martes, 19 de octubre de 2010

El Lado Oscuro del Amor: los Celos


«Lo que hace tan agudo el dolor de los celos, es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo» Marie-Henri Beyle (Stendhal).


Amar en demasía, amar en celosía... cualquiera que haya estado enamorado sabe de la necesidad de ser único y extraordinario para la persona amada, y del temor que eso no llegue a ser así o deje de serlo, resulta en una ansiedad dolorosa. Pero hay quienes saben también del delirio intenso, del sufrimiento aniquilante, de la tortura extrema de los celos enfermizos, de la angustia intolerable y del miedo exacerbado de perder a esa persona.

No hay nada más cercano a ese idea de morir de amor. Al grado que la muerte real se antoja anhelable, precisamente para dejar de estar en agonía eterna.

Una agonía que se cuatriplica -según Barthes, semiótico francés-: la causada por los celos, la de reprocharnos por dejarnos llevar por ellos, la del temor de afectar al otro, la de comprender que se está mal.

El celotípico cubre una jornada de tiempo completo y de labor sumamente concienzuda: sondear sentimientos, descubrir intenciones, escudriñar y vigilar al objeto de sus celos, desbaratar sus trucos y coartadas, reflexionar sobre cada acción, recolectar y sistematizar las pruebas, las seudocomprobaciones, los falsos recuerdos, las malinterpretaciones, las dobles lecturas de cada frase, cada gesto y cada inflexión de voz, es un trabajo pasional que le exige una entrega total. El agotamiento emocional es intenso, ser celoso patológico es un verdadero deporte extremo, se arriesga no sólo la relación de pareja sino la misma estabilidad mental, la integridad física y, en los peores casos, la vida (la suya, y de la persona amada también).

Aunque los celos son considerados naturales, como una reacción normal ante la posibilidad de la pérdida del objeto de nuestro afecto, y necesarios en un inicio de la historia del hombre para asegurar la supervivencia (en mujeres para alertar sobre el riesgo de perder al proveedor familiar y en hombres para garantizar tanto la gestación como la alimentación de sus descendientes), así como útiles para mantener la atención del compañero en las relación de pareja, los patológicos responden -según especialistas- a la demanda de incondicionalidad de una persona con baja autoestima e inseguridad, que descubre no ser irremplazable y ejerce un sobredominio, demandando un sacrificio continuo de la persona amada, en favor de su estima y aprobación.

Sin embargo, el celotípico es el primero en vivir en un estado de infelicidad y autodestrucción. Su constante -pero endeble- raciocinio, se sustenta de bases hechas por especulaciones y temores, además de que su concepción del amor o de una relación sentimental está fundado también en ideas equívocas, por ejemplo: la persona elegida debe corresponderle plenamente el sentimiento que recibe; un amor no correspondido con esa plenitud hace que la vida le sea miserable e insoportable; la pérdida le será insuperable; no volverá a ser amado otra vez; una infidelidad recibida significará el total ridículo o el fracaso ante los demás. Además de sus propias concepciones erráticas, están también las ideas transmitidas social y culturalmente, como la legitimización a través de los celos del ideal del amor romántico, que se basa primordialmente en una relación monógama y exclusiva, siendo los celos considerados como un parámetro para medir el amor, así como una consecuencia, e incluso, una demostración del mismo.

James Parr, filósofo existencialista, enumera tres factores para la aparición de los celos: comparación, competencia y temor a ser reemplazado; también señala que la manera de prevenirlos es volverse más auténtico, autónomo y creativo, además de incrementar el amor por uno mismo, así aumentará la probabilidad de volverse único, irrepetible -e irremplazable- para su pareja, así como disminuirán las relaciones significativas entre esos factores, pues la comparación con los otros será menor, y por ende, la competencia. Una solución más radical comienza a ofrecerse en algunos quirófanos: la capsulotomía, que cauteriza la zona cerebral en que se originan algunas obsesiones, la celotipia entre ellas, además de la anorexia y la drogadicción, entre otras.

