lunes, 17 de enero de 2011

A Propósito de los Propósitos


I.
Me levanto temprano a caminar por las calzaditas asfaltadas de la vía ciclista y los caminos hechos al andar en los pastos del Bosque de Aragón. Hace frío, casi hay niebla. Los tímidos rayos del sol se cuelan por las ramas de los árboles, rompiendo la opacidad del paisaje; hoy, sólo mi perra y yo andamos por esta parte del bosque, ella corre libre de cadenas, pero no libre de apegos: detiene su loca carrera detrás de una ardilla para esperarme, o interrumpe sus ladridos a los patos en el lago para darme alcance; normalmente a mí no me cae tan bien, está en la casa contra mi decisión y fue demasiado consentida los primeros meses, por lo que su conducta no es la mejor, pero a raíz de estos paseos nuestra relación ha mejorado y también me alegro cuando corre a mi encuentro; a pesar del lastimoso deterioro de las zonas del lago y el bosque, hay unos tramos que son casi idílicos, perfectos para ensoñaciones bucólicas... paradojicamente, sólo me hace falta un cigarrito para que el momento sea perfecto -je-. Pero en vista del contrasentido me conformo con mis pulmones oxigenados, complaciéndome con el calorcito que gradualmente me inunda el cuerpo.

II.
Espero en el Sanborn´s de los Azulejos frente a una taza de café, mientras termino mi segundo libro del año: Piratas y Emperadores, de Noam Chomsky, libro relegado el año pasado en el anaquel de Inconclusos; el primer libro del año fue Rey Jesús, de Robert Graves, y los dos fueron préstamos, así que terminarlos supone una doble satisfacción, no quedo mal con mis amigos y tuve dos lecturas enriquecedoras, de esas que llegan a transformar tu forma de interpretar el mundo. Distraigo la impaciencia jugando con mi celular -lamento no tener un aparatejo moderno que me permita tuitear o checar mi mail, mi teléfono es tan sencillo que apenas me sirve para mandar mensajes-, por primera vez considero comprar uno más sofisticado (siempre he renegado del celular, y si tengo es porque santa claus y mi familia quieren que esté localizable), rompo mis propios récords de tiempo en Sudokus y Solitarios. Sólo me hace falta un cigarro para que la espera no sea tan incómoda. Por fin llega quien espero y me trago los reproches innecesarios, luego anulamos la distancia que nos separa del Palacio de Bellas Artes. Es el último día de la exposición de Saturnino Herrán, ver el friso en tamaño real de Nuestros Dioses es el clímax a la contemplación de su exquisita obra. Un aspecto que agradecí conocer fue su faceta de ilustrador (sólo encontré en la red una muestra de su trabajo en esa área, curiosamente es de 1918, el año de su muerte, y su autorretrato con una calavera detrás parece un presagio).


Otro café en la terraza del Sears, con la espléndida fachada del Palacio de Bellas Artes al frente, es el modo ideal para hablar de las impresiones sobre la obra de Herrán, sobre su visión del sincretismo religioso y cultural que da origen a nuestro mestizaje, y sobre los rostros masculinos de sus tehuanas, de sus floristas, de sus criollas... mujeres de rasgos suaves pero andróginos, uno de los misterios de las pinturas de Saturnino Herrán. Acompaño a mi café con crema irlandesa, de un bagel de tres quesos. Pero lo más sabroso es la sobremesa.

