mismos es capaz de atar la lengua floja del gobernador al que le vale madres.

Amén de esas y otras incoherencias, el falso pudor que exhibe el gobierno actual no tiene el menor recato en afianzarse en el poder mediante un absoluto nepotismo.

Inmoral es la corrupción que promueve, el desempleo galopante, los sueldazos y bonos de los legisladores y la improductividad del aparato de gobierno. Inmoral es la inseguridad en que vivimos. Inmoral es la tramitología elefantiásica, esclerótica y anquilosante.

De forma cínica, desvergonzada y conveniente para ellos, prefieren evadirse de la solución a estos problemas (que son su responsabilidad en más de un sentido) y convertirse en una entidad shakireska – bruta, ciega y sordomuda – que pretende controlar lo que pensamos, lo que decimos, nuestra vestimenta y nuestro comportamiento.

Ya es suficiente para la Santa Fe llevar un velo sobre los ojos, pero al paso que vamos querrán vestirla con una burqa.

domingo, 18 de enero de 2009

El Síndrome de Ulisses: Los peligros de la Fe

En casi todas las civilizaciones existe la tradición de una divinidad, sacerdote, profeta o mago ciego. No es de extrañar que también existen grandes artistas –músicos, escritores, bailarines e inclusive pintores–  privados de la vista. Sin embargo a diferencia de éstos, los primeros tienen además un enorme poder sobre los destinos de los hombres. En gran medida quizá debido a la fe que los hombres depositan en tales imágenes.

Es Borges – irónicamente un escritor ciego – quien nos habla de los peligros de la fe en su cuento titulado «El tintorero enmascarado Hákim de Merv» (1935).

Su protagonista se vale del impedimento de unos hombres y de la extraña ceguera de un leopardo para despertar la fe de los demás. En vez de ser él mismo una figura ciega, provoca en los otros una ceguera aún más peligrosa que cualquier discapacidad visual. Asegura así su poder hasta el inevitable final en que todavía pretende disfrazar la realidad evidente.

Así, «El tintorero enmascarado» puede leerse como una parábola del poder perpetuado y el sometimiento a través de la fe que unos deciden poner en otros ciegamente.

El tintorero enmascarado Hákim de Merv

por Jorge Luis Borges

a Angélica Ocampo

Si no me equivoco, las fuentes originales de información acerca de Al Moqanna, el Profeta Velado (o más estrictamente, Enmascarado) del Jorasán, se reducen a cuatro: a) las excertas de «La Historia de Los Jalifas» conservadas por Baladhuri, b) el «Manual del gigante» o «Libro de la precisión» y la revisión del historiador oficial de los Abbasidas, ibn abi Tair Tarfur, c) el códice árabe titulado «La aniquilación de la rosa», donde se refutan las herejías abominables de la «Rosa oscura» o «Rosa escondida», que era el libro canónico del Profeta, d) unas monedas sin efigie desenterradas por el ingeniero Andrusov en un desmonte del Ferrocarril Trascaspiano. Esas monedas fueron depositadas en el Gabinete Numismático de Teherán y contienen dísticos persas que resumen o corrigen ciertos pasajes de la Aniquilación. La Rosa original se ha perdido, ya que el manuscrito encontrado en 1899 y publicado no sin ligereza por el Morgenländisches Archiv fue declarado apócrifo por Horn y luego por Sir Percy Sykes.

La fama occidental del Profeta se debe a un gárrulo poema de Moore, cargado de saudades y de suspiros de conspirador irlandés.

LA PÚRPURA ESCARLATA

A los 120 años de la Hégira y 736 de la Cruz, el hombre Hákim, que los hombres de aquel tiempo y de aquel espacio apodarían luego El Velado, nació en el Turquestán. Su patria fue la antigua ciudad de Merv, cuyos jardines y viñedos y prados miran tristemente al desierto. El mediodía es blanco y deslumbrador, cuando no lo oscurecen nubes de polvo que ahogan a los hombres y dejan una lámina blancuzca en los negros racimos.

