lunes, 25 de octubre de 2010

Fumando Espero...


Fumo. Soy una mujer que se vuelve humo, que se escapa de sí misma en cada voluta que exhala con placer. Y ese espíritu en fuga que se consume junto al cigarro, es la parte más libre de mí... aun cuando sea el resultado de una adicción.

Bueno, la verdad no fumo tanto, son una fumadora social que sólo con una rica plática, o una de esas conversaciones compulsivamente necesarias, se acompaña de un cigarro gorreado -yo ya nunca compro-... o de dos... o de seis (que es mi límite antes de empezar a ver a mi interlocutor con un simpático color verdoso... no sé si por la alteración de mis sentidos o por la indignación ante mi abuso). Hace unos días fumé sustituto de tabaco con sabor plátano en una pipa de agua, y la verdad me mareó más que cuando veo a mi amiga Ceguera Marchando que sólo fuma Delicados, pero la plática lo ameritaba, curiosamente, mis tertulios -no fumadores de cigarro- comenzaron a hablar de sus experiencias con la marihuana, de la cual admito ser una completa ignara.


Puedo pasar meses sin fumar, de hecho, he pasado años sin sentir el aguijoncito del antojo; cuando me inicié oficialmente en esto de la fumadera ya no era una jovencita influenciable... no es que no fuera influenciable, lo que ya no era, era una jovencita -je-, comencé a fumar a los veinticuatro años, cuando era ejecutiva en una empresa muy nice, en la que todo el personal era femenino -con excepción del esposo de la conserje-, y todas las señoronas que trabajaban ahí eran muy elegantes, algunas fumaban con pitillera y todas lo hacían con cigarrillos importados, ahí fue cuando me llamó la atención a qué sabrían esos cigarritos largos y delgaditos, así que un día ya no dije "no, gracias" y le di el golpe a un Yves Saint Laurent mentolado, que me pareció delicioso. Ahí empezó mi carrera contra el pulmón.

Smoking y cigarrillo de Yves Saint Laurent (todos los símbolos de la masculinización de la mujer juntos... o más bien, de la feminización del look masculino, como bien apunta Le Cid en su comentario)

Un trabajo posterior, muy mal pagado -más bien, de paga inexistente-, me hizo caer muy bajo: a los Benson & Hedges mentolados (ya no me podía comprar mis paquetes YSL con diez cajas afuera de la estación del Metro Chilpancingo) le siguieron los Marlboro verdes, los Salem, los Camel ligths, los Kent blancos, los Broadway y los Boots de 14 cigarrillos -la caja más económica-, en las épocas más tristes cooperábamos para comprar una cajetilla de Tigres y la compartíamos entre todos los viciosos de la empresa; pero durante una horrible crisis emocional, y justo en la época de jodidez más severa, junté las moneditas tiradas abajo de mi cama y perdidas en los bolsillos de los jeans sin lavar, y salí por dos cigarros de 50 centavos (c/u). Ahí me dije "ya estuvo suave", si no me podía pagar un vicio a mi gusto no merecía ser viciosa. Y pasaron once años sin que me pusiera una cosa de esas en la boca. Ahora me acompaño de ella cuando los contertulios comparten ese gusto aprendido de hablar a bocanadas o sobrellevan bien el olor del tabaco, de otra forma no obligo a nadie a soportarlo, respeto los espacios cerrados y la cercanía de niños o ancianos; pero nada se me hace más apetecible que la combinación de un café con buen cuerpo, una conversación enriquecedora y un cigarro entre los dedos.

Por supuesto, fumo menos desde que en el Distrito Federal se aprobó una ley que prohibe fumar en espacios interiores públicos, pues la prohibición incluye bares, restaurantes y centros de entretenimiento (haciendo extensiva la medida que en la práctica ya imperaba en espacios laborales, de estudio, de transporte o de congregación masiva como hospitales, iglesias, auditorios, etc.), que es donde más fumaba, pues a mí la convivencia me incita a platicar, reir, bailar, cantar o viborear con una buena exhalación de humo entre frase y frase. Y como el que con lobos anda a aullar se enseña, normalmente con quienes me reúno suelen ser -o terminar siendo- fumadores. Aunque eso no significa que vaya aumentando la población fumadora, sino más bien nos reunimos solidarios los exiliados de la vida social, paradójicamente, lo que inicia como un hábito para ser aceptado terminó por marginarnos en los balcones, en las banquetas o en las zotehuelas donde ni el calor ni la música llegan.

