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jueves, 9 de julio de 2015

El Diálogo en Tiempos del "Me Gusta" y el "Retweet"


Primero fue el Forward en aquellos antediluvianos tiempos del e-mail como saludo matinal. No era la Web 2.0, era apenas el correo electrónico sustituyendo las cadenas postales que te condicionaban a enviar veinte cartas con una monedita pegada a la hoja, encomendándote a algún santo que te cumpliera el milagrito anhelado. El e-mail resultó bueno para continuar esas cadenitas de oración, además de difundir falsa información sobre gatitos presos en botellas de vidrio o poemas cursis en presentaciones de Power Point. Gracias al botón de "Fw" podíamos reenviar fácil y rápidamente esa vital información a todos nuestros contactos. Y cuando surgieron las nuevas redes sociales virtuales, se las ingeniaron para facilitarnos que continuáramos con esa necesidad de no decir nada sin parecer indiferentes, o ausentes.



Acumular "likes" en Facebook y estrellas en Twitter es mucho más nutricioso para el ego que mantener una conversación; brindarlos también es mucho más sencillo, menos comprometedor. Todos contentos. Si emitiéramos nuestra opinión sería menos fácil, habría que fijar una postura y sostener nuestras palabras, o reconocer que nos equivocamos y ceder ante una mejor argumentación... o simplemente ante una más necia. Mejor decir que nos gusta, mejor marcar la estrellita de "Favoritos" y contribuir a su posicionamiento en Favstar. Aprobamos así la intimidad expuesta, el narcisismo ególatra, la ideología ligera o la simplicidad O las ideas que nos gustaría tener. El ingenio que nos gustaría mostrar. Nos identificamos, sí, pero mejor pasar la idea tal cual sin mancharla con una propia. Mejor dar Retweet, mejor compartirla... mediante otro botón.

Hemos sustituido el diálogo por el aplauso, por la aprobación mostrada con apenas un asentimiento, como si moviéramos la cabeza de arriba a abajo. No opinamos ya, o sólo opinamos lo que otro ya dijo, en continuo eco, como dice el sociólogo Zygmunt Bauman: nos comunicamos en cajas de resonancias, volviendo a escuchar nuestras propias palabras. 

O las que quisiéramos tener.



Es, también, una forma de decir: "Presente". Hacer saber que estoy ahí para ti, contigo, que te "escucho", que no te ignoro. Que no tengo nada que decir sobre tu foto con tu hijo o tu perro, o tu selfie, o tu check in de Foursquare, o la inspirada frase en bonita tipografía con que resumes tu ideología (la que crees que es tu ideología), o tu firma en Causes, o tu eco del hashtag del día... pero que sí te veo, que no porque no tenga nada que decir quiere decir que no estoy presente.

Porque el "¡Aquí estoy!" es lo que nos interesa decir primordialmente. Aquí estoy y tengo algo que decir, aunque no con mis palabras, mejor con un meme, mejor con un retweet. Aquí estoy y tengo algo que mostrar para que volteen a verme, por eso mi pose frente al espejo, por eso mi grito con mayúsculas, por eso mi lugar en la fila del "tren del mame", para que sepan que aquí estoy y estoy al día. Aquí estoy y soy especial. Por eso mi exigencia a la buena ortografía, por eso mi exaltada declaración de amor a los "ángeles de cuatro patas", por eso mi presunción gourmet, por eso mi defensa a los valores tradicionales de los buenos tiempo idos, a la "chancla" como método pedagógico, por eso mi adhesión a la filosofía light de Paulo Coelho o a la psicomagia de Jodorowsky que se filtran por gotas en nuestro timeline en frases enmarcadas y descontextualizadas, pero no importa, porque son verdades unitalla, verdades a modo, tal como predicciones zodiacales (a todos nos quedan). Por eso el like nos es tan necesario y útil.



La construcción de nuestro perfil virtual, tan pulimentado y tan corregido, mostrando nuestra cara amable y nuestro lado generoso, sabio y civilizado, atrae simpatías de otras personas igual de camufladas, y esa simpatía se cimenta en base a los "likes" y los retweets hasta convertirse en amistad, por tanta afinidad compartida. Y esa relación irreal, editada, photoshopeada, es la que nos permite sentir que pertenecemos, que nos integramos. Y ya nunca volveremos a estar solos.

Del otro lado de la pantalla siempre habrá alguien que nos dé "like"... aunque es probable que sólo recibamos eso. 

Y un edificante meme.



Abrí cuenta en Twitter y Facebook al mismo tiempo, por sugerencia de los mismos lectores de este blog. No había tenido antes un perfil en una red social, Hi5, Metroflog y MySpace no me sedujeron (parecían ser para intereses más juveniles), incluso el mismo chat de Hotmail a veces me abrumaba. Al principio Facebook me pareció lo mismo, pero Twitter sí me intrigó. Igual que la mayoría, tardé en comprender la dinámica de los hashtags, los trending topics, los follow friday y las listas, pero eso no me amilanó y comprendí que era más que "un chat grandote para hablar con los famosos", como lo definían los que no lograban entenderlo. El reto de resumir una idea en un limitado número de caracteres me entusiasmó, la inmediatez y la accesibilidad a la información también. Llegué en un buen momento de esa red social, a tiempo para ver como los mismos usuarios la definían y reinventaban, dándole un uso más amplio y diverso que el ideado por sus creadores ("What are you doing?", preguntaban). Aún así, era común que los que se sentían expertos o con derecho de antigüedad reclamaran: "Así no funciona Twitter" o "Para eso no es Twitter", o enlistaban reglas para su uso (que sumisamente replicaban sus admirados adeptos). Finalmente Twitter también quedó transformado en algo muy diferente a lo que esos primeros usuarios exigían. La llegada masiva de personajes notorios, como figuritas de la farándula, la política o los deportes, terminó por catapultarla a la vitrina que ahora es, donde el culto a la personalidad es lo que prima.



Algo que se debe aprender en esa red es que no se tienen seguidores, los seguidores te tienen a ti. El personaje que cada usuario construye termina dependiendo de la aprobación de sus seguidores, lo cual reduce la interacción espontánea, por más que parezca que la clave es la "autenticidad". Las ventajas de Twitter siguen ahí: inmediatez y accesibilidad. Te enteras antes y, muchas veces, de primera mano, incluso viendo como se transforman las versiones que luego se darán en medios tradicionales. Pero las desventajas han aumentado, esa misma celeridad favorece la desinformación, y la interacción directa no garantiza una comunicación efectiva. Ejemplo de todos los vicios son las dinámicas de los que manejan la imagen de Enrique Peña Nieto, desde su candidatura: bots con perfiles falsos que lo mismo inflan su número de seguidores, que orquestan sus campañas a su favor o en desprestigio de un contrario, o que imponen o tiran Trending Topics, dependiendo de su conveniencia. Aún usuarios más modestos muestran las deficiencias de la comunicación en Twitter, tuitstars de cualquier categoría, intelectuales o faranduleros, dados a la comedia o al drama cursipoético, se entrampan en la caricia de la popularidad.  Y el diálogo no se presenta, ni el debate eleva su nivel. 


