viernes, 18 de mayo de 2012

Recordar los Setentas II (en Tributo a Donna Summer)


Ayer el mundo amaneció con la noticia de la muerte de Donna Summer, cantante que nació al éxito con un orgasmo musical -literalmente-. Love to love you baby suma veintidos "orgasmos" en su versión larga, la leyenda dice que no fueron simulados, el que la cantante pidiera que bajaran las luces durante su grabación alimentó esa versión.


No es Love to love you baby, sino I feel love, que me gusta más

Donna Summer, considerada la Reina de la música disco, inició cantando rock, y sólo porque en ese tiempo creyó que no había un espacio para el "rock negro" fue que se inclinó por la música pop bailable, al final la música disco hizo tanto por ella como ella por la música disco, volviéndose las dos sumamente exitosas. Curiosamente los dos géneros musicales se volvieron por completo antagónicos al final de la década, y sus seguidores irreconciliables, volviéndose lema la frase: "El rock es cultura, la disco es basura"; aunque en la práctica se fusionaron años antes. En una rica plática por Facebook, justo desencadenada por el recuerdo de la Summer, Hugo! (viejo amigo del blog, excomentarista habitual y lector fanzinfan de clóset) me pone de ejemplo Superstition, de Stevie Wonder, para ilustrar ese espacio intermedio entre la disco y el rocanrol, recordando que la música disco es hija bastarda del soul. Yo por mi parte di ejemplos más burdos, como el jugueteo de Kiss con la música disco, así como el de Rod Stewart.

Crecer en los 70´s fue intercalar en el soundtrack de la infancia canciones de Silver Convention (Fly, Robin, fly; Get up and boogie) y Barry Manilow (Her name was Lola, she was a showgirl...) con canciones de la primera oleada grupera, con éxitos como Déjenme si estoy llorando o Te juro que te amo, de grupos románticos como Los ángeles negros o Los terrícolas, que marcaron el paso en la música popular con sus baladas llegadoras, y marcaron el sonido distintivo de la época, pues aunque la cumbia, la balada pop y la canción ranchera tuvieron exitosos exponentes, no igualaron el arrastre de esos dos géneros. La música disco y la moda que trajo con ella influyeron en toda la vida cotidiana.

Otra amiga en Facebook compartió un video de la canción Hot stuff, en la que las chicas que hacen coros a Donna Summer lucen el clásico look setentero que se repetía en cada oficina y escuela, uniformando a las secretarias y las maestras de escuela: faldas largas, botas altas, cuello de tortuga y saco, túnicas sueltas, maxivestidos, mascadas en la cabeza y cuello, cabelleras de Angeles de Charlie. En las calles y oficinas se veían hombres con patillas largas y peinados afros, camisas estampadas y desabotonadas, chamarras de pana o piel, botas con taconcitos, pantalones acampanados de terlenka, esa tela 100% poliester que abarataba costos y homologaba apariencias (una serie de la época lo demuestra: Starsky & Hutch).



El grito melódico de "Do the hustle"  me recuerda las tardes de los sábados, sentados en la sala viendo el capítulo más reciente de El crucero del amor o el grito deTatoo: "El avioooón... el avioooón". Disco Samba me recuerda los anuncios del "chaka chaka de Ariel"; slogans como "¿Estrenando? No, Vel Rosita", "Caramba Doña Leonor, ¡cómo se le nota!", o ¿Eres tú, Carlos?"; animaciones como las de los anuncios de Banca Serfín y Bardhal, con personajes, frases y canciones entrañables (Carrazo, el "abuelo" de Rayo Mcqueen de Cars; o los tomatitos bien contentitos de El Fuerte). Las canciones de John Paul Young (Love is in the air) me recuerdan los modelos de zapatos de El taconazo Poppys y la desaparecidas tiendas departamentales Blanco y Paris-Londres. Lady Marmalade me lleva a las páginas de la revista Vanidades, con la más reciente entrega lacrimógena de Corín Tellado y los chismes de Carolina de Mónaco reventándose en las discoteques francesas. ABBA trae de regreso la improvisada pista de baile en la sala de mi casa, donde mis hermanas mayores me enseñaban a bailar funky y boogie. Born to be alive me llevará siempre a la colonia Roma en vacaciones de mayo (dos semanas de asueto que una modificación al calendario escolar se encargaría de desaparecer), cuando visitaba a mis primas en una casona californiana de la calle de Jalapa y recorríamos el largo pasillo jugando a ser Nadia Comaneci. 