En realidad el cigarro lo probé desde antes aunque nunca me atrapó, pues cuando andaba comenzando mis veintes tenía una mejor amiga que fumaba abundantemente y yo fumaba con ella cuando íbamos a las discos -todavía no eran antros... ajá, hablo del Precámbrico-, ella, quien es una de las mujeres más autónomas e independientes que he conocido, tenía el curioso prejuicio de que las mujeres que fumaban en la calle se veían mal, "muy prostis", decía. No era la única, de hecho me encuentro con una entrada en el estupendo y recientemente galardoneado blog Historias de la Historia, de cuando en España se emitía la tarjeta de fumadores (en los años 40´s del siglo pasado) y en los requisitos se enlistaba, entre la declaración jurada de que se era fumador y un certificado de buena conducta emitido por un párroco, que se fuera hombre, pues estaba mal visto que las mujeres fumaran ("eso es cosa de putas", dice el texto, recogiendo una voz popular).


En parte esa mala imagen quedó grabada en la mente, gracias a pérfidas hijas de Lilith que en la pantalla grande eran la perdición de los pobrecitos hombres, desde Marlene Dietrich en el Ángel Azul a Sharon Stone en Bajos Instintos (pasando por la muy nuestras Andrea Palma o Katy Jurado), las mujeres malas no sólo se untan la ropa al cuerpo sino también se envuelven en una respiración viciosa.


Y quizá es por esa imagen difundida que las mujeres se inician en la fumadera, a manera de rebeldía contra los timoratos cánones con que somos educadas en esta sociedad, pues otra idea que se contrapone a ese juicio moral, es que el fumar acompañó a la mujer en su liberación, siendo un cigarrillo entre los dedos un símbolo de emancipación similar a los pantalones o al cabello corto. Tan es así que la marca Virgina Slim ha usado esa idea para su identificación comercial; el eslogan "Haz recorrido un largo camino, nena" ha acompañado su publicidad desde hace décadas, la primera vez que yo vi un anuncio de su marca (a finales de los 80´s) una ilustración tipo vintage mostraba a una mujer vestida a la usanza de 1900, sentada en la esquina de una mesa esperando a que el cigarrillo en su boca fuera encendido, la telaraña entre el cigarro y la mesa daba una idea de cuanto tiempo se prolongaba su espera. Esta publicidad seudofeminista se afinaría en una serie de comparaciones entre ilustraciones que parecían de principios del siglo XX, con la realidad de la mujer al final de la octava década y principios de la novena, relacionando sus cigarros con el empoderamiento y emancipación femeninas, aunque contribuyendo a los estándares estéticos de la época, identificando también la apariencia del largo y esbelto cigarrillo con mujeres delgadas, resaltando su idea de glamour. Una nueva moda, a mediados de los noventas, renovaría el concepto de cigar chic, y haría a las mujeres cosmopolitas cambiar los esbeltos cigarrillos por gruesos puros (de haberla visto, La Doña seguro diría que fue por imitarla, pero no sólo ella, también Sara Montiel los fumaba en público, y hasta la abuelita de México, Sara García, lo hizo en la pantalla grande).


Esa posición de que era inadmisible que una mujer fumara viene de la época victoriana, pues hasta el s. XIX las mujeres podían fumar cuanto quisieran, de hecho, tanto en épocas precolombinas (las mujeres mayas extendieron la costumbre de fumar a toda América, las mujeres aztecas eran famosas fumadoras, y las mujeres de Perú fueron las primeras que los españoles documentaron ver fumar) como en la colonia, las mujeres y el cigarro tenían tan buena relación como los hombres. Es de esa época, en el siglo XVI, que se liga al cigarro con la opulencia, pues el tabaco fue uno de los descubrimientos del nuevo continente que más aceptación tuvieron, teniendo España y Portugal el monopolio del mercado. Es el embajador de Francia en Portugal, Jean Nicot -de quien se toma su nombre para el producto, y luego para su ingrediente activo-, quien lo introduce en Francia, en donde se le atribuyen propiedades medicinales, siendo la primera gran entusiasta la reina Catalina de Medici, que se ayudaba del cigarro para combatir sus jaquecas.