La causa principal es la tendencia a replicar fidedignamente lo que ya se dijo. El Retweet es un homenaje además de una aprobación a la inteligencia y al ingenio del que se aventuró a crear un contenido, así, la frase o el meme se reproducen exponencialmente, sin variaciones, sin objeciones, sin complementos. Y eso que no hablamos de otro verbo que no se entiende fuera de esa red social: favoritear. La estrellita que distingue un tweet del resto, que lo guarda para la posteridad salvándolo del olvido y lo eleva a objeto de veneración, ha creado incluso una red social dentro de la otra: Favstar, museo del ingenio en 140 caracteres, y de la adoración que una idea ajena que deseamos propia puede causar.

El culto a la personalidad individual se refleja tanto en los cientos de miles de seguidores que un tuistar puede acumular, como en los miles de "likes" que recibe una selfie en Facebook



Aunque al principio no me entusiasmó Facebook, finalmente quedé más apegada a esa red, pero se debió a la suerte de tener contactos interesantes que me invitaban a unirme a la conversación. La facilidad de explayarse en comentarios y compartir mediante grupos de intereses comunes fue lo que me hizo, después de un par de años, acudir con más asuidad, la oportunidad de mantener contacto con personas que de otra forma se habrían alejado, o de complementar el que tengo en el plano real, fue lo que al final me hizo anclarme. En Twitter se desprecia mucho al usuario de Facebook y a la misma plataforma, pero en mi caso puedo decir que es al contrario, yo encuentro ahí mejores condiciones para el intercambio de ideas, y una mayor convivencia con las personas que me interesan... porque es otra ventaja de estas redes virtuales: las rupturas son casi indoloras. 

Si la amistad virtual no nos satisface, si el seguidor nos importuna, si al que seguimos nos decepciona, un botón lo borra de nuestros timelines, y quizá, de nuestras vidas. La amistad virtual es irreal, el vínculo también, es fácil desvanecerlo (casi) sin conflictos, (casi) sin consecuencias.



Mucho más versátil que Twitter, la red social más popular ha sabido combinar los recursos innovadores de sus antecesoras más destacadas (Hi5, MySpace y Metroflog), complementándolos con los recursos básicos de los que iniciaron la comunicación virtual (e-mail y Messenger),y con sus adquisiciones de Whatsapp e Instagram. Y mientras uno de los creadores de Twitter renuncia por la imposibilidad de capitalizar para sí mismo el éxito de su red, Zuckerberg no deja de acumular dinero con la suya, aprovechando nuestro persistente miedo a la soledad. No hay forma de estar solo en Facebook, en esa inmensa casa de espejos alguien siempre nos da "like", o alguien dice lo que nosotros quisiéramos, para así poderle "like", "compartir", y sentirnos integrados. Comprendidos. Alguien nos pide amistad o acepta la que brindamos, aplaude lo que decimos o dice lo que aplaudimos, sintiéndonos identificados. Alguien nos escucha, nos aprueba. Y devolvemos el favor con facilidad generosa, positiva.

Con una manita y un dedo hacia arriba.


Ilustraciones de Pawel Kuczynski, Eduardo Salles y Facebook.

jueves, 1 de enero de 2015

¡Primer Sexenio!





2014 fue un año difícil, Peña Nieto seguro jamás lo olvida -je-, pasó de ser el "salvador" de México a una figura de inacción hecha de cartón para ser quemada, golpeada y decapitada por el pueblo que lo odia (que es la gran mayoría, pese a que los peñabots parezcan ser muchos, y los que prefieren que la indignación no se manifieste ni siquiera con hashtags sean todavía más).

Fue un año de cambios y despertares en este país, lo que podría ser semilla de movimientos de mayor complejidad que una marcha o un bloqueo, pese a la demanda de que las manifestaciones permanezcan pacíficas, o del lógico desgaste de la movilización popular. Lo que sí es tangible ya, es que germinó una conciencia crítica que invita a la acción organizada.

Lo cual es muy bueno.

Ni el levantamiento del Ejército Zapatista hace exactamente veintiún años, ni la protesta masiva de quienes estaban convencidos de que hubo fraude en las elecciones de 2006 (los dos sucesos que volvieron a convocar a la Sociedad Civil que se organizó espontáneamente por primera vez después del sismo de 1986, para cubrir el vacío del tibio gobierno de entonces) habían provocado las multitudinarias adhesiones solidarias que se han presentado después de la desaparición y asesinato de estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la gota que derramó el vaso de la indignación por la impunidad y la connivencia de autoridades corruptas con narcotraficantes. Por eso la protesta y la rabia se ha dirigido hacia lo alto de esas autoridades, tomando la figura presidencial como catalizador de toda la incomodidad y disgusto populares. Sumando la mirada crítica de los medios que antes le brindaban tolerancia cómplice, y la reprobación a su gestión desde otros países, el sexenio de Peña Nieto se ve más complicado de lo que ha sido el sexenio de este blogcito cumpleañero. Aquí sólo hemos tenido un (absurdo) reclamo por el nombre, un (absurdo) pleito entre divas ególatras, y unas cuantas (absurdas) grafiteadas en un post popular, que vio pintadas sus paredes con frases escatológicas cual baño de secundaria.

Fuera de eso, pura buena vibra ha llegado por aquí. Más de la que su inconstante, (mentalmente) inestable e inconsistente autora merece. Gracias por eso, ustedes son mejores lectores de lo que yo soy como bloguera.

Yo no puedo hacer un balance objetivo de este año, personalmente me siento mejor que nunca, es decir, en una de mis etapas de mayor estabilidad en varios niveles, además de algunos logros individuales, las celebraciones recientes me han confirmado que tengo amigos sinceros con los que mantengo lazos muy firmes, además de la suerte inmensa de ser parte de una familia felizmente disfuncional, pues tal como decía Tolstói, las familias infelices lo somos de distinta manera, incluso dando cabida a una felicidad intermitente y necia, que regresa tozuda a instalarse en cualquier recoveco que encuentra, pese a las grandes tragedias que tampoco se resignan a abandonarnos. Porque a pesar de esas pequeñas y crecientes dosis de dicha, y de avances tímidos que logramos, dos sucesos añadieron el drama que la vida requiere. Dos pérdidas, dos ausencias, dos huecos en el estómago y el pecho, dos nudos en la garganta que se deben disimular con la sonrisa, pese a todo, sincera. Porque de eso se trata la vida, ¿no es cierto?, de buscar sonreír de nuevo, de intentar sonreír otra vez.