Freud fue quien definió los celos sexuales separándolos de los fraternales, calificando los primeros siempre patológicos (para Jung eran considerados como una forma sutil de manifestarse el negativo de la personalidad, lo que llamaba La Sombra); Giorgio Agostini, psicólogo, asegura que aunque los celos sean considerados normales y naturales, nunca son sanos y debe procurarse superarlos (la intervención psicológica tiene una utilidad limitada en estos casos y el tratamiento farmacológico es considerado más efectivo), y enlista junto a los celos posesivos -que cosifican a la otra persona y la demarcan como una propiedad- y a los provocados por la inseguridad, también a los proyectivos, de personas infieles o fantasiosas que proyectan en su pareja, fortuitamente, sus propias acciones o deseos.

Esta pasión humana ha sido inspiración constante de los creadores, desde el surgimiento de cada disciplina artística: el poeta Rubén Darío los describiría como "diamante terrible" en su poema Alaba los ojos negros de Julia, y se preguntaría "¿Quién que ama no es celoso?". Luis de Góngora titula un poema: "A los celos", en donde los describe como "niebla del estado más sereno" y los compara con una ponzoñosa víbora o con una espada que lo amenaza. Sor Juana también se pregunta: ¿Qué consuela a un celoso?" (poema que afirma que "Amor comienza con desasosiego"). El Rey Salomón decía que "El amor es fuerte como la muerte, los celos son crueles como la tumba"; el no menos profundo Marcel Proust escribió que "El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad"; Lópe de Vega aseguró "Los celos son hijos del amor, más son bastardos, te confieso"; Francois La Rochefoucald dijo con bastante acierto que "Los celos son resultado más que del amor propio que del amor", y hasta Ricardo Arjona salió con la arjonada de "...que los celos son traviesos, que son mitad falta de sesos y mitad inseguridad", no sin cierta razón, hasta eso... pese a los horribles ritmo y rima -je-.


En la cultura popular se encuentran cotidianamente personajes que son víctima de esta emoción descontrolada, como Jhonny Farrel, recreado por Glenn Ford en Gilda (con su famosa bofetada a Rita Hayworth); Nuria, ex amante del protagonista de Abre los ojos (Vanilla sky, es la versión agringada); también española, la película de Vicente Aranda los aborda desde su título y es Daniel Jiménez Cacho quien personifica a un recién casado ahondando en el pasado amoroso de su nueva esposa; el mismo título tiene una película mexicana protagonizada por Arturo de Córdoba; Don José, soldado enamorado de Carmen, en la célebre obra de Georges Bizet, y un abundante etcétera que incluye la canción de Alaska (y Dinarama) Cómo pudiste hacerme esto a mí, que trata de un crimen pasional, e incluso la famosísima Every breath you take, de Police, que se confunde con una canción de amor, cuando en realidad habla de una obsesión amorosa y posesiva.

Pero hay dos personajes que parecen encarnar la definición de los celos, uno de ellos es real, la más recordada celosa de la historia: Juana I de Castilla (Juana la Loca), cuyo estado mental se agravó por el excesivo amor y celos hacia su esposo, Felipe el Hermoso, muerto prematuramente, lo cual terminó por desequilibrar su cordura. Los súbditos ya comenzaban a dudar de la salud mental de la futura reina, desde la manera en que reaccionaba ante los continuos devaneos de su esposo con las damas de la corte, llegando incluso a agredir a una de ellas y a cortarle con sus propias manos el cabello ante las sospechas de que se entendía con su marido, o dar a luz en el retrete de un palacio al que acudió a un baile, pese a su avanzado estado de gestación, sólo para no interrumpir la vigilancia obsesiva que hacía de su esposo. La muerte de Felipe el Hermoso no disminuyó su celo, mientras esperaba la partida hacia donde debía ser enterrado su esposo -debido al protocolo-, y retardada su salida por una epidemia, la reina viuda hacía que se abriera el féretro todos los días para acariciar el rostro amado, y durante el largo peregrinar del cortejo fúnebre, que irracionalmente se prolongó hasta evidenciarse la locura de la reina, ella caminaba abrazada del féretro, haciendo el recorrido de noche, y lejos de cualquier oportunidad para que hubiera un contacto femenino con el ataúd.