Aunque los recuerdos de mis primeros lecturas (de libros de Julio Verne, Hermann Ville y otros clásicos), mi aprendizaje del ajedrez o mis primeras emociones cinéfilas los tengo más relacionados con el rock (y es que fueron gracias a la influencia de mis hermanos, que se ambientaban siempre con música de Led Zeppelin, Black Sabath, David Bowie, Pink Floyd, Alice Cooper, Lou Reed, Queen o John Mayall), la música disco y las baladas (de grupos románticos y cantantes pop) musicalizan la mayoría de mis recuerdos infantiles, por eso la muerte de esta leyenda musical me los regresó de golpe todos (de por sí frescos por la entrada anterior), las canciones I will survive y Short cute to the end (tema de La carabina de Ambrosio) son las canciones que más me mueven las emociones y esa nostalgia, regresándome a mi primera década de vida, a los juegos pintados con gis en el patio (el avión y el "declaro la guerra..."), a los comics de La pequeña Lulú y mi lonchera de aluminio, a mi gata Melina, al Chevy Nova de mi papá, a la casa nuevita, recién amueblada.

Entre esos recuerdos destacan los festejos de Semana santa, de los que ya platiqué, pero no dije que se  musicalizan con Jesucristo Superestrella, ópera rock más discotequera que roquera; curiosamente otro recuerdo ligado a la religión es la primera visita del Papa y los espejitos en la azotea con que subimos a despedirlo, y no será la bonita pero empalagosa canción de Roberto Carlos, "Amigo", la que me recuerde ese evento, sino Gracias a dios es viernes, tema de película que también musicalizará la visión fugaz del Concorde volando encima de mi casa.

Y es justo en esta película donde Donna Summer hace su única aparición cinematográfica. Justamente cantando Last dance.



Hasta siempre Donna, gracias por poner la música para mis memorias menos tristes.

Actualización: Hoy, 20 de mayo, se anuncia la muerte de Robin Gibb, fundador de Bee Gee´s, grupo que musicalizó la década entera de los años 70. Apenas en la entrada anterior nos alegrábamos que hubiera superado una crisis de salud a causa del cáncer de cólon e hígado. La música disco en luto pleno.

8 ideas en tránsito:

marichuy dijo...

Siempre es una pena que alguien muera. Más alguien que no ha hecho daño al mundo sino todo lo contrario. Peor si es de cáncer. Descanse en paz.

Por lo demás, pues hasta me siento mal pero con el fallecimiento de Donna me pasa lo mismo que con la muerte de Michael Jackson: no siento nada más allá de la natural consternación ante la muerte. Donna, como Michael, no dicen nada al soundtrack de mi vida. Nunca fui seguidora de su música. Qué mal por mí, soy una outsider.

Un abrazo Bichito

Javier Jiménez dijo...

Chispas !, pues como dice marychuy me sigue pegando más la muerte de Carlos Fuentes, como lo fue la de Mario Benedetti que la de Donna, sin embargo todos los cuarentones añoramos algún momento el ambiente con la música de ella.

Y hablando de cuarentones viejos y más viejos les dejo éste enlace que seguro estoy será "entretenido".

http://www.retronaut.co

Malbicho, como siempre un resumen corto preciso y al punto ;-)
Salu2

malbicho del fanzín dijo...