Así se iluminó Europa celebrando el cumple del blogcito. Apenas comenzó el año y luego luego se pusieron bien loquitos festejándonos hasta en Dubai, Hong Kong y demás hermanas repúblicas. ¿Qué chiditos, no?

Y hoy mi sonrisa es muy plena. Yo termino el año brindando como en La Traviata, y comienzo los años acompañando mi primer despertar con los aplausos de la Marcha Radetzky de Johann Strauss, que concluye el tradicional Concierto de Año Nuevo en Viena.

Y desde hace seis años, esta es mi celebración por El Fanzín, por todas las cosas lindas que me ha traido: el aprendizaje, las conversaciones, las amistades, la empatía, las ideas en tránsito, las puertas que se abren, las voces que escucho, los estilos que reconozco, los caminos que recorro, los puentes que se tienden, las manos que se brindan, las causas que se abrazan, las personas... sobretodo, las personas. Los avatares que se vuelven personas, los nicks que se vuelven nombres.

Carmen, Nora, Marichuy, Donají, Luis, Aurelio, Bertha, Ana, Tere, Laura, Carolina, Gisela, Max, Hugo, Carlos, Adriana, Jesús, Juan, David, Ángela, Norma, José, Sergio... nombres que se han vuelto amigos constantes, maestros y cómplices, presencias que entibian la virtualidad, y junto a todos estos nombres, hay tres que me persiguen siempre, porque sé que El Fanzín les debe mucho y necesito agradecerles: Andrés, Rodrigo y Ulisses. No fui inteligente y no supe dejarles saber la importancia que tuvieron para mí y para el blog, no supe corregir mis errores ni tuve la suficiente madurez, y lo lamento de manera recurrente, ojalá un día tenga la oportunidad de ofrecer la disculpa obligada.

Por hoy, agradezco la oportunidad de celebrar brindando y aplaudiendo así:






Feliz Año. Feliz Vida.

Adendum: releyendo la entrada de hace un año, en que transmito toda la frustración de ir contra un sistema sin mayor esperanza de provocar un cambio, hoy puedo decir que todas estas manifestaciones han servido, además, para que la esperanza se vuelva más robusta y firme, de ahí el cambio de ánimo registrado en este último año. El sistema sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso, esperando nuestro total despertar... pero somos más ahora.

martes, 1 de enero de 2013

¡CUATRO AÑOS DEL FANZINE!

Así empezó todo:



Con un propósito incumplido... pero no olvidado. Aunque ahora ya me es casi imposible escribir diariamente, además el blog a evolucionado un poco, no es más un álbum de recortes y para recoger lo que veo en la red está El microfanzín, con una plataforma más práctica para eso; para comentar la información actual está Twitter y para cotorrear sabroso y echar chisme está Facebook (y para algo de todo eso está Google+ pero la verdad es que se me olvida que está ahí).

Ya tampoco las cosas del Fanzín y la malbicho me ocupan exclusivamente, no les había dicho pero soy responsable del manejo de las redes sociales y del blog de un sitio que proximamente tendrá una apertura pública, encima me comprometí en algunos proyectos que me interesan sobradamente, y que tienen que ver con la conciencia social que me he comprometido a desarrollar en mí y -en lo posible- en los demás, uno de esos proyectos es una iniciativa para contrarrestar la violencia y la normalización de la muerte de las víctimas del narcotráfico y la guerra mal planeada que se lleva contra este. Les cuento más sobre esto en una próxima entrada sobre el tema.

Porque lo que hoy nos ocupa es... ¡el cumple!

No es casualidad que el cumpleaños del blogcito sea en inicio de año, la coincidencia no es tal y lo que se empezó hace cuatro años fue el inicio de una conversación y una convivencia fructífera, justo como el ciclo que se inicia cada 365 días y que nos entusiasma renovar. Hoy celebramos al doble, y brindamos también dos veces, una por el año que nace y otra por el año nuevo del Fanzín, que también renace. Lo único que sentimos es que nuestro cumple opaque otros eventos casi tan importantes como nuestro aniblogsario:

En 1325 la fundación de la ciudad de Tenochtitlán. En 1801 Giuseppe Piazzi descubre el primer asteroide, Ceres. Y se funda el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. En 1860 Lincoln programa la abolición de la esclavitud. En 1959 triunfa la Revolución Cubana sobre la dictadura de Fulgencio Batista. En 1994 entran en funcionamiento el Espacio Económico Europeo (EEE) y el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Canadá, EEUU y México. Y guerrilleros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) inician una rebelión en el estado mexicano de Chiapas protestando contra la pobreza del indígena campesino. En 1998 entra en circulación el euro, moneda única para dieciséis países de la Unión Europea, siendo Eslovaquia el último en unirse.

Por nuestra parte este año volvemos a recordar al santo patrono del blog, al que nos encomendamos en un principio: el dios Jano.



Jano es una figura mitológica exclusiva de la cultura romana, considerado un héroe (al igual que Prometeo) se le atribuye también la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales.

El origen del nombre del mes de Enero (Ianvarivs) procede de Jano, el dios romano de las puertas, los comienzos y los finales, a quien se representaba con una figura bifrontal, mirando hacia ambos lados de su perfil (al Este y al Oeste, por donde sale y se mete el sol); era el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro, y se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo. Enero era el undécimo mes del calendario romano, fue con las reformas al calendario juliano (45 a.C., durante el mandato de Augusto) que fue considerado el inicio del año.

Este blogcito se inició con el año en este mes de puertas abiertas, encomendándose al dios Jano, no sólo para tener un buen comienzo sino un buen final, y cuando sea necesario, una buena transición.

Pero todavía no es tiempo del final del blog, aunque la transición se ha hecho con cada entrada. Y hoy precisamente para celebrar el fanzinversario les quiero comentar sobre las mejores entradas del blog. Al gusto del público y al mío propio.

