martes, 5 de octubre de 2010

Morelos y la Abolición de la Esclavitud


“Mas no es así entre vosotros; antes el que quisiere ser el mayor, será vuestro criado; el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos”.
Evangelio de San Marcos, cap. 10
.


Días después de haber leído en el Congreso de Chilpancingo, el transcendente documento Sentimientos de la Nación, en el que sientan las bases para el debate legislativo de temas como la independencia de América de España, el establecimiento de un gobierno regido por tres poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), así como otros esbozos legislativos en materia de justicia social, como "moderar la opulencia y la indigencia", "aumentar el jornal del pobre", "quitar la infinidad de tributos", Morelos presenta el 5 de octubre de 1813 el documento por el cual decreta la abolición de la esclavitud.


La participación de Miguel Hidalgo y José María Morelos, sacerdotes caudillos, marca la tendencia humanista y de justicia social, que la lucha por la independencia de nuestra nación tiene como sello primordial. A diferencia de las otras gestas independentistas del resto del continente americano, comandadas por militares, la de México tiene una fuerte reivindicación social desde su inicio, gracias a la dirección y el liderazgo de estos héroes.

Morelos toma el liderazgo después de la muerte de su mentor, el cura Hidalgo, quien fuera rector cuando Morelos estudió en el Colegio de San Nicolás, después de que su madre moviera cielo y tierra -falsificando incluso los papeles de su registro de nacimiento- para que a su hijo ingresara a la carrera eclesiástica, con el objetivo de obtener una capellanía (beneficio económico) legado por su bisabuelo con esa condición; así, después de haber sido agricultor, ganadero y arriero -fue en esa actividad que se marcó la nariz con una herida permanente-, el joven José María "encontró" su vocación sacerdotal a la tardía edad de veinticuatro años.

Fue a petición de Hidalgo que Morelos se unió a la lucha independentista, y al sucederlo en el mando, demostró también dotes de estadista e instinto militar, aunque no excento de errores, logró cuatro campañas militares que incluso llamaron la atención de Napoleón Bonaparte, quien dijo que "con cinco hombres como él conquistaría el mundo". En los Sentimientos de la Nación, Morelos engloba dos conceptos visionarios y muy modernos para esa época: la independencia de América, de toda nación -que con Hidalgo no estaba clara-, y la equidad social, nulificando la diferencia entre castas y reduciendo la distancia económica entre los habitantes del país.

Morelos, cuyo apellido se transformó de "Moreros", actividad con que identificaban a su familia, rechazó ser llamado "Alteza", prefiriendo el epíteto de "Siervo de la Nación", basándose en el capítulo 10 del Evangelio según San Marcos. "Morir es nada cuando la patria se muere", escribió a su hijo antes de ser llevado al paredón, su muerte es considerada la mayor pérdida de la lucha independentista. El último día del mes de septiembre, se conmemora su natalicio (lo cual no hicimos en El Fanzine por falta de organización, reparando el daño con este post).

4 ideas en tránsito:

Amorphis dijo...

"Siervo de la nación" ojalá algún día nuestros gobernantes, diputados, senadores, etc, etc, comprendan el significado de esas 4 palabras y aprendan un poquito, nomás un poquito de lo que es tener poder y utilizarlo para el pueblo.

Excelente post, mucha buena información.

Saludos.

malbicho dijo...

@Amorphis
a mí parecer -y al de muchos- Morelos es el más completo de nuestros héroes históricos, sin contrastes de personalidad muy marcados que demeriten sus logros, y con una congruencia y una integridad notables

pocos son los que pueden preciarse de ser así, normalmente el poder desvirtúa muchas intenciones loables

saludos

=)

marichuy dijo...

Junto con Benito Juárez, mi personaje histórico mexicano favorito, merced a sus hechos, a su gran legado. (pero más allá de legados, mi corazón siempre será de Emiliano Zapata).

Abrazos

malbicho dijo...

@marichuy
me pasa casi igual, tanto morelos como zapata me parecen de los más admirables, al buen juárez no le resto ningún mérito, pero su personaje histórico también necesita verse contemplando algunos de sus excesos, al grado que dicen algunos que su muerte nos salvó de otro dictador, y entre las críticas que se le hacen, está la de no haber beneficiado al sector del cual es su origen: el campesinado indígena, tan castigado por el desdén gubernamental

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