miércoles, 7 de marzo de 2012

Feminicidios


Hoy es 8 de marzo, y como cada año, miles de personas desestiman que se conmemore el Día Internacional de la Mujer. Esta negativa suele ser acompañada de razones y argumentos sin solidez, resultado de un análisis ligero e insuficiente, casi siempre en el malentendido de que la iniciativa separa y distingue los géneros al celebrar sólo uno (centrando el festejo en cualidades que se consideran esencialmente femeninas). Esto hace siempre necesario explicar vez tras vez que no es un día de celebración festiva, como el Día de la Madre (que no provoca tanto rechazo, quizá apenas un crítica por el consumismo), sino de homenaje y recuerdo de las mujeres que han logrado cambios significativos en favor de la población femenina, así como de análisis de la situación actual de la mujer en el mundo. Situación en desventaja frente al género masculino, lamentablemente, en gran parte de las culturas, que enseñan que la mujer es inferior al hombre y su campo de desenvolvimiento social más restringido.

Y de entre todas las injusticias e inequidades en diferentes ámbitos, las más graves son las que además de lesionar sus derechos personales, también lesionan su integridad física, mediante vejaciones, maltrato físico, violaciones sexuales y asesinatos.



Feminicidio es un concepto relativamente nuevo, que surge ante la necesidad de señalar los homicidios de mujeres por razones de género, es decir, por el hecho de ser mujeres. Las mujeres y las niñas también mueren por formas extremas de discriminación y violencia, por actitudes misóginas y machistas que evidencian el desprecio y el odio hacia la mujer. Ya sea por desatención (al negarles cuidado médico, asistencia básica, alimento o aseo), por selección (al preferir el nacimiento de niños varones), por atavismos sociales (como asuntos de honor, dotes, o una moralidad en exceso rígida) o por violencia, la mujer tiene más probabilidades de morir por el hecho de serlo, que por una enfermedad como el cáncer, por un accidente de tráfico o una acción bélica.

Las niñas chinas abandonadas hasta morir por desatención básica o inanición; las mujeres hindúes que murieron asesinadas, ya sea porque su esposo murió y ellas fueron quemadas vivas junto al cadáver, o porque el esposo deseaba casarse de nuevo para cobrar otra dote; las musulmanas que murieron lapidadas por adúlteras (así hubieran sido violadas); las esposas y novias que murieron a manos de su pareja por celos o desobediencia; las mujeres que murieron tras ser violadas para que no pudieran reconocer a su agresor... todas son un ejemplo de un feminicidio. Un homicidio que tuvo como principales causas el ejercicio de poder de un género sobre otro, al creerse superior y dueño de ese objeto que la mujer resulta en sociedades como la nuestra.

Para que la mujer sea reducida a un objeto se lleva a cabo un proceso cultural en que se le cosifica como una posesión del hombre, un instrumento para su placer, una herramienta a su servicio y una especie inferior. Para ello sirve todo: desde las revistas de Playboy, los anuncios de Axe, la epístola de Melchor Ocampo, la interpretación fundamentalista de textos religiosos, los consejos moralinos de las abuelas, y un devastador etcétera que nos lleva a aceptar la descalificación y la violencia hacia las mujeres como algo normal.

Las violaciones sexuales como táctica de guerra, la esclavitud sexual y los feminicidios son las formas más extremas de esa violencia que empieza con la marginación de la mujer en el hogar, en la escuela y en el trabajo. Parecen no estar relacionados los chistes misóginos, la exposición del cuerpo femenino para vender o los piropos obscenos con los asesinatos crueles de mujeres (ya sea en Chihuahua o en Somalia) o con la explotación sexual en Tailandia o el barrio de La Merced, pero todo es parte de ese proceso de enculturación que orilla a tolerar la violencia hacia la mujer como algo ordinario y aceptable.