III.
Me siento a fumar en una banca de piedra en la calle de Madero (ahora convertida en una vía peatonal), quedo enfrente de la entrada al Antiguo Palacio de Iturbide, remodelado por el Banco Nacional de México y destinado como centro de exposiciones culturales desde principios de los años 70. Después de admirar su hermosa fachada, no me resisto y me dejo invitar a la muestra Independencia y Revolución. Historia y Arte Popular. Escenas de estos dos sucesos históricos se recrean con madera, barro, plata, cobre, fibras, cera, concha nácar, amate, cartón, vidrio, hierro, hueso, loza e hilos de algodón, con la paciencia y el ingenio de los artesanos mexicanos. Mis favoritos: un cuadro con los pasajes de la lucha independentista de Morelos, pintados sobre concha nácar, la colección de figuritas de barro con todos los presidentes mexicanos, la iglesia de Dolores con escenas de la vida de Hidalgo, un árbol de la vida de hierro forjado, escenas de la vida cotidiana de principios del siglo XX hechos con filigrana de plata, un ajedrez con los insurgentes de un lado (El Pípila entre los peones) y con el ejército realista del otro, y el árbol de la vida con los niños durante la Revolución. No se queden con las ganas de saber de qué hablo, si pueden vayan a verla, es una muy buena forma de aprender nuestra historia.

IV.
Camino a lo largo de toda la emblemática Avenida Juárez, una exposición sobre la ciudad sustentable (entre la Alameda Central y el Parque Solidaridad) me dice como trabaja el gobierno del Distrito Federal para que los chilangos vivamos en un espacio más funcional, las maquetas esplendorosamente trabajadas hacen ver la ciudad como un lugar de ensoñación y progreso, pero una calle más adelante, los trabajos para la nueva línea del Metrobús devuelven la realidad: la ciudad es un monstruo que se traga a sí mismo. Sin embargo, la nueva Avenida de la República sí luce soberbia, llevando hacia la plaza del mismo nombre, donde se erige el remozado Monumento a la Revolución. No llego hasta la plaza a pesar de que seducen la fuente de agua, cuyos chorritos se hacen grandotes y se hacen chiquitos mientras son iluminados con focos de colores, y las risas de los paseantes más valientes que corren entre ellos, desafiando el frío, pero no, yo me detengo antes de cruzar la esquina y me interno en el teatro Julio Jiménez Rueda, donde por segundo fin de semana consecutivo se lleva a cabo el XXIII Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro. Hasta este día he visto seis obras de desigual resultado, aunque aun las obras menos afortunadas me han dejado algo, es lo bueno del teatro: las emociones son casi tangibles, vívidamente cercanas, a diferencia del cine y la televisión, el teatro incluye al espectador dentro del mismo espectáculo, uno también es un actor de la puesta de escena, aunque pasivo y silente, la presencia del público juega un rol importante. Las compañías teatrales que participan en este encuentro no son profesionales, son grupos amateurs que suplen con entusiasmo la falta de recursos, y eso es algo que se agradece como público, se nota el nerviosismo de estar en un teatro grande, es palpable la entrega ante la oportunidad de ofrecer su trabajo a un público numeroso... y algunos son tan buenos como los que ya tienen un nombre capaz de soportar una marquesina. Como los de esta vez. Disfruto tanto las obras que hasta siento pena por los que no las vieron. Al final los aplausos sonoros son más que merecidos, los más obsequiosos se ponen de pie, escucho opiniones de quienes han asistido a todas las funciones que han sido las mejores hasta el momento. Me alegro de haber asistido y me da más regocijo saber que queda otro fin de semana más, espero hayan dejado los platos fuertes para el final y me relamo los labios anticipando su disfrute.

Cada año, repito algunos viejos propósitos que malcumplí el año anterior: tener una vida más sana, leer por lo menos un libro a la semana, ir por lo menos una vez al mes al teatro (o algún espectáculo cultural), y por lo menos una vez al mes a un museo; otro propósito que me hice este año es probar sabores nuevos, lo ideal sería conocer gastronomías de otros lugares, pero también quiero darme pequeños lujos, como satisfacer un antojo o preparar un platillo nuevo... junto con pegado de este propósito es disfrutar más la compañía de las personas a la vez que convertirme en alguien más "disfrutable" para los demás. Es muy pronto para cantar albricias todavía -je-, pero les comparto estos hallazgos que encontré en este buen inicio de año y mes.