En 1600, la reina de Inglaterra, Isabel I, fue convencida para fumar una pipa, nada menos que por Sir Walter Raleigh, quien llevó la planta a Inglaterra; de este hecho se desprenden dos curiosas anécdotas: la primera es que Sir Raleigh le apostó a la reina que podía pesar el humo, para lo cual primero pesó el cigarro, luego lo fumó y hecho cuidadosamente sobre la balanza la ceniza, y de la diferencia "extrajo" la cifra del peso del humo; y la segunda es que, la primera vez que fumó en su casa, un sirviente al verlo echar humo por la boca, le arrojó un cubo de agua al pensar que estaba ardiendo por dentro. La reina se entusiasmó tanto por su nueva afición, que la impuso a la Condesa de Nottingham y a toda su corte, con lo que su consumo se extendió y la demanda fue en aumento.

En Norteamérica estaban las plantaciones que soportaban el nuevo vicio de moda en Inglaterra, y fue en Connecticut que también una mujer, esposa de una granjero, contribuyó a la industria del cigarro, pues decidió que en lugar de enviar el tabaco a la India para hacer los cigarrillos, lo harían ella y otras mujeres de la comunidad, lo que catapultó la industria local.

Imágenes que acompañaban las primeras campañas de Virginia Slim, con mensajes alusivos a la época en que la mujer tenía que manipular para obtener lo que deseaba.

Después de la restricción victoriana hacia el consumo femenino del tabaco, en los alegres 20´s se volvió a "ver bien" que las mujeres modernas de melenas cortas, vestidos sueltos y recortados hasta las pantorrillas, pusieran entres sus labios color carmín elegantes pitilleras.


Pero antes de una década nuevamente la mujer encontró otra limitación a su gusto, esta vez ya de la mano de un argumento médico y en pos de la supremacía aria: el movimiento nazi antitabaco.

Fumador empedernido en su juventud, Hitler llegó a la conclusión de que 25 o 40 cigarrillos diarios era un derroche de dinero, además de que era un vicio decadente que no cazaba con la superioridad de la raza alemana, estudios muy serios (los primeros en ese asunto) concluyeron que el consumo de tabaco estaba ligado al cáncer de pulmón y, especialmente, a la salud, la fertilidad y al físico atractivo de las madres de futuros ejemplares de la raza aria, esa fue la razón por la que se puso especial énfasis en una política higienista racial contra el consumo femenino del tabaco. Es destacable que fuera este enfoque contra el consumo del tabaco por parte de las mujeres, el que tuvo una contraparte importante de las campañas publicitarias, que hicieron varios esfuerzos para contrarrestrarla y desestimarla; los mismos íconos femeninos de esa época contribuyeron involuntariamente con apariciones medíaticas en las que se les veía fumando, desde Magda Goebbels -esposa del ministro de propaganda- a la cantante Lale Anderson, la más célebre intérprete de Lili Marlene, protagonista de la emblemática canción de la primera guerra mundial.


Así, la mujer en la historia ha tenido una relación ambivalente, pero protagonista siempre, con respecto al cigarro.

¿Y por qué este monólogo sobre mi asqueroso vicio? Pues que al ser la escoria más repulsiva de esta sociedad, nosotros los tragahumos seremos sacrificados sin que ninguna alma buena se conduela de nuestro sufrimiento, la nueva iniciativa presentada ante el Congreso Legislativo propone un aumento de siete pesos a cada cajetilla, lo que esperan evite 60 mil muertes tempranas y una disminución en el presupuesto destinado a programas de salud que contrarrestan el daño por el abuso en el consumo, además de un beneficio fiscal. Una persona que abandone el hábito de consumir una cajetilla diaria, ahorraría 13 mil 500 pesos al año y ganaría años de vida con mejor calidad en la misma. Dos buenas razones para empezar a dejarlo. Yo ya me los ahorro, por cierto -je-, y supongo que cada vez menos, dará gusto convidarme un cigarrito.

Plus (nostálgico): enlace a un pasado de gloria, bellos tiempos en que hasta Santa Claus fumaba.

