martes, 24 de abril de 2012

Lógica Infantil


1.
Cuenta la mamibicho que a ella nunca la pusieron a hacer quehacer, todo lo contrario, la abuelita Lola le prohibía que la ayudara a lavar trastes o ropa pues "le gastaba su jabón", eran tiempos precarios, así que despilfarrar para hacer sentir a la niña menos inútil no estaba previsto. Igual pasaba con la comida y con los ingredientes para prepararlos, así que la abuela salía a comprar y a regatear, buscando optimizar sus recursos. Pero un día mandó a la tienda a esa niña de piernas percudidas por andar todo el santo día corriendo y levantando el polvo, y la mamibicha corrió al negocio de Don Trini y le pidió 20 centavos de aceite, y regresó corriendo para escuchar halagada que le habían dado mucho. "Te despachan muy bien", dijo la abuelita Lola... sin saber lo que ese halago despertaría. Era tan vanidosa la mamibicha que ese reconocimiento la hizo anhelar más, y al siguiente día cuando se acabó el aceite se ofreció solícita, recordándole a su madre lo bien que la despachaban a ella. Seguramente aliviada por no tener que dejar lo que estaba haciendo, la abuela le dio veinte centavos y una botella de vidrio (y seguramente también meneó la cabeza al ver como su hija salía disparada corriendo, como chiva loca). Pero cuando la mamibicha vio la cantidad de aceite en la botella se le hizo poco, y como no quería perder la buena opinión que su mamá tenía de ella pensó en hacer rendir ese aceite... y se dirigió a la toma de agua pública, rellenando la botella con agua cristalina. Muy oronda presentó la botella casi llena a su madre, que la recibió sorprendida: 

-¿Esto te dieron?
-Sí, todo eso. ¡Es mucho!, ¿verdad?
-¿Pero segura que te lo dieron así?
-¡Sí!, por los mismos veinte centavos me lo dieron. Es que a mí me despachan muy bien.

Sólo al ver que su madre se acomodaba el delantal para salir furiosa, diciendo algo sobre que ese aceite no servía y que era mucha desvergüenza aprovecharse así de una niña, que entendió que no había sido buena idea rendir el aceita con agua (aunque dice que todavía tardó unos años más en saber exactamente el porqué).

2.
Cuando uno de mis sobrinos tenía dos años lo llevaba conmigo al mercado siempre, él mismo se incluía cuando me veía arreglarme para salir (había un carnicero de no muy malos bigotes que me sonreía coqueto, por lo que nunca iba al mercado sin acicalarme, je). Me encantaba llevarlo, era un niño adorable y bien educado que le caía bien a todo el mundo, pero lo que más me gustaba era descubrir el mundo a través de su mirada: nos parábamos diez minutos para seguir el movimiento de una mariposa o recorríamos las áreas verdes buscando dientes de león. Nos premiábamos con algún yoghurt o gelatina y nos deteníamos a ver los cómics en el puesto de periódicos, señalando cada figura o animal que reconocíamos. Apartábamos el cambio para poder meterlo en la ranura de una nave espacial o de un helicóptero, para que su movimiento nos hiciera carcajear, nos maravillábamos al descubrir a un globero o a un vendedor de algodones, y les decíamos adios a las palomas que se elevaban al cielo conforme nos acercábamos a ellas. Pero todo eso era sólo el preámbulo para la atracción más importante: la tienda de mascotas. Rara vez había cachorritos o loros que distrajeran su atención de la vitrina principal en la que se exhibían las peceras, en donde podía pasarse hasta media hora siguiendo y señalando el movimiento de los pececitos multicolores. Ya entonces podíamos regresar felices. Era un niño de verdad muy listo, pero toda esa inteligencia era proporcional a su torpeza verbal, con más de dos años apenas podía decir un par de palabras con claridad. Sin embargo, yo lo entendía, a diferencia del resto del mundo, incluyendo a su pobre madre que nos callaba a todos y silenciaba al planeta entero para tratar de entender lo que su niño decía. Uno de esos días en yo no daba muestras de querer arreglarme para salir, el niño entendió que no podía acompañarme en nuestro habitual paseo al mercado, así que se dirigió a su mamá:

-¿Mamo to pe to petes?- dijo, con vocecita adorable
-¿Qué mi amor?- dijo ella, apartando los platos que enjuagaba
-Mamo to pe to petes- volvió a repetir, con su vocecita un poco más alta
-¿Cómo dices mi vida? -preguntó ella, inclinándose hacia él un poquito nerviosa de no entender lo que él decía con gesto de urgencia
-¡Mamo to pe to petes! -dijo él, alzando la voz lo más que pudo, sin gritar ni parecer demandante, sólo buscando ser más audible
-Ay, mi chiquito, ¡no te entiendo!... a ver otra vez: ¿Cómo dices? -dijo mi hermana, ya por completo angustiada y arrodillándose ante él, esforzándose por comprender siquiera una palabra que le diera una pista. Yo, por mi parte, ya había entendido que lo que él decía se podía traducir con un: "¿Vamos a ver los peces?", pero me divertía un poco con el suplicio de ella, que parecía tan confundida. Tanto, que el pequeño sin alterarse y sin asomo de fastidio volvió a repetir la frase, procurando facilitarle la comprensión separando lentamente las sílabas:

-Ma-mo...to pe... to pe-tes- dijo, con actitud condescendiente y tono de infinita paciencia

(Actitud y tono que todavía conserva, quince años después, cuando ella le discute alguna hora de llegada de una fiesta o la decisión de trabajar como bar-man).