10 ideas en tránsito:

Champy dijo...

Te envidio y admiro pero no tengo ganas de imitarte... me he alejhado de los libros un poco, reconocerlo no empobrece ni me hace menos.

Aquí estoy un poco harto de tanto pinche aspecto técnico, que de aquí diariamente huyo sin ganas de tomar nada "nuevo". Al alcance de mi mano siempre tengo lo mismo que nuca acabo de ver y repasar, leer y releer, mis clásicos de Rulfo, 2666, 100 años, La Reina del Sur, El Muchacho Persa.... pero son libros que siempre estoy leyendo, y siempre es diario, igual y todos los días agarro el que sea en la pagina que cae y de ahí me sigo....

Creo que el de más cajón en mis últimos tiempos es 2666. Parece que nunca voy a acabar.

Como con El orate de la mancha...

Teatro hace años que no voy.... El circo del sol cuenta? No verdad.

Eso si, quizá veo 10 pelis por semana...

2046

Javier Jiménez dijo...

Y dejar de FUMAR .. ;-)

malbicho dijo...

@Champy
vaya... yo pensé que los iba a antojar ¡_¡

-je-

releer yo lo hago mucho, y lo disfruto más, por aquí alguien vino a criticarme por eso pero me valió madres, es muy padre retomar un libro y leerlo con otros ojos, los que te regaló la vida a fuerza de experiencias y madrazos

el circo del sol sí cuenta para mí ;)

@Javier Jiménez
noooooooooo!!!

-je, je-

la verdad no fumo mucho, pero sí es un gusto enorme hacerlo... de hecho sólo fumo cuando estoy con alguien que es fumador (y le gorreo) y a los demás no les molesta, es decir, hablo de espacios cerrados o cuando estoy con un grupo de conocidos (o sea, tampoco hago una encuesta a los que van pasando)

aunque sí noto que tengo al cigarro como un complemento del disfrute, no hay nada que me guste más que hablar con amigos entre risas y humo, últimamente ha habido en periódicos digitales y blogs españoles muchos artículos sobre el tabaco, ahora que allá entró en vigor leyes que prohiben fumar en espacios cerrados, han sido particularmente interesantes los que relacionan al tabaco con la literatura o con alguna actividad intelectual, incluso salió un libro recopilando anécdotas y textos inspirados en él, se llama Lady Nicotina, recoge cosas como ésta:

"porque nosotros, los fumadores, estamos seguros de que el tabaco no nos hace ningún bien y no necesitamos que nos convenzan de ello, pues seguimos fumando porque... o más bien sin un porqué”

marichuy dijo...

Bichi

Más que tus propósitos (que no soy nadie par opinar, juzgar o alabar), me ha encantado tu forma de presentarlos. Ese paseo por el renovado Centro Histórico de la Ciudad de México, mientras desgranas tus propósitos nuevoañeros me encantó. Hasta te vi en la terraza del Sanborn's del Hotel Sheraton Centro Histórico (tan bonito).

Gracia por el paseo y suerte con tus propósitos.

Abrazo

Champy dijo...

Siiiiii!!!!!!!!!!!

Claro que si.

Se me antojaron tus cafés!!!

Tu recorrido, el estado en que te mueves, tu capacidad de apreciación...y de transmisión también.

Pero agarrar un libro no.

Al menos nuevo nop.

No se..... me pasa algo curioso.

Bueno, tampoco ...o yo solito me malexplico...

Si leo. Siempre estoy leyendo eso ya lo dije, pero ya sin el hambre desaforada de hace 20 o 10 años, cuando todo lo que caía en mis manos era nuevo para mi, cuando por semana me aventaba mínimo una novela además de los odiosos libros de texto, odié a Baldor como no tienes una idea.....

Cada que voy a tu ciudad es visita obligada al menos alguna Gandhi y me merco algo, tengo un par de amiguitas que siempre veo en un café libreria ahí en la colonia esa con calles de poetas y aprovecho...