Hákim se crió en esa fatigada ciudad. Sabemos que un hermano de su padre lo adiestró en el oficio de tintorero: arte de impíos, de falsarios y de inconstantes que inspiró los primeros anatemas de su carrera pródiga. “Mi cara es de oro (declara en una página famosa de la Aniquilación) pero he macerado la púrpura y he sumergido en la segunda noche la lana sin cardar y he saturado en la tercera noche la lana preparada, y los emperadores de las islas aún se disputan esa ropa sangrienta. Así pequé en los años de juventud y trastorné los verdaderos colores de las criaturas. El Ángel me decía que los carneros no eran del color de los tigres, el Satán me decía que el Poderoso quería que lo fueran y se valía de mi astucia y mi púrpura. Ahora yo sé que el Ángel y el Satán erraban la verdad y que todo color es aborrecible”.

El año 146 de la Hégira, Hákim desapareció de su patria. Encontraron destruidas las calderas y cubas de inmersión, así como un alfanje de Shiraz y un espejo de bronce.

EL TORO

En el fin de la luna de xabán del año 158, el aire del desierto estaba muy claro y los hombres miraban el poniente en busca de la luna de ramadán, que promueve la mortificación y el ayuno. Eran esclavos, limosneros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes. Gravemente sentados en la tierra, aguardaban el signo, desde el portón de un paradero de caravanas en la ruta de Merv. Miraban el ocaso, y el color del ocaso era el de la arena.

Del fondo del desierto vertiginoso (cuyo sol da la fiebre, así como su luna da el pasmo) vieron adelantarse tres figuras, que les parecieron altísimas. Las tres eran humanas y la del medio tenía cabeza de toro. Cuando se aproximaron, vieron que éste usaba una máscara y que los otros dos eran ciegos.

Alguien (como en los cuentos de las 1001 Noches) indagó la razón de esa maravilla. “Están ciegos, el hombre de la máscara declaró, porque han visto mi cara”.

EL LEOPARDO

El cronista de los Abbasidas refiere que el hombre del desierto (cuya voz era singularmente dulce, o así les pareció por diferir de la brutalidad de su máscara), les dijo que ellos aguardaban el signo de un mes de penitencia, pero que él predicaba un signo mejor: el de toda una vida penitencial y una muerte injuriada. Les dijo que era Hákim hijo de Osmán, y que el año 146 de la Emigración había penetrado un hombre en su casa y luego de purificarse y rezar le había cortado la cabeza con un alfanje y la había llevado hasta el cielo. Sobre la derecha mano del hombre (que era el ángel Gabriel) su cabeza había estado ante el Señor, que le dio misión de profetizar y le inculcó palabras tan antiguas que su repetición quemaba las bocas y le infundió un glorioso resplandor que los ojos mortales no toleraban. Tal era la justificación de la Máscara. Cuando todos los hombres de la tierra profesaran la nueva ley, el Rostro les sería descubierto y ellos podrían adorarlo sin riesgo —como ya los ángeles lo adoraban. Proclamada su comisión, Hákim los exhortó a una guerra santa —un djehad— y a su conveniente martirio.

Los esclavos, pordioseros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes le negaron su fe: una voz gritó “brujo” y otra “impostor”.

Alguien había traído un leopardo —tal vez un ejemplar de esa raza esbelta y sangrienta que los monteros persas educan. Lo cierto es que rompió su prisión. Salvo el profeta enmascarado y los dos acólitos, la gente se atropelló para huir. Cuando volvieron, había enceguecido la fiera. Ante los ojos luminosos y muertos, los hombres adoraron a Hákim y confesaron su virtud sobrenatural.

EL PROFETA VELADO

El historiador oficial de los Abbasidas narra sin mayor entusiasmo los progresos de Hákim el Velado en el Jorasán. Esa provincia —muy conmovida por la desventura y crucifixión de su más famoso caudillo— abrazó con desesperado fervor la doctrina de la Cara Resplandeciente y le tributó su sangre y su oro. (Hákim, ya entonces, descartó su efigie brutal por un cuádruple velo de seda blanca recamado de piedras. El color emblemático de los Banú Abbás era el negro; Hákim eligió el color blanco —el más contradictorio— para el Velo Resguardador, los pendones y los turbantes). La campaña se inició bien. Es verdad que en el Libro de la Precisión las banderas del jalifa son en todo lugar victoriosas, pero como el resultado más frecuente de esas victorias es la destitución de generales y el abandono de castillos inexpugnables, el avisado lector sabe a qué atenerse. A fines de la luna de rejeb del año 161, la famosa ciudad de Nishapur abrió sus puertas de metal al Enmascarado; a principios del 162, la de Astarabad. La actuación militar de Hákim (como la de otro más afortunado Profeta) se reducía a la plegaria en voz de tenor, pero elevada a la Divinidad desde el lomo de un camello rojizo, en el corazón agitado de las batallas. A su alrededor silbaban las flechas, sin que lo hirieran nunca. Parecía buscar el peligro: la noche que unos detestados leprosos rondaron su palacio, les ordenó comparecer, los besó y les entregó plata y oro.