Decir que la mujer "se ganó" la bofetada de un marido inconforme, que "se buscó" la violación o el acoso sexual por su manera de vestir o conducta indecente, que "para eso está" justificando relegar en ella la carga doméstica, que "calladita se ve más bonita" negándole su derecho a opinar, que "al rato se casa" marginando su oportunidad de preparación académica, que "se debe a su casa" limitando su desenvolvimiento social, que "está en sus días" estigmatizando su control emocional... y más ideas como estas, todavía difundidas y aceptadas ampliamente, contribuyen a la depreciación de la mujer, como persona y como elemento de la sociedad, negando su valor y su aporte.

La mujer no vale (o vale menos que el hombre), no sirve y no importa.

Entendiendo esto, se encuentra respuesta a la pregunta de cuál es la razón para que se puedan cometer crímenes tan inclementes y crueles contra una mujer, como los que en las últimas dos décadas se han informado que se cometen en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde más de 500 mujeres han muerto de forma violenta y salvaje, algunas de ellas no sólo violadas sino torturadas con crueldad y mutiladas, documentándose evidencias que demuestran murieron bajo un dolor y terror incalculables. Después de hipótesis que incluían sacrificios rituales y producción de películas snuff, la teoría que prevalece es que son crímenes de imitación, es decir, no son realizados por sólo una persona o un grupo de ellas, sino por quienes replican los asesinatos anteriores buscando emularlos, y porque saben que las condiciones para que sea posible están dadas... es decir: matan porque pueden hacerlo.

Las condiciones de oportunidad, de impunidad, están dadas.

Sobrepoblación, pobreza, marginalidad, corrupción, desempleo, desestructuración social... todo permite que las mujeres jóvenes de clase baja sean víctimas idóneas de hombres que se permiten dejar salir su lado más sádico. Las víctimas sólo son un instrumento para su placer.

De la misma forma en que las mujeres en conflictos bélicos quedan a merced de los combatientes rivales, siendo el vehículo perfecto para vengarse en ellas, vejando su honor y sembrando sus genes para corromper la pureza étnica. Las mujeres que quedan vivas lo hacen para dar a luz a los hijos de sus enemigos. Nuevamente es sólo un ejercicio de poder.

Al igual que las mujeres en países fundamentalistas, golpeadas, mutiladas, quemadas, lapidadas por deshonrar a su familia, a su clan o a su marido (así sólo sean sospechas). Ser mujeres les significó ser impuras, ser desechables, ser despreciables.

Pero no sólo es en países atrasados o tercermundistas. Casos terribles y dolorosos de conocer, como los emblemáticos casos de Sylvia Likens en Estados Unidos, o Junko Furuta en Japón, donde estas adolescentes murieron tras sufrir vejaciones, humillaciones, violaciones, torturas y castigos sistemáticos e inenarrablemente crueles de parte de sus captores y cómplices durante largos periodos de secuestro, muestran que las condiciones para que una mujer sea víctima de un feminicidio pueden darse en cualquier sociedad y cultura que no reivindique los derechos de las mujeres, que garantizan una condición igualitaria en comparación con sus pares masculinos.

El Día Internacional de la Mujer es un esfuerzo para, precisamente, reivindicar a las mujeres en situación de desigualdad y pugnar por reducir esa inequidad injusta, no es un día para halagar a la mujer y ensalzar sus "virtudes" intrínsecas (ternura, sensibilidad, belleza, capacidad de amar y sacrificio... y un cursimente prolongado etcétera), es para el análisis y reflexión de la situación de la mujer en nuestra sociedad, solidaridad y reconocimiento.

Se tendrá que explicar cuantas veces haga falta.


34 mil feminicidios en los últimos 25 años, y 4 mil 419 documentados de mujeres y niñas en este último sexenio, obligan a seguirlo haciendo en este país.

5 ideas en tránsito:

marichuy dijo...

Tienes toda la razón: habrá que repetir hasta el hartazgo que el Día Internacional de la Mujer existe para recordarnos una falta o muchas, una falla o muchas, injusticia, desigualdad, muchas omisiones en detrimento de la igualdad, seguridad, desarrollo y respeto de las mujeres. Existe para eso y no para que un Jefe te felicite, te abrace y te regale una rosa roja.