17 ideas en tránsito:

malbicho dijo...

no sé que le pasa a blogger que no me dejó programar esta entrada para mañana y la subió hoy, en fin... resultó muy larga otra vez, espero no se hayan aburrido

=)

Cuetzpallin dijo...

Por que insistes en acortar tus entradas?? a todos nos gustan del tamaño que quedan.

Y bueno, desde que tengo uso de memoria me la he pasado haciendo campañas antitabaco, todas en mi casa y con mi familia, alegando que, además de dañar sus pulmones, pasan a joder los mios. Lo curioso es, ahora que lo comentas, que a la vez apoyo la campañas promarihuana (no es que yo la consuma, cof, cof).

En algún momento pensé en fumar, sólo por el hecho de que tener mis pulmoncitos sucios por ser fumadora pasiva me parece muy injusto. La verdad, lo intenté pero no me gustó, lo cuál agradezco profundamente pues ni mi economía ni mi medio ambiente se ven afectados. Asi que puedo decirte con total alegría que me parece una buena medida la que implementan ahora; de alguna u otra forma la gente tiene que dejar el cigarro y, si no es por su salud, que sea por el dinero ¿no crees? En fin... me has dado una idea para poner en el blog, jeje..

Saludos!

jinshi0 dijo...

"mi carrera contra elpulmón." jaja
muy interesante el post malbicho de verás no entiendo por que quieres acortarle si nadie te pone limites (y lo dice quién menos lee)

Champy dijo...

Ay amiguita.... me metí me metí que ni por aquí me pasó que fueras a parar ahí.

Tanto que decir, pero luego ya me conosco, acabaré doblando la longitud de tu entrada.

Nomás un detallito.

Porque batees de 2 a 6 cigarritos allá de vez en cuando a algún wey no eres viciosa, al menos no activa...mi celebre abuela en sus buenos tiempos se fumaba 2 cajotas de esos del tal Sir y sigue vivita y petateando....

Yo cuando veo a una mujer fumando en pantalla me dan unas ganas enormes.... Louise es una de las fumadoras en la Historia del CINE que más me han inducido.

Las mujeres de Fassbinder todas ellas fuman bello, y hoy, todas ellas son leyenda, inclusive más que él mismo.

No hay una sola mujer fumadora en el Cine que no se vea maravillosa, la Juanita es única con y sin cigarro en la boca.... Su-Li Zhen siempre, mientras juega y destruye hombres, tiene un cigarro o en la boca o en la mano con que los destruye.

La que se levanta tarde no sería ella si no portara el cigarro desde su amanecer...

Yo no estoy de acuerdo a pagar más impuestos y ayudar a esconder aún mas las incopetencias de los incompetentes. Yo no voy a dejar de fumar. Por eso no.

Es el triste camino que se ve venir.

Camino de imposiciones sin fundamentos y de rebeldías sin blanco fijo.

Si todo es negro.

2046

le cid dijo...

Malbicho...

"Fumar es un placer genial, sensual..."

Cierto, pero hoy en día nos dicen de desinfectar todo, de no comer azúcar, de no abusar del sol... Es como si nos pidieran de ser chiquitos, mediditos. El vicio es necesario, en cierta medida.

No creo que una persona sin vicios tenga algo de buena... Y ademas, si pensamos en esas nubes de humo que acompañan el café, la cota de vino o simplemente esas que vienen después del amor, todavía en cueros bajo las sabanas...

De acuerdo que en exceso sea malo, pero hace falta un poco de mala conciencia diaria.

Única corrección que te hago: Esa foto de Helmut Newton para YSL, tomada en la Rue Aubriot en París, de la cual poseo un tiraje de la serie original, no representa la masculinización de la mujer, sino la feminización del guardarropas masculino. Si observas bien esta mujer no parece hombre, es simplemente una mujer independiente.

Te recomiendo (amistosamente, por supuesto!) de ver las imágenes de William Klein de un servicio fotográfico que realizó para una serie de sombreros de alta costura con mujeres fumando, esto en los años 50's, cuando era un escándalo y una vulgaridad hacerlo... Una maravilla de imágenes!!!

Como decía la publicidad de una marca de cigarrillos exclusivamente femenina, Virginia Slims, en plena década de los 70's: You've come a long way baby!

Un saludo y bravo, me ha gustado mucho tu entrada!

...Diana... dijo...

Así como escribes ´ta bien..