3.
Perfil de niño envidioso

Una de las prioridades al educar a mis dos sobrinos más pequeños es evitar que sean envidiosos. Nos ayuda en nuestra labor Dora la Exploradora y sus repetitivos anuncios en Nick Jr., donde repiten hasta el hartazgo (nuestro) una cancioncita cuyo estribillo dice: "comparte, comparte, comparte". Dora era el ídolo de nuestros niños cuando tenían dos y tres años, respectivamente, y al contrario de nosotros no se cansaban de ver sus aventuras y oír sus simplonas canciones (bastaron un año más de madurez para que se fastidiaran de ella, también). En ese tiempo bastaba con recordarles las lecciones de Dora para detener las peleas entre ellos por un juguete o una golosina: "¿Cómo dice Dora?", les preguntábamos, y si no nos respondían nosotros recordábamos el mensaje, muchas veces, incluso, con la tonadita de la canción. Se hizo tan usual para ellos que incluso nos reclamaban a nosotros cuando evitábamos darles algo de lo que teníamos ("¿Por qué tú no compartes, compartes, compartes?", nos preguntaban, en tono de reproche). Pero nos dimos cuenta de que ese recurso dejó de ser eficaz cuando un día el más pequeño de ellos dos, quien llegó con un helado napolitano, fingió que no escuchaba cuando su papá lo invitó a que me convidara una probadita. 

-No seas envidioso, ¿cómo dice la canción de Dora? -le preguntó encarándolo, insistiendo y orillándolo a que me ofreciera un poco. Pero tras una brevísima pausa, el niño contestó, tajante:

-No la he oído.

Y sin la menor culpa se siguió de largo disfrutando de su helado.

4.
Azul y El Conejo-pulpo
(criatura mitológica creada sobre un pizarrón magnético, cuando tenía cuatro años)

En la víspera de la fiesta de cinco años de mi sobrina, cuando llevábamos como siete horas del segundo día de trabajos manuales forzados pintando y armando dulceros, tiempo durante el cual reiteradamente se reanudaba una intermitente discusión sobre el presupuesto, que para entonces sumaba ya como dos sueldos  mensuales íntegros invertidos en renta de salón de fiestas, piñata, comida, recuerdos y accesorios necesarios para que la decoración fuera acorde al tema que la niña eligió para la fiesta, y justo después de que dicho presupuesto se alargara un poco para satisfacer sus nuevos requerimientos, ella se acerca a mi hermana y pregunta casi con prudencia:

-Mamá... ¿quiénes son más importantes, ustedes o nosotros?
-¡Nosotros! -contesta mi hermana rapidamente, en broma, lo que hace soltar una carcajada general. Como yo siempre juego el rol de persona políticamente correcta, acallo las risas respondiéndole:
-Claro que ustedes -asumiendo que su pregunta refiere a Adultos VS Niños
-Entonces... -pregunta ella haciendo otra pausa casi prudente- ...¿por qué no nos dan de comer?

Y hasta entonces caemos en cuenta de que ya estaba oscureciendo y que, enfrascados en la premura de los preparativos, nadie se había encargado de servirles la comida.

12 ideas en tránsito:

Neo dijo...

La lógica infantil es la más pura e irrefutable, desde mi humilde punto de vista.

Neo dijo...

Notese la madurez de mi comentario anterior, ya soy otro, he madurado. je ¡achis! y mi foto donde quedo?, no les puede dejar uno nada encargado.

Neo dijo...

Que onda mis blogueristas balines, donde andan o que, se pierden.

Neo dijo...

Mis estimados globeristas han tenido el honor, el gusto, el placer y la dicha de verme una vez más en acción, bueno aunque no tengo foto pero me vale un cacahuate, saludos vengo en son de paz. je

malbicho del fanzín dijo...

y cómo sabemos que eres tú, el verdadero Neo?, si no hay imagen no hay certificación de identidad, tal vez tú eres el Neo balín

=)

qué ondas Neo?, qué milanezas, feliz día del niño

=D

Neo dijo...

Si por eso digo que no hay seriedad mi malbicho pues de que se trata, uno viene en buena onda (¡je! clásica frase cuando quieres fregar). no en buen plan gusto en regresar por estos lugares tan agradables.

Neo dijo...

No sabía que ya estabamos a 30 de abril, no se crea mi estimada como ha estado.

malbicho del fanzín dijo...

bien Neo, gracias, ya con menos tiempo de parar por aquí también, tampoco ya casi nadie viene, el tiempo de los blogs ya pasó, al parecer, ya somos menos los que nos quedamos a necear todavía

y todo el mes es día del niño aquí en el fanzín (o por lo menos lo que queda del mes)

me da gusto saludarte, en serio =)

Neo dijo...

Si, eso he visto desde ayer, como que todos se tomaron su año o años sabáticos algo asi como cuando se detiene el tiempo, solo algunos blog están más o menos al día, las modas son pasajeras van y vienen pero la esencia es la misma y las personas como los buenos vinos, asi que no se mortifique por cosas tan insignificantes, la vida es corta y muy muy corta en realidad, a disfrutar cada momento.

marichuy dijo...

Ah la lógica infantil. Esa que sabe distinguir entre lo verdaderamente importante y lo meramente urgente. No sé por qué al crecer terminamos olvidándola.

malbicho del fanzín dijo...

Neo:
no hay angustia, sólo mera nostalgia por esos días

=)

marichuy:
por eso le rendimos homenaje en este post, esa lógica merece ser imitada -je-

=)

Neo dijo...

haaaaaa ok "los años maravillosos", ......cancioncita de fondo por favor ... exactatamente esa .... protaginistas fred savage.... Danica McKellar y Josh Saviano.

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Ideas en tránsito

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