Doña Juana la Loca; Francisco Padilla y Ortiz, 1877

El otro personaje es literario, genialmente perfilado por la pluma de Shakespeare: Otelo, el moro de Venecia, general que gana el amor de Desdémona, hija de un senador, al igual que gana el odio de un alférez: Yago, quien cree que su esposa le ha sido infiel con él, a raíz de esto se dedica a crear una intriga en torno a Casio, por quien fue sustituido en su cargo militar, y a quien se encarga de hacer parecer como amante de Desdémona. Cegado por los celos y convencido por lo que parecen ser evidencias de su infidelidad, Otelo ahorca a su esposa en su misma cama, posteriormente comprobará que fueron víctimas del intrigoso Yago y se dará muerte, autocastigándose. La fuerza de esta obra y del personaje de Otelo, inspirarán a Voltaire para la creación de Orosmane, protagonista de Zaira, además de inspirar a los psicoanalistas para definir el Complejo de Otelo, describiendo el sentimiento morboso del celo patológico; así como "el monstruo de los ojos verdes", frase de Shakespeare incluida en su obra, ha pasado a ser sinónimo de un ataque de celos.

Otelo y Desdémona; Muñoz Degrain, 1881.

Celos... látigo de diez puntas. Una debilidad humana que arrastra cual ola violenta, logrando que se pierda toda estabilidad (área de salvavidas al fondo, ya saben: mujeres primero).

27 ideas en tránsito:

malbicho dijo...

larguita la entrada, verdad?... bueno, es para compensar la ausencia de cuatro días

;)

ANYELYT.. dijo...

Buen post.
SALUDOS

malbicho dijo...

@ANYELIT..
hola!!!

me da gusto leerte y saludarte por acá también, un saludo

=)

Ana dijo...

Hola! see... algo largo pero vale la pena leerle...
los celos es el latigo de la vanidad y cuando los llegas a sentir...
upss!
aveces me pregunto por que hay parejas que te dicen: tu no me quieres por que no me celas...
no saben... no crees?
abrazotes
=)

El Signo de La Espada dijo...

Oh can't you see? YOu BELONG TO ME!!... cuando era niño me gustaba esa rola... pero cuando la pude entender dije: "WTF?? como pudo gustarme esa rola"

Y sí, mira que ese mostro de ojos verdes es terrible, tan terrible, que por eso dicen que la muerte es celosa y es mujer.

Lo digo yo que sufrí por ellos

excelente entrada mi querida Malbicho, un placer pasar por aquí de nuevo.

marichuy dijo...

«Los celos se nutren de dudas y la verdad los deshace o los colma» François de la Rochefoucauld

No hay nada peor que vivir con la duda carcomiéndote, viendo traiciones donde no las hay. Pero más terrible aún, es que por estar ardiendo en ese infierno que son los celos uno deja de vivir, uno se consume. El amor desmedido, nuestra inseguridad y la pasión desesperada, a veces nos llevan a cometer tantos errores. Triste y sin remedio. Casi como Ley no escrita.

Champy dijo...

Así es! Te la bañaste con lo largo!!!! Me manifiesto en contra de tus ausencias! Pues que crees que uno no trabaja????

Pues no!

Mejor te leo.

No te creas, me llevaste me llevaste que ya cunado acordé ya iba a la mitad y me valío madre que me faltaba otra media hora!! Ah tampoco te creas! Soy dislexico pero no pendejo!

Que barbara te shutaste todo el manual de psquiatria!

Y no hay nada peor para un celoso que un infiel. Si de por si se vuelve loco imaginando, imaginate cuando son reales sus cuernos???

Otra celosa impresionante en la cultura moderna, Alex Forrest de Atracción Fatal, aunque en ella el descontrol es total, todo inicia como un simple hecho de celos.

Muy bien muchachita muy bien.

2046

jinshi0 dijo...

largo post pero fluido :)
buen post

jaspo dijo...

Ahhh, ya entendi.

Me encanto la primer foto.

Solo te falto el esposo de Odette (del cuento de Marichuy) en la lista de personajes literarios. Y en los de la vida real, pues un servidor, porque yo si pego ehhh. jajajajja.

Ah la cancion esa melcochosa que decia, "es que estoy celosa celosa"
Bastante completito tu post, jeje.

Un saludote celosote, celocienta bichita.

jaspo dijo...

ups perdon, "era celoso, celoso," me proyecte, o ya me estan afectando los 41, o es este teclado desconfigurado sin enies ni acentos jejeje.

