sábado, 27 de octubre de 2012

El Trino del Diablo


5th Caprice by Paganini on Grooveshark

Niccolò Paganini, hasta los legos lo sabemos, es el más virtuoso violinista en toda la historia. Su nivel de virtuosismo era tan grande, que la única explicación que algunos encontraron fue que era por obra del demonio. Se habló de un pacto con el diablo, hecho durante el presidio por haber matado a un músico rival. Incluso hubo el testimonio de un testigo que aseguró haberlo visto postrado, jurando ante El Maligno: "Le dijo que su alma era suya a cambio de tocar como un ángel. Se encendió una luz que me cegó, Paganini se levantó y siguió su camino".


Hay otros testimonios, pero estos sobre sus actuaciones, diciendo que se presentaba a tocar con fuego iluminando el escenario, y a la vez que se sucedían las notas prodigiosas, las llamas parecían consumirlo todo detrás de él. Así lo veían en el escenario, creciéndose ante un público extasiado. Y aunque se le describía "feo, descuidado y trasudado", y pese a las ropas negras hechas jirones, y aun con la fama de ser un músico diabólico, no sólo el público en los auditorios sino también las mujeres en sus brazos se rendían completamente.

La leyenda sobre el origen diabólico de su genio musical inició desde a los cinco años, cuando se dice que su madre se despierta de un sueño diciendo que se le había aparecido el demonio anunciando que su hijo sería un gran violinista, por lo que el padre lo obliga a practicar diez horas diarias, con cruel disciplina, advirtiéndole: "Nicolás, tú vas a ser el más grande violinista del mundo, de mi cuenta corre". De tal forma que cuando se presentó ante el maestro Alesandro Rolla, éste admitió: "...no tengo nada que enseñarte".

Tratando de buscar una explicación más racional a su virtuosismo, se ha dicho que padecía aracnodactilia, manifestación del Síndrome de Marfán, pero esto es inexacto, pues de ser así hubiera presentado también otras características, como una elevada estatura y desproporciones esqueléticas, sin embargo, hay otro síndrome llamado de Ehlers-Danlos, que bien podría justificar sus características, en una de sus once variantes. Porque lo que sí está comprobado es su gran elasticidad y flexibilidad articular en manos y brazo, lo que le permitía interpretar movimientos de alta dificultad con esfuerzos menores. Pero todas estas explicaciones estaban lejanas en ese tiempo, en que se le identificaba como El violinista del Diablo.


Hay quien dice que durante su encarcelamiento pudo tocar magistralmente con tan sólo una cuerda de su violín al que nombró Il Cannone. Por supuesto, la leyenda se ha extendido hasta el valioso instrumento, hecho por el principal rival de Stradivariu: Guarnieri, excelso laudero que trabajaba instrumentos de factura exquisita y perfección en el sonido tal, que se consideraron diabólicos, también, atrayendo prohibiciones de las autoridades religiosas, así como también le negaron sepultura eclesiástica al mismo Paganini.

Pero las leyendas de la influencia diabólica en la música no empezaron con Paganini, y sería tambíén un violín el que protagonizara un capítulo anterior: El Trino del Diablo.

El sueño de Tartini, de Louis-Leópold Boilly. 1824
En palabras del mismo Giuseppe Tartini, compositor y músico italiano, a su amigo el astrónomo Jèrome Lalande en una carta encontrada en el monasterio de San Francisco de Asis: 

“Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano.

La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo “La sonata del Diablo”, pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre….”


Les dejo la obra musical en tres partes, interpretada por Oscar Shumsky, quien nos legó una de las mejores interpretaciones, si no tienen el suficiente tiempo para los tres videos, por favor no se pierdan el segundo, que a mi gusto es el más disfrutable, y que me hace decir -al igual que la de Paganini- que si esta es la música que inspira, es difícil no sentir algo de simpatía por el Diablo:





Y señores: con este post inician los festejos del Día de Muertos y de All the hallows eve. Felices mortuorias fiestas.

(En años anteriores, con estas entradas iniciaron las fiestas: Cuento A mí que me lleve El Diablo y coincidentalmente, un año después volvimos a empezar con Cuentos de Hadas con Final de Horror)

3 ideas en tránsito:

Diana. dijo...

Una vez más compruebo con este post que me encanta tu blog, Malbichito.

Lleno de buena información.
De los mejores.

No dejes de escribir nunca.

Un abrazo.

El Signo de La Espada dijo...

Híjole Malbicho, no te vayas a enojar, pero en algún lugar he leído algo increíblemente semejante a esta historia. No será que a ambas fuentes se las susurró el mismísimo Luzbel?

Lo mismo decían de Robert Johnson, y curiosamente también tenía aracnodactilia.

Estuvo chingón el post!

malbicho del fanzín dijo...

Diana:
gracias!!, procuraré ser siempre constante, te mando un abrazo fuerte

=)

Signo:
no me enojo, pero ojalá no te quedes con la idea de que me lo plagié, la información es común, pero te puedo asegurar que consulté varias fuentes buscando ahondar en detalles y traté de sintetizar lo que encontré con mis propias palabras, así que espero no sea tan increiblemente semejante a otro, que las palabras parezcan también calcadas, pero bueno, la hilación de ideas sí te acepto que no es nada original, todos parecemos relacionar una historia con la otra, al grado que en muchos lados leí que le atribuían la pieza musical a paganini

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Ideas en tránsito

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