Porque las reinas de las entradas son las que ofrecen datos e información para trabajos escolares, destacando descaradamente las que tratan sobre la pena de muerte, ofreciendo argumentos a favor y en contra, dentro del dossier que hicimos sobre el tema. Solitas, esas dos entradas ya sostienen el posicionamiento del blog, pues acumulan entre las dos más de cincuenta mil visitas, y diariamente rebasan el centenar. Son también las que mayor número de comentarios tienen, incluso habiendo borrado los más soeces y estúpidos (siendo las únicas entradas en las que he borrado comentarios, que ofrecían sexo por pago y lindezas de ese tipo, y a petición e insistencia de los mismos lectores). Otra reina de las entradas, a pesar de su corta edad, es la de Continuando la conversación sobre bullying, y también la que habla de La situación de la mujer en la actualidad, que aborda problemáticas como la ablación, la violencia sexual, la trata de blancas y otros temas sobre la realidad adversa de las mujeres en el mundo, dando cifras estremecedoras. El dossier sobre la discapacidad también es otro que atrae bastantes visitas.

Pero no todo es seriedad en el blog, desde el amor en las historietas rosas con Susy, Secretos del corazón, en los ligues en las redes sociales, con la historia de Cuca, una transexual cibernética, o el amor explicado desde el punto de vista científico, el romanticismo ha estado presente en el blog, atrayendo grandes cantidades de visitas. El amor y el desamor, y este último ha corrido por mi cuenta, tanto con curiosidad felina como con desahogos personales, aquí hablamos de los celos enfermizos y del duelo emocional, el temido mal de amores, y también lo hemos abordado a título personal, porque este blog ha sido hecho por una malbicha enamorada y muy malcorrespondida (correspondida, sí... pero ese es el principal problema, porque de veras lo es muy mal, je), y aunque no es mi deseo exhibirme tanto, al final no he logrado evitar hacerlo, y aquí está documentado lo que el enamoramiento, pero sobretodo, la desilusión y la desolación han provocado en la endeble mentecita malbichosa durante todas las fases del proceso amoroso y del duelo emocional, una muestra son las siguientes entradas:


También se habló de ausencias y pérdidas, tanto virtuales como físicas, la más sentida, la de mi padre, por la relación turbulenta que hubo entre él y yo, en donde igual éramos enemigos y cómplices, él inspiró dos textos:


Queda demostrado con estas entradas que la malbicho no es sólo un personaje, es también el retrato de una personalidad imperfecta, humanamente imperfecta, pues también se documentaron las enemistades virtuales y lo poco estable que es la autora intelectual de este crimen bloguero. Pero no todo ha sido infelicidad o nostalgia, y aquí dejo la prueba de que esta bicha ha sido feliz en dichosos paréntesis... y creo que incluso me atrevo a asegurar que actualmente también lo soy, y que estoy viviendo la mejor época de mi vida, así que el siguiente texto podría haber sido escrito hoy mismo:


Y otro muy festivo, de cuando aún me querían mis lectores y se daban el tiempito de venir a echar desmadre (esta vez por mi cumple):


Y de las entradas que más me han gustado a mí (y a veces también a ustedes), las que demuestran qué es lo quiero hacer con El Fanzín y para qué mantengo un blog, dejo algunas muestras que a mí me da orgullo y gusto releer, y que, perdonen la presunción, pero incluso considero que algunas son un aporte a la información en la red:

31 curiosidades de 31 minutos. Caza de albinos en Tanzania. Narcomentarios (sobre narcoviolencia y narcocultura). La malinche, ¿traidora o madre de la nación mexicana? La cena del centenario. Historias deliciosas: de Las muy ricas horas a la mantequilla Colbert. Los funerales de Víctor Hugo. El profesor y el pianista. El español mexicano y el (ab)uso del diminutivo. Los dibujos eróticos de Klimt. Cuando una mujer parte plaza. Taller de sexualidad: Parafilias alternativas y prácticas sexuales curiosas. La fiesta del Cinco de febreroEvolución del Zócalo, siglo XX (Minidossier). Juana Gallo. Manuel Tolsá y los trotes del caballito. Dossier: Jesús... ¿Cristo o de Nazareth? Muerte, conspiranoia y fraude: del Joker al Escándalo Libor. Los Barbarrojas del siglo XXI: los piratas somalíes. El ruido de fondo. Ópera Mariachi.

Estas son algunas de las casi mil entradas del Fanzín, y son también, algunas de las que me da gusto haber hecho (otras, reconozco, son absolutamente desechables). Son las que demuestran el amor con que se ha hecho este blog y con el que se ha construido el personaje de malbicho, amor por las letras, amor por la cultura, amor por la humanidad, amor por mi país, amor por mi ciudad, amor por mi familia, amor por la vida y amor por el amor mismo. Me encantaría saber cuál es la que más les gusta a ustedes, o cuál fue la que hizo que se decidieran a quedarse (claro, les hablo a los lectores habituales, que son con quien quiero compartir el festejo de hoy), ojalá quieran contármelo.

Es mi tradición recibir el Año Nuevo con dos canciones: la primera es la interpretación de Brindisi, de La Traviata, con Ana Netrebko, Rolando Villazón y Plácido Domingo en el concierto de Berlín de 2006:


La segunda es la Marcha Radetzky, del tradicional concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, que este año contó con la batuta de Franz Welser-Möst:



Siempre los pongo en El (micro)Fanzine, pero hoy quiero dejarlos aquí para compartir con ustedes mi deleite.

Le robo a Nora su tradicional despedida en cada entrada, pues necesito decírselos con la mayor sinceridad:

Gracias por leerme. 

lunes, 22 de octubre de 2012

Continuando la Conversación sobre Bullying


Algo muy extraño me pasa con Blogger, que yo misma no puedo comentar en mis propias entradas, por eso mismo no he podido dar respuesta a los comentarios de El Signo de la Espada, Amatista y Marichuy en la anterior entrada Basta de bullying, con interesantes testimonios y experiencias personales.

Lo bueno es que esto me da la oportunidad de ahondar en el tema, que para tanto da. En principio les enlazo una entrada de un blog que es parte de una campaña permanente en contra de la pornografía infantil en la red, por una persona que hace un esfuerzo constante para denunciar los sitios que encuentra, y que en esta ocasión, con motivo del mismo caso de Amanda Todd que comentamos en el post anterior, comparte 10 consejos para explicar a tus hijos pequeños como protegerse en la red, al ver que en buena parte es la falta de precaución la que los vuelve vulnerables ante un depredador sexual que usa la Internet para sus actividades. También les enlazo a otro artículo en donde se dan Diez acciones concretas para controlar el bullying, todas son de sentido común... pero a veces es increíble como hay cosas que aparentemente son muy obvias pero tienen que señalarse para que alguien más las vea.

El Signo de la Espada comparte en sus comentarios su experiencia sobre el bullying que sufrió durante su vida escolar, la manera en que sobrevivió a él, y su conclusión, en la que afirma: "Así que no, el bullying no mata, lo que mata es dejarse."

