viernes, 13 de julio de 2012

Live Aid 1985





Hoy en redes sociales (bueno, en las que yo estoy: Twitter, Facebook, Google + y Tumblr) se anuncia y se une al festejo del Día Mundial del Rock, y entre bromas y comentarios sosos (los TT son el lugar en donde se dan cita algunas de las mentes más simples y obtusas de todo Twitter), me pude enterar que es el aniversario del concierto Live Aid, que se llevó a cabo en 1985. Soy lo suficientemente vieja y fui lo suficientemente adicta al rock, como para dar testimonio de que ese fue uno de los eventos más importantes en la historia de ese género musical. Para la generación de los 80´s fue nuestro Woodstock (como dijo Joan Baez). Tal concentración de artistas, de estilos, de ídolos y de íconos musicales no habíamos visto. Y con la complicidad del radio y la televisión, pudimos sentir que estábamos ahí, en el estadio Wembley devolviéndole los coros a Freddy Mercury, bailando con Spandau ballet (¿hay algo más ochentero que este grupo?) o en el JFK de Filadelfia llorando cuando salió el coro de niños junto a todas las estrellas para cantar We are the world, la canción que llevaba meses en la cumbre de los charts en varios países llamando a la solidaridad para los niños de África.



Porque el Live aid fue la culminación de ese primer llamado mundial alertando sobre la crisis alimenticia en el continente africano. El camino se había iniciado con la grabación de la conmovedora canción Do they know its Christmas?, con la unión de varios de los más populares músicos británicos de ese tiempo, lo cual también era un hito, pues desde el músico que tuvo la iniciativa (tras ver un documental de la BBC sobre la hambruna en Etiopía ocasionada por una larga sequía), Bob Geldof, hasta los muy famosos Paul McCartney, Freddy Mercury, Phil Collins y David Bowie, y los muy  exitosos en ese momento como George Michael, Simon LeBon, Boy George y Bono, entre otros, sacrificaron el protagonismo al conformar el grupo Band Aid, y las ganancias de esa grabación para donarlas  a la víctimas de la hambruna en ese país africano.

El ejemplo fue seguido algunos meses después por algunos artistas norteamericanos, encabezados por Harry Belafonte, que logró convocar a los más afamados y renombrados artistas de ese tiempo, entre los que se encontraban Michael Jackson y Lionel Ritchie, quienes compusieron la canción (mucho más melosa) que grabarían junto a Ray Charles, Bob Dylan, Tina Turner, Bruce Springsteen, Joe Cocker, Cindy Lauper, Stevie Wonder, Billy Joel, Diana Ross, Dionne Warwick, Willie Nelson y un notabilísimo etcétera. La canción fue un éxito mundial, y dio pie a la organización de dos conciertos masivos, casi simultáneos, en Londres y Filadelfia, con el objetivo de seguir recaudando fondos para aligerar la tremenda hambruna, ya no sólo de Etiopía sino también de Sudán y Somalia.

La difusión y el impacto mediático fueron muy grandes, a diferencia de otros conciertos míticos como Woodstock o Altamont (o Avándaro, aquí en tierras nopaltecas), este concierto masivo tuvo toda la anuencia de las autoridades y los medios, que trabajaron en conjunto para que se llevara a cabo con la más prolija organización y la más alta exposición a nivel internacional. Y eso fue algo que agradecimos los que nos alimentábamos sólo de rock en ese tiempo.

Hay que poner en contexto este suceso musical para hacer comprender mejor a los que hoy leen esto diciendo que por qué tanto escándalo por artistillas caducos, pero en ese tiempo fue un evento extraordinario, no era el primer concierto con varias estrellas musicales y ni siquiera el primero con intenciones caritativas (el primero de importancia fue el Concierto para Bangladesh, organizado por George Harrison en 1971, y en el que también participó Bob Geldof, de ahí la semilla para el Live aid), pero sí el que logró el éxito más grande en la sensibilización hacia una crisis humanitaria inmediata, así como la participación desinteresada de artistas de gran renombre, incluso de algunos que en inicio rehusaron incorporarse a las grabaciones de las canciones antecedentes. Los conciertos de rock tipo gala (que incluyen a varios músicos) y los conciertos benéficos se reinventaron a partir de éste (Woodstock y Altamont en realidad fueron festivales). El apoyo mediático que ya mencionamos fue otro factor que lo distinguió, con la particularidad que se contaba ya con la transmisión vía satélite, por lo que pudo ser disfrutado en tiempo real (por quienes contaban con antenas parabólicas, otro signo de los tiempos ochenteros), y la muy influyente cultura del video musical, ya plenamente instaurada por el canal de televisión MTV.

