jueves, 1 de marzo de 2012

¿Estamos, Kimosabi?


Hace apenas un día que Google le dedicó un doodle a Rossini, en su aniversario 220, sin dejar pasar también el curioso detalle de que nació en año bisiesto. Rossini tiene piezas musicales muy conocidas, gracias a que se popularizaron a través de la cultura popular, y así como El barbero de Sevilla nos recuerda a Bugs Bunny pasándole una navaja de afeitar al cuello de Elmer, la obertura de Guillermo Tell, más que traernos a la mente imágenes de manzanas ensartadas, nos detona recuerdos de animaciones de Walt Lambert (el creador de El pájaro loco), de Walt Disney, del Pato Lucas y Porky en otra de Warner Brothers, o a un episodio violento de Naranja Mecánica, aunque probablemente lo que más nos traiga a la mente las siguientes notas, sea a un jinete enmascarado sobre un caballo color plata, gritando: "¡HI-YO Silver!":

Obertura: Guillermo Tell by Gioachino Rossini on Grooveshark


El llanero solitario fue un exitoso serial radiofónico que se transmitió durante más de diez años entre las décadas de los 30 y 40 del siglo anterior, pasando luego a la televisión donde su popularidad tocó los cielos en los 50´s, de ahí al cine con mediano resultado, y también a la historieta, donde se volvió un clásico. Sus aventuras comenzaron cuando fue víctima de una pandilla de cuatreros y fue curado por un nativo piel roja, quien se unió a él en su lucha por la justicia del oeste, al margen de la ley. Como nuevamente sus andanzas serán llevadas al cine en un enésimo intento por capturar su esencia -y quizá esta vez no pasen desapercibidas en la pantalla grande pues tendrá un presupuesto muy amplio y la participación de estrellas del celuloide-, antes de que el personaje del indio Toro quede tatuado en la mente de las nuevas generaciones con el rostro de Johnny Depp (curiosamente el nombre original del personaje es Tonto, sería simpático que en las traducciones al español se lo dejaran así), quiero contarles un par de anécdotas surgidas a partir de las series viejas.


El protagonista de la serie de televisión, Clayton Moore, tras el éxito se retiró del cine y la televisión  para vivir de hacer presentaciones en público, caracterizado como el justiciero cowboy, fue tanta su gloria que incluso tiene dos estrellas en el piso de la fama en Hollywood, una con su nombre y otra con el de su personaje emblemático. También Jay Silverheels supo capitalizar bien su fama como el fiel amigo Toro, al grado de cambiar legalmente su nombre real por el artístico, pero utilizándolo para intervenir a favor de los derechos de los indígenas norteamericanos y de su representación en las pantallas, para eliminar estereotipos negativos.



Aunque la mayoría piensa que es navajo, en realidad Toro es potawatomi, tribu que se llama a sí misma "el pueblo original", y muchos de los elementos culturales con que se identifica a los indígenas norteamericanos pertenecen a esta tribu. Toro era un fiel compañero que ayudaba al ranger justiciero mediante astucia y sabiduría (además del valor), lacónico y solidario, habitualmente accedía a seguir a su compañero en sus acciones diciendo "Vamos, ke-mo sah-bee", expresión afectuosa y fraterna con que se refería siempre al Llanero solitario, y que se ha traducido como "amigo en quien más confío". Se adoptó su forma fonética transformándolo en "kimosabe" o "quimosabi", y dada la popularidad de la serie televisiva llegó a formar parte del vocabulario habitual, especialmente cuando se trataba de agregarse a una actividad.

Un hilarante anuncio de lotería en la radio mexicana ironizó con esta costumbre de "unirse a la causa" mediante el uso de esta expresión, con el siguiente diálogo:

(Estando rodeados por indios beligerantes)
Llanero solitario: -Hay muchos indios, Toro. ¡Estamos perdidos!
Toro: -¿Estamos, Kimosabi?

Ese "¿Estamos, kimosabi?" es el que ha trascendido en el lenguaje popular, en intención y gracia todavía vigentes en la actualidad, a manera de deslinde cuando alguien se agrega sin mérito o pretexto, lo que no deja de ser curioso, dado que la única figura western presente en el imaginario de las nuevas generaciones es Woody, de Toy story.