Además de su testimonio, nos recuerda el también notorio caso de Casey Haines, conocido como Zangief Kid por su defensa ante el bullying que sufrió por años, y que se difundió viralmente al mundo entero mediante un video, retirado varias veces de Youtube por considerarse incitación a la violencia, pero retomado por los medios tradicionales y por los mismos usuarios que elevaron a Haines a un estatus de "héroe". Zangief es un personaje (grande y robusto) del videojuego Street fighter, y la comparación es porque en el video se puede ver a Casey Haines, un niño de 16 años, levantando a su acosador (un pequeño y delgado niño de 12) y estrellándolo contra el suelo después de recibir varios golpes y esquivar alguno. La verdad es que después de ver el video es difícil simpatizar con el pequeño bravucón, y lo más fácil es pensar que se lo merecía. Sin embargo, la caída pudo tener consecuencias graves pues hay un momento en que se teme que se rompa el cuello al estrellarse contra el suelo; está también la otra parte de la versión y de la historia, donde se dice que el pequeño acosador -además de sufrir un ambiente familiar muy difícil- también sufrió de bullying durante varios años, hasta que tomar la misma actitud agresiva contra otros pareció solucionar su problema, pero después del video ha recibido más ataques de los que alguien podría soportar.

Podría parecer una solución, que en algunos casos resulta, defenderse con los mismos medios que se usan para atacarnos. Pero la realidad es que no siempre resulta, y también se dan casos en que la violencia atrae más violencia, los casos más drásticos son las matanzas escolares. Los chicos que dispararon a sus compañeros, en los casos de Columbine y Virginia, eran víctimas de bullying, y fue su manera de "no dejarse". Pero hay otros casos de chicos que se defienden y esto atrae mayores ataques, más violentos y multitudinarios, para que aprenda la lección de no intentar rebelarse nuevamente. Supe de un caso de un estudiante de bachillerato, secuestrado en la cajuela de un auto, después de que él confrontó a sus agresores, retándolos; fue golpeado, apuñalado, maniatado y abandonado dentro de la cajuela, hasta que fue encontrado muerto, tanto por las lesiones sin atención médica oportuna como por la falta de aire. Cuando sus compañeros fueron interrogados dijeron que sólo querían darle una lección "para que aprendiera a no meterse con ellos". Leí en la red el caso de una niña de nueve años estudiante de un colegio privado, que tras enfrentar y denunciar a sus agresoras, fue sometida en el baño por las mismas, que la amenazaron con un cuchillo en el cuello por haberlas acusado con su madre, quien acudió a las autoridades escolares para exigir una solución. Precisamente el caso lo ventiló la propia madre al no obtener ninguna respuesta o acción favorable por parte de la escuela. Y al hacer el anterior post supe de un adolescente golpeado y apuñalado por sus compañeros que llegó a su casa arrastrándose, para morir en la puerta, y de un estudiante de secundaria al que sus compañeros arrojaron thinner en las piernas y prendieron fuego. Las agresiones cada vez son más violentas. 

El bullying no es nuevo, una muestra es como lo retrata magistralmente Mario Vargas Llosa en su libro La ciudad y los perros, publicado hace 50 años, donde incluso muestra a sus diferentes actores (el agresor, la víctima y los espectadores), sus perfiles, sus motivaciones, y el nada raro cambio de roles -como ya vimos en el caso de Casey Haines-, en donde el agresor puede volverse la víctima (o haber sido tal), y los espectadores, los culpables de agresión (en realidad, todos son víctimas). Lo que sí es nuevo, es la dimensión alarmante que está cobrando, en parte gracias a las nuevas tecnologías de comunicación y a la normalización de la violencia que estamos viviendo (y fomentando).

Algo que tenemos que entender es el proceso del bullying, y como afecta a sus actores. Amatista nos cuenta que era su actitud la que la salvó de mayores ataques, y que incluso eso ayudó a una de sus compañeras. Y esa es una de las claves en estas situaciones. Como dice El Signo de la Espada: no hay que dejarse, pero más que una acción física, lo que hay que hacer es no dejarse derrumbar animicamente ante la intimidación y las agresiones, de la misma forma en que no hay que dejar que nos atrapen convirtiéndonos en cómplices. Pero esto no es fácil a una edad en que aún se está formando la personalidad, en que cuenta tanto la opinión externa y el sentido de pertenencia, y en que incluso se trae arrastrando un historial de vulnerabilidad emocional por el ambiente en que se ha crecido.

No hay que olvidar ese aspecto: el bullying habitualmente se centra en niños y niñas más vulnerables. Y no es su culpa serlo, y tampoco por serlo merecen las consecuencias que les atrae ser objeto de agresión.



Hablemos del proceso y los actores:

Los agresores (bullies, matones, abusones o como el lenguaje popular los identifique) comienzan un ataque sutil, mediante bromas cada vez más pesadas, comentarios irónicos, críticas cada vez más duras, o burlas aparentemente justificadas por las características o la conducta de los que son elegidos como blancos. Tanto los testigos como las víctimas aceptan esto como un juego sin consecuencias.

Las agresiones van subiendo de tono a medida que van teniendo aceptación y adhesión por parte del grupo, más compañeros se van sumando al "juego" de burlarse, embromar o descalificar a otros, hasta que estas bromas, burlas o insultos se vuelven sistemáticos sobre las mismas personas. Sólo para el agredido ha dejado de ser divertido y ha comenzado a ser una incomodidad real. La sensación de malestar aumenta a medida que el grupo que se divierte a su costa se hace más grande, y el grupo que ignora o atestigua los ataques tambien crece y continúa indolente. Sin embargo, a la mirada ajena, todavía parece ser una situación que todo el mundo puede o debe afrontar y superar (es común que se considere al bullying "cosas de niños", restándole importancia y normalizando la agresión). 

Esta es la parte peligrosa, porque "echar carrilla" a alguien está aceptado socialmente, y se considera "tener carácter" aguantarla , además que "ser soplón" y "rajarse" están igualmente condenados por el grupo social, tomándolo como traición. Por eso la indolencia de los espectadores (o bystanders, como los han comenzado a denominar): porque no perciben aún la gravedad de la situación, o porque tienen miedo de atraer hacia sí mismos las agresiones, o no quieren traicionar al grupo. Sin embargo, los espectadores no tienen un rol tan pasivo como pudiera pensarse, porque la agresión y la intimidación cobran fuerza proporcionalmente a la atención que reciben, es decir, a mayor público, mayor bullying... y menor posibilidad de que alguien interfiera (esto último es conocido como Efecto espectador). Y si se trata de bullying, los espectadores tienen también una participación directa, especialmente si parecen dar su aprobación mediante risas o animaciones al agresor (incitándolo para lo continúe o lo aumente), si lo documentan y lo difunden valiéndose de las nuevas herramientas multimedia, pero también si son parte del público silente.. con ese silencio cómplice que deja a la víctima en la indefensión. 