Yo no fumo diario y jamás gastare mi dinero en una cajetilla.. pero si pido un cigarrito cuando mi cuerpo ya tiene alcohol más de lo normal.

Saludos!!!

le cid dijo...

Malbicho...

Gracias por citarme, no esperaba tanto!

Si me preguntas cual es la imagen que a mis ojos representa en si todo lo que significa la moda, mi elección serìa esta imagen precisa.

La leyenda cuenta que si Coco Chanel liberó a la mujer, Yves Saint Laurent le dio el poder. Eso lo demuestra esta imagen, en blanco y negro, sobria, elegante. Una mujer solitaria, no "una mujer sola", de noche en una calle de París, sin miedos, sin temores ni necesidad de nadie para ser mujer, disfruta de un cigarrillo... y Helmut Newton inventa la mujer moderna.

Gracias de nuevo, y te repito que fue un placer leer tu post.

Artemisa dijo...

Malbicho:
Hermosa entrada y del tamaño necesario. La disfruté fumando mi mentolado Benson con un delicioso café.
¿Quién no tiene vicios? De cualquier clase, todos los tenemos.
Soy orgullosa fumadora y lo seguiré siendo amiga.
Confieso también que fumo en la calle y alguna vez fueron solicitados mis servicios sexosos debido a esto por un sujeto con autoestima crecida y poco sentido común. No sabes cómo gocé el momento del regateo:
Él: ¿cuánto?
Yo: no te alcanza
Él (picado): ¿a poco tan buena?
Yo (más picada): ni te imaginas...
Él (decidido): ¿en cuánto, pues...
Yo (saboreando mi cigarro): lo que ganes en toda tu vida no te alcanzará...
Él (encabronado): uy sí...
Yo (feliz de disfrutar el momento): zácate, no hagas mosca, de estas mariposas no atrapa tu sombrero...
Él se fué mentandome la madre y yo me terminé mi cigarro sumamente sonriente... jajaja.
Son cosas por las que pasamos las mujeres decentes y con sentido del humor.
Te dejo un abrazo Malbichito...

malbicho dijo...

perdón por llegar tarde, ayer no pude conectarme más que cinco minutitos, hoy igual sólo vengo a responderles con harta prisa pero con todo gusto

@Cuetzpallin
si vieras cuánto tiempo me tardo haciendo cada entrada comprenderías la necesidad de hacerlas más cortas -je-, y a pesar de que trato de ser sintética y voy recortando algunas cosas, siempre me digo: "no, pero esto sí es importante", "ay, ni modo que quite esto si quedó rebonito" -je, je-... pero esta vez sí me asustó al verla publicada y releerla para corregir los errores que tuviera: ¡nomás no acababa! (lo bueno que ustedes son mejores lectores que yo)

yo lamento ensuciar el aire de los no fumadores, me cae que sí, soy muy ñoña: no tiro basura en la calle, no dejo las suciedades de los perros, no me cuelo en las filas, ya aprendí incluso a cuidar el volumen de la música que oigo (que era lo que no hacía antes), por eso sé que el aire no es todo mío y no debería de ensuciarlo nomás por mi gusto particular, pero a veces también los tabacófilos se pasan -especialmente los que ya dejaron el cigarro son los más intolerantes-, ya nos corrieron de los locales cerrados, ahora buscan corrernos de parques y banquetas (han de querer que fumemos en medio del arroyo vehícular, tal vez pensando: "si no les importa matarse lentamente, tal vez tampoco deunvez")

=D

@jinshiO
no me den alas, que si no las entradas serán tan largas como noches de insomnio

(pero tu argumento convence, eh?)

-je-

@Champy
órales con tu abuela!!, ha de ser un sol

sí que da tu comentario para otra entrada por lo menos, abordando esas fíguras míticas del celuloide, y tienes razón, nos estamos convirtiendo en el blanco recurrente de campañas de salud que no logran atinarle a los problemas medulares

un abrazo!