Vergonzoso y terrible que México ocupe el primer lugar en cuanto al número de feminicidos a nivel mundial. Por arriba de países invadidos o en guerra como todos esos donde los gringos y sus palafreneros de la OTAN van a meter su cuchara y sus misiles, o aquellos del Oriente Medio en permanente violencia y donde los derechos de las mujeres son aún más pisoteados que en nuestro país. Triste esto en nuestro país, porque a ello se añaden el agravante de niveles de permisibilidad, corrupción e impunidad tan alarmantes como el número de crímenes y violaciones en contra de las mujeres.

Anónimo dijo...

¡Ay Malbicho, qué seriedad!, hasta parece regaño. Te desconozco cuando no estás chacoteando pero es bueno que enfatices en esto tan grave, como dice la película: tan fuerte y tan cerca.

Un beso.

Z

malbicho del fanzín dijo...

marichuy
y no sólo aquí se cuecen habas, justo acabo de leer un artículo en que recoge las tendencias europeas que dicen que hay que abolir el día, dejando entrever que es por obsoleto pues "separa" a los sexos

es el error más común de los que rechazan esta iniciativa, aunque las pruebas de que es necesario seguir creando conciencia y extendiendo los logros a más mujeres en otros países es evidente día a día en cualquier canal de noticias o en diarios

un abrazo fuerte

Z:
ja, ja... sí verdad?, me pongo muy solemne con estos temas... pero es que sí me encantaría que se pudiera ir más rápido y no estancarnos en las mismas discusiones de siempre (que si el feminismo es igual al machismo, que para qué celebrar a la mujer...)

en fin, que habrá que ejercitar la paciencia =)

Cuetzpallin dijo...

"El Día Internacional de la Mujer es un esfuerzo para, precisamente, reivindicar a las mujeres en situación de desigualdad y pugnar por reducir esa inequidad injusta, no es un día para halagar a la mujer y ensalzar sus "virtudes" intrínsecas (ternura, sensibilidad, belleza, capacidad de amar y sacrificio... y un cursimente prolongado etcétera), es para el análisis y reflexión de la situación de la mujer en nuestra sociedad, solidaridad y reconocimiento."

A veces me canso de repetirlo, pero tienes razón, debe explicarse cuantas veces sea necesario. Hace poco me enteré de la muerte de una activista transexual, no deja de ser feminicidio, asesinato, xenofobia. El 8 de marzo, y todos los días del año debe lucharse por hacer conciencia de la importancia de la equidad de género, que no es lo mismo que igualdad de género. Y nosotras, como mujeres, debemos ser las principales promotoras de esto!!! Tristemente somos las mismas mujeres las que fomentamos aún el machismo y el feminismo extremo, tampoco bueno ni halagador para el género. Y como nosotras somos las que educamos, debemos inculcar respeto hacía todos y hacía todo.

Hoy escribo desde Cd. Juárez, una ciudad muy azotada por los feminicidios, si no es la que más. Tantas historias de las que me he enterado estos días que he andado por acá, pero aún así, las mujeres de Juárez son unas valientes y luchonas que siguen adelante y no se amdrentan, a pesar de que también tienen miedo. Creo que ellas entienden muy bien el significado del día de la mujer.

Ojalá todos lo entendamos, sin necesidad de vivir de cerca tan tristes sucesos de los que es partícipe México y el mundo.

Abrazo!!

malbicho del fanzín dijo...

Cuetz:
me fui rauda y veloz a buscar tu comentario en la bandeja de spam, este blogger ahora sí que ya ni la chinga, mira que confundir tu claro razonamiento con publicidad porno -je-

afortunadamente en mi bandeja de mail sí me notificaron de tu comentario valioso, no agrego nada más al mismo más que mi propia adhesión a tu deseo final

un abrazo inmenso Cuetz, mil gracias por tu visita y tus palabras

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Ideas en tránsito

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