Por eso es tan importante romper el silencio, ya sea apoyando a la víctima para que los agresores y ella misma vean que no está sola (tal como hizo Amatista), o buscando (y exigiendo) la ayuda e intervención de los adultos responsables, exponiendo y denunciando la situación, para que pueda ser detenida. Esto incluso puede ser anonimamente, si se tiene el temor de atraer la agresión hacia el denunciante o si se percibe que se pone en riesgo su seguridad. Si la intimidación y la humillación se han hecho públicas por las nuevas formas de comunicación viral, es más fácil denunciarlas, pues en lugar de compartir el video o las imágenes del bullying con el resto de los compañeros, pueden ser mostradas a los adultos que pueden detener y corregir la situación, esa es la elección que el espectador tiene. Y esa es otra de las partes importantes de concientizar: el bullying necesita de la participación pasiva de los bystanders para continuar. El bullying es un asunto de grupo.

Cuando la víctima empieza a aceptar la culpa de la situación, pensando que se lo merece -al no entender por qué le está pasando eso y por qué nadie lo apoya-, es cuando el bullying le ha comenzado a causar un daño psicológico grave, como ansiedad, depresión, impotencia, soledad, autoestima baja, y sentimientos de rechazo hacia sí mismo y hacia la sociedad. Somos seres gregarios y la interacción positiva con nuestros iguales nos es necesaria, al faltar esta comenzamos a desarrollar una personalidad antisocial que nos limita en nuestro desarrollo personal, especialmente en las personas más jóvenes esto es resulta muy nocivo, porque parte importante de su maduración es sentir que pertenecen a su círculo social.

Hay dos tipos de víctimas: la que parece atraer y provocar la agresión con su conducta, por ejemplo, un chico hiperactivo que pueda ser considerado problemático, y la que parece aceptarlo con sumisión pasiva, convirtiéndose en la víctima ideal. Al final, es probable que ambos tipos de víctimas lleguen al mismo punto, en que, dicho coloquialmente, se ha matado su espíritu al sentirse aislado y vulnerado.

Esto es lo que se conoce como Indefensión aprendida.

Similar a lo que sucede con las mujeres víctimas de violencia doméstica, que simplemente no pueden salir solas del círculo de violencia en que viven con su pareja, perdonando y justificando las agresiones una vez tras otra, así también las víctimas de bullying llegan a creer que se merecen el acoso de sus compañeros y que no tienen forma de salir de la situación. Y de la misma forma en que es muy injusto considerar tonta a una mujer que sufre violencia doméstica sin lograr detenerla, también lo es considerar que los niños y adolescentes que sufren bullying son responsables de no salir de esa situación de acoso, y de las consecuencias trágicas que pudieran derivar de ella. Para explicar mejor el concepto de indefensión aprendida les dejo el siguiente video (son menos de cinco minutos, pero les garantizo que no lamentarán invertirlos para entenderlo más):

El bullying provoca que su víctima se inmovilice y se desequilibre en su confianza interna, algunos tienen mejores armas para defenderse de eso, pero no es culpa del que no las tiene carecer de ellas, cada uno es resultado de las experiencias vividas y del ambiente formativo, no elegimos la forma en que crecimos, no elegimos las circunstancias que nos formaron en los primeros años, que es cuando se define nuestra personalidad, así que si llegamos a la situación de bullying menos preparados que otros para superarla, no es del todo nuestra culpa.

Pero sí es nuestra responsabilidad crear las condiciones para que nuestros niños tengan mayor fortaleza, mayor confianza para pedir ayuda, y mayor asertividad para defenderse. Al igual que tengan la capacidad de empatía necesaria para que no se conviertan ni en abusadores ni en cómplices pasivos. Porque la realidad es que, en ocasiones, el bullying sí mata.

(Gracias por continuar la conversación, especialmente les agradezco a El Signo de la Espada y a Amatista, por los grandes aportes que dieron con sus testimonios personales, perdón por no darles respuesta directa en un comentario)

Artículo relacionado: Basta de Bullying

miércoles, 25 de julio de 2012

Feliz Cumpleaños a... ¡MÍ!


Urge Overkill by Girl, you'll be a woman soon on Grooveshark

Al momento en que escribo esto ya suenan los tradicionales fuegos pirotécnicos con que celebran en una iglesia cercana mi nacimiento -je- (en realidad celebran el día de Santiago Apóstol, la figura religiosa principal del santoral de hoy). Pero lo que definitivamente sí es verdad es que el día que yo nací, nacieron todas las flores, como cada año me reafirman cantando. Eso sí es una verdad irrefutable. Así que las flores y yo celebramos nuestros cumpleaños juntitas y contentas de haber llegado a adornar este mundo. 

Ya son 42 años de embellecerlo -je-.

Este es el pastel que quiero: capuchino fudge cheescake con trufas,
y base de galleta, ferrero-rocher y licor de café 

Y en vez de festejarlo hasta caerme de borracha, cual debe ser, lo celebro estudiando marcos normativos, órdenes jurídicos y cosas así de aburridas (pero necesarias), porque el regalo que me hago por mi cumpleaños es un curso de defensa de derechos humanos. Así que la fiestita de a deveras la dejo para el fin de semana. Afortunadamente eso da pie a podérmelo festejar varias días. Y desde el domingo anterior comenzaron oficialmente los festejos por mi feliz aniversario, pues tuvo lugar el primero de los agapes en mi honor, y recibí el primer regalito (tengo unas amigas fantásticas, no las merezco, pero agradezco en el alma que no lo sepan aún). Si todo sale bien, hoy celebro con un almuerzo familiar (¡manchamanteles!) y el sabadito con los amigos más cercanos, los de siempre, los que llegan a romper cosas a mi casa y a aplaudir mis berridos (porque es lo que más disfruto hacer: cantar a grito pelado cuando ya estoy bien jarra). 

Aquí con mi amiga en la comida del domingo pasado,
como siempre, yo derrochando estilo
(pero ella bien posada, ¡ay!, ¿por qué le costará ser natural?)

Esto fue hace dos años, antes de que empezaran los trancazos...
lástima que ya no me queda ese vestidito color vino, me veía muy guay

Aquí en la fiesta del año pasado, cuando todos me insistieron que demostrara mis dotes de bailarina,
¡cómo me luzco bailando!