Delegaba las fatigas de gobernar en seis o siete adeptos. Era estudioso de la meditación y la paz: un harem de 114 mujeres ciegas trataba de aplacar las necesidades de su cuerpo divino.

LOS ESPEJOS ABOMINABLES

Siempre que sus palabras no invaliden la fe ortodoxa, el Islam tolera la aparición de amigos confidenciales de Dios, por indiscretos o amenazadores que sean. El profeta, quizá, no hubiera desdeñado los favores de ese desdén, pero sus partidarios, sus victorias y la cólera pública del jalifa — que era Mohamed al-Mahdí — lo obligaron a la herejía. Esa disensión lo arruinó, pero antes le hizo definir los artículos de una religión personal, si bien con evidentes infiltraciones de las prehistorias gnósticas.

En el principio de la cosmogonía de Hákim hay un dios espectral. Esa divinidad carece majestuosamente de origen, así como de nombre y de cara. Es un dios inmutable, pero su imagen proyectó nueve sombras que, condescendiendo a la acción, dotaron y presidieron un primer cielo. De esa primera corona demiúrgica procedió una segunda, también con ángeles, potestades y tronos, y éstos fundaron otro cielo más abajo, que era el duplicado simétrico del inicial. Ese segundo cónclave se vio reproducido en uno terciario y ése en otro inferior, y así hasta 999. El señor del cielo del fondo es el que rige —sombra de otras sombras— y su fracción de divinidad tiende a cero.

La tierra que habitamos es un error, una incompetente parodia. Los espejos y la paternidad son abominables porque la multiplican y afirman. El asco es la virtud fundamental. Dos disciplinas (cuya elección dejaba libre el profeta) pueden conducirnos a ella: la abstinencia y el desenfreno, el ejercicio de la carne o su castidad.

El paraíso y el infierno de Hákim no eran menos desesperados. “A los que niegan la Palabra, a los que niegan el Enjoyado Velo y el Rostro (dice una imprecación que se conserva de la Rosa escondida), les prometo un Infierno maravilloso, porque cada uno de ellos reinará sobre 999 imperios de fuego, y en cada imperio 999 montes de fuego, y en cada monte 999 torres de fuego, y en cada torre 999 pisos de fuego, y en cada piso 999 lechos de fuego, y en cada lecho estará él y 999 formas de fuego (que tendrán su cara y su voz) lo torturarán para siempre”. En otro lugar corrobora: “Aquí en la vida padecéis en un cuerpo; en la muerte y la Retribución, en innumerables”. El paraíso es menos concreto. “Siempre es de noche y hay piletas de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen”.

EL ROSTRO

El año 163 de la Emigración y quinto de la Cara Resplandeciente, Hákim fue cercado en Sanam por el ejército del jalifa. Provisiones y mártires no faltaban, y se aguardaba el inminente socorro de una caterva de ángeles de luz. En eso estaban cuando un espantoso rumor atravesó el castillo. Se refería que una mujer adúltera del harem, al ser estrangulada por los eunucos, había gritado que a la mano derecha del profeta le faltaba el dedo anular y que carecían de uñas los otros. El rumor cundió entre los fieles. A pleno sol, en una elevada terraza, Hákim pedía una victoria o un signo a la divinidad familiar. Con la cabeza doblegada, servil —como si corrieran contra una lluvia—, dos capitanes le arrancaron el Velo recamado de piedras.

Primero, hubo un temblor. La prometida cara del Apóstol, la cara que había estado en los cielos, era en efecto blanca, pero con la blancura peculiar de la lepra manchada. Era tan abultada o increíble que les pareció una careta. No tenía cejas; el párpado inferior del ojo derecho pendía sobre la mejilla senil; un pesado racimo de tubérculos le comía los labios; la nariz inhumana y achatada era como de león.

La voz de Hákim ensayó un engaño final. “Vuestro pecado abominable os prohíbe percibir mi esplendor...” comenzó a decir.

No lo escucharon y lo atravesaron con lanzas.

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