Amorphis dijo...

No importa que tan largo sea, importa la calidad. Sobra decir que está por demás interesante todo lo que has escrito, me confieso celoso, aunque creo que es por temporadas jeje, no te cuestiones como será eso, ni yo mismo lo sé, lo que si es cierto es que los celos pueden llegar a ser destructivos. Me cayó como anillo al dedo todo tu post, debo trabajar en mi y mi relación, debo diferenciar la obsesión del amor, en fin, me has puesto a refelxionar y creo que he aprendido una buena lección.

Saludos !

tolucoazul dijo...

Se que me pediste que no nos vieramos (dijiste algo de escribiernos? je).....

Me encantó tu entrada, creo sinceramente que tocas el tema desde lo más puro y psicológico y recreas el arte desde lo sublime hasta lo pop y que raya a veces en lo banal... Los celos son en todo caso una hermosa enfermedad.

Nunca me había sentido tan aludido en cuanto a un tema (broma). Me refiero a que yo pocas veces he conocido los celos, pero cuando los he visto, confieso que esto que describes es el verdadero infierno. La razón por la que conozco poco de ellos, es por una rara sensación interna de unicidad y desapego (siempre confié que todas las almas afines nos reuniríamos al final de los tiempos, pero no en el fuego, sino en el cielo)... Por ello siempre no me ocupé de almas, personas, lugares, oro, tierras, riquezas... por mi estúpida confianza en el dios que nos vendió la biblia y que prometió justicia y que todo estaría "bien" como antes de las mentiras de jehová a adan" (nunca nada estuvo bien, pero bueno).

Al estudiar inteligencia emocional me encontré que las emociones o sentimientos "puros" son mejores: odio, amor, ira, ecuanimidad... pero cuando surgen estos que yo (como sabes que digo, digo) "son las semillas del amor que culminan con la lejanía, el abandono y la separación", todos los sentimientos pelean y hay amor, odia e ira en franco antagonismo, por lo cual... son peores laceros que ningún otro martirio... con la única diferencia que dan el sentido de la vida y de volver al ser amado encontrar.

Las arjonadas son tan verdaderas, que como yo digo.. duelen por que la verdad tienen dentro de sí misma ese malvado carisma.

Eva Magallanes dijo...

Mal Bicho, excelente post, un tema architratado como bien ejemplificas y que sin embargo, mientras las emociones humanas no evolucionen, seguirá tristemente de actualidad. Me devoré el texto de principio a fin. Los celos enferman al amor, enferman al celoso y a su víctima. El amor muere y suelen morir las personas involucradas también. O sea de amor, nada. Nada más peligroso que un "amante" desequilibrado emocionalmente, ahí está la raíz de este mal. El arte ( Arjona aparte por favor)como buen catalizador del alma humana ha transformado en grandes Obras a este sentimiento tan negativo y destructor.

Javier dijo...

excelente escrito... debo opinar que los celos son pura mierda, en serio!

malbicho dijo...

HEY!!... casa llena!!!

qué gusto recibir tantos comentarios, al parecer no soy la única obsesiona... err, digo, interesada en el tema -je-

@Ana
qué gusto volver a leerte, ya me tenías abandonadita y eso me ponía algo celosilla -je-

es tan difícil apartarnos de la mala formación, todo conspira contra nosotros en materias como este del amor, se nos enseña que debe ser para siempre, que sólo nosotros sentimos de esta forma, que es muestra de amor la dependencia y los celos... uff, terrible; desaprender se vuelve necesario para poder tener relaciones más constructivas

te dejo un abrazo, me alegra volverte a saludar aquí

=)

@Signo
ja, ja... bueno, yo no sé si tienes un compendio enciclopédico de frases misóginas pero siempre vienes aquí con las más originales -je-, esa no la conocía

y sí, los celos son la muerte, también yo los vivo con total plenitud y superarlos es uno de los más grandes retos emocionales

también para mí es un placer recibirte aquí y leerte en tu espacio

=)

@marichuy
ese francesito era todo un experto en la materia, verdad?, le encontré varias frases muy exactas

tienes razón, lo triste es que casi sea una ley, debían incluir en la enseñanza básica primeros auxilios para el alma, o vender banditas para heridas de corazones frágiles, o algo que nos proteja de estas penalidades, lo peor es que en realidad sufrimos de a gratis, por no saber actuar con madurez y prudencia

(pero es que, amar con mesura... suena imposible, verdad?)