Pero hoy es el festejo virtual, el que no hacemos desde hace tres años, cuando aquí venía a visitarnos puro indecente y pura mal portada, y bailaban arriba de la mesa y dejaban las medias tiradas atrás de los sillones. 

Lo bueno que ya maduramos.

Así que agarre cada quien su vaso y dejen los zapatos en la entrada, nomás cuídenme las plantas de ornato de la mamibicha, que es redelicada con sus macetas, no las usen de cenicero; tampoco me emborrachen al perro, que la otra vez le tuvimos que dar respiración de boca a boca para reanimarlo; ahí sí pueden se acuerdan de poner portavasos, porque luego tengo que desmanchar las carpetitas bordadas con punto de cruz que son herencia de mi abuelita Lola; tampoco me derramen cerveza en la alfombra, miren que es imitación lana virgen (o sea, sí es lana, lo que no es, es virgen... es que era la oveja negra, ya ven cómo se las gastan); no se quieran colar en la fila del baño, respeten los turnos (tampoco usen la caja de arena del gato, no sean así, la otra vez la dejaron como si fuera de arena movediza, pobre gato, creo que perdió una de sus vidas ahí); no es que sea delicada, pero por favorcito no jueguen con los huevos Fabergé de la vitrina, está bien que los pinté yo misma en mis clases de decoupage, pero casi me quedaron igualitos a los originales... si se puede tampoco se lleven los patos que están en la pared debajo del reloj, los tengo desde el ´86, eran toda una parvada y nomás me queda la parejita (y eso porque la tuve que completar con una figura de Daisy); las botellas de Chivas Regal y de Torres 10 son de adorno, ¿eh?, si quieren whisky pónganse de la licorera que está al fondo, se los juro que tenía etiqueta la botella que vacié, y si quieren brandy acá están unas botellas Los Reyes que me compré en Soriana, con una tarjetita que me regalaron hace poco; no crean que no me voy a dar cuenta si agarran más de una brocheta de camarón, están contadas, así que sean conscientes, si se quedaron con hambre acá hay unas bolsas de Totis y Sabritones, no coman ansias que al rato hago palomitas (¿qué?, no, sin mantequilla... es que son lights... me lo van a agradecer, así no se les sube el colesterol mi chaparrita, que se te sube el colesterol... *está buena esa rola, se me olvidó ponerla en el emepetres*); no, no tengo nada de reguetón, pero tribal sí, no se dejen de preocupar, si no pongo el Bandamax en la tele o la Kebuena en la radio, orita ya es la hora de Pitbull, dejen le subo...

Y no es que me ponga solemne en el brindis, pero... sí quiero agradecerles abismalmente que vengan a leerme, este blog ha sido fuente de grandes satisfacciones, rebasó las expectativas más ambiciosas que tenía en cuanto a lograr comunicarme con alguien más, no sé si merece la popularidad que tiene, que no es mucha a comparación de los blogs más exitosos, pero que tampoco es nada despreciable y cada vez sube más de posicionamiento, a pesar de mi inconstancia tanto cuantitativa como cualitativa; sé que ustedes merecen mejor calidad en cada post, y les pido perdón por no alcanzarla, pero de algo sí tengo el orgullo es de que si lo comparo en sus inicios con lo más reciente, se nota una evolución y una intención de mayor congruencia, al principio hacía más lo que pensaba que los lectores querrían, y ahora privilegio más lo que necesito decir y eso logra un contenido más honesto, no es no quiera complacerlos, pero ahora sé que es posible hacerlo sin relegar mi propios intereses. Les agradezco mucho esta oportunidad de dar a conocer mi opinión, mi visión y mi propia interpretación del mundo que tengo a mi alcance. Ojalá logre persuadirlos de que me compartan también la suya, algo que sí ha disminuido y que lamento mucho, es la cantidad de comentarios, es curioso, las visitas no cesan de aumentar (al grado que me tardé más de dos años en sumar las cien mil, pero sólo otro en duplicar esa cantidad, lo cual me tiene asombrada), y sin embargo, nunca, ni en los inicios, el blog recibió tan pocos comentarios. Sé que es mi culpa y que dependerá de mí seducirlos para que continúen la conversación que inicio, porque este blog tiene como principal objetivo el intercambio intelectual, el tránsito de ideas, no me quedo contenta si en una entrada me quedé hablando sola.

Y menos en una como ésta. Así que hoy regálenme sus palabras y sus abrazos virtuales. Consiéntanme un poquito que nada les cuesta.

Pequeña serenata diurna by Silvio Rodríguez on Grooveshark

Y soy feliz porque soy gigante. Soy feliz... y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad.

Porque hoy cumplo un poco más que años, hoy cumplo con más vida, con más intención de no quedarme en el ser imperfecto que me tocó ser, con limpiar un poco la podredumbre, el moho, el polvo y la yerba seca que tengo en mis raíces, y poder alojar una mejor persona dentro de mí. Le doy las gracias a todos los que me permiten permanecer cerca, a mi familia que adoro, y a mis amigos que admiro y quiero. Y pido perdón a las personas que he lastimado sin intención, y pido perdón más encarecidamente a los que he lastimado intencionalmente, a los que han sufrido mi incompetencia y mi inmadurez. Porque ha sido sólo eso. Una profunda inmadurez.

Nada que no curen los años -je-.

lunes, 13 de febrero de 2012

Mal de Amores


"Everybody hurts sometimes... sometimes everything is wrong"
REM





Decía Chava Flores que "...para curar el mal de amores, dijeron los doctores que no había solución" (en su divertida canción El gato viudo). Y puede ser cierto. A veces sólo queda esperar a que el mal de amores se acabe... o que acabe con uno. Este padecimiento es uno de los que casi no necesita explicarse, es raro aquel que no sepa cómo es sufrir de esta enfermedad del corazón; bueno, en realidad es del hígado, pero no suena tan romántico decir: "te amo con todas las fuerzas de mi hígado", ni tan poético: "me rompiste el hígado en mil pedazos". Como sea, es el corazón el que palpita, y el que parece resquebrajarse cuando el desamor toca a la puerta.

Tal vez no estén para saberlo, pero como aquí la cuestión es que yo sí para contarlo, les platico que soy una experta en ese asunto del desamor, tanto así que el primer blog que abrí fue uno titulado Desencuentros, y tenía la intención de ser temático, tratando en exclusiva el tema de superar el desencuentro amoroso. Así de grande es mi preocupación por estas cuestiones. De ese blog en la red no quedan ni registros, pues la plataforma Mexiblogs desapareció sin dejar huella, sólo el testimonio de Jaspo puede dar fe de que alguna vez existió un rinconcito en la red que quería aliviar el dolor de un corazón roto (y de que estaba bien chidito, en su corta vida recibió puras felicitaciones y agradecimientos, je). Era un tiempo en que yo misma sufría a toda mi capacidad por un amor no correspondido, y durante esas largas noches de insomnio y tardes tortuosamente eternas, sólo podía articular frases de duelo, anhelos suicidas y desesperadas maniobras por salir de ese estado.