Adendum: se me olvidó ponerles un enlace a la obertura de Guillermo Tell de Rossini, pero no en una interpretación cualquiera sino con la batuta de Herbert von Karajan, es impresionante verlo actuar sin mucho aspaviento, resultado de la increíble conexión con su orquesta, que seguramente ya le conocían hasta los alzamientos de cejas, de ahí el exquisito resultado, son casi trece minutos entre la parte uno y la parte dos, si los tienen, inviértalos en su deleite.


12 ideas en tránsito:

Anónimo dijo...

Se ve se siente malbicho esta presente :) saludos de la osa

malbicho del fanzín dijo...

=)

gracias!, me dibujaste una sonrisota, qué padre es saber que hay quien aprecia lo que uno cuenta

un abrazote!

Oscariote dijo...

Excelente post, estamos haciendo muy buen trabajo en este blog XD

malbicho del fanzín dijo...

ja, ja, ja

ni modo, no me dejas otra:

¿estamos, kimosabi?

ja, ja

=D

saludos y gracias por dejar un comentario, me hace muy feliz saber quién nos lee

bienvenido al blog!

Juan dijo...

Muy buen post, justo en este dia me entere que harian una nueva version y con Johny Depp de Toro.

A mi siempre me han gustado las peliculas de vaqueros..y con la dupla disney - deep creo que sera muy buena version.

malbicho del fanzín dijo...

Juan:
a mí ya no me entusiasma el depp (y eso que hace unos ayeres era mi papasito consentido), pero buen actor sí es y sí creo que haga un toro decente (que a mí siempre me gustó más que el llanero), a mí las de vaqueros me gustaban con clint eastwood, y recuerdo especialmente a los siete magníficos con unos estupendos yul brynner y steve mcqueen, es bueno que hollywood retome esa veta de historias del oeste, por cierto, siempre nos burlamos de la lectura del libro vaquero, pero yo que sí crecí leyéndolos doy fe de que no eran tan malos (al igual que el libro semanal y la novela policíaca, je), incluso se rumora que sus guiones en alguna época estuvieron hechos por eduardo lizalde, el poeta renombrado (aunque menos conocido que su hermano actor)

tonymoca dijo...

kimosabi, que buena onda! gracias por recordármelo, era de los favoritos.

Como siempre este blog brilla por el buen material.

Abrazos!

malbicho del fanzín dijo...

tonymoca:
gracias =)

a mí me lo recordó el doodle de google (al recordarme a rossini), fue coincidencia que buscando material me enterara de la nueva versión fílmica... tenía rato queriendo explicar ésta y algunas otras expresiones coloquiales

va un abrazo fuerte para ti también

marichuy dijo...

Hoy aprendí algo nuevo gracias a Bichito: el origen de esa frase que tantas veces he escuchado [también empleado.]

Fíjate que nunca he sido muy fan de ese tipo de teleseries. Aunque eso no quita que luego vaya al canal retro y vea los antiquísimo capítulos del El Avispón Verde. Pero al Llanero Solitario creo que nunca lo vi.

Un abrazo, Bichi

malbicho del fanzín dijo...

marichuy:
teniendo hermanos pubertos yo no me salvaba de verla cuando era muy niña (claro, claro, en sus repeticiones setenteras... je), además coleccionaban sus cómics junto con los de fantomas y kalimán (y muchos más), también a mi me gustaba el avispón verde, y curioso, también su tema musical es basado en una pieza clásica

qué bueno que encontraste un dato nuevo aquí =)

Anónimo dijo...

te equibocas la frase vino de un comercial de alejandro suarez donde los rodean unos indios y el le dice a su compañero vestido de toro " estamos perdidos toro a lo que el se voltea apuntandole con la pistola y le dice ?estamos kimosabi?

malbicho del fanzín dijo...

ojalá puedas darnos un link al video o más datos, porque no encontré nada así en mis búsquedas, sin embargo hay varias referencias al anuncio de lotería nacional, pero quizás con las fechas se pudiera cotejar cuál fue primero

de igual forma, muchas gracias por la info, para eso es este blog, para iniciar conversaciones que enriquezcan los temas

saludos

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