@Champy
"Te la bañaste..."

ja, ja, ja... me encanta esa expresión norteña, por acá es completamente inusual y me sacaste una sonrisota al leerla

yo también ando en contra de estas ausencias, pero entre fiestitas y fallas en el servicio de internet, no pude actualizar antes; aunque creo que de igual forma me hubiera resultado igual de larga, debo aprender a sintetizar -je-

esa combinación de celoso-infiel es la peor en una pareja, yo la he vivido jugando en el primer puesto, y sólo hay algo peor que la duda y es la certeza de que sí son justificados los celos (pero nunca las reacciones, habrá que precisar)

de volverse loco, de no saber como evitar actuar como una trastornada, muerta en vida y afectar todos los departamentos de tu vida y de la persona que dices amar

la muerte, como bien dice Signo

gracias, un abrazo

=)

malbicho dijo...

@jinshiO
bueno, pues por lo menos no fue pesado, gracias

=)

@jaspo
esa foto está encantadora, verdad?, pero sólo el hecho de que sean niños hermosos y tiernos dulcifica la reacción, que en realidad es dolorosísima

no me acordé de esa canción pero quise evitar la de daniela romo, ahora actualizada por fany lú, y que es más bien sosa... pero ahora que te leo, apenas me acordé de una de los cuarenta y que aunque se llama envidia, más bien trata de los celos y la posesividad... deja ver si la encuentro, pérame...

(un minuto y 12 segundos después)

esta es la versión original, pero ahí también enlazan una de toña la negra que está estupenda, sé que te gustan estos tiempo musicales, así que disfrútalo:

http://www.youtube.com/watch?v=bX83f9bKALQ

y bueno, qué te puedo decir yo, tú ya sabes como es mi comportamiento en este tema (este post no debía ir aquí, sino en aquel de desencuentros, no te parece?, igual inauguramos etiqueta con algo así)

@Amorphis
me pasó igual, tuve que reacomodar todos mis conceptos, en realidad este post me ayudó más a mí al hacerlo que lo que pudiera hacer por otros, pero si en algo contribuyó para que dejes esa sensación tan dañina de lado, pues me siento más que complacida

un abrazo solidario (mal de muchos... -je-)

@tolucoazul
sabes que tus letras son siempre bien recibidas (además de anheladas y agradecidas), gracias por lo que dices, me alegro que te pareciera buena la entrada

no sé si es una enfermedad hermosa, quizá para quien los recibe, y sólo hasta el momento en que empiezan a afectarle, comprendo que es halagador saberse celado pues se comprueba el apego, el sentimiento favorable y la necesidad que se despierta en otro, pero creo que cuando se habla ya de patologías se torna tan tortuoso como incómodo -y ni hablar del riesgo que se puede correr-

ya no lo puse para no hacer todavía más larga la entrada, pero hay quien separa los celos según el género, y afirma que el hombre tiene celos por temer perder la exclusividad sexual de su pareja y que se torna violento, y que la mujer cela por razones más emocionales y su conducta es más histérica (por supuesto, generalizando, pues soy prueba fehaciente de que es una dolorosa mezcla de todo)

otros distinguían según las personalidades, así, los más extrovertidos son los que reaccionan violenta y abiertamente, y que los tímidos se tragan todo, pero el daño interno es enorme

como sea, es un verdadero infierno, como bien dices, espero que esta entrada logre clarificar muchas cosas y hacer más entendibles las reacciones

en lo que sí no coincido contigo es en tu defensa de las arjonadas -je-, a ese tipo debían becarlo con un curso de poesía por correspondencia, comete crímenes tan grandes -je, je-

un abrazo

@Eva Magallanes
"Los celos enferman al amor, enferman al celoso y a su víctima. El amor muere y suelen morir las personas involucradas también."

lo has dicho de forma contundente, al igual que tolucoazul al decir que son semillas de amor que culminan con la lejanía, el abandono y la separación, finalmente es lo que logran los celos: terminar con lo que era o pudo ser hermoso, triste, pues la intención del celoso es justo la contraria

y tu concepción del arte como catalizador del alma humana, es también tan exacta como esclarecedora

un placer leerte y verte complementar la entrada de forma tan valiosa

@Javier
y hablando de contundencias! -je-

tienes total razón: los celos hieden

bertrosa la osa dijo...

me encanto, sinceramente yo he sentido alguna ocasión celos, pero derivado de mi propia inseguridad

changos cuanta razón hay en lo que escribiste
saludos malbichito

malbicho dijo...