@le cid
"...hace falta un poco de mala conciencia diaria"

sherrrto!, siempre he desconfiado de esos que no fuman, no beben, no dicen malas palabras y son líderes de boys scouts, deben tener una bestia pugnando por salir de su interior -je-

tienes razón en cuanto a la feminización del guardarropa en esa imagen (por eso no quise dejar pasar tiempo sin poner la oportuna aclaratoria en el post), y es que en realidad me refería a los elementos en la apariencia femenina que simbolizaron su emancipación al apropiarse de algunos considerados tradicionalmente masculinos, como son el uso de pantalones, los cabellos cortos y el consumo del cigarro (tan es así que hay sociedades actuales que todavía penalizan a las mujeres que los utilizan), y me gustó esa imagen pues los englobaba, pero te concedo razón en que no era la intención del diseñador ni del fotógrafo masculinizar a la modelo ni a la mujer y se me hizo muy interesante lo que comentaste al respecto

sigo con gusto tu recomendación y seguro saldrá algo de ello que podamos tratar en el blog, te agradezco que te incorporaras al cuadro de seguidores y que con tu comentario me des la oportunidad de saludarte personalmente, te he leído también en tu espacio y por supuesto, en el de nuestra mutuamente querida y admirada marichuy

bienvenido al blog

@Diana
me pasa igual, con cierto grado de alcohol yo también no puedo evitar el antojo de un cigarro (bueno, yo también con cierto grado de cocoa o de cafeína o de endorfinas de esas que se liberan en actividades más traviesas)

=D

@Artemisa
hola!!!... gustote leerte y saludarte por acá, sobretodo si vienes con esos entremeses cervantinos -je-

toda una pieza teatral, tu anécdota viciosa -je, je-

adjunto acuse de recibo de ese abrazo y envío respuesta correspondiente

=D

malbicho dijo...

por cierto...

alguien, ahí en las reacciones, puso "´ay dos, tres", en lugar de "chidito"... sé que fue un error de dedo y no un error de apreciación, pero por favor pasen a corregir el entuerto

-je, je-

El Signo de La Espada dijo...

"I'm so tired, I'm feeling so upset
Although I'm so tired
I'll have another cigarette
And curse Sir Walter Raleigh
He was such a stupid git"

alguna vez estuve seriamente tentado a fumar. Hasta hace poco, en un momento de infame ansiedad, me dieron ganas de echarme un tafo.

Alguna vez le di el golpe a uno y sentí como se me chamuscaban los bronquiolos y dije: "puta madre, como es posible que esto le guste a los fumadores?" y pensé en que jamás lo haría de nuevo, sin embargo, durante toda la semana estuve con una maldita ansiedad de probar otro.

También recuerdo una ocasión en que un hombre ebrio y cantarín se trepó en la unidad de transporte público (commonly known as combis) y un joven le ofreció un cigarrillo a lo que el ebrio respondió: "NO!! no, hermano, eso te jode, te acaba. No, no, tú si querés jodete. Pero yo no, gracias."

No estoy muy de acuerdo con esa iniciativa, pese a que no soy fumador: las tabacaleras son las que salen ganando.
Además, no me puedo quejar: no fumo, pero le pego el tufazo al formol de vez en cuando, no por vicio, sino porque es parte de mi chamba y mi chamba me gusta.

Yo solo espero que no suban de precio mis negras por ojetosas iniciativas del congrueso!

Saludos!

El Signo de La Espada dijo...

por negras me refiero a las cervezas oscuras!!

marichuy dijo...

Ay mi Bichi, pues Blogger está peor cada día. Se me hace que los de FB, ante el desprestigio en que han caído últimamente, vinieron a hakearlo... pues no me deja comentar desde ayer.

Fíjate que yo no fumo, pero alguna vez, cuando era una puberta, creí que si fumaba me vería más madura, sexy e interesante -no te rías... todos hemos pensado estupideces alguna vez... bueno y las seguimos pensando-, así que intenté aprende pero fue un experimento fallido y jamás se me volvió a antojar. Claro que después, siempre he estado rodeada de fumadores, he tenido novios fumadores y he trabajado con fumadores(mis favoritos: el que fumaba pipa de maple y el que fumaba habanos Montecristo).

Yo no odio a los fumadores, sólo me molesta que cuando hay una reunión dejen las colillas toda la noche en el cenicero: la peste es nauseabunda. Fuera de eso, cada quien hace con sus pulmones lo que mejor le place, jajá (y ahora con su dinero porque con el nuevo precio va a ser un vicio caro)

El Tailleur-pantalon de Yves Saint Laurent, esa imagen tan andrógina es uno de mis iconos de moda favoritos de toda la vida. Un tiempo esa imagen fue mi avatar.