Y habrá que agregar la limitación que había para los países de Latinoamérica, y especialmente para el nuestro. En México llevábamos décadas de restricciones para los espectáculos de rock, gracias a la muy pacata y obtusa visión de Raúl Velasco, que desde la visita de los Doors en 1969 para un frustrado concierto en la Plaza México (terminaron tocando en un escenario para mil personas, en su mayoría "juventudes ice-cream", como bien definiera Efraín Huerta en una de sus poesías a los hijos de papi que tomaban malteadas con popote en las fuentes de soda, seguramente sintiendo que estaban en una página del comic Archie), se dedicó a reprobar todo intento musical que rebasara los límites de rebeldía de la balada pop, durante las más de dos décadas que fungió como dictador del gusto musical de México para abajo (el próximo post tratará de esto, porque además de anecdótico es parte de cómo la televisión llegó a ser el regulador de nuestro panorama cultural). Por eso la aparición de los videoclips y la transmisión de estos conciertos fueron un oasis entre la programación dominada por los hijos de Siempre en Domingo. En 1985 en la radio y la pantalla mexicanas dominaban las baladas de Juan Gabriel (fue el año de la hegemonía de su canción "Querida"), Luis Miguel, José Luis Rodríguez "El Puma", José José y Pandora, y aunque en España y Sudamérica ya el rock en español cimentaba su dominio, aquí  lo más movido y "roquero" que se oía era Timbiriche o Laureano Brizuela.

Así, poder ver a U2 en su mejor momento interpretando la emblemática Sunday, bloody sunday, los "duetos" de Dire Straits con Sting, y Bryan Ferry con David Gilmour, la interpretación de Heroes de David Bowie, y éste mismo junto con Pete Towshend haciendo de comparsas de Paul McCartney al cantar Let it be,ver a Phil Collins actuar tanto en Londres como en Filadelfia (gracias al Concorde, otra referencia significativa de los años 80s), a Led Zeppelin con todo y Robert Plant, a Black Sabath con todo y Ozzy Osbourne, el coro monumental a Don´t you (forget about me) de Simple minds, hiperventilarse junto con Tina Turner y Mick Jagger al verlos derrochar su inagotable energía antes de que él le arrancara la falda y la dejara presumir sus legendarias piernas, llorar con las imágenes que ilustraron en las pantallas gigantes la canción más famosa de The Cars... y atestiguar la mejor actuación en vivo de un grupo de rock: Queen.

Finalmente, la corrupción y la ineficacia del gobierno de Etiopía no aprovechó de la mejor manera los más de 100 millones de dólares recaudados (incluso hay indicios que usaron el dinero para una limpieza racial), pero no todo fue en vano, así se supo cuando Geldof volvió a Etiopía y estrechó a la niña cuya imagen lo conmovió al grado de organizar todo este evento: Birhan Woldu, la pequeña de ojos cerrados y labios hinchados por la deshidratación en cuyo rostro se detuvieron las cámaras de la BBC al final, y que en el mismo documental se dijo moriría en cuestión de minutos. Y justo fue declarada muerta cuando las cámaras se apartaron de su rostro. Pero al envolverla en su mortaja el padre notó que aún tenía pulso, y una enfermera le inyectó hidratantes... veinte años después Geldof la presentaría en el concierto benéfico con que se conmemoró el aniversario del Live aid, ya era estudiante universitaria entonces. Y la provincia de Mekele es ya un lugar próspero.


Feliz Día del Rock N´Roll


5 ideas en tránsito:

malbicho del fanzín dijo...

perdón por ese fondo blanco, blogger no me deja corregirlo

=(

Diana. dijo...

Increíble tu post. Soy amante del rock, me choca cuando gente dice que ese rock ya pasó de moda. No saben lo que dicen, son los padres, son leyenda. Esa es música.

Yo vivo del rock.
Un abrazote.

malbicho del fanzín dijo...

Diana:
pues en estos tiempos es cuando menos se puede decir que ese rock ya pasó de moda (bueno, algunas corrientes como el new wave definitivamente sí, pero el de agrupaciones como zeppelin, queen, bowie... ni madres), tristemente hay muy poca propuesta musical en la propuesta comercial, y las nuevas generaciones no dejan de mirar atrás para hacer ídolos a joy division o leonard cohen, además de seguir oyendo las clásicas de los doors, beatles, rolling y de todos esos grupos pilares

las señales de mi vejez las veo en que ahora tolero casi cualquier tipo de música, dejando la radicalidad musical en el pasado -je-, pero me emociona leerte diciendo que vives del rock, me recuerdas antiguas adicciones

un abrazo!! =D

Jesús Hernández Villafuerte dijo...

grandiosa entrada, felicidades.

malbicho del fanzín dijo...

Jesús:
gracias!, qué bueno que te gustó, te agradezco la visita y el comentario

bienvenido al blog!

=D

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