Antes en eso se iban mis quincenas...hoy se me van en Cine...bueno y en hombres también!

Será el estado de la humanidad?

O que Monsi murió...

2046

malbicho dijo...

@Marichuy
pues dirás que no eres nadie, pero a mí sí me interesa tu opinión sobre los propósitos o sobre lo que se te antoje =)

en realidad este fue un paseo verdaderamente dominical pero no lo pude postear ese mismo día y no quise esperar al próximo domingo para avisarles del encuentro de teatro a los que todavía pudieran ir, además que también van a quitar ya la exposición del palacio de iturbide... y nunca he entrado al sheraton del centro histórico, tú crees?, sí he oído maravillas de su roof garden y su cafetería, pero creo que me he inhibido al pensar en sus precios (si hasta al starbucks le saco, je)

@Champy
me crees que te entiendo?, me pasa algo parecido, por eso me hago el propósito de obligarme a leer porque llevo años en que perdí la compulsión que tenía antes, y aunque siempre agradezco haber leído el libro que termino, iniciarlo siempre me cuesta, y a pesar del placer, aprendizaje o enriquecimiento obtenido me cuesta volver a iniciar otro y continuarlo hasta el final

antes (desde que aprendí a hacerlo) leía sin tener que proponérmelo, era una necesidad vital y uno de mis mayores gozos, pero llevo quince años sin poder retomar ese ritmo y buen hábito, hubo incluso un año en que no terminé más que un libro (el canon occidental, de harold bloom), y aunque tuvo un impacto profundo en mí, no pude concluir otro ese año, a pesar de que me compré varios que se me antojaron mucho y son soberbios, y que fue el año en que precisamente empecé a asistir a un taller literario, en donde siempre recibía recomendaciones interesantes

poco a poco he ido revirtiendo eso,
curiosamente, periódicos, revistas, blogs y otras publicaciones literarias, sí leo compulsivamente, y es a través de ellas que abro el apetito a más libros

El Signo de La Espada dijo...

ufff, como siento la urgencia de ir al df, lo malo es que si voy, me la voy a pasar encerrado mucho mucho tiempo

pero vacaciones tendré al menos un par de veces

pero esa es otra historia, primero tengo que alcanzar a dos figuras ovoidales que se escapan rodando frente a mí

malbicho dijo...

@Signo
vienes muy críptico hoy, debías dar alguna pista para saber qué se te escapó rodando =)

pues a mí me encantaría conocer tu tierra, cada que alguien habla de Chiapas lo describe como un paraíso... debí incluir en mis propósitos juntar mis domingos para ir allá

le cid dijo...

Malbicho...

Perdona la ausencia, pero estamos en plena colección... presentamos el 25 en la mañana y no hay nada terminado!!! Pero ni para que aburrirte con esto.

Muy rica entrada... Es cierto que dan ganas de tomarse un cafe en el Sanborns de los azulejos, acompañado de un plato de molletes... Y la lectura, poco importa!!! Buena, mala, algo bueno sacaremos de ella.

Tu me dirás que aquí de vez en cuando me voy al Café de Flore, al Deux Magots (donde varias veces vi a Marguerite duras tomando su café en la terraza...)o Angeline... Pero te juro que a veces me encantaría poder estar en México y poder caminar por el centro histórico, simplemente para recordar momentos vividos de la mano de mi madre o idas de "pinta" con los amigos de la escuela...

Me pregunto si todavía seré capaz de reconocer los sitios...

Como me has dado ganas de poder volver, no solo a ese punto geográfico, sino a aquellos años pasados.

Un beso...

Cuetzpallin dijo...

Me encantó tu paseo dominical!!! Yo, la verdad, es que no hago propósitos de año nuevo porque se me olvidan.. mejor he optado por hacer propósitos de mes nuevo.. aunque a veces así tampoco los cumplo, jeje..

Saludos!

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Ideas en tránsito

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