A mi alrededor tenía a personas sufriendo por las mismas cuestiones: en proceso de divorcio, superando una infidelidad, atrapadas en una relación destructiva o hundidas en la desolación por la no-presencia de la persona amada. Platicaba con ellas y a pesar de la particularidad de cada situación, de la diferencia de escenarios para el drama amoroso, los sentimientos eran los mismos. Había siempre un momento en que me identificaba plenamente con ellas, que muy sinceramente podía decirles “te entiendo”. De ahí mi necesidad por buscar y compartir herramientas para superar ese terrible momento emocional.

Autómata

Especialmente me preocupa cómo puede ser tan discapacitante el desamor. No es motivo para una incapacidad médica ni razón para un justificante de ausencia laboral o escolar, pero debiera serlo. Realmente el cuerpo y la mente están tan enfermos durante esa etapa, se hace tan difícil continuar siendo funcional, tomar decisiones acertadas, concentrarse en los asuntos cotidianos, convivir adecuadamente, hacerse responsable de otros… continuar con una vida. Ahora la ciencia ya nos explica todo el proceso neuroendocrinológico del proceso amoroso (del que ya platicamos muy temprano aquí en El Fanzín, en uno de nuestros primeros y más visitados dossieres), pero cualquiera puede explicar cómo ese mariposeo en el estómago pasó a ser asfixia cuando el objeto de nuestro afecto se puso fuera de alcance. No sólo se va el ánimo, el hambre, la energía y el sueño, falta el aire cuando recibes –o intuyes- un “no te amo”.

Un demoledor “(yo/ya) no te amo”.

Los científicos aseguran que el dolor de un desamor es originado en los mismas zonas involucradas en el dolor físico, pero eso lo sabe cualquier adolescente que ha recibido un cortón por teléfono o por mail, cualquier ama de casa que descubre manchas de labial en la ropa de su marido, la oficinista que sufre un desaire de un compañero laboral o el novio que ve cerrarse la puerta con violencia sin dar tiempo ni oportunidad a una explicación: la herida es física y aguda como una puñalada, no importa que no sangre.

Experimentación a la Filosofía

Y también lo sabían los galenos medievales, aunque ellos descartaban que las –frías- mujeres y los pobres, que tenían tan poco acceso al placer, pudieran sufrirlo, el mal de amores, pues, era un padecer de hombres ricos y nobles, y era tomado tan en serio que incluso sus remedios se incluían en los manuales de primeros auxilios que se llevaban a viajes largos o peregrinaciones, a diferencia de los indolentes tiempos modernos, en los que se asegura que “de amor nadie se muere”, entonces sí se consideraba el desamor como causal de muerte –y locura-.

Lo que sí se ha cambiado es la idea de que las mujeres no sufren mal de amores, ahora se piensa que esas debilidades emocionales son exclusivas de nosotras, pues los hombres son más recios e insensibles, otra muestra de cómo los prejuicios y el condicionamiento social dicta nuestra forma de pensar.

El Silenciador

Además de todo ese proceso bioquímico, el desamor también es una enfermedad "aprendida", toda nuestra formación se compone de ideas hechas que asimilamos con docilidad: desde el "no puedo vivir sin ti" que escuchamos en el radio, hasta las incómodas preguntas en reuniones familiares sobre "¿cuándo por fin te casas?", pasando por las cursis películas de Meg Ryan y los poemas de Manuel Acuña, todo orilla a sentirnos incompletos si no tenemos esa media naranja que nos haría plenos. Las convenciones sociales sobre el matrimonio, la fidelidad, la pareja, etcétera, contribuyen a alimentar esa idea de que es necesario no estar solo, y nuestros particulares desajustes emocionales aderazarán ese mal trago que es el amor no correspondido.

Habitación en Nueva York


No se nos enseña a amar sanamente (sin dependencias y sin atavismos), y en cambio, se nos enseña que el desamor es un fracaso total e insuperable, algo de qué culpar a otro, algo que se debe temer y evitar a toda costa, sin hacernos entender que es una etapa más en nuestro proceso de vida, que debemos asumir con responsabilidad, tranquilidad, autoconocimiento y cordura... por más que sintamos que el dolor y la desolación nos vuelve locos.

Dado que el amor se ha reducido -por la ciencia- a un mero ahorro de energía para evitar esfuerzos al buscar nuevas parejas (el cuerpo segrega sustancias que nos hacen apegarnos a la persona elegida), y -por las teorías evolucionistas- al recurso con que se garantiza la preservación de la especia (se atrae a una persona con fines reproductivos y se garantiza el compromiso para la crianza de los hijos), el desamor también se reduce a un síndrome de abstinencia pues se interrumpen los estímulos para generar dichas sustancias hormonales y las sensaciones placenteras que vienen consigo; de ahí se pasa a la protesta, protestamos desde el dolor y desde la ira, y al igual que en el proceso amoroso se incluyen conductas obsesivo-compulsivas, violencia controlada, ansiedad, hormonas desatadas, excitación... y mucha vulnerabilidad. Resistencia, parece ser la única herramienta o el único ingrediente para sobrevivirlo.

Lástima que no es algo que pueda salir a comprarse.

Habitación de hotel

La sensación de que no volveremos a amar, a encontrar a alguien, de estar incompleto y sin motivo de vivir, es tan agobiante... como equívoca. Lo queramos o no, el organismo repetirá este ciclo por lo menos un par de veces: "el amor de mi vida" se nos presentará de dos a cuatro veces en nuestra vida, son las circunstancias en las que lo envolvamos las que harán que se vuelva inolvidable.

Aprender a amar también incluye aprender a soltar, aprender a vivir cada etapa del proceso amoroso, incluyendo su final. La tristeza, la nostalgia, la ansiedad, la desesperación... también son emociones inherentes a él, tal como la ilusión, el apego o la satisfacción afectiva y sexual; no hay negarlas ni saltarlas. Aprendamos que si el amor es el apego y la dependencia por otra persona, el desamor, practicamente, nos libera; es tras él que volvemos a ser una persona completa -y no nada más una media naranja-, listos para volver a entregarnos a alguien más.

Yo, por cierto, en la actualidad estoy irracionalmente enamorada... y por primera vez creo que soy capaz de dejar de negarme a estarlo.

Pinturas de Edward Hooper
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