José A. García dijo...

Siempre hago la misma pregunta al tratar este tema: ¿Quién se fuma a quién?

Pocos son los que intentan una respuesta.

Saludos

J.

malbicho dijo...

a ver, a ver... ya dejó de ser gracioso: quién anda poniendo esos "´ay dos, tres"??? (porque es inverosímil que haya dos personas que pensaron que el post estuvo más o menos, eh?... esto es obra de un provocador, sin duda), sépanse que esa opción sólo está para aparentar una posición autocrítica, no para que realmente la elijan

-je-

(ora sí, ya habiendo desahogado el entripado):

@Signo
ja, ja... esos borrachines que te dicen que las drogas matan son muy comunes, yo conozco un par

y eso de que tu chamba te gusta por el formolazo, merece un recuadro feisbuquero de "like this"

=D

@marichuy
ah, ya extrañaba tu comentario y pensé: marichuy me anda castigando por no pasar a su blog, pero es que he andado de pata de perro y no he podido parar frente a la compu hasta hoy, que empiezo mi tradicional recorrido de las siete casas blogueras (y de hecho me pasó lo mismo que a ti hace unos tres días que no pude dejarte comentario)

la verdad uno se inicia como fumador por meras razones tontas, el gusto se agarra con tiempo, al contrario de otros vicios que a la primera te atrapan, como el cafecito, el chocolate, la comida o un buen trago (u otra droga, por lo que dicen), es tan fuerte el tabaco que al principio se sufre, como dice Signo de la Espada, entre mareos y malestares varios que se extrañan al poco rato, curiosamente

no se me hubiera ocurrido relacionar esa imagen contigo, mira de lo que viene a enterarse una en posts como estos

=D

@José A. García
y pueden decirse tantas cosas sobre eso, que además varía en el grado de tolerancia que tenga cada persona, hay para quienes no es una adicción sino un gusto ocasional y otras para las que se ha convertido en una forma de vida (o de no vida)

en mi caso yo sí me fumo al cigarro, curiosamente, llevo sin probar uno después de escribir este post que hacía con el antojo latente (como no fumo en el interior de mi casa por respeto a los demás, me quedé con las ganas que luego se diluyeron)

a cambio ayer bebí un café delicioso (pero estaba en casa de otro no fumador, así que sólo lo combine con deliciosa música y deliciosa plática)

pero concedo razón cuando dicen que es el vicio más tonto: uno aprende a disfrutar algo adictivo que sólo acarrea perjuicios... bueno, ya se sabe que ayuda a contrarrestar el mal de parkinson -je-

saludos

LUMPENPO dijo...

Increíble, Malbicho, mujer de humo y sus historias. Todo iba bien hasta que llegó Marlboro y otras trasnacionales y dicen -ha de ser chisme- que le adicionan una cosilla que lo hace más adictivo... y cancerígeno. ¿Cómo es que no había cáncer en América por fumar? el mayor vicio a la llegada de los españoles era el sagrado néctar del maguey (hoy lanzado al sótano de las bebidas, de los albañiles, de los campesinos pobres, cosas de la colonización que extingue lo sagrado). Ya no fumo, es cierto "manque me lleven los pingos", nunca probé la mota, eran los tiempos de dar la vida por las causas perdidas, a la distancia creo que ya no lo haré. Según leo Malbicho anda recortando los espacios, o eso quiere. Las cosas son del tamaño que deben ser, lo demás es exceso y es dañino para la salud.

Malbicho que sorprende a este náufrago, últimamente se atoran las palabras en el mar que me atosiga y se fugan, tal vez me lleve unas para acomodar lumpenpoemas, aquí fluyen como volutas de placer.

malbicho dijo...

@LUMPENPO
eso quiero (recortar espacios), me salen entradas cada vez más largas y se me escapa la capacidad de síntesis -je-, pero es que aquí en realidad son tres entradas en una: mi propia manera de vivir el vicio, las mujeres y el cigarro, y la queja de que cada vez es más incómodo (por el precio y por la marginación social)

un gustote leer un comentario tuyo, andas muy a la deriva en tu barquito, poeta, cada vez menos te acercas al faro

se te extrañaba harto

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