@marichuy
por qué sentirte mal o disculparte por no compartir un gusto musical?, durante años yo renegué de la música disco por crecer repitiendo ese mantra de "el rock es cultura, la disco basura", hasta que perdí el prejuicio pude sentirme a gusto cuando la nostalgia se cruzaba con una de esas rolas que mis hermanas bailaban, pero fueron décadas de negarle valor a una música que en realidad tuvo mucha influencia en muchos aspectos, sin embargo, a mí me pasó porque crecí rodeada de adolescentes y absorbí de ellos el mundo, otra cosa hubiera sido si mi entorno hubiera sido diferente,que supongo fue así para ti, y eso no te hace outsider

un abrazo =)

@Javier Jiménez
hola! =)

yo confieso con algo de pena (ah, ahora entiendo a marichuy... je) que yo no me sentí tan identificada con sus lecturas, me da todavía más pena admitir que el último libro que le leí lo terminé casi como acabando mi tarea, aunque sí me abrió mucho el antojo de leer lo que me falta, al ver todo lo que han compartido de él en estos días, sentí más las de benedetti, saramago y monsiváis (pero todavía más la de mercedes sosa, esa sí me duele todavía), a mí la música disco me hunde en la (alegre) nostalgia, y como ella -y gloria gaynor- es la música disco, pues...

me gusta mucho ese sitio, incluso acabo de compartir ayer en el microfanzín algo de ahí

=)

Cuetzpallin dijo...

No crecí en los 70s, pero mis tías se encargaron de que los 70s llegaran a mí. Tengo una cantidad tan grande de influencias musicales que no podría decir que un sólo género define alguna etapa de mi vida en general, pero si momentos claves con ciertas personas, como mis tías, que bailaban en la sala de la casa lo que sus hermanas mayores escuchaban. Al final, yo me quedé con recuerdos prestados y hoy suelo platicar de ciertas cosas como si yo las hubiese vivido, de tan vívidos que son.

Yo no sé aún si nos causa pena la muerte de alguien o la forma de la muerte o el espacio que ese alguien deja, pero si sé que es parte del ciclo de la vida y que todos vamos al mismo destino. Como sea, siempre que alguien muere comenzamos a recordar y, por ahí dicen, recordar es vivir.

Abrazo grande, Malbichito.

malbicho del fanzín dijo...

Cuetz:
sé sobre recuerdos prestados (excelente definición!), la mamibicho me hace vivir nitidamente cada uno de los que me presta, al igual mi papá, las canciones que él cantaba siempre tienen una historia que guardar junto con su voz en la memoria

un abrazo inmenso para ti =)

Armando Reygadas dijo...

Que genial la entrada, me hiciste regresarme a mi infancia setentera musicalizada con "Radio Hits" y sus éxitos dicotequeros...

Siempre es un placer leerte, por cierto, aprovecho para invitarte (invitarlos) a un blog que estoy haciendo para una estación de radio en Interné; precisamente hoy escribí una nota sobre Donna Summer y Robin Gibb; a ver si te gusta.

¡Un abrazo!

Armando Reygadas dijo...

Jeje, no puse la dirección:

http://www.basico.fm/

malbicho del fanzín dijo...

Armando!!!!!
hola!

qué gustazo!... y pensé tanto en ti al hacer estas entradas, me hubiera gustado hacer algo parecido a lo que tú hacías en ochentas y noventas... yo también oía radio hits y radio éxitos -je-, pero más radio capital y la pantera, no sé por qué siempre estaba el radio sintonizado ahí (bueno, si mis hermanas no lo tenían en radio variedades o radio felicidad, je)

ya te sigo en google + para ahora sí ya no perder el contacto, y voy a tu blog a echarle un ojo (que con lo que sé de ti anticipo que sí me gustará la nota y el blog)

te mando un abrazo bien fuerte!!, perdón por no contestar antes, se me descompuso la compu gacho

=)

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