@bertrosa
pues yo he acumulado todas las razones posibles para tenerlos -je- (risa de nervios, pues no es ningún motivo para reirse -je, je-)

saludos y abrazos!

nora dijo...

Un artículo buenísimo, me gustó muchísimo y me hizo pensar. Muchas gracias :)
Un abrazo ;)

malbicho dijo...

@nora
celebro que te parezca así, y celebro leerte y seguir recibiendo tus visitas, eres una de mis consentidas ya

=)

nora dijo...

Te leo siempre desde el Reader porque me gustan tus artículos y seguiré pasando :)
Muchísimas gracias a ti, sobre todo porque me he dado cuenta que me tienes en tu Mar de Ideas ;)
Un fuerte abrazo con todo cariño.

Cuetzpallin dijo...

Wow!! excelente entrada y muy interesantes todos los datos que pones. Creo que todos hemos experimentado celos de alguna u otra forma, ya sean sexuales o fraternales, pero hay de celos a celos!!

La verdad, me da algo de tristeza o, no se, quizá sea lástima, cuando la gente cae en la celotipia, cuando los celos y la inseguridad son los que los controlan. No me imagino el infierno en el que han de vivir, claro, muchas veces yo he dicho "que gente tan loca"... pero no es de menosprecio, si no que de verdad es de locos estar así.

Ya lo vemos con Juana la Loca que, bueno, su apodo lo dice: estaba loca.. y loca de celos. ¿Otelo? Gran obra, en general me gusta mucho, pero siempre me ha puesto de mal humor Otelo por creerse los chismes, hum!! Ahora que lo pienso bien, no es que alabe la existencia de los celos, pero esos celos enfermizos son los verdaderos protagonistas de muchas obras maestras de la literatura, del teatro, incluso de los mitos y leyendas (la Llorona era una celosa).

Celos... nunca podremos erradicarlos, cuando lo hagamos, quizá dejarán de ser interesantes las historias de amor y desamor. ¿que no?

Saludos!!

malbicho dijo...

@nora
gracias, esa lista está enriquecida con tu blog ahí

=)

@Cuetzpallin
pues yo soy una celosa insufrible, no tanto de hacer escenas públicas pero sí de grandes dramas privados, es algo muy tortuoso, ni siquiera sé cómo explicar el infierno que un celotípico debe sobrellevar, es una muerte en vida tan agónica

y bueno, ando en tratamiento, pura terapia de choque y cuartos acolchados, no es tan malo... si no fuera por esas veces que hay que estar atada a la cama -je-

Israel Macedo dijo...

Los celos son producto de la dependencia, el creer que algo nos pertenece, por un lado menos material como alude el budismo Por el contrario, la parte intrínseca animal reclama lo suyo, apasionado, y puede hacer cualquier cosa cuando los celos se desatan. Buen blog, Hasta pronto.

Champy dijo...

Gustenos o no mamacita, gustenos o no, es un trastorno.

GULP!

Que barbaridad estoy diciendo... así o mas trastornado!

2046

malbicho dijo...

@Israel Macedo
cierto, es un enfrentamiento entre la parte racional y la instintiva del ser humano

también tu blog es interesante, gracias y hasta pronto

=)

@Champy
ja, ja... pues a mí no me gusta -je-

RBC dijo...

Una pisca de celos (de los buenos) no hace daño, incluso puede denotar un deseo controlado de que algo es nuestro en el buen sentido de la palabra.
Pero si este celo se convierte en una carga, algo que te desconoce como persona y te atormenta incluso, ya se torna preocupante y tal vez hasta patológico.

Buenisimo tópico malbicho!

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